THE UNFORGETTABLE FIRE (U2, 1984)
Artista: U2 (C+)
Fecha de Grabación: 7 de May – 5 de Ago del ‘84
Fecha de Lanzamiento: 1 de Octubre de 1984, IRL
Discográfica: Island
Productor: Brian Eno, Daniel Lanois
Calificación: 8

Categoría: Punk y New Wave (1976-1990)
Mejor Canción: Bad
Canciones: 1) A Sort Of Homecoming; 2) Pride (In the Name of Love); 3) Wire; 4) The Unforgettable Fire; 5) Promenade; 6) 4th Of July; 7) Bad; 8) Indian Summer Sky; 9) Elvis Presley And America; 10) MLK.

Con el War, U2 se dio cuenta que podía ser una banda grande. Es decir, grande con ganas, como finalmente se convirtió en los 80’s. Con esa furiosa mirada del niño de la portada, por fin pudieron romper esa barrera invisible que USA había impuesto a los grupos irlandeses. Por fin pudieron vender en cantidades estratosféricas, ganar infinidad de premios, y Bono podría alzar esa bandera blanca y pedir por la paz en sus primeros conciertos multitudinarios en estadios de Estados Unidos. Con el War, U2 se convirtió en la bomba del momento, con un rock aún directo, pero aguerrido, a pesar de los efectos de The Edge. Pero también se dieron cuenta de que para ser una banda más que grande, debían tener un sonido aún más grande. 
La pregunta obligada, tanto para la banda como para los fans, después de un disco de tanto éxito (que para muchas bandas hubiera sido su cúspide, su disco icónico), era “Qué es lo que sigue?”. La banda irlandesa ya había demostrado capacidad, si no de reinventarse, sí de evolucionar disco con disco. Desde el debut con más influencia Punk y mucho más crudo, el October donde dan un giro espiritual, y el War, esa pequeña joya violenta. Ya no podían seguir sonando como un grupo de Post-Punk más o menos refinado. Ya no podían darse el lujo de seguir con la producción de Lilywhite, con poca claridad y una sección rítmica confusa, en ocasiones opacando guitarra y voz. Si querían seguir creciendo, tenían que arriesgar y dejar esas raíces de los 70’s y empezar a marcar la forma en que sonaría el resto de los 80’s.
Eso es lo que representa The Unforgettable Fire. La banda echó a Steve Lilywhite, hasta entonces el quinto U2, responsable del sonido característico del grupo y a quien regresarían con el No Line In The Horizon, cuando necesitaron volverr un poco a sus orígenes para no anquilosarse más. En una entrevista de la época, justo antes de meterse a grabar este disco, Bono diría que metafóricamente U2 se había disuelto y había surgido una nueva banda. Así, empezaron a buscar entre una larga lista de productores que les dieran un nuevo sonido. Una de las opciones era Rhett Davies, quien había sido productor de Roxy Music. Por esas fechas The Edge estaba muy metido con la experimentación ambient de Brian Eno. Entonces se preguntaron por qué buscar al hombre detrás del genio si podían ir directamente por el genio!! Eno ya había sido fundamental en Roxy Music, en el sonido de la Trilogía de Berlín de Bowie y en los Talkin’ Heads, por no hablar de sus propios álbumes. Eno aceptó producirles el siguiente disco, y se trajo a su ingeniero de sonido de cabecera, Daniel Lanois. De hecho, la leyenda cuenta que en la primer sesión, la banda tocó “The Unforgettable Fire” en su versión germinal y Brian salió del estudio, diciendo que no podía hacer nada por ellos y les dejaba a Lanois como reemplazo. La persuasión de Bono lo convencería de regresar con la condición de que aceptarían sus recomendaciones para lograr un sonido más suave, más “europeo”, y Lanois terminaría teniendo tanta participación que terminó acreditado como coproductor, ya que Eno estaba más interesado en el material menos convencional, mientras que Daniel tomó su lugar en las rolas más comerciales, como “Pride”.
La noticia del productor dejó pasmado a medio mundo. Eno era un autodeclarado “no-músico”, que usaba técnicas poco convencionales y que no son del gusto de todos. Es el llamado “Padre del Ambient”, por lo que se necesita estar en un mood muy especial para apreciar su “estilo”. La banda grabó el álbum en Slane Castle, un castillo que les dio tranquilidad para trabajar sin ser molestados, sin presiones, y donde además se alejaron de todo el ruido mediático que les había traído el War. El estudio portátil se montó en la sala de baile medieval del castillo, cuya cúpula alta estaba hecha especialmente para expandir el sonido, y contribuye en parte a esa resonancia enorme, esa aura llena de eco y reverb del disco. Las sesiones fueron tan relajadas que cuenta la leyenda que un día grabaron totalmente desnudos. El ambiente hizo además que recobraran la camaradería que se había empezado a romper.
De alguna forma, la combinación U2-Eno funcionó. Es decir, no es un disco tan aguerrido como el War. Lo considero incluso un ligero retroceso en cuanto al fondo de las canciones. U2 parece perder por momentos ese fuego, esa mirada de la portada del disco anterior. Pero es solo por momentos, de repente salen con temas incendiarios como “Indian Summer Sky”, que pudo entrar en los discos previos sin problema. Pero también tiene al menos dos o tres de piezas de relleno, “4th Of July”, “Elvis Presley And America” y “MLK”, en las que intentan sonar más Ambient, supongo, tratando de incorporar la influencia de Eno, pero no funciona. O no sé si los fans de Eno las tengan en otra consideración, pero creo que estas 3 piezas tienen un impacto negativo en el disco.
Sin embargo, U2 ganó en cuando a forma. Bono al menos tenía razón en que de no haberse arriesgado a un cambio, hubieran sido una banda del montón de los 80’s. Una buena, pero hubo bandas buenas que ahí quedaron y no lograron llegar siquiera a los 90’s. Brian Eno logró darle su toque, limitando un poco la sección rítmica, metiéndole más eco y libertad en efectos a The Edge, sacudiéndoles ese vestigio Punkish que aún traían, e insertando  más ecos, sintetizadores, overdubs vocales con “huuu’s” o “ehhhh’s” de Bono y The Edge. Y texturas, muchas texturas. Si en sus tres primeros discos la banda se definía por las emociones, a partir de aquí U2 se define por las texturas musicales que es capaz de hacer, y pareciera que tanto bajo, batería, y en ocasiones la voz, están supeditadas a esos tapices sónicos a cargo de The Edge y su caja de pedales. 
Así pues, no creo que el The Unforgettable Fire sea el discazo que todos dicen que es. A mi me gusta más el War, pero es una cuestión personal. Tampoco es malo, hay que reconocer que es un álbum transicional con algunos temas enormes, pero también con sus metidas de pata. Lo que sí es innegable es que sin este cambio hubiera sido imposible que hicieran una rolota como “Bad”. No sólo eso, sino que hubiera sido imposible que por fin asimilaran el sonido que buscaban para lanzar el Joshua, el Achtung, el Zooropa… es decir, los discos considerados Clásicos de la banda, donde colocaron la mayoría de sus himnos. Curiosamente en todos ellos estaría Eno en la producción, y ya no aparecería en el Pop con el que empezaría el declive. Coincidencias? 


