SILVIO RODRÍGUEZ

“El día del Armagedón, No quiero estar
Tras la puerta, Sino soñando bien alerta
Donde esté a salvo del perdón”

 

 

"A"

Década Principal: 

70's

Eras Principales: 

Trova y Cantautores (1960-???)

Miembros Clave:

Silvio Rodríguez

Canciones Clave:

En el Claro de la Luna, Unicornio Azul, Te Doy Una Canción, Compañera, La Familia La Propiedad Privada y el Amor, Esto No Es Una Elegía, La Gaviota, La Maza, Juego Que Me regaló Un 6 de Enero, Ojalá, Fusil Contra Fusil, La Era Está Pariendo un Corazón, Abracadabra, Playa Girón, Cuba Va, El Necio, Debo Partirme en Dos, Sueño con Serpientes, Hombre, Al iInal De Este Viaje, Quien Fuera, Mujeres, Casiopea, Que Se Puede Hacer con el Amor, Rabo De Nube, Tu Fantasma, Pequeña Serenata Diurna, Que Hago Ahora Contigo, Que Ya Viví Que Te Vas, Testamento, Vamos a Andar, Oda a mi Generación, Hoy Mi Deber Era, Mariposas, Requiem, Oh Melancolía!, El Problema. 

 

 

No digan que no les advertí que vendrían sorpresas! Qué esto no es un sitio de Rock y Letras???? Sip. Al menos eso intenta. Silvio definitivamente no entra en la primera categoría. Entonces qué rayos hace en este sitio, con una etiqueta de rock, y para acabarla, con la máxima calificación que otorgo? Siento decepcionar a los rockeros obstinados, pero me veo obligado a abrir las reseñas de bandas y solistas en español con un género totalmente ajeno, pero igualmente genial, abrasivo, apasionado y artístico: La Trova.

Si Bob Dylan, que apenas y tiene acercamientos con el rock siendo catalogado casi universalmente en el Folk, es inevitable en cualquier página de reseñas de rock en inglés, igualmente Silvio y otros personajes merecen presencia en una página que intenta abarcar a los mejores tanto en inglés como en español. Silvio no tiene ni remoto acercamiento con el rock, a diferencia de Dylan, pero tiene la misma actitud y ocupa exactamente el mismo papel dentro de la cultura latinoamericana. Es un ícono y un gurú de varias generaciones. Es un poeta que pone música a sus versos, de lengua afilada, certera, una aplanadora poética, y que a pesar de todo, logra abarcar infinidad de géneros que guardan su raíz en ritmos latinos.

Así que disculpen, pero antes de entrar con Black Sabbath, Alice in Chains, Café Tacaba, Soda, o el mismísimo Dylan, me es obligación hablar de Silvio, el penúltimo “A” de mi repertorio. Tengo la esperanza de que, si son rockeros de la vieja guardia que jamás lo han escuchado, esto los motive a buscar una o dos canciones y descubran al menos un poco de su magia en la guitarra, y sobre todo, en sus palabras.

Silvio es uno de los cofundadores de la Nueva Trova Cubana, allá a finales de los sesentas, junto con Vicente Feliú, Pablo Milanés y Noel Nicola entre muchos otros. Todo este movimiento está fuertemente influenciado por la Revolución Cubana; tienen un basto conocimiento político y aunque tienen una fuerte tendencia izquierdista, utilizan las metáforas para hacer una ácida crítica política y social tanto a sistemas externos como al mismo castrismo cuando ven algo que no les gusta. Igualmente exaltan un nacionalismo y cantan a su patria y a los puntos positivos de la Revolución, a mí muy personal gusto, logrando un equilibrio muy delicado y objetivo en ambas posturas. Los géneros y estilos que cada neotrovador tomaría son muy diferentes, así como el estilo lírico. Hay también, muchos que tienden más al canto romántico, o a los ritmos bailables, de los que el mismo Rodríguez no es ajeno, pero no son su sello personal.

Silvio destaca entre todos ellos y, de hecho, es quien llevó a la internacionalización de este género a todo lo largo y ancho del continente e incluso en Europa. El Aprendiz de Brujo comenzó sus primeras composiciones estando en el cuartel cumpliendo el servicio militar, en 1964. Estas primeras canciones eran más de corte sentimental, pero ya comenzaba a germinar un estilo musical propio y en uno que otro verso, alguna tendencia política cuando en Estados Unidos las letras no pasaban de los clichés sobre coches, los bailes de graduación y las chicas, mucho antes de que Vietnam ocasionara la politización en las letras.

