THE BEATLES (a.k.a. White Album, 1968)

Artista: the Beatles (A)
Fecha de Grabación:  30 May – 14 Oct ‘68
Fecha de Lanzamiento: 22 de Noviembre de 1968, UK
Discográfica: Apple
Productor: George Martin
Calificación: 10 (MUST HAVE, DISCO ICÓNICO)

                 

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero: Hard Rock

Mejor Canción: While My Guitar Gently Weeps, Helter Skelter o Dear Prudence…

Canciones: 1) Back In The USSR; 2) Dear Prudence; 3) Glass Onion; 4) Ob-La-Di Ob-La-Da; 5) Wild Honey Pie; 6) The Continuing Story Of Bungalow Bill; 7) While My Guitar Gently Weeps; 8) Happiness Is A Warm Gun; 9) Martha My Dear; 10) I'm So Tired; 11) Blackbird; 12) Piggies; 13) Rocky Raccoon; 14) Don't Pass Me By; 15) Why Don't We Do It In The Road; 16) I Will; 17) Julia; 18) Birthday; 19) Yer Blues; 20) Mother Nature's Son; 21) Everybody's Got Something To Hide Except For Me And My Monkey; 22) Sexy Sadie; 23) Helter Skelter; 24) Long Long Long; 25) Revolution #1; 26) Honey Pie; 27) Savoy Truffle; 28) Cry Baby Cry; 29) Revolution #9; 30) Good Night.

Este disco me lo sé de memoria. Cada canción, cada nota, cada armonía están grabados en mi mente, podría hacer la reseña sin volver a él, pero le fallaría a los tiempos, jeje. Crecí con él, y aunque no es actualmente mi favorito de los Fab Four, fue decisivo en mi adolescencia para asimilar los sonidos de los Beatles en su etapa de madurez. El disco epónimo de los Beatles es mucho mejor conocido como el White Album, el llamado “disco más diverso de la historia”, uno de los discos dobles más completos y balanceados jamás hechos, y quizá el más digerible de la etapa madura del grupo. Canciones sencillas, asimilables, pero que no por ello dejan de ser pequeñas obras maestras del Pop. El White Album contiene varios de los mejores temas del cuarteto, e incluso podría ser la mejor opción para que un niño o un joven que no está familiarizado con los discos de estudio de los Beatles, comience a hacerlo.

Definitivamente es un disco para todos los gustos. De alguna manera es muy ligero, y no lo digo en el sentido despectivo. Es un disco de transición en el que se alejaban de esa etapa psicodélica que comprendió 1966-1967, en la que fueron maestros, y en cuya etapa recabaron los mayores elogios con el Peppers. Sin embargo, para algunos, estos sonidos psicodélicos y estrambóticos resultan muy fechados o chocantes de inicio. Para el ’68 sorprendieron con un giro de 180° (porqué hay gente que dice “giro de 360°”, si ello es volver al punto de origen???) con un álbum doble (que en sí involucra siempre riesgo), el cual fue el primero en muchos aspectos. El primero sin Brian Epstein; el primero que lanzan en forma con Apple, el sello que ellos mismos habían fundado en enero de ese año y que a la larga sería la irónica manzana de la discordia; El primero en… bueno, no el primero, otro en el que Paul lleva el control creativo y aporta la mayoría de los temas, aunque de nuevo sus compañeros aportan los más nutritivos; el primero en que George compone y canta 4 rolas, pero sobre todo el primero donde una de ellas  es sin dudas la mejor del disco; el primero donde Ringo dejó de ser un Beatle por unos días; el primero donde aparece Yoko como omnipresente compañera de John, y el primero donde se comienza a notar su influencia y la de la heroína (la droga, no Yoko!).
Además, el primero pues donde comienza a verse una fractura al interior del grupo.  Los fans y la crítica no escatimaron elogios ante la maestría y frescura del disco, pero algunos críticos afilados apuntaron bien en su momento que el disco parecía ser la suma de 4 esfuerzos individuales más que el de una banda. Y es cierto. Cada uno empezaba a empujar por su lado. A los 12 años leí la biografía de los Beatles escrita por Peter Brown, quien fuera brazo derecho de Brian Epstein y primer director de Apple, y por lo tanto uno de los del “círculo interno” del grupo. En un capítulo dice que la Navidad de 1968 fue triste, tirando a patética, ya que el grupo original se había roto. No estaba Brian Epstein, Cynthia Lennon y Julian tampoco fueron y su lugar fue ocupado por las cortantes Yoko y Kyoko, la hija de la tipeja ésta. Jane Asher, quien había sido novia de Paul por mucho tiempo, tampoco fue, y en su lugar estaba Linda Eastman, con quien se casaría en Marzo del ’69. Desde entonces Yoko y Linda ya mostraban bastante antipatía una por otra, así que imagínense. Brown relata que la cena fue tan triste que incluso Ringo se quedó fuera una hora, en plena nevada, porque nadie lo oía gritar y tocar la ventana. Así que en cierta forma es cierto, este disco es un triunfo como individualidades, pero no es un disco de conjunto. Es un retrato musical del cuarteto fracturándose, y en el que cada quien tira para su lado: Paul con los temas más ligeros y melódicos; John con los más introspectivos y personales, y también los más sociales y experimentales; George explotando por fin con una de las mejores canciones de la historia, 2 temas muy buenos y otro flojo pero aceptable; y Ringo, que interpreta un par de canciones de manera decente.

