THE WAILING WAILERS (Bob Marley & The Wailers, 1965)

Artista: Bob Marley (B)
Fecha de Grabación: 963 -1965
Fecha de Lanzamiento: Julio de 1965, JAM
Discográfica: Studio One
Productor: Clement Dodd
Calificación: 6

 

Era: Reggae & Ska (1957-???)

Subgénero: Ska

Mejor Canción: Rude Boy, o One Love

Canciones: 1) (I Am Gonna) Put It On; 2) I Need You; 3) Lonesome Feeling; 4) What’s New Pussycat; 5) One Love; 6) When The Well Runs Dry; 7) Ten Commandments of Love; 8) Rude Boy; 9)It Hurts To Be Alone; 10) Love And Affection; 11) I’m Still Waiting; 12) Simmer Down.

Este es el disco debut de los Wailers. En realidad es una compilación del montón de sencillos que habían lanzado entre 1963 y 1965, pero está curiosísimo. No esperen encontrarse las joyas cuidadas hasta el más mínimo detalle del periodo de madurez de Marley en los 70’s porque esto está a años luz. Aquí no hay nada parecido a “No Woman No Cry” o a “I Shot The Sheriff”. Es más, aquí ni siquiera hay Reggae, sino que abarca el primer periodo de los Wailers, donde su sonido iba más enfocado al Ska.

A fines de los 50’s, Bob Marley y su madre se mudaron de su villa natal a Kingston, buscando mejores oportunidades. Se establecieron en el barrio de Trenchtown donde  hizo amigos de su edad y conoció a Neville O’Rilley Livingstone, quien más tarde sería conocido como Bunny Wailer. Bunny y Bob Aprendieron a  tocar la guitarra y a los 14 años, Bob abandonó la escuela para dedicarse de lleno a la música. Se metió a trabajar en una tienda, pero realmente lo que buscaba era juntar dinero para dedicarse a la música, que era su pasión.  Poco después comenzó a tomar clases y a ensayar con un  cantante de la cuadra que tenía fama de ser uno de los mejores de la ciudad, un tal  Joe Higgs, quien le enseñó a cantar. Con Joe, conoció a otro chico llamado Peter McIntosh, conocido como Peter Tosh, quien también deseaba convertirse en profesional y armar su banda. Con ellos formó en 1963 su primer banda.
El primer nombre del grupo fue The Teenagers, que a lo largo de los siguientes años cambiaría a The Wailing Rudeboys, The Wailing Wailers hasta quedar simplemente como The Wailers en 1966. Alvin Patterson fue su primer mentor y manager, por así decirlo. Tocaba los bongós y fue el primer contacto con un Rastafari y todo lo que representaba el movimiento. Patterson los presentó con el productor Clement Dodd, quien quedó impresionado con la manera en que tomaban canciones de sus ídolos estadounidenses y las transformaban en Ska, y a fines de 1963 lanzaron su primer sencillo, “Simmer Down”, una rolita original que se convirtió en un éxito en Jamaica. Los Wailers se convertirían en el grupo favorito de Dodd, protegidos suyos y la banda consentida de Studio One, por lo que después de “Simmer Down”, la banda seguiría lanzando un montón de sencillos en la isla, con mayor o menor éxito, ya que se convirtieron en los favoritos de los llamados “Rudeboys”, que eran una especie de grupos o pandillas juveniles de Kingston. Por ese entonces el trío adoptó precisamente el nombre de “The Rudeboys”.
En 1965, Clement Dodd juntó varios de los que consideraba los mejores temas de los Wailers, que comprendían el periodo de 1963 a 1965. El sonido es muy variado, y por eso parece que hay cierto desfase con el año que se lanzó el LP. Algunos temas se notan muy arcaicos para 1965, pero son de las primeras grabaciones ya demás debemos considerar que no tenían un sonido de avanzada como USA o Inglaterra, sino que también había un desfase en la música que iba llegando a Jamaica. Con todo y todo, es un disco divertidísimo, que nos lleva al as raíces mismas de la banda. Es un equivalente al Please Please Me de los Beatles, en el que podemos detectar la música que hacía realmente el grupo antes de comenzar a definir su sonido. La mayoría son temas propios, que generalmente son de autoría de Bob, aunque algunos comparte crédito con Bunny y Tosh. Hay 4 covers, incluyendo una versión super arcaica de “One Love”, que originalmente se titulaba “Ska Jerk”, y es una adaptación a una canción anónima que se terminaría apañando y quedando con los créditos de la versión definitiva.
Es un disco muy humilde, muy fechado, pero que remonta  los orígenes del Ska, con un ritmo mucho más movido y bailable. La mayoría de los temas tienen colaboraciones musicales de Junior Braithwaite en los metales y las cantantes Beverly Kelso y Cherry Smith haciendo coros. Algunos de los bonus, de hecho, son cantados por ellas.

