SHEER HEART ATTACK (Queen, 1974)


Artista: Queen (C+)
Fecha de Grabación: Jul – Sep ‘74
Fecha de Lanzamiento: Noviembre 1, 1974. UK
Discográfica: EMI / Elektra
Productor: Roy Thomas Baker y Queen
Calificación: 9

 

 

Era: La Gran Transición (1970-1980+)

Género: Art Rock 

Mejor Canción: Killer Queen o Now I’m here

Canciones: 1) Brighton Rock; 2) Killer Queen; 3) Tenement Funster; 4) Flick Of The Wrist; 5) Lily Of The Valley; 6) Now I'm Here; 7) In The Lap Of The Gods; 8) Stone Cold Crazy; 9) Dear Friends; 10) Misfire; 11) Bring Back That Leroy Brown; 12) She Makes Me; 13) In The Lap Of The Gods...Revisited.

 

Aquí es cuando empieza la asombrosa transformación de Queen. Por supuesto, aún no están a su tope, pero están cerca, y sin irse a los extremos. Se nota de lejos un mayor equilibrio y madurez respecto a sus 2 discos previos. No tengo absolutamente nada en contra de la potencia cuasi metalera del Queen I, ni del tremendo pretencionismo cuasi progresivo del II, superado por el pretencionismo operístico del magistral Night At The Opera. Pero aquí hay mayor cordura y balance entre esa mezcla de potencia, art rock, baladas, ópera, jazz, music hall y fabulosos ganchos pop. Todo con cierta tendencia más teatral, más broadwayesca, por decirlo de algún modo, que culminará con los siguientes dos discos. De hecho, posiblemente sea el disco más equilibrado de la banda, y abarca tantos géneros que muchos le llaman el “White Album” de Queen, no sin cierta razón.

La cuestión es que en el Sheer Heart Attack tenemos a la banda mostrando la mayor parte de su catálogo de cualidades y el mínimo de sus debilidades. Aún no hay sintetizadores, aún no se vuelcan por completo al pop pero ya se notan atisbos muy bien trabajados de, Brian May está en uno de sus mejores momentos, haciendo trabajos de guitarra que aún le provocan migrañas a muchos guitarristas, hay Hard Rock y potencia pero no resultan excesivos ni cansan como en los primeros álbumes, Las armonías vocales ya son complejísimas y exquisitas, Mercury llega a su punto más alto como vocalista, hay 2 o 3 clásicos… En fin. Si acaso porque aún se les cuela algo de relleno, que no es demasiado ofensivo, pero hace que el disco no sea perfecto. Por lo demás es un enorme paso para la banda. Y vale notar que alcanzan aquí el nivel y estilo que les conocemos, por lo menos hasta The Game. Mientras los dos primeros álbumes aún suenan un tanto extraños, aquí ya es el Queen que todo mundo adora y reconoce. Es más, hasta Roger Taylor luce decente cantando!

Para el ’74 Queen ya estaba ganando bastante fama en su natal reino Unido y en Japón, sobre todo gracias a “Keep Yourself Alive” y a “Seven Seas of Rhye”. Estados Unidos, para variar, seguía ignorándolos triunfalmente, sin sospechar que pronto se rendiría al Arena Rock de la Reina, que se volvería una verdadera aplanadora tras este disco. De verdad, que tras este álbum Queen definiría totalmente su estilo, perfeccionaría esas canciones creadas específicamente para cantar con las multitudes, e hipnotizaría al mundo con sus mejores rolas y con la enorme, enormísima personalidad de Mercury como frontman a cargo de estadios enteros.

Cuando la banda comenzó las sesiones de grabación, a mitad del ’74, Brian May estaba en cama por hepatitis. La banda no se detuvo y ya llevaba algunas canciones cuando May se reintegró. En algunas no fue necesaria su colaboración (“Dear Friends”), pero en otras ni siquiera se nota que agregó las guitarras totalmente por separado sin que se notara en absoluto. El disco no tardaría en alcanzar éxito en Europa, sacando a Queen del circuito underground en el que se había estado moviendo hasta entonces. “Killer Queen” sería el primer sencillo en alcanzar un más que decente #12 en USA, y un #2 en Inglaterra, lo cual catapultó las ventas del disco. En fin, le falta la obsesiva perfección de “A Night At The Opera” o “A Day At The Races”, pero está cerca de, y a mi punto de vista, fue el álbum que abrió camino para que el mundo pudiera apreciar ese par de joyas, y particularmente “Bohemian Rhapsody”, al siguiente año.