El White Album nació en La India. Supongo que ya todos saben la historia, pero bueno. En el Magical Mystery Tour nos quedamos poco después de la muerte de Brian, que ocurrió mientras el cuarteto estaba en Gales en un curso de Meditación Trascendental con el Maharishi Mahesh Yogi. Tras el fracaso de la película y las duras críticas, Paul se hizo del control administrativo de la banda. Lo primero que hicieron en 1968 fue crear Apple Corp, una empresa que les serviría de sello discográfico, pero en la cual también impulsarían nuevos artistas y de paso les serviría para controlar el problema que constituían los impuestos. La verdad es que fue un juguete muy costoso para la banda. Desde el nombre, el grupo quería que fuera algo sencillo y entendible para todos, y el Corp fue para hacer el juego de palabra con “Core”, corazón, “Corazón de Manzana”. John estaba ya bajo la influencia de Yoko, y además de un tipo que se hacía llamar “Alex el Mágico”, Alexis Mardas, un griego y supuesto inventor que recibió cientos de miles de libras patrocinadas por Apple para inventos psicodélicos que nunca vieron la luz. Con Apple abrieron una boutique de ropa hippie que fracasó, al igual que varios artistas, pero algunos músicos si funcionaron, como Mary Hopkins, James Taylor y Badfinger.  La verdad es que perdieron millonadas con el mal manejo de la empresa, hasta que Neil Aspinall, su eterno road manager y amigo cercano, la rescató en 1970, año en el que aún publicó algunos de los debuts solistas de los Beatles, y posteriormente manejando toooodo el legado Beatle, desde los Past Masters, el Red and Blue álbum, las reediciones en CD, la venta en iTunes, el One, Love, el Rock Band, etc.
Bueno, el caso es que en Febrero del ’68, los 4 viajaron a la India para un curso más largo (esta vez de 3 meses) con el Maharishi, ya que les había agradado la experiencia previa y el apoyo que les había dado al conocer la muerte de Brian Epstein. Junto a los Beatles iban otras celebridades, como la hermana de Mia Farrow, Prudence, y Mike Love de los Beach Boys. También iba el ponzoñoso “Alex el Mágico”. Aunque el curso era de 3 meses, Ringo duró apenas 10 días porque no aguantó la fuerte comida hindú. Recordemos que de niño fue muy delicado del estómago y estuvo varias veces hospitalizado. Paul duró un mes y luego regresó porque se estaba aburriendo. John y George duraron un par de meses. No terminaron el curso supuestamente porque se enteraron de que el Maharishi trataba de seducir a Prudence, y además bebía vino y comía carne, cosas prohibidas durante el curso. Esto causó un tremendo enojo en John, no sólo con el Maharishi a quien dedicó “Sexy Sadie”, sino con George, ya que él fue quien los había metido en la onda hindú, y en parte esto causó tensiones entre ellos en el estudio. Un rumor es que lo del Maharishi fue un montaje preparado por Alex el Mágico, quien estaba celoso de la influencia que tenía el gurú sobre el cuarteto.

La cuestión es que el viaje a la India trajo consigo montones y montones de canciones, la mayoría relajadas, acústicas, sencillas, más personales y llenas de genialidad. La india llenó de inspiración a la banda, que al regresar traía más de 40 rolas para trabajar. El 30 de Mayo se metieron a Abbey Road para iniciar la grabación. Pero muchas cosas habían cambiado. Cynthia Lennon había encontrado en la cama a John y a Yoko después de que él regresara de la India. Hasta el momento había sido una relación intelectual con la japonesa, pero al encontrarlos in fraganti con las manos en la (iba a decir masa) cosa japonésida esa, se desmoronó el matrimonio y no tardaron en divorciarse. Yoko comenzó a hacerse presente en el estudio, rompiendo una de las reglas más sagradas del cuarteto: Ni siquiera a Brian Epstein le dejaban llevar a alguno de los muchachos a los que quería impresionar mientras estaban grabando. “Dedícate a las cuentas, Brian, nosotros nos dedicaremos a la música”, le decían. Con Yoko se rompió ese acuerdo tácito. Y no sólo era que estuviera en el estudio y siguiera a John como sombra incluso al baño, sino que opinaba de todo. Esto irritaba sobremanera a los demás, que no tardaron en empezar a hacerle bromas o a contar chistes a sus espaldas. John estaba molesto con George por la experiencia hindú, molesto con Paul por hacerse del control de Apple y molesto con Ringo porque era el más confianzudo y bromista con Yoko. Y por si fuera poco, por esas fechas comenzó a usar heroína. Comía muy poco y adelgazó muchísimo.
En un esfuerzo por tomar cartas en el asunto y tener más protagonismo en el grupo, intentó tener el punto decisivo en el tema crucial del nuevo manager de la banda. Resulta que los Rolling Stones, después de la salida de Andrew Loog Oldham como manager en el ’67, habían contratado al abogado neoyorkino Allen Klein para que los administrara. Y lo hizo tan bien que les exprimió millones, dejándolos en ocasiones sin dinero en la cartera, teniendo control absoluto de sus activos. Mick Jagger estaba hasta la madre de Klein, pero no sabía cómo sacárselo de encima, hasta que se forzó a aceptar que la única banda más importante que los Stones eran los Beatles, y comenzó astutamente a endulzarle el oído a Lennon respecto a Klein. Este tema se volvería crucial en 1969 y sería parte de lo que llevaría a la disolución del grupo.

