SUEDE

“But we're trash, you and me,

We're the litter on the breeze,

We're the lovers on the street,

Just trash, me and you,

It's in everything we do,

It's in everything we do... "

 

“D+”

Década Principal:

90's

Eras Principales:

Brit Rock (1991-???)

Miembros Clave:

Brett Anderson: Voz

Bernard Butler/ Richard Oakes: Guitarra

Mat Osman: Bajo

Simon Gilbert: Batería

Canciones Clave:

Animal Nitrate, Trash, Heroine, Drowners, She’s In Fashion, By The Sea, She, So Young, Filmstar, We Are The Pigs, The Wild Ones, Snowblind, Saturday Night, The Power, Starcrazy, Obsessions, Can’t Get Enough, Barriers, The Asphalt World, One Hit To The Body, Everything Will Flow, Indian Strings, Beautiful Loser, Faultines, Metal Mickey, It Starts and Ends With You.

 

Nada en este mundo es coincidencia, estoy convencido de ello. Apenas la semana pasada me encontré con el Bloodsports, el disco que Suede lanzó el año pasado, después de más de 10 años de silencio. Y me maravilló que hubieran recobrado la frescura y fuerza, quizá no llegando al nivel de sus mejores discos, pero sí retomando la actitud y el sonido clásico del grupo. Me encontré viajando en el tiempo escuchando el resto de sus álbums, con ese montón de joyas que me marcaron en la adolescencia. Y es que yo daba por sentado que todo mundo conocía a Suede,  pero en realidad tuve el privilegio de escucharlos por esa mítica estación de radio, Stereosoul, mi gran maestra musical, que me dejó enganchado a ellos por “Animal Nitrate”, y posteriormente con “Trash” la cual me dejó alucinando con esta banda “nueva” para mi en ese entonces, y luego con otro puñado de éxitos, que sin embargo, no se escuchaban casi en ningún otro lado. Ni siquiera podía entablar un debate sobre si eran o no mejores que Oasis, porque los Oasisfans no tenían la más mínima idea de Suede; si con trabajos habían oído a Blur!

Y como no hay coincidencias en este mundo, Brett Anderson en persona me llamó anteayer por la noche. Lo juro! Me recriminaba gritando con su marcado acento londinense el que me deshiciera en elogios por ese par de hijos de la misma **** que son los engreídos de los Gallagher, que era un traidor, que lo había decepcionado y bla bla bla… Me deshice en disculpas,  le prometí que mi próxima banda sería Suede, y colgué un tanto estupefacto por lo que acababa de suceder. Se los juro que sucedió así. Incluso me pellizqué para ver si no estaba soñando. Ehrr… bueno, de hecho sí estaba soñando.

Pero el caso es que desperté con la certeza de que debía hacer la Intro y reseñar los discos de esta menospreciadísima banda, que en su momento MTV bloqueó en favor de Oasis, y que pocos fuera del Reino Unido tuvieron oportunidad de apreciar. Eso, y con la intensión de no volver a cenar tan pesado ni escuchar toda la discografía de Suede de una sola sentada. Y heme aquí.

Suede es una banda subestimadísima, que en su momento quedó ensombrecida por Oasis y Blur, quienes acaparaban todos los reflectores fuera de Inglaterra. No sólo fue pionera en el Brit Rock, abriendo las puertas al éxito a este par de grupos, sino que en realidad tenían bastante calidad, sus discos difícilmente tienen relleno, y tienen un gran porcentaje de temas fuertes en sus discos de los 90’s. De alguna forma es una especie de combinación de Oasis y Blur, con Brett Anderson cantando en un tono nasal por momentos similar al de Liam, pero con una capacidad melódica y ganchos vocales más cercanos a los de Damon. Y en la guitarra, tuvieron primero al genio Bernard Butler, quien luego fue reemplazado por Richard Oakes, de tal forma que el cambio no se notaría, al menos en el primer disco en que entró Oakes, usando ambos mucha distorsión en un tono muy peculiar, similar al fuzz de Noel, pero igualmente con ganchos y la endiablada creatividad de Graham Coxon…

El Brit Rock como tal nació en el University College London en 1988, cuando Brett Anderson conoció a Justine Frischmann. Compartían una o dos clases, pero parecían odiarse mutuamente, hasta que finalmente se presentaron y surgió la química. No sé si primero fue el interés musical o el sentimental. El caso es que no mucho tiempo después de conocerse, se hicieron novios. Y para el invierno del ’88-’89, decidieron rentar un departamento junto con Mat Osman, el mejor amigo desde la infancia de Brett. Osman también era guitarrista, y no era raro que la madrugada los sorprendiera a los 3 tocando y pronto surgió la idea de armar un grupo, pasándose Mat al bajo. Tanto Brett como Justine sabían que no podían ser requintistas, por lo que pusieron un anuncio en el NME, buscando un guitarra líder con influencia de los Smiths, Bowie, Beatles y Petshop Boys, con la advertencia “No musos, please. Some things are more important than ability”. Un tipo llamado Bernard Butler, respondió al anuncio.  Su sonido, basado en el de su héroe Johnny Marr, pero mucho más agresivo y distorsionado, le dio un lugar en la naciente banda.