Sin embargo no fue hasta le muerte del Che que cambió definitivamente su rumbo hacia la canción de mensaje y comenzó a ser escuchado en la radio cubana en discos colectivos con canciones de relativo éxito. Durante ésta época apareció en algunos programas televisivos y mostró su primer atrevimiento al dar nota de su admiración a los Beatles, lo cual estuvo a punto de terminar con su carrera. Poco después se embarcó en el buque “Playa Girón” en el cual estuvo trabajando mientras costeaba África, encontrando la inspiración para crear más de 60 canciones, la mayoría de ellas impresionantes obras de arte que posteriormente significarían lo mejor de su repertorio.

Tras desembarcar, en 1970, la idea general que compartía con otros compositores queda formalmente inaugurada con la grabación de “Cuba Va”, de la cual es co-compositor y co-intérprete junto a Milanés y Noel Nicola. Esta canción le generó el perdón automático por sus comentarios hacia los melenudos símbolos del sistema contrario, y un meteórico ascenso de su carrera. Aunque todavía pasaría algunos años lanzando sus canciones en colectivos y tardaría en lanzar su primer disco solista, pronto se convirtió en el más destacado del movimiento de la Nueva Trova Cubana y en todo un icono y figura dentro de la isla.

Por qué? Simple. Desde ésas épocas, Silvio fue quien más se preocupaba por el fondo y forma de lo que expresaba. De hecho, ésta es la principal virtud por la cual lo catalogo como "A". Nadie, absolutamente NADIE se preocupó tanto como él en lograr una perfección tanto en fondo como en forma en la mayoría de su repertorio: Era el más afilado con la lengua de su generación en sus apreciaciones políticas, con una sutileza de aguja. Al mismo tiempo fue quien desarrolló una mayor destreza tanto en la armonía de la canción, logrando complicadísimas estructuras en la guitarra, así como en la técnica para interpretar esas armonías. Posteriormente, en alguna entrevista, dijo que tomó la guitarra para crear canciones que quería escuchar y que nunca habían sido tocadas, por lo que tuvo que improvisar técnicas que hasta el momento no existían, pero que retumbaban en su mente. Es decir, creó un estilo propio para escuchar lo que se imaginaba. Silvio no es solo revolucionario en cuanto a letras. No solo es un poeta a la altura del mismo Dylan y que debiera tener las mismas nominaciones al Nobel de literatura que el estadounidense, sino que revolucionó la manera de tocar la guitarra acústica, logrando una maestría apenas superada por los genios del flamenco (que no cantan) con la guitarra acústica, y por mucho, muy superior a la manera burda de tocar guitarra desarrollada por Bob.

No fue sino hasta 1975, cuando ya gozaba de cierto renombre en España, que publicó en Cuba su primer LP en solitario, Días y Flores. En este álbum lanzaría algunas críticas contra las dictaduras latinoamercanas, incluyendo la de su país, por lo cual fue editado en España (aún franquista, ya que el generalísimo sin duda, se puso el saco) en lo que sería otro disco, llamado “Te Doy Una Canción”. Aquí me es necesario hacer una nota: Aunque se cortaron las canciones que hablan expresamente contra la dictadura, la rola que da título a este álbum “alterno” es una de las más rabiosas críticas políticas, precisamente a las dictaduras, un canto de amor a la patria por sobre los gobiernos, astutamente disfrazada de canción de amor. Silvio Rodríguez emprendió con esta letra una serie de obras duales que aparentaban de amor o desamor cuando se referían en el fondo a cuestiones políticas, haciendo críticas ardientes que no le podían ser confirmadas, o que ni siquiera fueron sospechadas por los aludidos. Por lo mismo evadieron la represión y censura, pero el pueblo inmediatamente las tomó como himnos de protesta, y su fama se elevó como espuma, al menos en la ínsula y en la península.

Tras el éxito de su(s) álbum(s) debut, Silvio continuó grabando varias de las canciones escritas durante su estadía en el Playa Girón en los siguientes discos, lo que lo confirmó a la vanguardia de la Nueva Trova, y lentamente, de manera subterránea, lo fue filtrando en el resto de Latinoamérica. En esta primera época, su sello característico consistía en acompañarse exclusivamente por su guitarra y los excelsos arreglos que de ella sacaba.