Las sesiones, pues, fueron tensas como nunca. En ocasiones Paul se metía durante horas a grabar por su cuenta, por lo que John se metía en otra de las salas. De esta forma algunas rolas tienen ingenieros de sonido distintos. George Martin también estaba cansado de ese ritmo, y diría después que muchas sesiones eran jams sin dirección, con la banda fuera de foco, sin trabajo en equipo (lo cual se ve en el Anthology III). Esto hizo que se hartara y se fuera de vacaciones a mitad de la grabación, dejando en su lugar a Chris Thomas produciendo durante un par de semanas. Geoff Emerick, el ingeniero de sonido principal y con quien habían trabajado desde el Revolver, también se hartó y los mandó al diablo el 16 de Julio. Ringo fue el siguiente, dejándolos durante dos semanas a partir del 22 de Agosto. Se sentía relegado y cada vez más minimizado en el papel creativo de la banda. Decía que había días en que se sentaba por horas sin hacer nada, o simplemente jugando ajedrez con Mal Evans o con quien estuviera libre. Paul grabó las pistas de batería de “Dear Prudence” y “Back In The USSR” durante la ausencia de Ringo, pero después los 3 se pusieron de acuerdo para ir a pedirle a Ringo que regresara, y le llenaron la batería con flores.
La presencia de Clapton como invitado alivió un poco la tensión en Abbey Road. Harrison lo invitó para grabar la guitarra líder de “While My Guitar Gently Weeps”, logrando uno de los solos más hermosos y memorables de la historia. George la pagaría el favor grabando la guitarra en “Badge” para el Goodbye de Cream. En un  inicio, Clapton sólo fue acreditado como “L’Angelo Misterioso” debido a los contratos con distintas disqueras. Nicky Hopkins participó en las sesiones, agregando el pianito boogie para la versión más rockera del single de “Revolution”.

A pesar de las tensiones, el White Album es magnífico. Tomó a los Beatles en un gran momento de inspiración, y su base acústica reside en el hecho de que la mayoría de los temas fueron escritos en la India, sin mayor equipo que una guitarra. Aquí ya se notan las personalidades de los Beatles jalando cada quien para su lado. El más meloso, melódico y comercial de Paul; el más político y experimental de John, con cierta influencia también de la heroína; y el más introspectivo de George, aunque  “Piggies” es una ácida sátira al gobierno. La cuestión es que aquí se sienten ya las personalidades de cada uno. El único granito en el arroz es la horripilante “Revolution #9” el track más feo de toda la discografía Beatle, de 8 minutos,  más de Yoko que de John. Imagino que Lennon peleó mucho por incluir ese nefasto collage, pero bien pudieron haberlo reemplazado con temas como “Junk”, “Child of Nature”, y “Not Guilty”, lanzadas en discos posteriores ya como solistas, o “Look At Me” y “Circles” aún inéditas. O “Hey Jude”! Se imaginan??? El White, bien visto, tiene mucha influencia sobre los primeros discos individuales, jeje.

Respecto a ser el disco más variado de la historia, creo que todos estamos de acuerdo, a menos que haya alguna joya que no haya escuchado al momento y alguien me calle la boca. A saber, el White Album tiene Rockers (“USSR”, “Birthday” y “Road”) Blues (“Yer Blues” y “Revolution 1”, que en esta versión me parece más bluesera que rocker), Reggae-Calypso (“Obladi-Oblada”), Music-Hall (“Honey Pie” y “Martha My Dear”), Western (“Rocky Racoon”) Country-Saloon (“Don’t Pass Me By” y “Bungalow Bill”),  rolas aún con influencia psicodélica (“Prudence”, “Hapiness” y “Onion”), canción de cuna orquestada (“Good Night”), Balada eléctrica (“While My Guitar”), un montón de baladas acústicas (“”I Will”, “Julia”, “Blackbird”, “Nature’s Son”…) Baladas en piano  (“Cry Baby Cry” y Piggies”), Protometal (“Helter Skelter”), un nefasto collage experimental Avant-Garde (“Revolution #9”), y las demás sin género definido, tendiendo al Rock-Pop. Queda alguna duda sobre la diversidad del disco? Y aún les quedaría material para los singles, el Yellow Submarine, el Abbey Road y sus discos solistas!!!!!!!!!! Es cierto que el White Album tiene algunas canciones menores, ligeras y de poca duración, pero incluso éstas son en general bastante disfrutables. El único relleno evidente (además de “Revolution #9”) sería “Wild Honey Pie”, pero es demasiado corta para alcanzar a ser chocante. En sí, para ser un álbum doble con 30 canciones, sigue siendo una obra de arte que no envejece. Vámonos con las canciones!


El disco arranca con las turbinas de un avión aterrizando, ese mítico “piung” de la guitarra de George y luego el beat vertiginoso que da entrada a “Back In The U.S.S.R.”. Hoy en día ya estamos acostumbrados a este tema, pero me imagino la sorpresa para los que lo escuchaban por primera vez en 1968 y esperaban una continuación del sonido hippidélico del ’67. No hay rastro de ello en el álbum, y con este primer track lo dejan bien claro. La canción es potente, un rocker furioso en base piano que Paul ataca si piedad, y sobre el cual George agrega magistrales licks llenos de distorsión. Pareciera que la banda está regresando a sus orígenes, con rockanrolitos a la Chuck Berry. De hecho casi pudiera pasar por una rola de la primer etapa, de no ser por la voz afectada de Paul, cantando en un tono más grave que estrenara en “Lady Maddona”, posiblemente para dejar clara la diferencia de épocas. Muchos lo consideran como una parodia a los Beach Boys. La verdad es que es un tributo. A esas alturas, los Beatles estaban ya a años luz de los californianos. En Rishikesh, Paul y Mike Love se hicieron amigos, Mike le contó de los problemas de Brian Wilson tras el Peppers y Paul quiso hacerle un tributo en señal de paz y amistad. El mismo Mike le sugirió que, para hacer el tema más beachboysiano, hablara de chicas rusas y ucranianas. Líricamente es estúpida, cierto, pero es con ése propósito. Los espectaculares y vibrantes coros de John y George también tienen un dejo soleado y californiano. Todo funciona en esta canción ligera, con gran melodía, un coro intoxicante y que aún hoy en día hace brincar estadios (me consta) y un requinto épico, que es corto y al que no muchos ponen atención, pero que me parece una genialidad harrisoniana. Un excelente tema para abrir con todo el disco y de paso dejar claro que es un viraje. Como dato, Paul grabó la batería, ya que las sesiones fueron mientras Ringo había dejado la banda.  En una ocasión en que Ringo se les unió en la batería para un concierto, los Beach Boys tocaron la canción en vivo en una especie de contra-homenaje. 

