SIAMESE DREAM (Smashing Pumpkins, 1993)

Artista: Smashin’ Pumpkins (D+)
Fecha de Grabación: Dic ’92 – Mar ‘93
Fecha de Lanzamiento: 27 de Julio de 1993, USA
Discográfica: Virgin Records
Productor: Smashin’ Pumpkins & Butch Vig
Calificación: 9

                   

Era: Alternativo II: La Gran Explosión (1990-1999)

Subgénero: Alternativo 

Mejor Canción:  Disarm o Today

Canciones: 1) Cherub Rock; 2) Quiet; 3) Today; 4) Hummer; 5) Rocket; 6) Disarm; 7) Soma; 8) Geek U.S.A.; 9) Mayonaise; 10) Spaceboy; 11) Silverfuck; 12) Sweet Sweet; 13) Luna.

Se han preguntado porqué los Smashin’ Pumpkins nunca fueron considerados Grunge? Yo sí. Con lo amplio que es esa definición, con el primer par de discos me digo: Los Smashin’ eran ruidosos, potentes, privilegiando la guitarra distorsionada, las atmósferas cargadas y apocalípticas, letras depresivas… eso no es Grunge? Bueno, sí, pero no; los Pumpkins eran mucho más diversos que eso. Quizá varias de sus canciones pudieran encasillarse en ese indefinible género, pero nunca se limitaron. No sólo por el hecho de ser de Chicago. Corgan siempre intentó poner su distancia de Nirvana y compañía (pero especialmente de Curt, a quien no tragaba), evitó a toda costa usar camisas de franela de guardabosque, cantar de manera rasposa y profunda, y usó una imagen menos descuidada, con playeras más alternativas. Pero las diferencias principales son dos: la primera es la actitud. Mientras Nirvana, Vedder, Staley, Cornell y demás dan la impresión de que en primera instancia lo último que buscaban era la fama y el mainstream, aquí Corgan parece anunciar el mundo que no ha nacido para otra cosa. Tiene una visión artística mucho más amplia y ambiciosa, lo cual nos lleva al segundo punto: el Musical. Los Pumpkins no se limitan a un estilo. Corgan entiende a la perfección en qué metió la pata con el Gish, y aunque este disco sigue siendo cargado en cuanto a guitarras, ya no se limitan a un formato. Se podría decir que es el último gran disco de Noise, pero no se limitan a ello. No es un White Album, pero el Simese Dream es mucho más variado que un disco de Grunge, con angustia, catarsis, buenas melodías, riffs, baladas enternecedoras, potentísimos rockers, noise y feedback, baterías apocalípticas, melotrones, armonías vocales, orquestaciones, requintos... Por momentos es un disco furioso, luego minimalista, luego triste e introspectivo, y luego estalla de nuevo, casi violentamente. Expresa una cantidad de emociones que generalmente a las bandas de Grunge les importan un bledo. En fin, una visión artística y emotiva mucho más amplias que las que usan las bandas de Grunge, generalmente más crudas, y aunque por momentos rozan el Grunge, también me parece que los Pumpkins por momentos fueron lo más cercano en los 90’s a la Psicodelia del ’67 con su Dream Rock, que se acentuará en el siguiente disco.

En 1991, el Gish se convirtió en un éxito relativo y la banda comenzó a tener cierto renombre. Le telonearon a los Red Hot Chili Peppers y a Gun’s N’ Roses. En Octubre cambiaron de disquera, al migrar de Caroline Records, con la que editaron su debut, a Virgin, que era la disquera matriz de Caroline, y que les podía dar mayor presupuesto y atención.  Durante la gira, James Iha y D’Arcy Wretzky rompieron su noviazgo. Jimmy Chamberlin empezó con problemas serios con drogas y Billy Corgan entró en depresión, que al menos le sirvió para escribir buena parte delas letras de este disco.
Billy tenía en mente una sola cosa cuando se metieron a grabar este disco a finales del ’92: la perfección. Para ello buscó a Butch Vig como productor. A pesar de que el Gish no fue un trancazo, Virgin se dio cuenta del potencial del grupo para convertirse en el siguiente Nirvana y les dio un buen presupuesto. Billy se había obsesionado con hacer una obra absolutamente perfecta, y debemos decirlo, no se quedó lejos, pero sus métodos tiránicos generaron mucha tensión dentro del grupo. Algunas canciones tienen hasta 27 pistas sobrepuestas de guitarra, y en varios de los temas, Corgan era tan perfeccionista que grababa él mismo las pistas de bajo y de segunda guitarra, a pesar de que D’arcy e Iha son músicos competentes.