El disco abre con “A Sort Of Homecoming”, que desde el primer segundo, rompe por completo con el sonido previo de la banda con esos ritmos cuasiafricanos con que arranca y contrasta con el violento beat de “Bloody Sunday” del disco previo. De inmediato se deja ver la mano de Eno y el cambio en el sonido. Se va el ruido, las guitarras abrasivas, la relampagueante batería y las líneas separadas de bajo. En lugar de manejar los instrumentos por separado, los cuatro (incluyendo la voz), trabajan en conjunto en la creación de atmósferas densas. La guitarra de The Edge sirve como telón de fondo, con menor volumen y como guía que da unidad a todo, y Clayton haciendo un bajeo más lineal, sin ser un punteo, pero dejando un poco de lado la creatividad. Las letras son entre filosóficas y espirituales, recordando un poco la línea del October, pero basadas más bien en la poesía de Paul Celan. La melodía es buena, pero un tanto repetitiva, y no hay claridad en cuándo empieza el estribillo, o un puente que se te pegue. Por momentos alcanza intensidad con el registro de Bono, pero se nota la mano de Eno en el sentido de que están más centrados en la creación de texturas, lo cual no es malo en sí, sino que usen la misma durante casi 5:30.

Sigue “Pride (In The Name of Love)”, el lead single del disco. Podríamos decir que es el primer hit von el sonido clásico de la banda, y en este punto, donde confluyen en perfecto equilibrio el U2 aguerrido y político, y la influencia en texturas de Eno, es donde mejor suenan. La guitarra retoma un papel protagónico, aunque nuevamente creando un telón de fondo, más sólido, con un guitarreo consistente y lleno de eco, con un efecto sintetizado y vibrante, pero que le da intensidad a la rola, y que se volverá en un sello distintivo suyo. Luego The Edge cambia a un arpegio lento y cargado de reverb para retomar ese efecto vibrante en los coros, y hacer raudos puentes instrumentales, no propiamente un solo. La melodía es sólida y pegajosa, particularmente los estribillos. Starostin tiene razón en que Bono es el único tipo en el mundo que puede gritar “In the NAAAAAme OF LOOOooOOve” sin quedar como un completo idiota. Además llega al límite de su rango en ese tremendo grito. La letra por cierto, está dedicada a Martin Luther King, basado en una entonces reciente frase de Ronald Reagan en el que mostraba orgullo en el  poderío militar de USA. Bono no terminó convencido de la letra, y diría que era apenas un sketch de lo que pretendía. Muestra de ello es en el últomo verso, en el que habla del asesinato de Luther King: “Early morning, April 4, Shot rings out in the Memphis sky”. El magnicidio fue alrededor de las 6 PM, y en vivo Bono suele cambiar la letra a “Early Evening”. En fin, por más que los coros sean cursis, es una rolota que definiría el sonido de U2 a partir de entonces y que marcaría a un triullón de bandas ochenteras. El bajeo más punteado en los versos y tornándose un poco más complejo en el puente instrumental, la poderosa melodía, la atmósfera agridulce creada por The Edge, los coros “oh Whooo HO - oh Whooo HO” en los que participó Chrissie Hynde de los Pretenders y que comenzarían a ser constantes en las rolas como ganchos de fondo, y un efectivo trabajo de Mullen, sobre todo en los redobles con los que impulsa a los estribillos. No es un rocker, al menos no en el sentido que le conocíamos a U2 hasta entonces. No puedo decir que sea la, mejor canción de los irlandeses, pero sin duda es un clásico y un punto fuerte del álbum.