Aún siguen sonando ese sonido de turbinas desvaneciéndose cuando arranca el precioso arpegio de “Dear Prudence”. Esta es una de las canciones más subestimadas de Lennon. Es aparentemente simple, y surgió en la India como una pieza enteramente acústica que le escribió John a Prudence Farrow, quien era muy tímida y raramente convivía con el resto del grupo. De ahí la letra. Farrow diría que se iba a su cuarto a meditar y John se burlaba de que quería encontrar a Dios más rápido que el resto, así que le compuso esta canción, que puede trascender la anécdota y ser un canto sobre la unidad del universo al que pertenecemos… Melódicamente es preciosa, con versos juguetones, incitantes, casi infantiles, y explosiones majestuosas en los estribillos “Dear Prudence...” y un fascinante cambio de tono para el “Won’t you come out to play”. El arpegio es un delicado arreglo cristalino, que da un efecto descendente por el bajeo de Paul, que me parece destacado en esta pieza. George se va incorporando con notas eléctricas, ligeramente psicodélicas, y el efecto aumenta en ese exquisito y oscuro puente al 1:45 “Look around, around (round round, round)” en el que hacen una combinación vocal espectacular.  De hecho, las armonías de Paul y George son sobresalientes, alcanzando notas límite para coros, tanto altas como bajas. Hacia el 2:40 la rola va en un crescendo, hay un mini solo, un teclado caleidoscópico, Paul hace una patrón de batería cada vez más complejo y tenemos un espectacular clímax, para bajar de golpe la intensidad y terminar con el arpegio dulce y nostálgico, apagándose poco a poco. Una verdadera obra maestra, tanto instrumental como lírica, y en la que dan una cátedra de cómo hacer transiciones de una canción muy simple, a un verdadero orgasmo musical. Insisto, de las más subestimadas de John. El único pero es que no está Ringo, y que con los patrones de batería raros que usaba en ese tiempo, hubiera realzado la canción, a pesar de que Paul se esfuerza por imitarlo al final.

Sigue “Glass Onion”, también de John, y en donde por fin recuperamos a Ringo en la batería. Ésta es una autoparodia ácida, una especie de continuación de “I am The Walrus”, al menos en ese aspecto experimental y raro de Lennon. Pero es bizarra en el buen sentido, dando atisbos psicodélicos. En la letra John se burla o hace referencia a varias canciones previas, “Strawberry Fields”, “I am The Walrus”, “The Fool On The Hill”, “Lady Madonna”, “Fixing A Hole”… En realidad hace juegos de palabras sin demasiado sentido, simplemente para divertirse. Una de las líneas: “Well here's another clue for you all, The walrus was Paul”, sin otro motivo que azuzar los rumores de la muerte de Paul. Jeje. La melodía es muy fuerte, Lennon canta con algo entre rabia e ironía. George nuevamente hace muy buenos licks, que se alternan con arreglos de cuerdas o flautas. Me encanta en particular el puente de la sección media exactamente al minuto, en que todos callan, Ringo da dos tarolazos, y empiezan un fascinante crescendo que explota en un “Oh! Yeaaaaaaaaaaaaah!”. Termina con John cantando a medio verso y como si lo hubieran cortado, para dejar simplemente un arreglos de cuerdas en vaivén. Dura apenas más de dos minutos. Una rola sin mucho sentido, y que varios consideran relleno, pero a mi me parece deliciosamente inquietante a pesar de no ser de las estelares.

Sigue la alegría y ligereza de “Obladi-Oblada”. Para el ’68, había una enorme comunidad Jamaiquina en Inglaterra, y el movimiento reggae estaba comenzando a despuntar. Paul era amigo de Jimmy Scott, un músico de Congas que tocaba con grupos de reggae y Ska, y que decía “obladí-oblada” para todo. De ahí el título. La canción contagia alegría, lleva un ritmazo, la melodía es intoxicante, y el estribillo, a pesar de ser absurdo, es de los más pegajosos de la historia. Ha sido tema de series y se la pirateó Offspring sin rodeos para hacer su “Why Don’t You Get a Job” (hasta los puentes, válgame!). La letra es divertida, narrando una pareja, su lucha diaria, su enamoramiento, se casan, y tienen hijos. Sin demasiadas honduras. Los vientos alegran la rola, con esporádicos arreglos de pianos, risas grabadas, aplausos, etc. John odiaba esta canción, al grado que se salió del estudio el día de sesiones. En la Antología aparece la Toma 5, que a mi gusto es mucho mejor que ésta, más movida y fluida. Ignoro porqué se descartó. Como curiosidad, Paul no la tocaría en vivo sino hasta  2009. Para la parte latinoamericana de la gira On The Run, me tocó escucharla en vivo con un mariachi haciendo las secciones de vientos. Un detallazo! En fin, “Obladi-Oblada” ha pasado a la historia como uno de los sinsentidos más pegajosos de la historia.