Empezaron a tocar con una máquina de ritmos en lugar de batería. Después de llamar la atención de varios DJ’s con su primer demo y ganar algunos concursos amateurs, se decidieron a buscar baterista con el fin de buscar un contrato discográfico. Así que pusieron un anuncio nuevamente en el NME. El primero en contestar solo duró 6 semanas y se  largó a otra banda. El segundo, para su sorpresa fue Mike Joyce, nada más y nada menos que quien fuera baterista de los Smiths! Hubo química, pero Joyce decidió que por el estilo tan parecido a su banda original, le haría mas daño que bien a Suede (ya se llamaban así). Sin embargo no se desconectaron del todo. En Junio del ’90, tras probar más bateristas, finalmente  reclutaron a Simon Gilbert.

Ya ahondaré en esta época en su disco debut, pero realmente la historia inicial de Suede, particularmente la relación Anderson- Frischmann, es digna de una telenovela. Una muy melosa al principio y muy dramática al final, en una especie de trío amoroso del Brit Rock. Para 1991, Justine y Brett habían roto definitivamente, y ella no tardó en empezar a salir con Damon Albarn. Sí, ESE Damon Albarn. La cuestión es que andaba con Damon y aún era parte de Suede, por lo que la tensión se podía cortar con un cuchillo. Un día llegó tarde a un ensayo y se justificó diciendo que era porque había grabado en un video de Blur. Brett explotó y la corrió del grupo, quedando con la dirección del grupo ya como cuarteto y con el corazón destrozado.

Sorpresivamente, el rompimiento y la salida de Justine benefició a la banda. Habían estado 2 años estancados, con cierto conformismo, en parte porque el padre de ella era trillonario y les solventaba todos los gastos, incluído el departamento donde vivían. Así que Brett se quedó en bancarrota y se tuvo que poner las pilas para que funcionara la banda. Y lo hizo. Blur comenzaba a comerles el mandado en Inglaterra, pero en 1992 Suede tuvo presentaciones notables, y llamaron la atención de Saul Galpern, dueño de la disquera idependiente Nude Records. Firmaron un contrato para lanzar un par de singles, siendo “The Drowners” el primero y “Metal Mickey” el segundo. Los dos cartearon y llamaron de inmediato la atención de otros pces gordos, como Island y Sony. El Melody Maker los colocó en su portada del 25 de Abril del ’92 con el encabezado “The Best New Band in Britain”, siendo la única banda sin disco en lograr una portada así, e incluso Morrisey habló maravillas de ellos en una entrevista de la época. Muchos fechan el nacimiento del Brit Rock con la aparición de Suede en Melody Maker.

Tras jugosas ofertas, Suede pudo negociar un contrato con Nude convirtiéndose en una especie de subfilial de Sony, con la cual garantizaban el poder de distribución de Sony pero a la vez total libertan creativa, incluyendo portadas y arte de los discos. Las letras de Brett estarían teñidas de pinceladas locales, no por ser fan propiamente de los Kinks, sino porque “era lo que yo conocía”, y sería el primero en repudiar el término Brit-Pop. A su vez, comenzaron a retratar una vida frívola, mucha carga sexual, la decadencia de su generación. No por ser así, en realidad Anderson era muy tímido, pero era una especie de reproche al estilo de vida de su ex. Se obligó a superar su timidez sabiendo que la polémica vende, y de estas fechas data su frase “Soy un hombre bisexual que nunca ha tenido una experiencia homosexual”.    

Su primer disco fue un trancazo. El disco Epónimo entró directo al #1 y sería el debut con más ventas en 10 años en Reino Unido, comparando su impacto con los Pistols. No había absolutamente nada que sonara igual, y estaba claro que la banda estaba liderando un nuevo estilo, que reemplazaría en agónico movimiento Madchester. Con “Animal Nitrate” como punta de lanza, letras oscuras, sexuales, con matices locales, y una tremenda guitarra de Butler, potente y fina a la vez, creando poderosos riffs y ganchos, el disco fue un trancazo y una cachetada a su archirrival Damon Albarn.

Tras el éxito, siguió una gira por USA, en la que empezaron a tener conflicto con Bernard. Los conflictos crecieron a tal grado que al final Butler viajaba por separado. Por si fuera poco, la banda abridora, unos entonces desconocidos Cranberries, los empezaban a opacar, ya que MTV les daba toda la difusión que se negaba a darle a Suede. Y como cereza del pastel, un cantante gringo de cabaret los demandó porque él se hacía llamar Suede, por lo que se vieron impedidos a usar ese nombre en suelo estadounidense y en sus discos americanos, usando el de The London Suede, para coraje de Anderson.