Continuamos con “Wire”, aún más rápida y salvaje, pero que tampoco podría decir más “rocker”. Mullen hace un beat rapidísimo, con un vertiginoso trabajo de platillos que dan una sensación aérea, y a la vez tribal. Es como si estuviera tocando a un tiempo las percusiones enteras de una tribu africana. Por ello a pesar de la velocidad no me parece tan “rocker”. Adam Clayton se lleva la rola con ese bajeo funky y crujiente, con una ecualización cuasimetalera, y en uno de los pocos momentos en que brilla con ganas en el álbum, luciendo con el slapeo, con algo de influencia de los Talkin’ Heads, con quien ya había trabajado Eno. Luego The Edge, que hace honor al título con una guitarra incisiva, como si estuviera jalando un cable, en agudos afilados en el riff, y luego cargando un montón de efectos, recorriendo el brazo, haciendo scratchs, agregando acordes llenos de tremo y regresando eventualmente al riff incial… Bono por su parte suena igual de incisivo y cortante que la guitarra. Suena potente e impetuoso, por momentos se va al falsetto, pero no hay una melodía en sí, o es muy poco memorable. De hecho, la mayoría fue improvisada mientras grababa. Está más enfocado en cuadrar con las texturas de la guitarra que en hacer una línea la cuarta parte memorable que en la rola anterior. No es mala, y la intensidad del U2 anterior se asoma, pero el riff me parece un tanto cortante, e insisto, saben crear atmósferas (una un tanto claustrofóbica, espídica, bizarra) pero una vez que lo logran, no cambian un solo instante, y eso es algo que tendrán que aprender a manejar para no hacer las rolas cansadas.

Luego llega “The Unforgettable Fire”, que titula al álbum. Otro de los temas ya clásicos, y donde logran combinar y dirigir los estilos e influencias para seguir armando ese sonido propio, o ese que los caracterizaría hasta mediados de los 90’s. EL sonido de los sintetizadores se hace más que evidente y por momentos se vuelven más trascendentes que la guitarra misma. The Edge se muestra discreto, con una gran carga de eco, haciendo pings y rasgueos muy lentos aquí y allá, aunque me parece que él mismo es quien agregó los teclados, en cuyo caso, realmente se luce con algunos de los arreglos. Un beat en un agradable medio tiempo y el bajo nuevamente más efectivo que creativo. Los sintetizadores y los juegos de ecos y guitarras girando en los audífonos van construyendo la tensión en los versos, mientras que Bono canta con gran angustia y emotividad, tratando de reflejar de una forma lejana las imágenes de Hiroshima y Nagasaki tras las bombas atómicas. La canción es ciertamente tensionante, con una magnífica atmósfera, liberando la tensión en el estribillo, más melódico y esperanzador “Walk on by, walk on through…”, pegajoso, y hecho especialmente parta incendiar estadios. Bono agrega aquí un trillón de ganchos vocales, desde falsettos, susurros, cambios de entonación, hace más lentas algunas sílabas, todo en función de mantener la atmósfera dramática. Otra de las rolas fuertes del disco.

Con “Promenade” tenemos otra rola ambient, sólo que mucho más ambient que la que abre el disco. Es muy tranquila. Con los arreglos agudos de The Edge dominando, y una actuación muy tímida de la sección rítmica. La melodía es linda, y Bono recorre todo su rango, pero es nuevamente olvidable. Por momentos elevan la tensión y parece que va a reventar en un estribillo potente, pero no  hay tal, vuelven a bajar y la canción se difumina sin pena ni gloria.

Con “4th of July” repiten la formula, haciendo un tema instrumental totalmente olvidable, con Clayton repitiendo 2 o 3 notas y The Edge checando la garantía de su caja de pedales. Aquí no hay al menos letras lindas o algún gancho vocal. Tan insípida como la fecha que alude... ni siquiera es propiamente una outro de “Promenade” o una intro de “Bad”. No sé si a los fans de Eno les signifiquen algo estas abstracciones, me parecen válidas como recursos dentro de canciones más estructuradas, pero no como canciones en sí. Uno diría que Clayton y The Edge estaban tocando a lo loco sin saber que Eno los estaba grabando… Wait!