La década de los 80’s la inició con una tremenda innovación en su sonido. Aunque sus discos seguían basando su columna vertebral en sus escritos marítimos, la base musical ya no era su guitarra y los tremendos arpegios, sino arreglos orquestales igualmente complicados realizados por los muchos músicos amigos que había tenido hasta entonces. Así mismo inició un acercamiento con ritmos más Latinoamericanos y bailables, conjuntado con una cada vez mayor superficialidad en las letras, más tendientes al amor que a la política. La decadencia de los 80’s alcanzó incluso al Aprendiz de Brujo.

Aunque es tal vez su época más floja, Silvio logró demostrar que al menos en cada disco que lanzaba, era capaz de realizar tres o cuatro clásicos eternos (lo cual es difícil en sí para cualquier banda promedio), obras maestras que permanecen en el subconsciente latinoamericano. Curiosamente en estos años logró pasar de un nivel subterráneo a un status de ícono en todo Latinoamérica. Gracias a reinterpretaciones de conocidos artistas de todo el continente, que creían cantar letras de amor, Silvio llegó a oídos de gente con tendencias mucho más conservadoras que los radicales e intelectuales a los que originalmente estaba enfocado. Tal vez por ello sus letras comenzaron a declinar y a irse a un lado más comercial, pero como ya lo dije, aunque se invirtió su tendencia a colocar rellenos en sus discos, al menos lograba colocar tres o cuatro canciones de primer nivel en cada LP.

A mitad de la década se convertiría en el primer latinoamericano en lanzar un disco triple con cierto éxito: El Tríptico. A mi en lo personal me parece uno de sus LP´s mas débiles, pero igualmente logra crear algunas canciones inolvidables en cada acetato. Posiblemente, sin tanto relleno, dejando un solo disco con lo mejor de esta trilogía, éste sería uno de mis favoritos de Silvio. Cerraría los 80’s con “Oh Melancolía”, de la cual también destacan pocas canciones. Durante los 80’s Silvio se radicalizó en cuanto a armonías y letras. Podía lograr canciones de amor (que en muchos casos no dejan de tener profundidad) y hacer saturaciones orquestales, pero armónicamente no dejaban nada qué deber. En el otro extremo, las canciones políticas, mucho mejor logradas, eran más incisivas en cuanto a letras y elaboradas en cuanto a estructura, siendo la mayoría de éstas las que permanecen entre las favoritas. Así mi primer encuentro con Rodríguez fue “Unicornio Azul” que se hizo famosa en voz de Rocío Durcal (vaya ironía), siendo una protesta por un poeta guatemalteco amigo suyo, “extraviado” durante la revolución en ese país, y una alegoría indirecta al Che.

 

Los 90’s significaron una regresión y evolución al mismo tiempo. Un regreso a la guitarra como único acompañamiento y a la letra como un medio poético de protesta. Ya llenando estadios en cualquier tierra latina en que se presentara, lanza un par de “En Vivos” bastante cruciales en su carrera. Sin nada más que ganar o perder, graba un concierto en Santiago de Chile tras la caída de Pinochet, logrando atestar en varias fechas un Estadio Nacional de Santiago, demostrando que a pesar de la prohibición, era uno de los artistas más difundidos e identificados durante la dictadura. El siguiente fue un disco grabado en concierto junto a Luis Eduardo Aute, el máximo exponente de la trova de España, en la Plaza de la Ventas en Madrid. El éxito de ambas obras lo catapultó a alturas insospechadas para una figura ajena al rock, apenas equiparable a Soda Stereo, que era de un espíritu mucho fresco y dirigido a la juventud.