 

El disco abre con “Brighton Rock”, una canción tremenda, que nos da esa introducción carnavalesca o circense para iniciarnos con esa atmósfera más artificial del disco. Freddy Canta en un falsetto que francamente no me convence, con una línea vocal blanda, demasiado rápida y muy poco memorable. Lo curioso acaso es que impersona tanto a Jimmi como a Jenny haciendo cambios de octavas en la voz. Pero es a la guitarra de Brian May a la que hay que seguir. Si alguien duda alguna vez de la técnica, capacidad e imaginería de May; si alguien se sigue preguntando porqué diablos lo consideran entre los mejores guitarristas del mundo, sólo debe escuchar “Brighton Rock”, donde hace gala de toda su artillería de artilugios, desde los típicos licks a tres dedos, la cantidad de riffs que hace (el del 1:35, por ejemplo), los chugga-chuggas (2:40), los solos como el de a partir del minuto 2, la tremenda coda al 4:55… y bueno, prácticamente la mitad de la canción es de él solito. Literalmente. Deacon y Taylor también suenan impresionantes, con una velocidad increíble, pero francamente se ven opacados por la magia a las 6 cuerdas, y es tan impresionante que me recuerda la escuela de experimentación de artilugios, pedales y técnica usada por Hendrix en el Electric Ladyland. A quién le importa la melodía? Esta es una verdadera sinfonía de guitarra!

“Killer Queen”, posiblemente la mejor canción de Queen. Es broma claro, la mejor canción de Queen es “Bohemian Rhapsody”, pero se sobreentiende. “Killer Queen” posiblemente sea la primer canción compuesta por Queen con toda la intención de convertirla en un hit mundial y en una clásica “Sing-along” para los conciertos. Esta fue de las que compuso Mercury y comenzaron a grabar sin Brian, dejando espacios para cuando regresara. Por ello esta basada en el piano como instrumento líder echándose a cuestas el resto de la canción. Sobre el piano “normal” agregaron otro con cierto efecto de clavicordio, aunque sin un sonido tan cargado de eco. Cuando se recuperó, Brian pudo agregar esos la fenomenal guitarra, que suena casi tímida respecto al track inicial. Pero escuchándola por separado, la guitarra de May es tremenda, con arreglitos en los versos complementando la voz y un buen solo al 1:25, menos explosivo, pero definitivamente más pegajoso sin bajar la calidad. Además agrega varias pistas de guitarra con diferentes efectos, desde una limpia, una con más eco y una tercera con phasing, que va intercalando. Mercury suena gigantesco y encantador, y logra unas melodías vocales inolvidables, llena de ganchos, y uno puede pasar semanas tarareándola. Las voces de fondo se tuvieron que grabar en cuatro canales para lograr ese efecto de coro, y usaron el efecto de phasing de May para hacer ese efecto como de boomerang en cada frase. En realidad el cuidado de cada detalle en la canción es impresionante, y es en realidad un ensayo a la más acabada “Bohemian”. Hubiera sido imposible para Queen alcanzar tal perfección sin este ensayo, un poco más ligero. El mismo May llegó a decir que esta canción fue el punto de inflexión par a la banda, y que sumariza por completo el estilo de Queen. Sin duda la rola más perfecta del grupo. Salvo por “Rhapsody”, ya lo dije?

Enseguida tenemos “Tenement Funster”, la canción escrita y cantada por Roger Taylor que nunca falta en cada disco. La verdad es que es una mejora impresionante a sus anteriores canciones, donde parecía pedir a gritos que lo aliviaran de su dolor de un tiro. Aquí la canción le queda bien para su voz, que no es precisamente bella, pero no suena tan mal. La canción tiene cierto en el riff principal aire a “After Forever” de Black Sabbath, pero no es un plagio descarado, y por momentos suena más a un tributo a T. Rex. La intro es oscura, con un arpegio dramático; al medio minuto se incorporan bajo y batería en un ritmo medio, luego la canción empieza a subir en intensidad. Para el minuto ya tenemos ese riff agresivo y la canción ya tiene cierto aire salvaje, que se potencia por el bestial solo de guitarra, cargadísimo de eco. La canción tampoco es la octava maravilla, y me sigue pareciendo un desperdicio que cante Taylor teniendo al mejor vocalista de la historia a su lado, pero es posiblemente lo mejor que compuso (y cantó) Taylor en su vida, así que démosle su mérito. Además dura menos de 3 minutos. Al final se enlaza con la siguiente rola, que es….