Afortunadamente sigue “Bad”, la joya del disco, donde nuevamente logran confluir con éxito los dos estilos. No puedo decir que esta canción haya hecho para las multitudes en los estadios, aunque es una de las favoritas de los fans. Es de hecho, una de mis favoritas. No es comercial, porque ni siquiera tiene un estribillo. No tiene ganchos, en el sentido tradicional. La melodía es rara, pero con un fraseo casi imposible de repetir. Qué hace mágica esta canción? No lo sé. En realidad The Edge estaba jugueteando con el riff inicial, y como es raro y medio ambient, a Eno le encantó y les pidió que siguieran. Por ello la estructura es tan rara. Es simplemente un lento y gigantesco crescendo que inicia con ese arreglo de guitarra, cristalino, puro, con algo aéreo y algo acuático, y Bono cantando en tono casi confidencial, pero intenso. Al :50 se une Adam con un bajeo que recorre una octava entera, y Larry llevando el tiempo con el bombo y unas discretas escobillas. Tensión. Bono juega con el fraseo mientras lanza las letras sobre la adicción a la heroína, ya que la crisis de inicios de los 80’s, dejó un gran número de heroinómanos en Dublín. Pero dicen que trata en concreto  sobre un amigo de Bono que murió por sobredosis. Por ello quizá es una de sus interpretaciones más emocionales, porque realmente está cantando con el corazón: “If I could through myself, Set your spirit free, I'd lead your heart away, See you break, break away, Into the light, And to the day”. El bajeo y el ritmo se van haciendo más complejos, Eno agrega un sintetizador. Al 2:20 viene esa especie de puente en el que la guitarra y Bono hace esa figura aguda en espejo “Whoo HOOO, Who HOOO” para irnos a lo más parecido a un estribillo, que termina en un violentísimo “WIDE AWAAAAAAAAAAAKE!”. Adam sigue agregando al bajo, jugueteando más con los tonos, y vuelven a armar la lenta tensión. En algún momento, Larry cambió las escobillas por baquetas y de repente ya llevamos un beat en forma al 4:40, prácticamente para la coda, en la que Bono se parte el alma, llegando al límite de su rango, por momentos pareciendo que se va a romper. Esta canción trae algunas líneas verdaderamente conmovedoras, como “If I could, you know I would, If I could, I would, Let it go...”. Una rolota, una cátedra de creación de tension, de atmósferas, pero sobre todo, una de las mejores interpretaciones vocales de Bono, que han hecho de esta una de las favoritas de los fans. Y mía, debe estar en mi Top 5 de U2…

Enseguida está “Indian Summer Sky”, en la que regresan un poco a las bases más Punks y guitarreras. El bajeo de Adam Clayton suena profundo, rápido, punteando los tonos mientras que The Edge rasca su guitarra o lanza los Power Chords y Larry Mullen lleva un beat vertiginoso. La banda suena aguerrida y furiosa otra vez, hablando sobre… ehrr no sé, sobre perder el sentido de la vida con el ritmo tan rápido que llevamos? Los sintetizadores y los overdubs vocales nos recuerdan que no es un tema del Boy. Es un tema Punky, pero mucho más refinado, con un montón de ganchos, y The Edge no se olvida de cuidar la atmósfera. Buen tema, un buen día lo podría marcar en rojo.

El disco debía terminar ahí. Pero sigue una de las piezas en que todo mundo coincide que debe ser una de sus peores rolas de todo su catálogo. Hasta  el All That You Can't Leave Behind, claro. “Elvis Presley And America” es un tema ambient con un sintetizador machacón haciendo un efecto de grillos. Bono canta desangelado y con hueva, contrastando con “Bad”, y sin atisbos de melodía. Parece imposible que sean el mismo. Larry al menos trata de hacer un buen beat. Pareciera que es un tema de Synth Pop ochentero de Phil Collins… y no es precisamente un halago. Y lo peor es que dura casi los 6:30. Insufrible!

Ah, y “MLK”, otro temita Ambient, que es Bono tocando casi a capella. Casi porque hay un sutil pero agradable sintetizador al fondo. Uno creería que es una canción de cuna, pero las iniciales del título son de Martin Luther King, y hace al menos una sentida referencia: “And may your dreams be realized…” No es una joya, pero parece comparada con el track anterior. 

Resumiendo, el Unforgettable Fire es un disco transicional, en el que apenas se está gestando la gran sociedad que llevaría a U2 a ser la más grande banda de Rock de los 80’s, comercialmente hablando. Hay temas más ambient que la banda ni siquiera sabía que se estaban grabando o que serían tomas finales,  y que a final de cuentas no los podemos culpar a ellos por el resultado. Es el riesgo de trabajar con Brian Eno. Tenemos un par de temas que remiten a la intensidad y sonido Punk de sus primeros discos. Y tenemos otros temas donde confluyen Eno y U2 para hacer las verdaderas joyas del álbum, y que inauguran el sonido Clásico de U2. Son los beneficios de trabajar con alguien como Brian Eno.
No es un disco tan brillante como algunos críticos lo colocaron en su momento en el sentido de que algunas rolas son muy débiles. Aunque es cierto que las que brillan, lo hacen con fuerza, y alcanzaron para poner a U2 como una de las bandas del momento durante un par de años (tras lo cual se convertirían en LA banda). No es tampoco desastroso. Un disco con la mano de Eno no puede ser desastroso, es sólo saber hallarle el mood. Y ya estamos acostumbrados a ESTE sonido en U2, pero en su momento debió ser cataclísmico el cambio y la expansión sonora que dieron en este álbum. Después de todo, no es la primer banda que da un paso atrás antes del gran brinco, está el For Sale de los Beatles o el III de Zeppelin, por ejemplo. Retomando la idea de Bono, para ser el debut de ese nuevo U2, no está nada mal...

