SOMOS UNOS ANIMALES (Extremoduro, 1991)

Artista: Extremoduro (D+)

Fecha de Grabación: 1991

Fecha de Lanzamiento: Julio 1991

Discográfica: Área Recreativa

Productor: Extremoduro

Calificación: 7.5

Era: 90's Rock En Ñ: La Era de Oro


Mejor Canción: Quemando Tus Recuerdos y Necesito Droga Y Amor


Canciones: 1) Tu Corazón; 2) La Canción De Los Oficios; 3) Quemando Tus Recuerdos; 4) V Centenario; 5) J.D. La Central Nuclear; 6) Ni Príncipes Ni Princesas; 7) Perro Callejero; 8) Desidia; 9) Resolución; 10) Necesito Droga Y Amor (Los Camellos No Me Fían).



¿Saben? Me pasa algo con este disco. Y es que en su día, en aquellos tiempos de rebobinar cassettes piratas con el bolígrafo, aunque no era el tipo de música que yo frecuentaba habitualmente, lo percibía muy macarra y muy rebelde. No me parecía una joya que mereciese el gasto de comprármelo en vinilo pero lo encontraba más que disfrutable y le daba una buena escucha de vez en cuando. Sin embargo, cuando se me abrió un poco la mente en cuanto a géneros y estilos y coincidiendo con mi transición al CD, Somos Unos Animales quedó olvidado en el fondo de un cajón criando polvo. Y no esuna metáfora: para hacer esta reseña, envuelto en nostalgia navideña, bajé al trastero a buscar la cassette y allí la encontré en medio de bandas y discos que ya no recordaba y que supongo que ustedes no habrán escuchado nombrar. Pero después de tantos años está ya todo inservible y tuve que escribir la reseña bajando el disco de internet. Y a lo que iba, que me he desviado, éste ya no es el disco que yo recordaba. Ha envejecido bastante mal. Lo que en su día veía como algo salvaje ahora lo redescubro como un disco con algunas muy buenas canciones pero que en su conjunto resulta muy plano y con apenas gancho. Su antecesor Tú En Tu Casa, a pesar de todas sus limitaciones y su terrible sonido (hay que escuchar SIEMPRE en suversión Rock Transgresivo) parecía fresco y arriesgado y hacía honor a la etiqueta de “Rock Transgresivo” que pretenciosa pero acertadamente se había autoimpuesto la banda y que bautizaría la reedición del '94. Aquello sonaba al rock de los '90s que estaban por venir. Somos Unos Animales, sin embargo, trata de asegurar el resultado siguiendo caminos más que conocidos, aferrándose a patrones ya demasiado trillados para sorprender, y con un sonido que la mayor parte del tiempo recuerda más a los '80s. Acá la banda, aunque siguen muy limitados, cuentan ya con más medios e incorporan nuevos recursos como coros femeninos, teclados, instrumentos de vientos y ritmos de otros estilos. Pero aún así hay un acabado muy chapucero en la producción y las melodías están mucho menos trabajadas que en el debut mostrándose en todo momento casi como una maqueta inacabada, con muchas cosas todavía sin pulir. Incluso las letras de Robe hay momentos en los que flojean tirando de temas muy tópicos y sin la fuerza y el cinismo inteligente que acostumbra. Pero ojo, que también hay momentos deslumbrantes que logran salvar el disco de la total indiferencia. Extremoduro evolucionaba buscando su identidad, y aquí ya podemos encontrar atisbos de lo que estaba por llegar.