“Flick Of The Wrist”, que es una canción rarísima, que atraviesa un montón de estados de ánimo. Comienza con las notas finales que vienen de ”Tenment Funster”, para arrancar con un pianito juguetón, luego un arreglo de guitarra, y tras un redoble entramos a una especie de marcha oscura y tétrica que me recuerda la ambientación sombría y esquizofrénica de “The Wall” 6 años antes. Al 48 el beat se acelera y la canción toma un tono más amenazante, con esos espectaculares coros respondiendo a Freddie, acelerándose por instantes y luego regresando a la calma. Luego volvemos a ese riff oscuro y Wall-esco, que da paso al solo de Brian (se dice que lo grabó sin haber escuchado la canción, después de salir del hospital), y un final espídico y cargado de energía que se enlaza en esta minisuite con…

“Lily Of The Valley”, una encantadora baladita con piano y en el que Mercury se encarga de crear toda la atmósfera con su privilegiada voz. El mismo Freddie se dobló quien sabe cuantas veces para hacer los coros él solito. La canción estalla por breves instantes pasado el minuto, cuando se une el resto de la instrumentación, pero en general mantiene una atmósfera íntima, sencilla y fantástica (olviden las letras, nos transportan de nuevo a Rhye), terminando finalmente con esta especie de suite de tres canciones enlazadas. En si, ninguna de las 3 piezas es particularmente maravillosa, pero están bien hechas. No sé si se puedan considerar relleno, incluso “Lily” tiene su encanto, aunque no son puntos fuertes del grupo. Como curiosidad, Dream Theater haría un cover de la minisuite entera en un bonus track que aparece en algunas ediciones del Black Clouds & Silver Linings.

Después está “Now I'm Here”, otro de los clásicos enormes de este disco, y en el mismo tenor del Pre-Arena-Rock de los discos posteriores. El par de riffs principales son muy básicos, pero efectivos. El primero es esa guitarra punteada y medio sofocada con que inicia la canción. Freddie suena magistral, casi íntimo, y los efectos de los distintos Mercurys que se agregan como en ráfagas son exquisitos. Al :35, esa especie de tensión se rompe con Freddie gritando “I’m just a…” y empieza el espectáculo con Roger dándole la vuelta a todos sus tums, John punteando para llevar la tensión al máximo y Brian haciendo chillar su guitarra en un espectacular efecto de sirenas que logra quién-sabe-cómo. Luego viene por fin el segundo riff, muy rocanrolero, que apenas abarca una vuelta, tras la cual todos se acomodan para los versos. La canción es espectacular y llena de trucos, repitiendo eventualmente el efecto de sirenas y para la coda repitiendo la intro con el montón de Freddies, y un solo inusualmente rocanrolero y sin el típico sonido a tres dedos de May. Esta canción la escribió Brian mientras estaba en el hospital y fue de las últimas de las sesiones de grabación. El pianito que se escucha en algunos fragmentos lo tocó el mismo May en lugar de Freddie. Gran rola, con mucha energía, y muy divertida.

“In The Lap Of The Gods” es de las que afean un poco el disco y estuve tentado en marcarla en azul. Posiblemente la fastuosa intro sea lo más pretencioso de la banda hasta ese momento. Freddie Mercury demuestra que tiene un rango vocal capaz de romper cristales en plutón. Nadie le discute sus dotes como vocalista. Él es EL Vocalista, y creo que habrá pocas personas en el mundo que lo discutan, pero esos excesos del principio y al final de la canción son realmente innecesarios. Luego se va al polo opuesto, cuando empieza "la balada” en sí, con tonos muy bajos que francamente no le sientan nada bien. Se nota incómodo. Por otro lado, la intro de piano con una arpegio a toda velocidad (aquí es cuando uno nota cierta influencia sobre Muse), los espectaculares juegos de voces multiplicadas, haciendo una masa etérea y circular que dan vueltas y vienen y se van en los audífonos… no entiendo para qué es. O qué quieren demostrar. Dirían que fue un ensayo de “Bohemian Rhapsody” pero yo encuentro tanto la excesiva intro como la olvidable balada como un opuesto de. Una canción donde no alcanzaron a aterrizar las ideas y el resultado excedió lo que en realidad buscaban. Lo mejor es acaso el dramático cambio de ritmo a partir del minuto 3, pero dura apenas unos instantes.

Luego viene la vertiginosa “Stone Cold Crazy”. En el Queen II comentaba que tenía mis dudas si “Oggre Battle” había inspirado a Metallica a crear el Trash. Pues bien, pudo ser, pero la rola que más peso tuvo y que el mismo Hetfield ha confirmado es precisamente “Stone Cold Crazy”, e incluso llegaron a hacer un cover de ella. La canción es rapidísima, con un riff monstruoso, y una melodía vocal indescifrable de tan veloz. Pero también es potentísima. Para 1974 quizá sea la rola más pesada que se lanzó, en una época en que “Whole Lotta Love” era considerado como lo más tremendo. En tremendo solo, donde May incluso se da el lujo de hacer detalles a tres dedos, y enseguida meter efectos de motosierra, para enseguida apagar la canción, dejarla únicamente con el meteórico fraseo de Mercury y los contras de Taylor y luego hacerla explotar otra vez de la nada. No es lo mejor de Queen, pero es realmente impresionante para la época. Y en apenas 2 minutos, por lo que no resulta excesiva en absoluto.