Artista: U2 (C+)

Fecha de Grabación: 7 de May – 5 de Ago del ‘84

Fecha de Lanzamiento: 1 de Octubre de 1984, IRL

Discográfica: Island

Productor: Brian Eno, Daniel Lanois

Calificación: 8

                           

Era: New Wave (1976-???)

Subgénero: New Wave (1976-1990)

Mejor Canción: Bad

Canciones: 1) A Sort Of Homecoming; 2) Pride (In the Name of Love); 3) Wire; 4) The Unforgettable Fire; 5) Promenade; 6) 4th Of July; 7) Bad; 8) Indian Summer Sky; 9) Elvis Presley And America; 10) MLK.

 

Con el War, U2 se dio cuenta que podía ser una banda grande. Es decir, grande con ganas, como finalmente se convirtió en los 80’s. Con esa furiosa mirada del niño de la portada, por fin pudieron romper esa barrera invisible que USA había impuesto a los grupos irlandeses. Por fin pudieron vender en cantidades estratosféricas, ganar infinidad de premios, y Bono podría alzar esa bandera blanca y pedir por la paz en sus primeros conciertos multitudinarios en estadios de Estados Unidos. Con el War, U2 se convirtió en la bomba del momento, con un rock aún directo, pero aguerrido, a pesar de los efectos de The Edge. Pero también se dieron cuenta de que para ser una banda más que grande, debían tener un sonido aún más grande.

La pregunta obligada, tanto para la banda como para los fans, después de un disco de tanto éxito (que para muchas bandas hubiera sido su cúspide, su disco icónico), era “Qué es lo que sigue?”. La banda irlandesa ya había demostrado capacidad, si no de reinventarse, sí de evolucionar disco con disco. Desde el debut con más influencia Punk y mucho más crudo, el October donde dan un giro espiritual, y el War, esa pequeña joya violenta. Ya no podían seguir sonando como un grupo de Post-Punk más o menos refinado. Ya no podían darse el lujo de seguir con la producción de Lilywhite, con poca claridad y una sección rítmica confusa, en ocasiones opacando guitarra y voz. Si querían seguir creciendo, tenían que arriesgar y dejar esas raíces de los 70’s y empezar a marcar la forma en que sonaría el resto de los 80’s.

Eso es lo que representa The Unforgettable Fire. La banda echó a Steve Lilywhite, hasta entonces el quinto U2, responsable del sonido característico del grupo y a quien regresarían con el No Line In The Horizon, cuando necesitaron volverr un poco a sus orígenes para no anquilosarse más. En una entrevista de la época, justo antes de meterse a grabar este disco, Bono diría que metafóricamente U2 se había disuelto y había surgido una nueva banda. Así, empezaron a buscar entre una larga lista de productores que les dieran un nuevo sonido. Una de las opciones era Rhett Davies, quien había sido productor de Roxy Music. Por esas fechas The Edge estaba muy metido con la experimentación ambient de Brian Eno. Entonces se preguntaron por qué buscar al hombre detrás del genio si podían ir directamente por el genio!! Eno ya había sido fundamental en Roxy Music, en el sonido de la Trilogía de Berlín de Bowie y en los Talkin’ Heads, por no hablar de sus propios álbumes. Eno aceptó producirles el siguiente disco, y se trajo a su ingeniero de sonido de cabecera, Daniel Lanois. De hecho, la leyenda cuenta que en la primer sesión, la banda tocó “The Unforgettable Fire” en su versión germinal y Brian salió del estudio, diciendo que no podía hacer nada por ellos y les dejaba a Lanois como reemplazo. La persuasión de Bono lo convencería de regresar con la condición de que aceptarían sus recomendaciones para lograr un sonido más suave, más “europeo”, y Lanois terminaría teniendo tanta participación que terminó acreditado como coproductor, ya que Eno estaba más interesado en el material menos convencional, mientras que Daniel tomó su lugar en las rolas más comerciales, como “Pride”.

La noticia del productor dejó pasmado a medio mundo. Eno era un autodeclarado “no-músico”, que usaba técnicas poco convencionales y que no son del gusto de todos. Es el llamado “Padre del Ambient”, por lo que se necesita estar en un mood muy especial para apreciar su “estilo”. La banda grabó el álbum en Slane Castle, un castillo que les dio tranquilidad para trabajar sin ser molestados, sin presiones, y donde además se alejaron de todo el ruido mediático que les había traído el War. El estudio portátil se montó en la sala de baile medieval del castillo, cuya cúpula alta estaba hecha especialmente para expandir el sonido, y contribuye en parte a esa resonancia enorme, esa aura llena de eco y reverb del disco. Las sesiones fueron tan relajadas que cuenta la leyenda que un día grabaron totalmente desnudos. El ambiente hizo además que recobraran la camaradería que se había empezado a romper.

De alguna forma, la combinación U2-Eno funcionó. Es decir, no es un disco tan aguerrido como el War. Lo considero incluso un ligero retroceso en cuanto al fondo de las canciones. U2 parece perder por momentos ese fuego, esa mirada de la portada del disco anterior. Pero es solo por momentos, de repente salen con temas incendiarios como “Indian Summer Sky”, que pudo entrar en los discos previos sin problema. Pero también tiene al menos dos o tres de piezas de relleno, “4th Of July”, “Elvis Presley And America” y “MLK”, en las que intentan sonar más Ambient, supongo, tratando de incorporar la influencia de Eno, pero no funciona. O no sé si los fans de Eno las tengan en otra consideración, pero creo que estas 3 piezas tienen un impacto negativo en el disco.