El disco es brillante, hermoso por momentos, a pesar de la furia. A pesar de que no es un disco conceptual ni mucho menos, las rolas tienen el orden perfecto y parecen fluir una tras otra alrededor del punto central, que es la melancolía. Las canciones son distintas, pero van armando la totalidad del disco de una gran manera. Bajo las guitarras abrasivas están esas letras deprimentes, que al menos dan la impresión de ser sinceras y hacen fácil creer que Billy de hecho se estaba volviendo loco durante las grabaciones, en medio de sus tendencias maniaco-depresivas. No hay una sola canción que se pueda considerar débil o relleno, y en cambio tenemos varios puntos fuertes que se terminarían convirtiendo en clásicos de la década. Corgan diría después que no quedó contento con la producción, pero  bajo las circunstancias en que fue grabado, me parece que Vig hace que resalte cada instrumento en el preciso momento, y además logra que tanto fuzz no se vuelva un sonsonete que arruine el disco como en el Gish.

Me da la impresión de que quedó un poco  opacado por el Mellon Collie, que es aún más extravagante y ambicioso que el Siamese Dream. Y bueno, tuvo mucho más difusión. Yo creo que en el Mellon Collie Corgan se terminó de deschavetar en su afán por superar lo logrado aquí. Tiene los excesos y rellenos de un disco doble y está sobreproducido y sobrevalorado por algunos. Pero también me da la impresión de que los verdaderos fans de los Smashin’ prefieren este perfecto equilibrio del Siamese Dream, que terminaría influyendo muchísimo en la corriente alternativa de los 90’s.


El disco abre con “Cherub”, un potente rocker con un excelente riff, cargado de fuzz y de actitud. La potencia de la canción la hace perfecta para arrancar el disco, con ese guitarreo que de pronto estalla al :20 con la carga de noise y el T.N.T. de Chamberlin, que hace una labor colosal de batería. Billy inicia cantando casi en un susurro para contrastar con la cortante brutalidad de los instrumentos, y es hasta el puente donde eleva una octava, estalla en furia y prepara ese estribillo: “Who wants honey. As long as there's some money, Who wants that honey?” Los contrastes que logra Corgan con las simples inflexiones de la voz son espectaculares, sonando siempre encabronado, pero resaltando esos estallidos vocales. Al 3 tenemos un puente donde guitarra y batería se combinan para elevar más la tensión y preparar un gran solo. No sé si sea el mejor de Corgan, pero es de los que más me gustan, breve, pero emotivo y al grano. Fue grabado en dos pistas distintas, una ligeramente más lenta para crear ese efecto de desfase. Las letras son una joya, como en todo el disco, y dan ya muestra de la genialidad lírica que es capaz de alcanzar este tipo cuando está con los pies en la tierra. Una dura crítica a la comunidad alternativa que comenzaba a despuntar: “Doesn't matter what you believe in
Stay cool, And be somebody's fool this year”. Cuántas bandas no se terminaron vendiendo al mainstream? Billy insistió en que este fuera el lead single del disco, a pesar de que la disquera veía más potencial en “today”. En fin gran canción, con un cierre apocalíptico, y con toda la actitud pateatraseros de los Pumpkins.

Sigue “Quiet”, que sigue la tónica potente en el aspecto musical y de contrastes en la vocal. Arranca con un sonido extraño, entre sierras y sitar, para luego despegar con el poderosísimo riff ascendente, un tanto más uniforme que el anterior, pero la canción es más oscura y agresiva. Jimmy nuevamente se discute, impulsando con unos poderosísimos fills y confirmándose como uno de los grandes batacos de su generación. La letra es una oda a la desesperanza, pero siempre me pareció que lo hace de una forma mucho más poética y menos autoindulgente que muchos de los grungeros de su generación. A diferencia de las letras de Grunge, no es una letra cargada de enojo (aunque no está exenta y por momentos estalla), sino de melancolía. Y tiene líneas de antología, que en su momento fueron opacadas por los mulatos, albinos y mosquitos. “Jesus, Are you listening? Up there, To anyone at all?”. A pesar de la casi violencia de la canción, es más uniforme, e incluso el solo del minuto 2 se pega buena parte a la línea vocal y va más en la línea del Noise. Es un buen tema, pero un poco más en la línea del Gish.

