STRANGE DAYS (The Doors, 1967)

Artista: The Doors (B+)
Fecha de Grabación: May – Ago 1967
Fecha de Lanzamiento: Sep 25 1967, USA
Discográfica: Elektra
Productor: Paul Rotchild
Calificación: 10 (MUST HAVE)

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Acid Rock

Mejor Canción: When The Music’s Over

Canciones: 1) Strange Days; 2) You're Lost Little Girl; 3) Love Me Two Times; 4) Unhappy Girl; 5) Horse Latitudes; 6) Moonlight Drive; 7) People Are Strange; 8) My Eyes Have Seen You; 9) I Can't See Your Face In My Mind; 10) When The Music's Over.

 

Este es a mi gusto la obra cumbre de los Doors. A pesar de que este disco no fue un éxito tan rotundo como el debut y a pesar de que ya se había perdido el elemento sorpresa, los Doors logran superarse y presentar un disco más redondo y sólido, más creativo y elaborado, que llegó justo a tiempo para coronar el gran ‘67. Aquí tenemos a la banda en su mejor momento: un Ray con la mayor creatividad y descaro, Jim en su cumbre como letrista místico, Robbie con sus mejores riffs y un John con la mejor construcción de tensión a partir de su batería que jamás encontraremos en ningún otro disco, cuatro músicos en la cúspide de sus respectivos talentos. En conjunto tenemos un sonido tremendo de cuatro estilos perfectamente coordinados y complementados y con ideas mucho más maduras y aterrizadas, logrando sonidos que siguen la línea del trabajo anterior, pero rayando la perfección.

Así, tenemos un álbum oscuro y denso, depresivo como novela de Tolstoi, pero al mismo tiempo pegajoso y rítmico, lleno de melodías sólidas y memorables. En resumen, un disco majestuoso y que debe estar entre los mejores 10 de todos los tiempos. No es broma! El disco es una excelente obra de música más cercana al pop que al rock, menos agresivo y rockero que el disco debut, pero más peligroso por las atmósferas que se logran, por la mayor oscuridad que contiene y porque en general, demuestra que una canción no tiene que ser un rocker a la “Break On Through” para lucir amenazante y apocalíptico.

Ray aún muestra su genialidad a través del teclado, siguiendo la línea del “The Doors” de inicios de ese año, es decir, creando aún atmósferas ácidas y psicodélicas que se van entretejiendo a lo largo de las canciones. Los siguientes discos variará ligeramente este estilo, pero aquí nos presenta lo que mejor domina y en plena capacidad, ya sin los titubeos que pudo haber mostrado en el debut. Krieger por su parte también luce más seguro y sigue dotando las canciones de matices blueseros sin hacer un disco tan cargado de blues como los últimos dos de la discografía. Densmore toca la batería como jamás en la vida lo volverá a hacer luciendo siempre seguro, tremendo y arrasador como bomba cuando lo requiere, y elegante, sutil y sofisticado en otras ocasiones, guiando las canciones de abismos oscuros a orgasmos explosivos. Jim por su parte sigue mostrando que es el mejor cantante de su generación y por otro lado nos sigue presentando imágenes líricas muy bien logradas, amargas, de poesía críptica y negra, atreviéndose incluso a incorporar un poema que prácticamente es recitado más que cantado, “Horse Latitudes”.

La tapa del álbum nos muestra en buena medida lo que nos encontraremos adentro. Un viaje extraño lleno de figuras carnavalescas y circenses, desde enanos a gigantes, malabaristas y acróbatas que nos deslumbran con sus juegos, imágenes que siempre obsesionaron a Jim en su locura y que quedan muy bien en el ambiente surreal del ‘67. Por cierto, este es quizá el trabajo en el que Jim se toma más en serio a sí mismo. En el debut hace un gran papel, pero ciertamente fue un reto a ver si podía realmente grabar un disco. Aquí ya no tiene esa presión del triunfo, ya no tenía que preocuparse por conseguir un techo y una botella por la noche (apenas una año antes se encontraba de homeless, aunque no lo crean), y aunque a esas alturas ya comenzaba a tomar un papel de monstruo sexual de los 60’s, aún no tenía la inmensa presión que le caería encima unos meses después, por lo que se le nota bastante cómodo, satisfecho y libre de ser él mismo.