Sin embargo, U2 ganó en cuando a forma. Bono al menos tenía razón en que de no haberse arriesgado a un cambio, hubieran sido una banda del montón de los 80’s. Una buena, pero hubo bandas buenas que ahí quedaron y no lograron llegar siquiera a los 90’s. Brian Eno logró darle su toque, limitando un poco la sección rítmica, metiéndole más eco y libertad en efectos a The Edge, sacudiéndoles ese vestigio Punkish que aún traían, e insertando  más ecos, sintetizadores, overdubs vocales con “huuu’s” o “ehhhh’s” de Bono y The Edge. Y texturas, muchas texturas. Si en sus tres primeros discos la banda se definía por las emociones, a partir de aquí U2 se define por las texturas musicales que es capaz de hacer, y pareciera que tanto bajo, batería, y en ocasiones la voz, están supeditadas a esos tapices sónicos a cargo de The Edge y su caja de pedales.

Así pues, no creo que el The Unforgettable Fire sea el discazo que todos dicen que es. A mi me gusta más el War, pero es una cuestión personal. Tampoco es malo, hay que reconocer que es un álbum transicional con algunos temas enormes, pero también con sus metidas de pata. Lo que sí es innegable es que sin este cambio hubiera sido imposible que hicieran una rolota como “Bad”. No sólo eso, sino que hubiera sido imposible que por fin asimilaran el sonido que buscaban para lanzar el Joshua, el Achtung, el Zooropa… es decir, los discos considerados Clásicos de la banda, donde colocaron la mayoría de sus himnos. Curiosamente en todos ellos estaría Eno en la producción, y ya no aparecería en el Pop con el que empezaría el declive. Coincidencias?

 

El disco abre con “A Sort Of Homecoming”, que desde el primer segundo, rompe por completo con el sonido previo de la banda con esos ritmos cuasiafricanos con que arranca y contrasta con el violento beat de “Bloody Sunday” del disco previo. De inmediato se deja ver la mano de Eno y el cambio en el sonido. Se va el ruido, las guitarras abrasivas, la relampagueante batería y las líneas separadas de bajo. En lugar de manejar los instrumentos por separado, los cuatro (incluyendo la voz), trabajan en conjunto en la creación de atmósferas densas. La guitarra de The Edge sirve como telón de fondo, con menor volumen y como guía que da unidad a todo, y Clayton haciendo un bajeo más lineal, sin ser un punteo, pero dejando un poco de lado la creatividad. Las letras son entre filosóficas y espirituales, recordando un poco la línea del October, pero basadas más bien en la poesía de Paul Celan. La melodía es buena, pero un tanto repetitiva, y no hay claridad en cuándo empieza el estribillo, o un puente que se te pegue. Por momentos alcanza intensidad con el registro de Bono, pero se nota la mano de Eno en el sentido de que están más centrados en la creación de texturas, lo cual no es malo en sí, sino que usen la misma durante casi 5:30.

Sigue “Pride (In The Name of Love)”, el lead single del disco. Podríamos decir que es el primer hit von el sonido clásico de la banda, y en este punto, donde confluyen en perfecto equilibrio el U2 aguerrido y político, y la influencia en texturas de Eno, es donde mejor suenan. La guitarra retoma un papel protagónico, aunque nuevamente creando un telón de fondo, más sólido, con un guitarreo consistente y lleno de eco, con un efecto sintetizado y vibrante, pero que le da intensidad a la rola, y que se volverá en un sello distintivo suyo. Luego The Edge cambia a un arpegio lento y cargado de reverb para retomar ese efecto vibrante en los coros, y hacer raudos puentes instrumentales, no propiamente un solo. La melodía es sólida y pegajosa, particularmente los estribillos. Starostin tiene razón en que Bono es el único tipo en el mundo que puede gritar “In the NAAAAAme OF LOOOooOOve” sin quedar como un completo idiota. Además llega al límite de su rango en ese tremendo grito. La letra por cierto, está dedicada a Martin Luther King, basado en una entonces reciente frase de Ronald Reagan en el que mostraba orgullo en el  poderío militar de USA. Bono no terminó convencido de la letra, y diría que era apenas un sketch de lo que pretendía. Muestra de ello es en el últomo verso, en el que habla del asesinato de Luther King: “Early morning, April 4, Shot rings out in the Memphis sky”. El magnicidio fue alrededor de las 6 PM, y en vivo Bono suele cambiar la letra a “Early Evening”. En fin, por más que los coros sean cursis, es una rolota que definiría el sonido de U2 a partir de entonces y que marcaría a un triullón de bandas ochenteras. El bajeo más punteado en los versos y tornándose un poco más complejo en el puente instrumental, la poderosa melodía, la atmósfera agridulce creada por The Edge, los coros “oh Whooo HO - oh Whooo HO” en los que participó Chrissie Hynde de los Pretenders y que comenzarían a ser constantes en las rolas como ganchos de fondo, y un efectivo trabajo de Mullen, sobre todo en los redobles con los que impulsa a los estribillos. No es un rocker, al menos no en el sentido que le conocíamos a U2 hasta entonces. No puedo decir que sea la, mejor canción de los irlandeses, pero sin duda es un clásico y un punto fuerte del álbum.

