TAKES OFF (Jefferson Airplane, 1966)

Artista: Jefferson Airplane (D+)
Grabación: Dic 1965 – Feb 1966
Fecha de lanzamiento: Marzo 1º de 1966, US
Discográfica: RCA Victor
Productor: Tommy Oliver
Calificación: 8

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Acid Rock 

Mejor Canción: And I Like It

Canciones: 1) Blues From An Airplane; 2) Let Me In; 3) Bringing Me Down; 4) It's No Secret; 5) Tobacco Road; 6) Come Up The Years; 7) Run Around; 8) Let's Get Together; 9) Don't Slip Away; 10) Chauffeur Blues; 11) And I Like It.

Siento decepcionar a los miles o millones que como yo están enamorados de Grace Slick como ícono rockero. Ciertamente, si hay una figura femenina que destacaba por su voz en plena era hippie, esa era Janis. Pero su única competencia cercana por ésas épocas era Grace Slick, aunada a una belleza tremenda de la cual la Perla carecía. Desgraciadamente aquí no hay nada de Slick, ya que aún no ingresaba a esta legendaria banda. Pero, Oh Sorpresa! Aún así este debut de los Airplane vale la pena!!

Ciertamente hay infinidad de bandas cuyos discos son históricos y los catapultan a la inmortalidad. Este Aeroplano apenas despegaba, pero, aún estando lejos de llegar más allá de las nubes, dejó una huella imborrable en la historia del Rock, y a mi particular gusto, el disco está muy menospreciado. Después de todo, hay que tomar en cuenta que por mediados del ’66 los Jefferson eran amos y señores del Whiskey-A-Go-Go de Los Ángeles y más de una vez se le escuchó a Morrison decir que sus máximas aspiraciones “musicales” eran llegar tan alto como esa banda estrafalaria y psicodélica a la que le abrían de vez en cundo.

Los Jefferson Airplane no eran cualquier banda californiana promedio. Es decir, sí pero no. Sus orígenes están en el guitarreo semifolk de los Byrds, otros californianos infinitamente imitados. Su sonido es definitivamente el típico d ela Bahía de San Francisco y L.A. debido a que el resto de las banditas hippies californianas basaron sus sonidos en el de Balin, Casady, Kaukonen y compañía. Pero los Jefferson tenían un algo más ácido, más oscuro, menos dylaniano y nada que ver con el Flower Power que siempre los caracterizó.

Este disco quizá es el inicio verdadero del Verano del Amor. Con guitarreos semiacústicos, brillante, letras a veces atrevidas, egoísmos menospreciados, un bajo exquisito y armonías vocales que serían imitadas por infinidad de bandas, así como la actitud general del disco: Haz el Amor: Me importas tú… aunque el otro mensaje implícito de este y el siguiente disco hayan pasado muy desapercibidos: Pero me importo más YO!

Este debut no es una maravilla hoy día. Pero poniéndolo en contexto, en 1966 apenas salía el Revolver, el Aftermath y el Pet Sounds, lo más cercano a una Revolución Hippie a esas instancias. El Takes Off ya suena a un disco maduro de mediados del ’67, y un año quizá nos parezca poco, pero en ésa época no lo era. Tras el disco se volvieron un ícono a seguir dentro del país. Faltaría aún otro disco para que, junto a Grace Slick, se volvieran inmortales.

 

El disco abre con un track excelente, de los mejores, aunque un poco lento para ser un sencillo. "Blues From An Airplane" no es una canción. Es una definición del sonido de los Jefferson y de la inauguración absoluta del sonido hippie. El bajo de Jack Casady es simplemente magistral, con un efecto profundo y un poco distorsionado, dándole el toque oscuro a toda la canción. La voz de Balin suena como canto fúnebre, un tanto temblorosa, desesperada. Los coros son perfectos, con efecto de eco, dando esa aura hippiosa a toda la canción. El efecto general es maravilloso, la guitarra con tremo que suena en esa especie de coro alrededor del 1:15 le da esa frescura californiana que después imitarían infinidad de bandas. El final es muy repentino y muy pronto a mi gusto. Si le hubieran agregado un par de minutos esta canción podría haber sido el primer himno hippie de la historia.

Sigue "Let Me In", donde la banda aumenta el ritmo con un rocker A primera oída me pareció un jamming, pero prestando más atención uno se da cuenta de que está cuidadosamente estructurada: Lleva un riff sencillo pero muy colorido que se va repitiendo a lo largo de la canción, mientras el bajo sigue dando notas un tanto oscuras. Hay otra guitarra que me parece que hace algunas notas en tonos menores legrando un contraste muy particular con el riff principal. No es en definitiva la mejor canción de los Airplane, pero es interesante y termina en el momento justo antes de que uno se empiece a aburrir. Me encanta esa salida abrupta con la frase “Thanks for NOOthing!”

"Bringing Me Down" tiene otro bajeo sobresaliente y la voz suena casi tan desesperada como en Blues From An Airplane. Me sigue impresionando la armonía vocal que logran estos tipos, mas parecida a The Mamas & The Papas que a los Beach Boys o los Beatles, logrando una atmósfera muy psicodélica y representativa de la época.