 

El disco abre tremendo con el track que le da título. "Strange Days" inicia de manera majestuosa, tras una breve y sutil intro de teclado, se incorporan la batería marcando el ritmo bombásticamente y seguido por una gran secuencia de bajo, que con un poco más de energía nos podrían partir en dos. Y qué inicio lírico tan fenomenal: “Strange days have found us, strange days have dragged us down” con una voz de Jim cargada de eco para cuadrar perfecto con el ambiente oscuro, angustiante y paranoico de la canción. Sin duda comenzamos con uno de los puntos fuertes del disco, una canción que me parece, ha sido muy subestimada dentro del catálogo de la banda. Al minuto la canción prende momentáneamente con un gran puente que suena aún más carnavalesco y potente, para regresar después a la secuencia de inicio. Si tienen oportunidad de escuchar con audífonos, notaran que la pista de bajo va cambiando de ser estéreo a un lado y luego a otro, dando un efecto alucinante. Hacia el final, la canción ha subido de intensidad sin darnos cuenta, y Jim ya está gritando, sonando cada vez más etéreo hasta el final de golpe al minuto 3. Todo un clásico!

Viene después “You’re Lost Little Girl” con uno de las secuencias de bajo más deliciosas y complejas que existen. Jim suena acorde a la canción, seduciendo a la chica perdida. Sin embargo esta no es una canción banal, sino que tiene bastante contenido alegórico y filosófico en sus letras. El rasgueo casi arpegiado de Robbie es excelente, así como el pequeño solo agudo y lleno de eco que hace al 1:40. Este solo, por cierto, tiene una complejidad armónica impresionante, y aún hoy día me es muy difícil precisar qué secuencia de tonos están siguiendo en esta parte, que suena endiabladamente extraña y perfecta. Ray es más bien discreto en este track con su Farfisa, haciendo efectos de fondo y unas escalitas muy monas que sirven solo de adorno. La canción es lenta y cadente, pero bien escuchada puede igualmente sentirse como un mazazo directo a la cabeza. Otra de las menospreciadas de los Doors.

Viene ahora sí uno de los grandes clásicos de la historia, ni más ni menos que “Love Me Two Times”, uno de los grandes éxitos comerciales de la banda. El riff con que inicia Robbie es uno de los más majestuosos e inteligentes, sobre todo porque no atina a estar en tono menor o mayor, sino que ese tintineo que hace con su dedo hace que el tono quede a la mitad. Al mismo tiempo tiene una gran fiereza e intensidad y el riff sirve para construir toda la canción alrededor. Ray por su parte hace un teclado psicodélico que va acompañando a la guitarra y dando toques más luminosos a la rola. El bajeo punteado que logra el mismo efecto de ambigüedad que el riff es espectacular y poderoso, dando un gran sostén a la canción. Al :38 viene el breve coro, con esa complejidad armónica que puede atribuirse a Ray, ya que es una secuencia rara de tonos que se asemeja mucho a la intro de "Light My Fire". Al 1:25, después del segundo coro, Ray nos regala un soberbio solo de teclado, con efecto de clavicordio, un solo que también ha pasado a la colección de momentos históricos del rock. Hacia el 2:30 Jim ya está gritando los versos y la canción es una aplanadora sin que nos hayamos percatado de cómo pasó esto. El coro final es también gritado por Morrison con más furia, y en las últimas dos líneas Jim parece que se va a desbaratar para terminar nuevamente de golpe. Una obra maestra sin lugar a dudas. Incluso en la duración, ya que no es demasiado larga ni demasiado corta, lo necesario apenas para dejarnos admirados y llenos de adrenalina por la fuerza y excelente construcción.