Continuamos con “Wire”, aún más rápida y salvaje, pero que tampoco podría decir más “rocker”. Mullen hace un beat rapidísimo, con un vertiginoso trabajo de platillos que dan una sensación aérea, y a la vez tribal. Es como si estuviera tocando a un tiempo las percusiones enteras de una tribu africana. Por ello a pesar de la velocidad no me parece tan “rocker”. Adam Clayton se lleva la rola con ese bajeo funky y crujiente, con una ecualización cuasimetalera, y en uno de los pocos momentos en que brilla con ganas en el álbum, luciendo con el slapeo, con algo de influencia de los Talkin’ Heads, con quien ya había trabajado Eno. Luego The Edge, que hace honor al título con una guitarra incisiva, como si estuviera jalando un cable, en agudos afilados en el riff, y luego cargando un montón de efectos, recorriendo el brazo, haciendo scratchs, agregando acordes llenos de tremo y regresando eventualmente al riff incial… Bono por su parte suena igual de incisivo y cortante que la guitarra. Suena potente e impetuoso, por momentos se va al falsetto, pero no hay una melodía en sí, o es muy poco memorable. De hecho, la mayoría fue improvisada mientras grababa. Está más enfocado en cuadrar con las texturas de la guitarra que en hacer una línea la cuarta parte memorable que en la rola anterior. No es mala, y la intensidad del U2 anterior se asoma, pero el riff me parece un tanto cortante, e insisto, saben crear atmósferas (una un tanto claustrofóbica, espídica, bizarra) pero una vez que lo logran, no cambian un solo instante, y eso es algo que tendrán que aprender a manejar para no hacer las rolas cansadas.

Luego llega “The Unforgettable Fire”, que titula al álbum. Otro de los temas ya clásicos, y donde logran combinar y dirigir los estilos e influencias para seguir armando ese sonido propio, o ese que los caracterizaría hasta mediados de los 90’s. EL sonido de los sintetizadores se hace más que evidente y por momentos se vuelven más trascendentes que la guitarra misma. The Edge se muestra discreto, con una gran carga de eco, haciendo pings y rasgueos muy lentos aquí y allá, aunque me parece que él mismo es quien agregó los teclados, en cuyo caso, realmente se luce con algunos de los arreglos. Un beat en un agradable medio tiempo y el bajo nuevamente más efectivo que creativo. Los sintetizadores y los juegos de ecos y guitarras girando en los audífonos van construyendo la tensión en los versos, mientras que Bono canta con gran angustia y emotividad, tratando de reflejar de una forma lejana las imágenes de Hiroshima y Nagasaki tras las bombas atómicas. La canción es ciertamente tensionante, con una magnífica atmósfera, liberando la tensión en el estribillo, más melódico y esperanzador “Walk on by, walk on through…”, pegajoso, y hecho especialmente parta incendiar estadios. Bono agrega aquí un trillón de ganchos vocales, desde falsettos, susurros, cambios de entonación, hace más lentas algunas sílabas, todo en función de mantener la atmósfera dramática. Otra de las rolas fuertes del disco.

Con “Promenade” tenemos otra rola ambient, sólo que mucho más ambient que la que abre el disco. Es muy tranquila. Con los arreglos agudos de The Edge dominando, y una actuación muy tímida de la sección rítmica. La melodía es linda, y Bono recorre todo su rango, pero es nuevamente olvidable. Por momentos elevan la tensión y parece que va a reventar en un estribillo potente, pero no  hay tal, vuelven a bajar y la canción se difumina sin pena ni gloria.

Con “4th of July” repiten la formula, haciendo un tema instrumental totalmente olvidable, con Clayton repitiendo 2 o 3 notas y The Edge checando la garantía de su caja de pedales. Aquí no hay al menos letras lindas o algún gancho vocal. Tan insípida como la fecha que alude... ni siquiera es propiamente una outro de “Promenade” o una intro de “Bad”. No sé si a los fans de Eno les signifiquen algo estas abstracciones, me parecen válidas como recursos dentro de canciones más estructuradas, pero no como canciones en sí. Uno diría que Clayton y The Edge estaban tocando a lo loco sin saber que Eno los estaba grabando… Wait!