¿Qué historia hay detrás de este retroceso creativo? Pues supongo que de alguna manera influyeron los problemas discográficos y la necesidad de sacar un disco con el que empezar a ganar dinero. Poniéndonos en antecedentes, Extremoduro tenía un contrato abusivo con la modestísima (y carroñera) Avispa Music. La discográfica quedaba encargada solo de la distribución y todos los demás gastos corrían a cargo de la propia banda. Tu En Tu Casa tuvo una tirada muy reducida que apenas dio para cubrir el ámbito local. Dos años tardó entonces la banda en volver a entrar en el estudio. Hubo cambios en la formación (los había constantemente). De power trio habían pasado a cuarteto con la incorporación de Carlos El Sucio que empuñaría el bajo. Salo había pasado a ocuparse de la guitarra principal y Robe quedaba liberado para ejercer ocasionalmente de segunda guitarra. Pero a los pocos días de haber comenzado las grabaciones, el Robe, que tiene ese carácter tan suyo, se hartó y rompió el contrato. Así que en seguida firmaron con otro sello igual de pequeño, Área Recreativa, y, con condiciones poco mejores que las que antes les estrangulaban, regresaron a los estudios para continuar grabando. Pero los de Avispa Records no se quedaron de brazos cruzados. Consideraban que todo aquel material que el grupo ya había grabado les pertenecía y que podían disponer de él a su antojo. Y así comenzaron a aparecer por las tiendas cassettes que decían ser el nuevo disco de Extremoduro bajo el título de “Como Animales” e incluso con una imagen de portada que se había descartado para la del ya próximo Somos Unos Animales. Pero todo era una farsa y aquello no contenía más que ensayos del primer disco. Unos años más tarde, ya en pleno éxito de la banda surgirían en los expositores de bares y gasolineras otros bootlegs como La Hoguera y Desidia que alternaban canciones del Tú En Tu Casa Nosotros En La Hoguera con las primeras tomas de Somos Unos Animales que se habían grabado antes de romper con Avispa. Extremoduro siempre denunció esos discos y calificó el material como “puta mierda” (sic). Y es por eso que siempre han renegado de todo lo publicado por Avispa incluido el disco debut que en su web no aparece en la discografía oficial de la banda y también es por eso que lo regrabaron por completo y lo rebautizaron en el 94 como si fuese un álbum nuevo y el Tu En Tu Casa no hubiese existido nunca. Muchos años después llegó el acuerdo económico y la banda pagó por recuperar el control de sus primeros trabajos.



Abre el disco la lenta y tensa intro de Tu Corazón con esa guitarra apocalíptica cargada de distorsión y tirando de sustain. Un lick blusero da entrada al resto de la banda e inicia la estrofa. Robe canta tratando de suavizar su voz podrida. Para el Agila ya dominará el recurso pero acá todavía es el Terminator intentando sonreir, lo cual no le sienta del todo mal a la canción. En su primera parte Tu Corazón parece un blues entrecortado al que esos cansinos Tu corazoooón del estribillo, con una segunda voz femenina surgiendo muy al fondo, le dan un toque más pop. Lentamente la canción va cogiendo intensidad como si Robe fuese perdiendo la paciencia hasta que al 2:50 la rola vira hacia un rocker más agresivo y acelerado, mucho más convincente, sonando ya al Extremoduro del debut. Es un buen arranque, por encima del nivel medio del disco. Acá las melodías están trabajadas y las letras a propósito del final del amor tienen bastante carácter.



La Canción De Los Oficios tiene el tirón de contar con la colaboración de Rosendo Mercado, un gran tipo (de verdad!) que suele dar un empujón con su nombre a bandas emergentes. No encontrarán en la música a nadie menos divo que Rosendo. En cuanto a la rola en si, es un rockanrolito clásico con Robe y Rosendo cantando a dúo contra la desigualdad social y económica. Cuando les digo que este disco no ha envejecido muy bien es por clichés como este que están lejos de ser aquella denuncia salvaje y reaccionaria que yo recordaba.



Subimos bastante de nivel con Quemando Tus Recuerdos. Y aquí ya vemos una cierta evolución musical. Inicia acústica, con un riff sencillo y extrañamente alegre sobre letras depresivas sobre el desamor. Casi parece un intento de ská o e reggae o que sé yo. El caso es que suena bien y funciona. Robe vuelva a tirar de su versión más melancólica acompañado de coros femeninos dándole contraste y robando cada vez más protagonismo hasta llegar al 2:15 y a esos obsesivos Y cada vez que la miro...!! y ahí la canción se endurece y recupera al Extremoduro más acelerado que va metiendo más y más intensidad para terminar la rola como una catarsis colectiva que será el punto álgido del disco con versos para el recuerdo como esos:

Voy a empaparme en gasolina una vez más.