El disco inicia con “(I Am Gonna) Put It On”, que a mi gusto es de las mejores de l disco. Una canción desenfadada, con un patrón muy simple de 3 tonos que se van repitiendo con un ritmazo en el que se intercalan pianitos muy boogies, guitarras slides, y un bajeo frenético que hasta el más despistado reconoce como Ska. Tienen un groove buenísimo, y quizá lo que hace a canción es la excelente melodía vocal que arman Bob, Bunny y Peter, ya que no hay realmente un vocal lead. La melodía es simple y super repetitiva, pero logran hipnotizar y contagiar de buen humor, además de que meten ligeras variantes, como una voz octavada, o luego otra casi platicando la línea. Es sencilla, pero encantadora.

Luego está “I Need You”, que no tiene nada que ver con la de los Beatles. Creo que incluso es previa a la de Harrison. En 1966 los mismos Wailers lanzaron una canción distinta con el mismo nombre y le terminarían cambiando el título en la segunda edición a “I Need You So” para evitar confusiones. La de esta compilación es una baladita muy dulce, arcaica, con un arreglo de guitarra muy mono, Bob cantando la voz principal y Peter y Bunny haciendo excelentes armonías vocales que contestan la voz principal, al más puro estilo de las baladas Motown, de las que destila influencia. No es impresionante, y el sonido deja mucho que desear, pero la banda hace lo que puede y termina siendo también una cancioncita azucarada, íntima, sexosa y encantadora, con buenos cambios en el puente, y que pudo ser un tremendo hit en voz de algún baladista estadounidense.

Con “Lonesome Feeling” regresamos al esquema del Ska, más movido y festivo, con los coros de las chicas y en contraste una voz grave que se une al fondo. L estribillo es muy pegajoso, y alrededor del minuto tenemos un solo de trompeta muy alegre. Insisto, las canciones no son espectaculares, y tienen apenas un atisbo de lo que hoy día conocemos como Ska, mucho más fuerte, cargado y aguerrido, pero estas piezas son excelentes muestras de cómo surgió con los Wailers y los Skatalites, con vestiduras más puras y sencillas, de la misma manera que el Rock & Roll evolucionó de un sonido arcaico al actual.

Enseguida está “What’s New Pussycat”, un cover nada más y nada menos que de Burt Bacharach! Y de alguna manera se siente que no están del todo cómodos. Ni el arreglo que intercala un piano y metales, ni el fraseo parece quedar del todo bien. Pero bueno, supongo que tenían que hacer lo que Clement Dodd les pedía. Con todo y todo, no sé cómo quedó esta adentro y dejaron fuera la preciosísima versión de “And I Love Her”.

Sigue “One Love”, que en las primeras ediciones se lanzó como “Ska Jerk”. Esta es la versión prehistórica de la maestral versión que hoy conocemos que saldría hasta 1977 en el disco Exodus. Y desde entonces destaca. Si quieren entender con peritas y manzanitas las diferencias entre Reggae y Ska tomen ambas versiones y escúchenlas detenidamente. El ritmo aquí es más marcado, rápido, con los compases pares marcados, y predominan los arreglos de metales. En la posterior, tendrían mucho más cuidado en los detalles, las atmósferas, pianos, las armonías vocales más toscas de Bunny y Tosh son sustituidas por el coro de chicas y en general, en los 70’s suena harto más refinada. Pero eso no quita que esta sea buena. La canción es en realidad una adaptación de Bob a una canción popular, que mezcló un poco con un fragmento de la rola “People Get Ready” del los Impressions. Después quitaría la palabra “Adapted” para mostrarla como una canción de su autoría.

“When The Well Runs Dry” es un cover a la canción de William Bell. No tiene nada que me llame particularmente la atención, salvo que empezamos a notar que los covers son las más débiles del disco, lo cual no es del todo malo, pero denota que no sabían escoger o adaptar las canciones. Suena floja y repetitiva, y nuevamente la adaptación al ritmo parece no cuajar del todo. Hay un solo de sax, pero tampoco es impresionante. Si acaso unos destellos espectaculares de teclado, que hacen un efecto de relámpagos de vez en cuando.

Con “Ten Commandments of Love” los chicos se nos ponen tan sacarosos que la canción no es apta para diabéticos. Las baladas gringas déjenlas a los baladistas  gringos de los que hoy nadie se acuerda, que no eran más que vaselina y una sonrisa prefabricada. No. No y más no. Hay baladas cursilonas con encanto, pero esto haría sonrojar hasta Bobby Dee.