“Wild Honey Pie” es un tema de relleno. Es solamente Paul jugando a ser el experimental, ningún otro Beatle aparece porque John y Ringo estaban trabajando en otros temas en otra sala y George estaba en Grecia de vacaciones (se largó en plenas sesiones, imagínense!). Paul hace todo. Evidentemente no se le da tan bien la experimentación como a John. Estridente, sólo se repite el título una y otra vez, y no tiene sentido. Relleno. Pero bueno, al menos dura sólo un minuto.

Luego tenemos “The Continuing Story of Bungalow Bill”, que arranca con un rapidísimo arreglo de guitarra con tintes españoles, luego una pausa, y nos vamos directo al festivo estribillo, que parece sacado de un Saloon del Viejo oeste, con la grave voz de Ringo dominando, y también se distingue la voz chillona de Yoko. Con todo, es imposible no seguirlos al menos con las palmas. Los versos son más lentos, cadenciosos, oscuros, que Lennon canta casi actuando. La letra parece en realidad un cuento infantil, y se basa en las aventuras que les contaba un nativo de la india que les sirvió de guía cuando se internaron en la selva. El chico, a quien llamaban Rik, se jactaba de haber matado un tigre cuando atacó una caravana de elefantes que guiaba. Así, John hizo esta especie de parodia country, con un coro pegajosísimo que parece que fuera tocado en un salón lleno de cerveza en el Viejo Oeste. Lo único terrible es la línea que canta Yoko ella sola al 1:35. Qué voz tan fea, por Dios!! Es un tema menor, pero que no deja de ser divertido e inofensivo, y una muestra del humor e ingenio de John.

Luego nos vamos a un tema mayor. Pero mayor con ganas.  “While My Guitar Gently Weeps”, debe estar junto con “Something”, entre las mejores 10 rolas de los Beatles, o al menos está en mi Top Ten personal. George se inspiró en la letra en el libro chino I Ching, una obra filosófica que establece que no hay coincidencias, y todo ocurre por algo. La música debió iniciar en la India. Los primeros demos se pueden apreciar en el Anthology, con un arreglo acústico en arpegio descendente muy simple. Afortunadamente la estuvieron trabajando hasta este resultado,  en distintas sesiones, con George probando distintas guitarras y efectos, pero no le gustaba ningún resultado. Finalmente se dio cuenta de que el problema no era la guitarra, sino el guitarrista (JA!) e invitó a su amigo Eric Clapton a hacer su magia. Clapton quedó aterrorizado de inicio “Nunca nadie ha tocado junto a los Beatles” le contestó. Pero George lo convenció y el 6 de Septiembre se apareció con su Gibson Les Paul. La leyenda dice que fue a la primer toma. También dirían que la presencia de Eric relajó el ambiente en el estudio. Igualmente dice que un año después, cuando estaban con las fricciones del Let It Be y George se peleó con Paul, que Macca le pidió a Clapton que ingresara a The Beatles como reemplazo definitivo de George. Clapton se negó porque supondría una traición a Harrison, pero años después no tendría empacho en robarle la esposa. Supongo que hay niveles de ética entre los músicos. Pero ya me desvié.  “While My Guitar Gently Weeps” es una canción colosal, triste, dramática, bellísima. El piano con que inicia da una especie de continuidad con “Bungalow Bill”, y luego están los contras abiertos de Ringo que dan una sensación de ráfagas. El bajo punteando tonos descendentes para acentuar esa atmósfera amarga. George canta de manera emotiva, acentuando las sílabas, con una preciosa melodía, en intercalando cada verso zen con el título de la rola. Luego el estribillo “I don’t know how…”, más luminoso, con tonos mayores que son como si las nubes escamparan. En la parte que dice “I don't know how someone controlled you, They bought and sold you” se dice que estaban dedicadas a John y su dependencia de Yoko y la heroína. Todo se conjuga para hacer de esta una canción monumental, la letra, la emotividad de la voz, los lamentos al final… pero la protagonista es esa Gibson de Clapton. Los arreglos que va desparramando a lo largo de la canción son tremendos, y en verdad pareciera que fuera un diálogo de George con su guitarra, que se lamenta a notas. Si alguna vez en la historia ha llorado una guitarra es aquí. El solo es increíble, y muchos de los críticos coinciden en que debe ser uno de los mejores y más emocionales de la historia. Al fondo, un teclado hammond hace un suave abrigo. George sobrepone su misma voz. Ringo lleva ese ritmo inverso. Paul con el dramático bajeo (me encanta). Todo. Todo es absolutamente vibrante, tan hermoso, que a veces al final, me dan ganas de ponerme a llorar junto a George.

Seguimos en gran nivel con “Happiness Is A Warm Gun”. Cuando John quiere ser experimental y está inspirado, hace joyas raras cómo ésta. Cuando se forza, salen piezas incómodas como “Revolution #9” o “Dig It”. Aquí lo hace de manera brillante, haciendo una mezcla de tres canciones totalmente distintas en una misma pieza, incluyendo cambios de tiempo y atmósferas que parecerían imposibles en una misma rola por lo contrastantes. Inicia sombría, con un arpegio eléctrico y agridulce. “Duruduru dudú, oh yeah”, como gancho para arrancar con el extraño tiempo en 6/4. Esta primera sección es casi amarga, con una letra extraña, que dicen que habla sobre una chica adicta a la heroína (Yoko?). Esta sección siempre me ha parecido desolada, con la guitarra cargada de un fuzz espeso y dramático, terminando con el “I need a fix cos I’m going Down”. Luego una parte de transición que inicia al 1:10, con otro ritmo rarísimo de Ringo (con la guitarra haciendo hasta 3 tiempos distintos aquí) y John repitiendo “Mother superior jump the gun”. Al 1:30 cambian diametralmente a una sección más cálida, recordando las baladas de fines de los 50’s, haciendo un melódico círculo con espectaculares coros al fondo. John hace un rabioso fraseo en una oda a las armas… que bien visto, si se pone atención a esta sección sigue aplicándose a lo que supongo debe sentirse al inyectarse heroína.  El título lo sacó John de una portada de revista de armas, según George Martin. Él diría que le parecía terrorífico porque un arma caliente significa que acaba de ser disparada. Eso no puede ser la felicidad. Pero de nuevo, mi muy particular punto de vista es que es una metáfora a la peligrosa droga. Con todo, es una canción rara, experimental, que deja una sensación de extrañeza, pero de buena forma. Freddie Mercury diría que se inspiró en ella para el ensamble de multipartes de “Bohemian Rhapsody”, así que no podemos decir que haya tenido poca influencia histórica.