Afortunadamente sigue “Bad”, la joya del disco, donde nuevamente logran confluir con éxito los dos estilos. No puedo decir que esta canción haya hecho para las multitudes en los estadios, aunque es una de las favoritas de los fans. Es de hecho, una de mis favoritas. No es comercial, porque ni siquiera tiene un estribillo. No tiene ganchos, en el sentido tradicional. La melodía es rara, pero con un fraseo casi imposible de repetir. Qué hace mágica esta canción? No lo sé. En realidad The Edge estaba jugueteando con el riff inicial, y como es raro y medio ambient, a Eno le encantó y les pidió que siguieran. Por ello la estructura es tan rara. Es simplemente un lento y gigantesco crescendo que inicia con ese arreglo de guitarra, cristalino, puro, con algo aéreo y algo acuático, y Bono cantando en tono casi confidencial, pero intenso. Al :50 se une Adam con un bajeo que recorre una octava entera, y Larry llevando el tiempo con el bombo y unas discretas escobillas. Tensión. Bono juega con el fraseo mientras lanza las letras sobre la adicción a la heroína, ya que la crisis de inicios de los 80’s, dejó un gran número de heroinómanos en Dublín. Pero dicen que trata en concreto  sobre un amigo de Bono que murió por sobredosis. Por ello quizá es una de sus interpretaciones más emocionales, porque realmente está cantando con el corazón: “If I could through myself, Set your spirit free, I'd lead your heart away, See you break, break away, Into the light, And to the day”. El bajeo y el ritmo se van haciendo más complejos, Eno agrega un sintetizador. Al 2:20 viene esa especie de puente en el que la guitarra y Bono hace esa figura aguda en espejo “Whoo HOOO, Who HOOO” para irnos a lo más parecido a un estribillo, que termina en un violentísimo “WIDE AWAAAAAAAAAAAKE!”. Adam sigue agregando al bajo, jugueteando más con los tonos, y vuelven a armar la lenta tensión. En algún momento, Larry cambió las escobillas por baquetas y de repente ya llevamos un beat en forma al 4:40, prácticamente para la coda, en la que Bono se parte el alma, llegando al límite de su rango, por momentos pareciendo que se va a romper. Esta canción trae algunas líneas verdaderamente conmovedoras, como “If I could, you know I would, If I could, I would, Let it go...”. Una rolota, una cátedra de creación de tension, de atmósferas, pero sobre todo, una de las mejores interpretaciones vocales de Bono, que han hecho de esta una de las favoritas de los fans. Y mía, debe estar en mi Top 5 de U2…

Enseguida está “Indian Summer Sky”, en la que regresan un poco a las bases más Punks y guitarreras. El bajeo de Adam Clayton suena profundo, rápido, punteando los tonos mientras que The Edge rasca su guitarra o lanza los Power Chords y Larry Mullen lleva un beat vertiginoso. La banda suena aguerrida y furiosa otra vez, hablando sobre… ehrr no sé, sobre perder el sentido de la vida con el ritmo tan rápido que llevamos? Los sintetizadores y los overdubs vocales nos recuerdan que no es un tema del Boy. Es un tema Punky, pero mucho más refinado, con un montón de ganchos, y The Edge no se olvida de cuidar la atmósfera. Buen tema, un buen día lo podría marcar en rojo.

El disco debía terminar ahí. Pero sigue una de las piezas en que todo mundo coincide que debe ser una de sus peores rolas de todo su catálogo. Hasta  el All That You Can't Leave Behind, claro. “Elvis Presley And America” es un tema ambient con un sintetizador machacón haciendo un efecto de grillos. Bono canta desangelado y con hueva, contrastando con “Bad”, y sin atisbos de melodía. Parece imposible que sean el mismo. Larry al menos trata de hacer un buen beat. Pareciera que es un tema de Synth Pop ochentero de Phil Collins… y no es precisamente un halago. Y lo peor es que dura casi los 6:30. Insufrible!

Ah, y “MLK”, otro temita Ambient, que es Bono tocando casi a capella. Casi porque hay un sutil pero agradable sintetizador al fondo. Uno creería que es una canción de cuna, pero las iniciales del título son de Martin Luther King, y hace al menos una sentida referencia: “And may your dreams be realized…” No es una joya, pero parece comparada con el track anterior.

 

Resumiendo, el Unforgettable Fire es un disco transicional, en el que apenas se está gestando la gran sociedad que llevaría a U2 a ser la más grande banda de Rock de los 80’s, comercialmente hablando. Hay temas más ambient que la banda ni siquiera sabía que se estaban grabando o que serían tomas finales,  y que a final de cuentas no los podemos culpar a ellos por el resultado. Es el riesgo de trabajar con Brian Eno. Tenemos un par de temas que remiten a la intensidad y sonido Punk de sus primeros discos. Y tenemos otros temas donde confluyen Eno y U2 para hacer las verdaderas joyas del álbum, y que inauguran el sonido Clásico de U2. Son los beneficios de trabajar con alguien como Brian Eno.

No es un disco tan brillante como algunos críticos lo colocaron en su momento en el sentido de que algunas rolas son muy débiles. Aunque es cierto que las que brillan, lo hacen con fuerza, y alcanzaron para poner a U2 como una de las bandas del momento durante un par de años (tras lo cual se convertirían en LA banda). No es tampoco desastroso. Un disco con la mano de Eno no puede ser desastroso, es sólo saber hallarle el mood. Y ya estamos acostumbrados a ESTE sonido en U2, pero en su momento debió ser cataclísmico el cambio y la expansión sonora que dieron en este álbum. Después de todo, no es la primer banda que da un paso atrás antes del gran brinco, está el For Sale de los Beatles o el III de Zeppelin, por ejemplo. Retomando la idea de Bono, para ser el debut de ese nuevo U2, no está nada mal...

  

 

Por Corvan 

 

Letras de EL Traductor del Rock 

 

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