Voy a rasparme a ver si prendo

y recorrer de punta a punta la ciudad

quemando nuestros malos sueños



V Centenario es la bofetada de Robe a los festejos del país a propósito de los quinientos años de la llegada de Colón a América. No hay mucha originalidad. Demasiadas bandas cantaron sobre el tema en aquel entonces y con mejor resultado. El mayor problema acá es que musicalmente no hay gran cosa. Plana e intrascendente. Sin un triste gancho al que aferrarse.



J.D. La Central Nuclear es otra denuncia de Robe, en esta ocasión con carácter más regional, sobre la proliferación de centrales nucleares en Extremadura. Arranca con forma de canción folclórica popular, con una versión de una jota aragonesa bastante casposa y peculiar que de pronto se transforma en un punk desquiciado al único grito de CENTRAL!! NUCLEAR!! para finalmente encontrarnos con la banda al completo ladrando como una jauría de perros. ¿Cómo podemos afrontarla? Musicalmente es nula y como chiste ya nos lo habían contado con muchísima más gracia y acierto en Extremaydura.



En Ni Principes Ni Princesas encontramos el eslabón perdido entre la frescura primaria y visceral de Tú En Tu Casa y la exuberancia sonora de Pedrá y de Agila aunque esto sigue sonando demasiado clásico y predecible. La rola combina un guitarreo sucio y garajero con arreglos de trompetas y con unos teclados muy protagonistas que sorprenden al marcarse un solo muy cool. Evidente que faltan muchas cosas por pulir pero acá dan con el camino que les llevará a encontrar su propia identidad.



Perro Callejero es más de lo mismo. Letras sobre lo marginal, guitarras guarrísimas y Robe sacando a pasear su versión más arrabalera. Pero no aporta nada nuevo. Han dejado puesto el piloto automático y se han echado a dormir. Rosendo vuelve a estampar su firma aquí acompañando con su guitarra y regalando un solo marca de la casa pero no logra despegar la etiqueta de relleno intrascendente.



Con Desidia (parece como si Robe me leyese la mente) al menos encontramos melodía y eso, en este momento concreto del disco, se agradece. Inicia con una guitarra muy cool metiendo arpegios con algo de phaser. aunque enseguida queda casi ahogada con la entrada de la guitarra principal y de un bajo retumbante y juguetón. El ritmo suena como un entrecortado swing y Robe entona espejado el ritmo trompicado de la banda. La melodía se va volviendo un poco más angustiosa para finalmente desembocar, luego de un buen requinto, en una coda a modo de jam preparado. No es un grandiosa pero quizás éste le dispute a Necesito Droga Y Amor por el momento más chicloso del disco.



Resolución es un rocker trepidante que se sostiene por completo sobre una buena línea de bajo. Se juega con la voz de Robe que por momentos se hace los coros a si mismo y a veces se le añade un delay. La rola habla sobre la libertad individual, sin preocuparse por las normas establecidas por la sociedad ni por el qué dirán, un tema que será recurrente a lo largo de toda la discografía de la banda y que se puede considerar como un lema personal.


El cierre es magnífico. Y es que posiblemente Necesito droga y amor (Los camellos no me fían) sea la rola más accesible del disco y la única a la que realmente le podamos colgar la etiqueta de clásico de la banda. Una canción que arranca con una brillante intro en la que se amaga con heavy metal para luego quedarse en un hard-rocker pegadizo y con una letra inspirada:


No necesito alas para volar, prefiero LSD.

No necesito verte pa saber que no te olvidaré


Todo encaja a la perfección aquí y realmente molesta que sea tan corta. Deja ganas demás.



El epílogo de esta historia se parece bastante al final del capítulo anterior: El disco sin apenas promoción tiene muy buena acogida y logra ampliar un poco más el alcance de la banda. Los descartes de Somos Unos Animales daban para un nuevo disco y había tiempo, ahora si, para elaborar un poco más las canciones. Sin embargo Robe se sentía estafado por la discográfica al no recibir ni un céntimo por los derechos de autor y decidió romper otra vez el contrato, lo que les llevará a firmar finalmente con un sello importante: DRO. Así llegará por fin la etapa de solvencia económica y de madurez creativa pero también lo que la banda calificó como su Etapa del Caos, un periodo de autodestrucción por no saber asumir el éxito. Pero, esa es otra historia que ya contaremos en otro momento.



por marlaior

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