Tras ello el Aprendiz de Brujo lanzó una tetralogía, pero aprendiendo de sus errores en los ochentas no lanzó todo en un solo disco, sino que lo distribuyó a lo largo de un proyecto durante la década de los noventas. Esta tetralogía, los discos “Silvio” (empatado a mi gusto con el LP "Al Final de Este Viaje" como sus mejores obras), “Rodríguez”, “Domínguez” y “Descartes” fueron en gran medida una regresión a los orígenes, dando menos importancia al ritmo y resaltando nuevamente las letras y a la guitarra como único instrumento de acompañamiento. Así mismo las letras, sin dejar una tendencia de izquierda y social, se adaptaron a los tiempos postsoviéticos. Para finalizar la década, lanzó “Mariposas”, en el que incorpora al guitarrista Rey Guerra, cuyo estilo en guitarra cambió radicalmente el sonido de Silvio y resultó ser uno de los peores álbums del cantautor. Algo así como un descartes del “Descartes”.

El nuevo milenio le trajo nuevos retos. Tras tener durante décadas como ídolo y orquestador de algunas de sus melodías al director Leo Weber, Silvio se animó a su más ambicioso proyecto: "Expedición". En este disco se atreve a escribir todos los arreglos sinfónicos en que se basa el disco. Los resultados son disímiles, logrando obras para el olvido así como memorables canciones. En ésta época lo escuché en vivo por primera vez, cuando fue el cierre estelar de la FIL en Guadalajara, en el que el país invitado era Cuba. Guardé lugar unas 8 o 9 horas en la entonces explanada de la FIL y lo que más me impactó fue hallarme con una Guatemalteca sentada a mi lado que había hecho el largo viaje sólo para escuchar a Silvio Rodríguez. La gente desbordó las dos importantes avenidas que rodean la FIL, y a partir de ese concierto fue que se planeó la elaboración de un foro más cerrado y controlado para los espectáculos de la Expo. La verdad no fue necesario, ya que nunca creo que se presente un artista con tanta convocatoria.

Los discos subsecuentes, tras un retiro de algunos años, siguen bajo análisis. Silvio no dejó su guitarra del todo, pero le dio cada vez un papel mayor a la flauta interpretada por su esposa. Aunque no se puede negar el talento de Niurka González, algunos arreglos de flauta suenan muy forzados y fuera de lugar. “Cita con Ángeles”, del 2003, es un reencuentro con la crítica social y política, esta vez muy dirigida a la guerra emprendida por US hacia Medio Oriente. Las figuras líricas retoman el estilo de Silvio: incisivo, sincero, rabioso y poético. Silvio deja de cantar a y contra una utopía para dirigirse contra el desequilibrio de poder que generó el fin de la guerra fría. La guitarra ya no es innovadora como aún lo era en los 90’s, pero a pesar de los arreglos de flauta y de la inclusión de otros instrumentos como en los ochentas, no deja de tener un papel preponderante en las canciones y al menos tres canciones serán parte ineludible de la historia de este trovador.

Finalmente, hasta que estas letras son escritas, SRD lanza en 2006 su último disco, “Érase que se Era”, lleno de memorias. En el recolecta las últimas canciones del “Playa Girón” que no grabó. Algunas de ellas muy débiles y olvidables, otras retomando el estilo que lo hiciera famoso en los 70’s. Las letras teniendo unas cuatro décadas, son lo más destacado del CD. Suenan frescas y feroces como el antiguo Silvio, y hacen pensar si la Revolución y la Contrarrevolución son realmente cosa del pasado o siguen vigentes.

Me tocó ver al Aprendiz de Brujo en la gira de éste último disco. Ya disminuido en cuanto a voz, y por lo mismo, bajando tonos en la guitarra con arreglos que deslucían ante las originales para alcanzar la voz. Aún así, fue toda una experiencia y no me arrepiento en absoluto.

Silvio Rodríguez Domínguez es un artista como todos, con altas y bajas. Y sin embargo, en ningún disco ha dejado de significar algo, nunca ha dejado de marcar una huella con canciones en doble filo. Ojalá, Te Doy Una Canción, Unicornio Azul, Sueño con Serpientes, Hoy mi Deber Era, Pequeña Serenata, Debo Partirme en Dos, En el Claro de la Luna, Réquiem, Quédate, La Familia… y un sinnúmero de canciones que pueden cantarse en una serenata sin temor a fallar en el corazón de la amada y que pueden al mismo tiempo reinterpretarse en un ultimátum político de doble filo como Dylan jamás logró.