La segunda cara del disco 1 inicia con la juguetona “Martha My Dear”, que es una oda retro de Paul a su perra Martha, una pastor ovejero con la que estaba muy encariñado, y que podemos ver en la portada del Paul Is Live. La canción es linda, un Music Hall con los vientos dominando. Inicia con un pianito muy cute, Paul arranca con una melodía dulzona, y se van agregando cuerdas en los versos. Los vientos aparecen en los puentes y comienzan a dominar, logrando un buen ensamble. Paul fue el único Beatle en esta rola, ya que él mismo grabó la batería. Una linda rola, pero algo empalagosa a mi gusto.

Luego está “I’m So Tired” que me parece otro de los temas menospreciados de John. Es muy corta, apenas unos 2 minutos, pero en ella John se las ingenia para contagiarnos con su flojera y la desesperación del insomnio, luego embarrarnos un grito de reproche,  después un formidables crescendo y aumento de ritmo, y finalmente los tres versos con los que remata que a mí siempre me han parecido una verdadera obra de arte. La canción la escribió en la India, y está llena de ironía, reflejando el tremendo hartazgo que cargaba en ese entonces. Además vocalmente es una de sus mejores interpretaciones, recorriendo todo su rango y entonaciones. Y emociones! Una pequeña joya.

Después está “Blackbird”, una preciosa balada de Paul, de mucho mejor nivel, con un gran arreglo acústico que es mucho más complejo de interpretar de lo que parece a simple oída. La letra esta vez es bellísima, haciendo grandes metáforas con el mirlo: “Take this broken wings and learn to fly….” Es de una sencillez exquisita, con una buena melodía, y demostrando que Paul también se defiende con la guitarra. Para acompañar, solamente se escucha el pedal del bombo de batería llevando el ritmo y un mirlo cantando en algunos fragmentos.

“Piggies” es una crítica política de George. Goerge el serio y callado, pero que cuando quería lanzaba estocadas como “Taxman” y ésta pieza, influenciada por Rebelión en la Granja de Orwell. Es un tema muy menor, con el clavicordio dominando en sonidos ácidos y juguetones, pero aprovecha para lanzar líneas como “Have you seen the bigger piggies, In their starched white shirts?” No lo aman? El tema es menor, pero tampoco es malo, y le da sentido del humor al disco. Lo que no entiendo es porqué John y Paul no lo dejaron incluír “Something”, que ya estaba escrita a estas alturas, y en cambio aprobaron ésta? Bueno sí. Celos. Llevarse las dos mejores rolas de un disco doble hubiera sido demasiado para sus egos.

Después llega “Rocky Racoon”, un extraño Western de McCartney. Paul recita la letra más que cantarla, sin tomarse demasiado en serio, narrando las extrañas aventuras del mapache Rocky y si biblia de Gideon, Quién sabe en qué se inspiraría, aunque trataba de copiar el estilo de Donovan quien también estuvo con ellos en Rishikesh. Es un tanto experimental. Bueno, para los estándares de Paul. Una guitarra acústica con cuerdas de metal, y e bajeo hecho con la sexta cuerda. John hace la armónica y el armonio. Al 2 entramos en ritmo y un puente instrumental en que George Martin toca ese piano-boogie. Otra rolita inofensiva muy mona.

Sigue “Don’t Pass Me By”, otro tema menor, esta vez escrita y cantada por Ringo! Al fin!! Su primer composición!!!!!!!! Y bueno, hay que aceptar que aunque nunca estará en un Greatest Hits, le sienta muy bien el Country, género que ya había interpretado en discos previos. Son apenas 3 tonos, y parece que estaba escrita desde el ’64, ya que entonces le preguntaron en una entrevista si él tenía alguna composición y Paul cantó las primeras líneas, como burlándose de él. Creo que la letra era para sus compañeros, más que para alguna chica, jeje. Siempre lo hacían a un lado. La línea "I'm sorry that I doubted you, I was so unfair, You were in a car crash and you lost your hair" sirvió también para los conspiracionistas sobre Paul, jaja. El tema es lindo, con un gran arreglo de violín solista. George Martin le compuso una larga intro orquestada que no le gustó a Starr, y que se usaría después en el Yellow Submarine como “A Beginning”

Enseguida está “Why Don’t We Do I ton The Road”, que es otra pieza chica, con Paul cantando de manera furiosa con su voz de “Lady Madonna” pero además gritando, haciendo por primera vez esa combinación para lograr un nuevo estilo vocal. Es un blues en base piano muy simple, con pequeños adornos en slide del mismo Paul. La letra es el título y otro verso “No one will be watching us” para rematar de nuevo con la pregunta. Se le ocurrió al ver a dos changos cogiendo a medio camino en Rishikesh, y se preguntó porqué si para los monos era algo tan simple y natural, era en cambio tan complicado para nosotros. Pero no, no es precisamente una rola filosófica. Un divertido relleno de 1:40.