La cuarta canción es “Unhappy Girl” que es relativamente más débil que el resto. Aún así, tiene una gran intro de teclado y un excelente trabajo de guitarra, con un Krieger utilizando slides que le dan vertiginosidad y se conjugan con Manzarek para crear un aura psicodélica en la canción. El solo es también una combinación efectiva de teclado y slide. Una muestra de que en los momentos menos imaginativos del álbum, aún nos pueden presentar trabajos sólidos que podrían resaltar en cualquier otro LP.

Continuamos con “Horse Latitudes” que más que una canción es un poema recitado con una instrumentación psicótica de fondo, bastante caótica y adecuada a las raras letras. El poema fue escrito por Jim en sus tiempos de estudiante de secundaria. El resultado impresionó al maestro de Jim, pero parece que a pesar de ello, lo tomó como una burla y provocó un castigo al poeta adolescente. Y es que la poesía trata acerca de los caballos que los conquistadores lanzaron de sus barcos al océano en su viaje hacia América al presentarse una amenaza de naufragio, y el poema es igual de crudo que la imagen en que se basa.

El sexto track es "Moonlight Drive", una de las primeras canciones escritas por Jim. Se dice que esta fue de las canciones que le presentó a Ray Manzarek cuando recién se conocieron y comenzaron a planear la banda. Esta canción se grabó originalmente en las sesiones del debut, pero quedó finalmente descartada. Habla sobre las caminatas nocturnas de las que tanto gozaba Jim botella en mano a lo largo de Long Beach. Musicalmente la canción repite la fórmula de diálogo entre el piano de Manzarek y la guitarra con slide y wha de Krieger, incluso con mejor resultado que "Unhappy Girl". La conversación musical es bastante interesante y es un buen asiento para la melodía vocal, que va creciendo hasta una explosión de energía hacia el final. Una buena canción sin que tampoco llegue a ser un gran clásico, aunque la banda gustaba mucho de tocarla en vivo.

Viene ahora sí, otro clásico. "People Are Strange" es una canción sombría, con excelente trabajo de teclado, solos de guitarra intercalados de cuidadosa manufactura y una ambientación medio carnavalesca lograda por el efecto del teclado, que aunado a esa especie de oscuridad le da una terminación bizarra y extraña a la canción. En otras palabras, es una perfecta representación de la portada del disco. Este fue quizá el mayor éxito comercial del álbum en su momento.

La octava canción, que abre el lado B en los acetatos, es “My Eyes Have Seen You”. Esta es un poco más rockera en fragmentos, nuevamente alternando entre espacios lentos y partes trepidantes. La canción inicia con una figura de bajo a la que se añaden lentamente el resto de los instrumentos, incluyendo esa guitarrita aguda y blueserona que va jugando con las figuras en el mismo efecto hasta que en el “Show Me Some Love” se convierte en un fuzz más incisivo, y que tras el segundo coro se convierte en un pequeño y efectivo solo. Al final todo mundo se vuelve loco durante la coda y todo termina con una tremenda muralla de sonido.  

El penúltimo track es “I Can’t See Your Face In My Mind”. No es muy impresionante, pero es una balada linda y bien construída, con sonidos muy groovies del teclado lleno de delay y de la guitarra con slide y wha (parece que fue la fórmula favorita de Robbie en este proceso de grabación). Las melodías vocales y armonías musicales, sin embargo son un poco débiles y esto hace que al final la canción no sea demasiado memorable, aunque tampoco es ofensiva para el oído.