Continuamos con “Today”, una especie de balada, muy agridulce, que arranca con la guitarra limpia, haciendo armónicos muy lindos. Musicalmente es de las más luminosas, con esa influencia de los Pixies haciendo versos arpegiados, lindos, melódicos, y dando un giro en los estribillos, haciendo estallidos de fuzz y notas más oscuras, con una melodía instantánea y optimista. Otra cuestión que comparte con el estilo Pixie es que inicia con los estribillos que dominan y son más potentes, y en los versos bajan la intensidad. Billy canta de manera melódica y suave: “Today is the greatest, Day I've never known, Can't wait for tomorrow, I might not have that long” para cambiar a un tono casi negro en los versos: “I wanted more, Than life could ever grant me, Bored by the chore, Of saving face”. Esta fue la primer canción que escribió Corgan para el disco, en medio de una terrible depresión por un rompimiento amoroso. Cuando la escribió supo que sería un trancazo y decidió que estaban listos para un segundo disco, rompiendo ese embotamiento creativo en el que estaba sumido. No sé, francamente me trago más las tendencias suicidas en esta canción, aunque al final ya sabemos quién jaló el gatillo. Me encanta esa ironía de decir “Este es el mejor día de mi vida porque mañana no puede ser peor”. Refleja una gran amargura, pero a la vez una esperanza implícita, una tabla a la cual agarrarse. Chamberlin, notable como siempre, incluso en las baladas sabe como meterle punch sin aplastarlas. D’arcy suena muy bien, con punteos exactos y jugando con los tonos, y James se combina muy bien en las guitarras con Jimmy para hacer una canción instrumentalmente perfecta, suave-potente, agridulce, equilibrada. Recoge la nostalgia de Robert Smith combinada con la genialidad e los Pixies para hacer un himno de lo que llamarían Generación X, y muestran además que cuando logran dominar los cambios de tiempos, pueden hacer verdaderas obras maestras.

Después está “Hummer”, que inicia con unas disonancias distorsionadas y lejanas zumbando al fundo, mientras un beat abstracto se va incorporando en fade in, y entramos por fin con un riff con ligero fuzz al :30. EL riff es bueno, rítmico, semilento, combinado con una gran línea de bajo, no muy compleja, pero que luce bien. Al :55 las guitarras se cargan de más distorsión y se combinan para otro riff, más complejo. Éste es el sonido característico de los Pumpkins, combinando la potencia y atmósferas cargadas con partes tranquilas, acústicas y más melódicas, perfeccionando lo aprendido de los Pixies. La letra es melancólica, simple, poética: “Faith lies in the ways of sin, I chased the charmed, But I don't want them anymore”. La canción va creando una lenta tensión, y para el tercer verso se agrega distorsión, aún sin estallar, pero la canción ya lleva una dinámica mucho más potente: “When you decide, That your life is a prize, Renew and rivive, It's alright honey,  It's alright, yeah”. La melod´pia es agradable, cálida, pero un tanto cambiante y con un fuerte fraseo. No es de las que terminas tarareando al final ya que es algo confusa por el montón de secciones y variaciones, pero tampoco es una melodía chocante o forzada. Al 3:10 hay un buen requinto, simple, pero más pegajoso que las mismas líneas vocales, jeje. Después vuelven a bajar los decibeles, regresan al minimalismo acústico para un ambiente más íntimo en el que D’arcy lleva la pauta con esa línea de bajo en la coda, con las guitarras despidiéndose con delay para una outro muy mona. Son casi 7 minutos, pero se van como agua. Otro punto fuerte del disco.

Continuamos con “Rocket”, de guitarras espesas, en las que una hace el fuzz y otra va haciendo arreglos más limpio y agudos. Éstas combinaciones son las que hacen la canción, que a pesar de las potentes guitarras, suena más dulce y accesible que las anteriores. La canción da la impresión de estar siempre cambiando, no sé si por la melodía o por los efectos de guitarra o estelares que aparecen de vez en cuando, pero a la vez se mantiene una especie de uniformidad por el tono de las liras. La letra es un tanto enigmática, llena de figuras y metáforas, pero sin perder la poesía: “Bleed in your own light, Dream of your own life, I miss me, I miss everything I'll never be.” Sobre la primer línea, Corgan diría que se refería a estar a la sombra de Cobain, no deseaba comparaciones, no quería estar sobre sangre ajena, sino sobre la suya. Menos de un año después Curt cumpliría la escalofriante sugerencia. El final de la rola me encanta, con Iha dando un guitarrazo y luego elevando los tonos a toda velocidad, como una turbina, mientras Jimmy da unos platillazos para un fin muy divertido e inesperado.