Volvemos a los temas propios y al Ska con “Rude Boy”, que contrasta con la cosa esa que cantaron antes. Un ritmazo, buenas melodías vocales en las que nuevamente no hay un líder, sino una combinación perfecta de los tres y un groove preciso para engancharnos. La melodía vocal es adictiva y… conocida?? Alguien le parece endiabladamente parecida a “I’ve Got You”, que harían famosa Sonny & Cher un año después? Soy solo yo? Bueno, el caso es que la rola es de muy buen manufactura y es casi imposible no acabar con una sonrisa en la boca mientras sigues el ritmo con la mano o con el pie… si es que no estás bailando.

“It Hurts To Be Alone” es sacarosa, pero no a un nivel ofensivo como “Ten Commendments”. La guitarrita está cute, hace buenos y rápidos arreglos para ser una balada y el bajo va llevando un ritmo ligeramente más rápido que las baladas convencionales, y por momentos recuerda a algo de lo que harían los Bee Gees a finales de la década en cuanto a armonías. Salvo eso, tampoco es particularmente brillante.

Con “Love or Affection” recobramos a los Wailers más juguetones y creativos, con una rápida pero divertida intro de bajo. Las trompetas y el ritmo de guitarras se intercalan para hacer una atmósfera lúdica y entretenida. Tiene buena melodía vocal, buenos ganchos, los coros del fondo resultan todavía más divertidos, con esos “dipdipdirop-dirip”, un solo de trompeta no muy inspirado, creo que ni siquiera muy afinado, pero la rola es divertida y funciona para la interrogante que plantea su título.

“I’m Still Waiting” es una balada lenta, muy lenta, más del estilo de los 50’s. La melodía no es mala, pero es demasiado leeeeeeeeeenta y monótona. Los Uhhh’s del fondo resultan ser un arrullo y a pesar de que uno se aferra en caer en el encanto de la canción, terminamos haciendo esfuerzos por no cabecear. Muy repetitiva, larga (casi 3:30) y carente de recursos, para cuando llega el puente ya estamos viendo lucecitas que nos llevan a Nunca Jamás…  y de nuevo me parece que otras canciones de la época eran superiores a esta.

Cerramos con "Simmer Down", el mítico primer single de los “Wailers”, una verdadera fiesta con metales, un ritmazo, coros de Bunny, Tosh y Beverly y Cherry, para hacer más marcado ese ambiente de desmadre. Remates de platillos, un solo de sax con un poco más de idea, y en general más producción y creatividad. La canción, sin ser una joya, es sobresaliente para ser la primer grabación de los Wailers. Ya se nota la voz de Bob con su estilo particular, aunque aún le falta crecer enormidades.


Así cierra el disco debut original de los Wailers. Hay otra versión, o oficial y de la cual desconozco el origen, que trae mas o menos los mismos temas pero algunas ediciones bastante más interesantes. El disco se llama exactamente igual y tiene la misma fecha, con una carátula verde, y trae bonus como un cover buenísimo de “And I Love Her” de los Beatles, que muestra que podían hacer buenos remakes cuando se lo proponían.

Otros temas destacados que trae ese otro compilatorio son “Ben Down Low”, “Freedom Time”, “Who Feels It Knows It”, “Cry To Me” con unos falsettos buenísimos de Bunny, una espectacular armonía vocal en “Sinner Man”, y hasta una versión Ska divetrtidísima y sorpresivamente buena de “Like a Rolling Stone”, cantada por una de las chicas. Pero “And I Love Her” con Tosh en como líder vocal se sigue llevando mi corazón. En total son unas 20 canciones de este otro compilatorio, que repite algunas de las del disco oficial, pero si pueden encontrarlo, creo que complementa a la perfección (y hasta supera) la versión oficial del Wailing Wailers de 1965.


Por lo demás, ambos discos son raíces, discos muy humildes en los que los Wailers están haciendo sus pininos. Y lo hacen muy bien, tienen ya muestras de buenos compositores, hay melodías buenas y armonías asombrosas, aún sin la carga social y espiritual que Bob imprimiría a sus letras a partir del ’66, ya convertido en Rastafari. No demerito el esfuerzo de estos casi adolescentes jamaiquinos, pero aún hay en ambos discos mucho material de relleno, canciones que evidentemente tenían la intención de buscar más dólares para la banda. No se les puede culpar, los Wailers tenían que trabajar en otras cosas porque a pesar de ser de las bandas más importantes de Jamaica, la música no les daba para subsistir en esas fechas. Hay rolas buenas, pero hay otras que desequilibran mucho el sonido de los discos. Con todo y el 6, es un buen disco para ver no sólo las raíces de Bob Marley y los Wailers, sino del Ska y el reggae en general. Ya vendrán las obras maestras, pero no deja de tener su encanto… como el Please Please Me... o en su defecto, como el Anthology I

 

 

Por Corvan   

 

 

 

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