“I Will” es otra pequeña pieza acústica, en la que Paul hace todo por sí mismo de nuevo. Es linda, más empalagosa, y me recuerda más el estilo solista de McCartney. Bien pudo entrar en su debut. No sé si estaba dedicada a Jane (Menciona un reencuentro y una espera eterna) o si es de las primeras que dedica a Linda. En fin, es sencilla y dulce, pero rayando lo cursi.

Luego tenemos “Julia”, de John. Es de las pocas obras en que John aplica la “pauliña” y aparece él solito. Es únicamente John y su guitarra, haciendo una emotiva canción a su madre, atropellada y muerta frente a sus ojos cuando él tenía 18 años. Bueno, supongo que ya todos sabemos la trágica historia de la relación de John y su madre. Es nostálgica, con un bello arpegio y todo. Pero no sé. Esperaba más de John en el tributo a su madre. Siento que se forzó demasiado en hacerle algo y francamente no me convence. La melodía es débil, John canta casi con miedo (en el Anthology le gana la emoción y se equivoca) y me parece flojita. Es decir, es del tipo de tributo a la madre que hubiera esperado de Paul, no de John. McCartney en cambió le dedicó a su madre muerta por cáncer “Let It Be” que es una de las emblemáticas del grupo, mientras que ésta…  siendo optimistas apenas llega al promedio.

El segundo disco arranca con “Birthday”, que retoma el gran nivel. Este es un rocker en el que aparece de nuevo la magia de conjunto, ya que es de las pocas que realmente está escrita en un 50/50 por John y Paul. Una rola subestimada, que definitivamente nunca será un clásico de los Beatles, pero tiene tremendo nivel instrumental. Esto pocas veces se considera, pero en serio que los 4 están a tope, ya que es una rola complejísima en instrumentación, quizá junto con “Hey Bulldog” y “I Dig a Pony”, la más difícil del cuarteto. La sincronización que requieren es brutal para la construcción del riff, ya que son las dos guitarras y el bajo espejeando el poderoso riff. La batería es implacable, desde el minisolo de la entrada, hasta los cambios de ritmo con que va llevando la rola. Vocalmente también. Paul inicia con el liderazgo vocal y John con una armonía más baja al fondo. En el puente Lennon domina y se incorporan todos, para después hacer una verdadera fiesta en la que McCartney grita. El piano eléctrico se intercala con el riff en la sección instrumental media. Coros femeninos, gritos, y un verdadero carnaval que contagia con su energía. La letra es boba, pero bueno, los chicos querían hacer una canción de cumpleaños. De hecho surgió como un jam, estando solo Paul en el estudio con Chris Thomas como productor (Martin se había ido muy campante a vacacionar); luego llegaron uno a uno los demás y se le fueron uniendo a Paul, hasta que la rola cobró forma. Insisto, líricamente es superficial, pero instrumentalmente es una de las más complejas y difíciles de ejecutar que tienen.

Luego viene “Yer Blues” de John. Y como su nombre indica, es un furioso Blues con la escala genérica. John canta con una rabia tremenda, casi gritando, acorde al montón de referencias suicidas de la letra. Su guitarra está cargada de distorsión angustiante, mientras que George hace un slide bluesero de buen nivel. A la mitad hay un gran solo, me parece que se intercalan John y George, pero no estoy seguro. En realidad no me fascina esta canción, aunque algunos lo consideran de los puntos fuertes del disco. Me parece muy claustrofóbica, muy llena de heroína, o al menos, con los efectos devastadores que la droga estaba causando en John, y eso se trasluce en el efecto de ambas guitarras. El el Rock & Roll Circus de los Stones, Lennon la tocaría junto con Clapton, Richards y Mitch Mitchell en un efímero supergrupo llamado The Dirty Mac.

“Mother Nature’s Son” regresa la calma al disco. Una bella balada de Paul, en la que esta vez si funciona al transmitir una especie de tranquilidad gloriosa. Al escucharla es como estar en un amanecer en la India, contemplando la selva. Una melodía bella, con la voz más dulce de Macca, una guitarra rasgueando tibiamente, otra haciendo slides, eventuales juegos de metales que sirven para remarcar esa calidez, sin opacar la delicadeza de las guitarras. Esta canción le gustaba tanto a John que compuso en respuesta “Child of Nature”, que después evolucionaría a “Jealous Guy”.

“Everybody's Got Something To Hide Except For Me And My Monkey” pareciera ser la respuesta de John al rocker de Paul “Why Don’t We Do It. On The Road”. Un tanto absurdos ambos, pero con un gran nivel de energía. John grita también casi desgañitándose por momentos. El cencerro da una sensación aún más espídica. George hace una buena labor de guitarra, sin dar un solo respiro, y con un efecto un tanto sucio. La letra es algo boba, pero en el fondo era una afirmación de que John en esos momentos no confiaba en absolutamente nadie más que en Yoko y en sí mismo. Es un fuerte contendiente a una de las canciones con título más largo y absurdo. Igual que “Road” no es mala, pero es igual de intrascendente.

“Sexy Sadie” es el amargo reproche de John al Maharishi después de que se sintió traicionado por él. Originalmente se iba a llamar “Maharishi”, pero lo disuadieron ante una casi segura demanda por difamación. Luego la llamó Sexy Sadic, y terminó en el titulo actual. Es una linda balada a piano, que va haciendo escalas y arpegios, y deja escapar algunas disonancias que resaltan la belleza. Buenos coros, John va jugando de manera magistral con las melodías, haciendo cambios constantemente. Para sorpresa, su voz no muestra coraje, no grita como en otros temas, pero transluce en cambio una gran decepción, y hacia el final alcanza tonos muy altos en falsetto. Buen trabajo de guitarra de George, quien sé que no estaba de acuerdo con la letra, pero a pesar de todo, hizo una buena labor.