"It’s No Secret" es una de las mejores canciones del disco. La intro es genial, muy semejante al inicio de I Can See For Miles de los Who. No me extrañaría que los británicos hayan tomado esta bestial intro y añadieran sus propios toques para volverla más majestuosa. En fin, además del inicio, el resto de las canciones no se parecen en absoluto. La voz sigue sonando dolida, pero hacia el final deja de lado el timbre dulce para desgarrarse en gritos, como dejando claro que no es secreto que ama a la chica a la que le canta. Además a estas alturas del disco uno comienza a sospechar que Casady es uno de los mejores bajistas estadounidenses de su generación. La canción es melodiosa, pegajosa, movida no se puede evitar tararearla cuando ha terminado, aunque líricamente se nota que no se esforzaron demasiado.

Seguimos con "Tobbaco Road". Este es un viejo blues que fue muy versionado en los 60’s por bandas de rythm & blues. La verdad es que el trabajo realizado por los Airplane deja casi irreconocible la canción. De no ser por el título que me llamó la atención no habría podido reconocerla. La armonía apenas tiene una vaga relación con la original. El grupo se apropió pues de este tema haciendo un arreglo tremendo para cambiarle la fisonomía de una canción de blues a una canción brillante y soleada de la era hippie. Aquí nos damos cuenta por primera vez que hay una chica en la banda, ya que hasta ahora había tenido un papel más que discreto en los coros. Pero no se emocionen; no es Grace Slick. Se trata de Signe Anderson, que curiosamente tiene un registro muy semejante al de nuestra adorada Grace. Aquí también hace coros (solo tiene el liderazgo vocal en una rola) pero destaca un poco más que en las anteriores canciones. Hacia el final de la canción hay un pequeño solo a dos guitarras y todo mundo empieza a cantar por su lado, creando una atmósfera de confusión con la que termina la rola.

Después viene una baladita muy cute, "Come Up The Years". La armonía es simple y con arpegios sencillos, pero los juegos de voces son hipnóticos y encantadores. Cuando entra de lleno la música uno se puede imaginar en medio de una comuna con los inciensos, copal y ropas coloridas. Lo curioso de esta canción es la letra, que trata de un chico que se niega a acostarse con una chica menor de edad y le pide que vuelva después de unos años. Jajaja!

"Run Around" es quizá la rola más débil del disco. La armonía es muy poco imaginativa y la banda por primera vez pare estar echando acordes a lo loco para completar una canción. No es que resulte ofensiva al oído, pero es tremendamente repetitiva y forzada en el fraseo. Hubieran podido quitar esta canción y añadirle minutos a Blues From An Airplane o It’s no Secret, que son exageradamente cortas. En fin…

"Let´s Get Together" es otro intento de himno hippie. Me parece que la intención es buena, pero se quedan a medias en el camino. Les faltó aquí un mayor ímpetu y energía, más vibra a la Mamas & Papas para lograr cuajar las letras de amor y paz y tutti fruti. No sé, tal vez un pandero o algo así. Suena bastante repetitiva ya que el coro no difiere gran cosa de los versos, pero al menos tiene mucho mejor armonía que la anterior.

Afortunadamente "Don´t Slip Away" nos despierta del letargo al ser una canción mucho más movida y ahora sí, con pandero, jeje. Tampoco es que sea una canción memorable, pero me encanta el contraste que hacen con las voces, ya que los versos están en tonos mayores y felices y al entrar al coro hacen un efecto muy groovy al iniciar en tono menor, justo en el “DON’T slip away, oh no don’t slip away…”. Por cierto, que Marti Balin vuelve a hacer eso con su voz, suena desesperado, tembloroso y tenebroso. Suena excelente, lo malo es que hay que darles clases para hacer cierres de canciones porque pareciera que les iban a cerrar el estudio.

Viene ahora el debut y despedida de Signe Anderson como líder vocal. "Chauffeur Blues" es, como su nombre lo indica, un blues al que ahora si respetan en forma. Musicalmente no le hace alguna modificación relevante a la estructura de blues, salvo quizá añadirle un pandero. Lo interesante es escuchar los pulmones de esta chica. Afortunadamente se fue para dejarle el lugar a Grace, pero hay que reconocer que suena MUY bien en esta canción, con bastante potencia y seguridad, una voz un tanto fría, casi amenazante.

El disco cierra con "And I Like It", sin duda la mejor canción de este acetato. Se trata de una balada muy lenta y cadente. La armonía es excelente y es lo que resalta desde los primeros segundos, ya que no hay una gran instrumentación que digamos. Las guitarras, a pesar de ser discretas, van muy bien con el tema y siguen manteniendo su aura hippiosa. La letra también sobresale. Es una especie de himno a la soledad y al egoísmo. Algo así como “Este es mi tiempo, este es mi espacio y mi vida, déjenme solo, yo sé lo que hago y me vale madres”. Desgraciadamente las buenas canciones se acaban muy rápido ya que los Airplane no gustaban mucho de hacer canciones épicas. Tal vez eso fue lo que les faltó para ser un verdadero monstruo del rock.

 

Bueno, a pesar de que los Jefferson no están a la altura de los Doors, por ejemplo, se han ganado a pulso su lugar en la historia con la entrega de discos muy buenos. Este es el primero de ellos. Quizá aún no sea una maravilla hoy día pero en su época tuvo aún más influencia que el Surrealistic Pillow, ya que fue el que estableció los parámetros y las reglas para todas las bandas de rock ácido del Verano del Amor. Su sonido nos remite invariablemente a esas fechas, y quizá ese es el problema, ya que las bandas gigantes hacen música que siempre se mantiene fresca. No es el caso, pero el valor histórico y la influencia que tuvo éste álbum no se lo quita nadie.

 

 

Por Corvan 

 

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