El disco cierra con la que a mi gusto es la mejor creación jamás hecha por los Doors. Se trata de la épica “When The Music’s Over”, hecha en base a multipartes y que pasa de los 10 minutos. La mejor imagen que tengo para describir esta canción es una montaña rusa. Una muy grande, poderosa, larga y disfrutable. La rola es un sinfín de variedades y recursos, jugando siempre con los tiempos y la intensidad. Así arrancamos con un teclado juguetón que se ve roto por un tremendo rugido de Morrison secundado por otro de la guitarra para que entremos en un ritmo semilento. La canción empieza los sube y bajas desde el mismo inicio, con versos lentos y cadentes y una voz casi adolorida de Jim. La instrumentación es impresionante en todo momento, desde las arañas de Robbie, los fondos de Ray y los redobles que se saca de la manga John para mantener viva la canción todo el tiempo, construyendo tensión y subidas muy calculadas. Hacia el 2:20 la montaña rusa sube ligeramente su velocidad en ese coro “When The Music is your special friend, dance on fire as it intends…” Uno de mis versos favoritos de Jim para llevarnos al vértigo de ese rugido: “Until the EEEEEEEEEEEEEEEEEND!” Después de esto nos sumergimos en un solo lisérgico de guitarra; de hecho, un solo lisérgico de DOS guitarras a un mismo tiempo mientras Densmore se transforma en pulpo ante la batería. El resultado es para volverse loco y eso que apenas vamos tomando vuelo. Al terminar el solo, la montaña rusa vuelve a la calma: “Cancel My Subscription to the resurrection”. Quien diga que Morrison no sabía escribir debería disculparse y darse un tiro. Esta sección que inicia se convierte en un diálogo delicioso de Jim con la guitarra, mientras los demás van jugueteando y haciendo crecer la tensión. Se respira una tensa calma. Vamos tomando lenta altura y sintiendo como los rieles nos van elevando lentamente… “Before I sink into the big sleep, I want to hear the scream of the butterfly” Nadie había escrito ese tipo de imágenes anteriormente para una canción de rock. El carrito sigue subiendo lentamente, con la batería apenas perceptible, la secuencia de bajo lenta y variando para dar más calma. Pronto nos despeñaremos a toda velocidad, pero por ahora Jim apenas susurra una especie de poema ecológico psicodélico. Estamos en la cúspide, sin subir y sin caer, en medio casi del silencio, cuando Jim dice al 7:55 “We want the world and we want it… now. Now?” Una pausa en que se detiene el mundo y ahora sí comenzamos a movernos en picada con una velocidad vertiginosa cuando se contesta a si mismo con ese rugido morrisoniano: “NOOOOW!!!!!”. Los instrumentos enloquecen y estamos viviendo uno de los grandes y más hermosos orgasmos musicales de todos los tiempos. La guitarra con un fuzz, el teclado haciendo un solo al mismo tiempo y la batería tremenda al fondo, haciendo figuras que parecen más propias del jazz que de este Apocalipsis. Al minuto nueve es John quien cambia a un ritmo marcado y con un preciso redoble se nos acaba el vuelo de este gran descenso para volver a una relativa calma. Ufff. “So When The Music’s Over”, y regresamos a la secuencia de los versos. La calma no dura mucho, ya que Jim grita el coro a todo pulmón, con una furia inaudita desbaratándose la garganta y el alma. En plena euforia, la canción queda suspendida para un último regreso glorioso “….Until The End, until the end, until the EEEEEEEEEEND!!!!! Y con este final alarido con el que parece que jim cae desplomado ante el micrófono, termina esta tremenda canción, este viaje en montaña rusa no apta para cardiacos; e igual nos transporta a una imagen de una aplanadora barriendo con todo que a la de una mariposa aleteando delicadamente en el aire. Impresionante. Los detractores de los Doors podrán no gustar de esta obra, pero no pueden irse sin aceptar que es simplemente IM-PRE-SIO-NAN-TE.

 

Nada más que decir después de esto. Este es uno de los discos que NO pueden faltar en el catálogo de rock de NADIE, por NINGUNA razón. Un MUST HAVE indiscutible y una de las cumbres del Rock.

 

 

Por Corvan  

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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