Sigue otra joya, de mis favoritas de toda la discografía Pumpkin. “Disarm” es el clímax depresivo del disco, con un ambiente acústico en el que Corgan toma el riesgo de dejar de lado uno de los mejores bateristas de la década en pos de lograr la ambientación precisa, llevada por chelos, magníficas orquestaciones, efectos de campanas, y una intensidad y drama que se hubiera roto con la batería, por más que Chamberlin sea un virtuoso. Las pesadas distorsiones eléctricas también brillan por su ausencia, y a esta alturas se agradece este respiro. Las guitarras acústicas rasgueadas te meten de inmediato en una atmósfera nostálgica, etérea, algo angustiante. Los clímax se dan con las ráfagas de los timbales y con la impresionante orquestación hacia el final, donde los violines lloran y se entretejen de manera majestuosa para hacer una de las canciones que definieron los 90’s. La letra está a la altura, haciendo un crudo retrato de las dificultades que pasó Billy en su niñez para relacionarse con sus padres: “Disarm you with a smile, And cut you like you want me to,  cut that little child, Inside of me and such a part of you” y luego otra conmovedora línea con “I used to be a little boy, So old in my shoes”. Simplemente genial. No es culpa de Corgan que Jonathan Davis se haya pasado toda su carrero haciendo malas copias de esta letra, pero más autocondescendientes. Billy diría que es su canción más personal y una de las que más le dolió escribir. La manera en que canta, sobre todo al final, es una verdadera catarsis, y es conmovedora, con una melodía preciosa y en general, los arreglos perfectos, demostrando que cuando bajan los decibeles pueden sonar mejor.

“Soma” fue excelente opción para continuar después de “Disarm”. Es aún más tranquila, al menos la primera parte, con las guitarras haciendo unos juegos tonales tristísimos, letárgicos, casi dolorosos. Billy canta en un susurro. Nos narra del día en que su novia agarró sus cosas y se largó así nomás: “Nothing left to say, And all I've left to do, Is run away From you, And she led me on, down, With secrets I can't keep”. Una melodía lenta, como en lentos vaivenes envolventes, hipnótica. Al 3:10 cambian la estructura un poco, D’arcy hace una gran línea de bajo, James hace un solo breve pero hermoso e hiriente, y cuando la balada nos tiene atrapados, y parece va a terminar, entran las guitarras cargadas de una potencia apocalíptica al 3:30. No importa cuántas veces la haya escuchado, siempre me hace brincar, jajajaja.  Al 4:25 viene otro tremendo solo, con mucha más energía, aunque igualmente cadente, y de los mejores del disco. Es curioso, es como si en el primer requinto la guitarra llorara, y en esta explotara con todo el coraje e impotencia de la decepción amorosa. En cualquier caso ambos solos son perfectamente emotivos y contribuyen a redondear ambos extremos de la canción.

Con “Geek U.S.A.” volvemos al fuzz a todo lo que da, con un enormísimo riff y quizá la mejor interpretación de batería de Jimmy con los Pumpkins. La canción es enorme, muy dinámica, te hace querer brincar desde que pasa el redoble marcial de batería y la canción entra de lleno. El riff es simple, pero monumental logrado por la mezcla entre la guitarra de Billy y el raudo bajeo de D’arcy, y compite con “Bullet With Butterfly Wings” entre mis favoritos del grupo. James de mientras se la pasa haciendo arreglos toda la rola, de manera que parece que hace un largo solo durante toda la primera parte  la canción. Mientras tanto, Chamberlin se desbarata y multiplica para crear una cátedra de batería. Aquí hacen lo contrario al track anterior. Cuando ya estamos agarrados a nuestro asiento para no irnos de espaldas, bajan la intensidad al mínimo al minuto 2 para hacer un fragmento más atmosférico y cadencioso. No tardan en regresar a la distorsión, creando capas de guitarras con una excelsa melodía vocal, que culminan con un redoble espectacular, y luego un incendiario solo de Iha, que anda desatado en este disco. El cierre del requinto es espectacular y pirotécnico, se quedan con el feedback desvaneciéndose, y cuando parece que ya terminó, regresan con otro riff negro y ponzoñoso. La canción suena agresiva y malévola. No está la nostalgia que impregna el resto del disco, suena más garaje y cruda, sin perder esa esencia Pumpkin. E instrumentalmente, todos están increíbles. Temazo.

La novena canción es “Mayonaise”, donde toman un punto medio entre la balada y la distorsión, haciendo una canción potente en mediotiempo. Arranca con una guitarra limpia haciendo juegos de arpegios en tres tonos. Después entra una guitarra más potente repitiendo esa secuencia, haciendo un riff simple para acompañar la voz en los versos. Un buen requinto, con cierto efecto aéreo que dobla un poco las notas. La letra es más reflexiva, recordando tiempos mejores, pero también reconociendo que está en sus manos mejorar su presente amargo. En esos tiempos creo que muchos se identificaron con esta canción. En fin, simple, linda, aunque ligeramente repetitiva, cerrando con las mismas guitarras limpias con que inició.