En el ’94 comenzaron a grabar su segundo disco, Dog Man Star, donde Brett trataba de distanciarse del término Birt Pop y experimentar más. La tensión con Butler llegó a su cúspide, incluso con el productor Ed Buller. Bernard les dio un ultimátum: “O se va el productor o me voy yo”. Se tomaron un receso para la boda de Bernard, pero cuando este volvió de la luna de miel, encontró sus guitarras y equipo en la calle. Fue una decisión arriesgadísima, ya que realmente era crucial en el sonido de la banda, considerándose de tanto peso como un Noel Gallagher o un Graham Coxon en sus respectivos grupos. El disco, aun a medias, se terminó sin guitarra líder, asumiendo Brett el rol, y completando los temas faltantes con otras instrumentaciones, haciendo de este un disco más pausado, menos guitarrero, pero para muchos, la obra maestra de Suede, particularmente “The Wild Ones”.

Richard Oakes, un guitarrista de 17 años y fan del grupo, se enteró de la salida de Butler y de inmediato se contactó con Anderson. Cuando Gilbert llegó a casa de Brett y lo encontró escuchando un casette, pensó que era un demo viejo de la banda, pero era el demo de Oakes. Los impresionó y se quedaría como guitarrista,  luciendo en el primer disco en el que tocó, el Coming Up del ‘96. Aunque su es tilo es similar al de Butler, creo que a la larga Suede terminaría perdiendo con el cambio de guitarra. A estas alturas, Blur y Oasis estaban enfrascados en una guerra mediática que resultaba muy jugosa a MTV, por lo que la cadena prácticamente bloqueó otras bandas inglesas, cuidando su propio mercado. En el ’96 además, se agregó Neil Codling, primo de Gilbert, como tecladista y segundo guitarra.

El Coming Up replicaría lel éxito comercial del debut y regresaría la sonido Brit Pop, con “Trash” como punta de lanza, siendo tan buena rola que MTV se vio obligada a programarlos. Colocarían 5 sencillos en el Top Ten. Sin embargo Brett estaba cada vez más sumido en las drogas, particularmente en el destruictivo crack. Tras la gira mundial, en 1997 lanzarían un compilatorio de lados B, el Sci-Fi Lullabies, que también fue un hitazo, y es comparable al Masterplan en cuanto a tamaño de compilatorios de lados B. Para esas fechas el Brit Rock estaba perdiendo punch, y empezaron conflictos internos.

En el ’99 aun lanzarían el Head Music, bajando un poco la calidad, pero aun con bastantes rolas interesantes. Tras rumores de rompimiento y cambios en la alineación, lanzarían aún el New Morning en 2003, en el que Brett esperaba “iniciar de nuevo” tras su limpieza de las drogas, pero el disco es ya un franco retroceso y fue un fracaso comercial y crítico. El mismo Mat Osman diría que parece que lo hubiera hecho un comité, y que estaba avergonzado del resultado.

La banda finalmente anunció su ruptura en Noviembre. Anderson declaró “No habrá más discos ni giras bajo en nombre de Suede hasta que se el momento artístico para hacerlo, hasta que esté convencido que será un disco especial”. Parecía promesa al viento…

Suede es casi una banda desconocida, con una pequeña legión de fans, pero en su momento, la mayoría de ellos se decantaría al final por Oasis o Blur, o incluso Pulp, el otro de los 4 grandes del Brit Rock. Se volvería una banda menor de culto. Sin embargo, Blur involuntariamente les pagaría el favor. Si Suede abrió la escena para Blur, Blur, con su regreso, reencendió la nostalgia por esos grandes grupos noventeros que en su momento nadie pelaba, y Brett aprovechó el momento. Primero con un único concierto en 2010, reuniendo a la banda de mediados de los 90’s para recabar fondos para combatir el cáncer. Luego fueron 3 conciertos. Luego una gira asiática. Luego europea, luego Americana, y terminaron llenando el O2 ante miles de fans delirantes.       

En Marzo del 2013, Suede lanzó su sexto disco, Blodsports. Para sorpresa mía, uno muy bueno, recobrando las prominentes guitarras de Oakes, las monumentales y pegajosas melodías, las letras incisivas, y esta vez acaso con mayor madurez. El disco, sin ser tan grande como el epónimo o el Coming Up,  es un regreso por la puerta grande, y espero, una promesa de que Suede por fin ocupará el lugar y reconocimiento que se merece, al igual que lo hizo Blur. 

 

 

 

Por Corvan

 

 

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