Por no decir de las directas: La Maza, Canción Urgente, El Mayor, Fusil contra Fusil, Hombre, Días y Flores, Playa Girón, Sinhué…

Silvio además lleva la ventaja de ser quizá quien mejor sabía tratar la guitarra en Latinoamérica. Sin usar requintos estratosféricos, era un maestro del arpegio, de los arreglos y figuras con las seis cuerdas, bastándose él mismo para recrear incluso las figuras orquestadas complicadísimas de los 80’s acompañándose sólo de su española en las presentaciones en vivo. Silvio no sólo merece un Nobel en la misma forma en que Dylan ha estado nominado a ellos. Siendo un desconocido en US y en la historia del rock en el norte, revolucionó la manera de escribir, interpretar y cantar, logrando que los cantautores de los 80’s tuvieran un significado mucho más profundo que el idiota y vanal premio OTI.

Silvio logró en un plano artístico lo que Guevara no pudo conciliar con las armas: Una unión de ideologías que terminó por aplastar casi todas las dictaduras del continente (exagero?), aunque sus dobles filos nunca derrocaron la dictadura de su país (y creo que nunca lo intentó).

Finalmente, SRD no sólo conjuga talento compositivo con maestría interpretativa. Silvio tiene una de esas voces raras, peculiarísimas y casi inigualables que hacen que cada canción suya sea inconfundible. Siempre se va a su propio límite. Sin ser una voz privilegiada, tiene un rango tan alto que es difícil alcanzarlo. Silvio tiene una de ésas voces que parecen frágiles al punto de esperar que se rompan en la siguiente nota, pero que nunca defraudan.

Cabe mencionar que no lo descubrí sino hasta los últimos años de mi adolescencia. A diferencia de muchos de los fans suyos que conozco, no mamé su sabia en mi primera infancia por mi madre o tías, sino que lo fui descubriendo entre indiferencia en medio de la ola trovera de finales de los noventas. Y cada que escucho un disco suyo encuentro un nuevo significado, una nueva innovación con la guitarra. Me sigue sorprendiendo hallar videos en los que creí que al menos dos o tres guitarras sonaban al mismo tiempo para descubrir que sólo un par de manos hacían todo el trabajo.

Silvio Rodríguez unificó un subcontinente herido y hasta entonces desigual. Revolucionó la manera de tomar la guitarra española a un grado que nadie ha podido igualarlo. Cofundó y lanzó a la fama un género entero. Tiene al menos cuatro discos que DEBEN estar entre los mejores de todos los tiempos. Tiene mínimo unas 35 canciones que son himnos de al menos 4 generaciones. Su voz, sin ser magistral, es inconfundible. Aunque varios de sus discos tienen muchos más rellenos que protagónicos, a mi muy particular gusto no son mayoría, al contrario, sólo en los 80's. Y por si fuera poco, es de los pocos artistas que no ha lanzado un solo disco sin colocar al menos una canción digna de una estatua, o al menos de ser recordada como un clásico de clásicos, y eso es dificilísimo de hallar incluso en las mejores bandas de rock, llamémosle Zeppelin, Stones o The Who. Sus letras, poemas de doble filo, nunca suenan falsas o forzadas. No son tampoco una moraleja. Son letras sinceras que invitan a un compromiso personal, a cuestinonarse el estado de la situación que nos rodea, y que a pesar de tener algunas más de 40 años, siguen siendo tremendamente vigentes. Tal vez lo más importante de la lírica Silviana es que nunca pretendió cambiar el mundo, sino cambiar nuestra persepción y compromiso hacia el mismo...

A pesar de todas las críticas que pueda lanzar contra sus discos ochenteros, sobrevaluados y sobreestimados, los argumentos de mi anterior párrafo son suficientes como para catalogarlo con la más alta calificación que puedo otorgar.

Silvio, sin rozar siquiera el rock, toca las más delicadas fibras de éste género: la poesía y la revolución, ésta en todos los sentidos. Por ello creo que mi deber es recomendarlo Y catalogarlo DENTRO de éste género.

Pese a sus carencias, por favor, los que no lo hayan escuchado, hagan un intento y descubran esa vena que perdió el rock cuando Silvio apenas estaba despertando al mundo… Ideas que sin importar tendencia, siguen y seguirán siendo universales, legítimas y vigentes.

Señoras y señores, el delfín poeta que abraza a Fidel cantando por y contra él, a nombre de todas las justicias e injusticias de el mundo: El Aprendiz de Brujo, Silvio Rodríguez!!

 

 

 

Por Corvan 

 

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