Volvemos a las baladas de ensueño con “Spaceboy”. Inicia con un gentil guitarreo acústico, con una linda melodía vocal, que revienta en los estribillos psicodélicos que recuerdan a lo que harán en el Mellon Collie. En estas secciones agregan un melotrón para crear esa sensación de orquestaciones. La canción la dedica Billie a su hermano Jessie, quien tenía alguna discapacidad, y a quien fue muy unido en su difícil infancia. Por momentos parece que se le va a romper la voz, cantando de forma realmente conmovedora. La melancolía invade cada nota, haciendo una canción mágica, y retrabajando la fórmula de parones-arrancones, pero esta vez usando el melotrón en lugar de fuzz. Además creo que esta rola explica la dulce portada.

“Silverfuck” inicia con un riff cortante y agresivo, mientras Jimmy hace un tremendo tamboreo con el doble bombo y Iha hace un feedback que satura un poco la rola. D’arcy hace un gran bajeo, y durante los versos la intensidad baja para mantener la canción sólo con la voz susurrada y el tamboreo de Chamberlin. La batería y bajo son colosales aquí, pero la guitarra creo que esta vez es excesiva, y los riffs me parecen como un retrabajo de “Hummer”, pero con bastante más pelotas. Me gustan los cambios de ritmo, y las partes en que se quedan D’arcy y Jimmy haciendo ese riff tribal y remoto, pero las partes de guitarra tienen demasiado feedback y por momentos son muy saturadas, esquizofrénicas y experimentales. Cansan un poco, y se alargan innecesariamente hasta pasar los 8 minutos. No es mala, pero creo que es la más débil del disco. La sección rítmica la rescata.

Regresamos a la mesura y belleza con “Sweet  Sweet”, una rica balada acústica. Es quizá la canción más sencilla del disco, y la más corta, rebasando apenas el minuto y medio. Logra un mood agradable, cortando la sensación caótica del track anterior. Difícilmente cuenta por sí misma, es más bien un track para balancear el disco y agregar un toque más ambiental y orgánico. Pero hay que reconocerlo, no es un relleno vulgar, es linda, y te termina pintando una sonrisa con ese simplismo y optimismo.

Cerramos con “Luna”, también una balada predominantemente acústica, pero con arreglos muy monos de una guitarra con efecto de sitar. Es casi una canción de cuna, con suaves orquestaciones. Quizá la canción más romántica del disco, no sin cierta nostalgia, y unos versos que me llaman mucho la atención: “And those moonsongs
That you sing your babies, Will be the songs to see you through”. Yo a mis hijos les canto “Goodnight” de los Beatles, “Rain Song” de Zeppelin, o “Wish You Were Here” de Floyd para arrullarlos, eso cuenta? Jajaja. Buen temita para cerrar de forma relajada el álbum, sin dar la sensación de que cerraron precipitadamente con “Sweet Sweet”. Aunque ambos temas son lindos, no llegan a la majestuosidad acústica de “Disarm”


En fin, un gran disco, que catapultó a los Smashin’ Pumpkins a las alturas con las que Corgan siempre había soñado, aunque con ello perdería piso más adelante. Es emocional, es sincero, Billy quema demonios internos y nos muestra su alma, su lado más vulnerable en los temas que toca. Pero lo logra con grandes letras, creando excelentes metáforas e imágenes poéticas con las que no pocos se identificaron (ya ven que yo vengo a estas alturas a descubrirle otro sentido a “Luna”!). Líricamente es lo mejor que nos dará Billy, y hay que reconocerlo. Instrumentalmente también. La banda está a tope; crean buenos riffs a destajo, Chamberlin logra tremendas explosiones con una velocidad y precisión inauditas, D’arcy suena creativa y elegante aunque sin dominar tanto como en el Gish, y James Iha hace algunos de sus mejores solos. El Siamese Dream es además un disco muy balanceado. No sólo en el aspecto de que no hay verdadero relleno, sino que logran alternar las canciones potentes con las baladas para no volverlo cansado ni soporífero. Y la cereza en el pastel son las leves dosis de experimentación, ya sea con fuzz o con melotrón o con orquestas reales, algo que estaba fuera de moda en el ’93 y que de pronto un montón de grupos comenzarían a utilizar como recurso. No sé si los Smashing  serían los primeros en usarlo durante los 90’s, pero fueron los que lo hicieron de manera más efectiva. Un gran disco, por donde se vea. 

 

 

Por Corvan 

 

 

 

 

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