A partir de aquí el álbum no ofrece demasiadas cosas buenas, pero tampoco malas. Ya no sorprende realmente. “Dear Friends” es una linda balada, en la que Mercury hace todo el trabajo creando una delicada atmósfera con su voz. May toca un muy lindo piano, y además dobla todas las voces del fondo para unos coros aterciopelados y casi navideños. Pero ya hicieron una balada a piano con “Lily”, con mejores resultados. Así que resulta innecesaria y poco memorable. No es ofensiva tampoco, pero es una especie de relleno sin pena ni gloria de un minuto de duración.

“Misfire” es ligeramente mejor, con un espíritu más festivo y relajado, sin ser tan solemne como el resto de las canciones. Ese guitarreo acústico y el ritmo me transpotan siempre a una playa soleada. El riff logra funcionar al principio, pero después de un rato se vuelve demasiado repetitivo. Lo interesante es quizá la letra, donde Mercury comienza a hacer algunas insinuaciones sobre su homosexualidad, que aún en los 70’s era un tema tabú. Por otro lado dura menos de 2 minutos.

Luego está “Bring Back That Leroy Brown”, una canción muy boba, rindiendo tributo al Music hall de los 30’s o 40’s. Aquí hay mandolinas, ukuleles, pianos, doble bajo, etc. E incluye algunos trucos de estudio, ya que la voz gravísima que se deja oir eventualmente es Freddie, pero con la pista a una velocidad menor para lograr ese efecto. Algunos pasajes de los requintos se aceleraron para hacerlos más agudos. La canción es divertida por un rato, pero después resulta un poco cansada… No sé, siempre la he sentido como una versión fallida de “Martha My Dear” pero sin el encanto que tiene la canción de los Beatles en su sencillez.

“She Makes Me” es de lo mejor en el cierre de disco, una joyita oculta y menospreciada. La otra cara de “Leroy Brown”. La banda se desacelera y se pone seria para una hermosa balada, más rítmica, con un excelente riff acústico sobre el que se sienta toda la rola. Esta vez es Brian May cantando (mucho tiempo me engañó y pensé que era Freddie), mientras John Deacon ejecuta ese guitarreo delicado y cristalino, con un ritmo muy marcado, demostrando que no es necesario crear riffs monstruosos o complejos para que sean memorables. Hacia el final comienzan sonidos de patrullas policiales de Nueva York. La canción es simple, pero muy bella, delicada y con una atmósfera perfecta, casi aérea.

El disco cierra con “In The Lap Of The Gods...Revisited”, que no es realmente la misma canción. De hecho, la armonía es mucho más lograda y sencilla, sin el rebuscamiento de la primera. Casi en un ritmo del vals (me puedo imaginar a Freddie bailando mientras canta), esta vez hacen lo contrario de la primera y van en un lento crescendo muy agradable. Es un tanto melosa, pero aún rockea, y hacia el final tiene esos “Ohh woh La-LALA!!” que es imposible dejar pasar sin cantarlos. Tampoco es una canción gigantesca, pero como otros de los temas no se puede considerar tampoco un desecho ni ser marcada en azul. Es un buen cierre, con ese final literalmente explosivo e inesperado.

 

Un buen disco, por donde se le vea. Desgraciadamente tiene un par de problemas. Uno, que trae algún relleno, que no es particularmente ofensivo ni hiriente, pero no deja de ser relleno. Muchas cancioncitas sin pena ni gloria, que poco o nada aportan, algunas incluso con menos de un minuto de duración. Y dos, que es un álbum que siempre ha estado a la sombra del magnificente A Night At The Opera. No está al mismo nivel, evidentemente, aunque le falta poco. Por lo mismo me es imposible darle la calificación perfecta. Aún así es un gran disco, de los más destacados de Queen, donde ya está ese sonido que les conocemos y muy cercanos a su mejor nivel y ya con las espectaculares armonías que les permitirían conquistar el mundo al año siguiente. Si les gusta el estilo del Greatest Hits I, seguramente van a adorar este disco, pues es la semilla de ese espectacular sonido

Tal vez, un día que amanezca de buenas, le suba la calificación a 10. Tal vez.

 

 

 Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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