Sigue el plato fuerte de Paul. Otra sorpresa mayúscula. “Helter Skelter” es la rola más potente de toda la discografía beatle, con guitarras sucias, un bajeo brutal, un riff demoledor y una intensidad de 10 grados en escala Richter. Muchos la consideran la primer pieza de Heavy Metal de la historia. Yo al menos la considero una pieza fundamental de protometal.  Paul la concibió después de leer en una revista que “I Can See For Miles” de The Who era considerada la canción más potente al a fecha. Muchos pensaban que la competencia era con Hendrix, pero era más bien con Townshend! Inició como un blues, en la Antología 3 se puede percibir lo radicalmente distinta que era en un principio, pero evidentemente fue evolucionando hasta convertirse en una carga de artillería blitzkrieg. El título es parte de la jerga británica, significando confusión, pero también el nombre de un parque de resbaladillas en espiral de Londres al que referencia la letra. Paul diría que también aprovechó para usarla en respuesta a quienes lo criticaban por hacer sólo baladitas empalagosas. La letra es boba, pero podría cantar cualquier cosa e igual funcionaría. La brutalidad con la que la canta es lo importante, alcanzando algunos de sus registros más altos (el grito de la intro!!!). El performance instrumental es implacable, con un riff increíble, el bajeo marcando profundamente los versos, George y John haciendo espectaculares coros. El falso final del 3:30 también es un gancho formidable. Parece que la canción termina y luego regresan en un lento fade in. La batería es poderosísima, y Ringo incluso se queja al final en un grito lastimoso “I´ve got blisters in my fingers: tengo ampollas en mis dedos” antes de lanzar las baquetas a la pared. Una canción tremenda. Hay cierta oscuridad en ella, algo no calculado ni premeditado, que ya quisiera Black Sabbath. Que digo Sabbath, cualquiera de las bandas de metal actual! La fuerza realmente es sorprendente, y se mantiene tan fresca y tan pateatraseros como hace más de 40 años. En su momento, creo que fue subestimadísima, de forma que se encuentra en muy pocos recopilatorios. Con el tiempo ha ido tomando mucha fuerza y se volvió una de las favoritas de la gente, pero Paul sólo la toca en momentos verdaderamente especiales, supongo que por la dificultad de alcanzar las notas. Pero cuando lo hace, sin duda debe ser de los momentos más adrenalínicos junto con “Hey Jude”. Una joya, al menos a mi gusto, la más destacada de Paul en el White Album.

Continuamos con “Long, Long, Long”, una Hermosa pieza de George. Los teclados aflautados dominan, con Ringo haciendo excelsos tamboreos. Francamente creo que, sin ser de las máximas harrisonianas, queda un tanto opacada. Pero es una balada bella, hermosa, tranquilísima. Está perfectamente calculada para romper con el ritmo salvaje del track anterior. Como muchos temas de George, es imposible saber si la dedica a su mujer (entonces Patty Boyd) o a Dios. Como sea, es otra de3 las piezas que muchos consideran soporíferas, pero entre los dos “Beatles menores” se encargan de hacer una bellísima pieza que quizá hubiera quedado aún mejor en el All Things Must Pass.

El último cuarto del disco arranca con “Revolution #1”, que es una versión más tranquila de lo que estamos realmente acostumbrados. Es decir, no tengo nada contra esta versión más lenta y bluesera, me encanta su cadencia. El problema es que (al menos yo), estamos mucho más acostumbrados a la mayor agresividad y vertiginosidad de la versión de estudio. Aquí John se va por ese cadencioso patrón blues, en el que George mete deliciosos arreglos cargados de distorsión, que van cayendo como lentas llamaradas. El cambio más radical quizá sea la línea de bajo, más simple y lenta, haciendo lindas escalas en los puentes. Leeeenta, muuuuuuuuuuuuuy lenta, y con ello pierde en cuanto a peligrosidad. Es más parecida a cómo surgió en la India, aunque con demasiados metales, que la alentan más y la vuelven una rola elefantástica, y no en el buen sentido. Pero si me preguntan, sigue siendo una de las mejores letras de John forever and ever. Con los Beatles o sin ellos. Acentúa la carga política y es una increíble polaroid del conflictivo mundo en 1968. Es una daga con cada verso: eres revolucionario o no? “You say you'll change the constitution, Well you know, We all want to change your head”. John se arrepentiría luego del verso sobre Mao, ya que terminó respetando la Revolución Cultural China impuesta por el mismo, pero en la canción lo trata en el verso segundo que corresponde a la parte despectiva. La versión del LP es la toma 20. Para el sencillo, Paul y George insistieron en que era demasiado lenta, así que la regrabaron con un tiempo más rápido y dándole mayor potencia. El doble A “Hey Jude/Revolution” debe ser uno de los mejores singles de la historia.

Después está “Honey Pie”, otro Music Hall de Paul, que nos remonta a ese estilo classy de los 40’s que dominaba en Inglaterra, y que se escuchaba mucho en casa de los McCartney cuando eran niños. La rola es linda, dominada en un inicio por el piano, hasta que entra en ritmo y los arreglos de clarinete toman la batuta. George toca aquí el bajo, y John hace ese curioso solo de guitarra al 1:30. La letra es también divertida, hablando sobre una chica británica  de la clase trabajadora que se va a Hollywood en busca de la gloria y el estrellato. Una rola ligera, divertida, inofensiva.

Sigue “Savoy Truffle”, otra canción de George, con un aire muy cool, lleno de guitarras, una colosal sección de vientos que preludia las atmósferas colosales del All Things Must Pass y esos preciosos falsettos en los estribillos. La canción no es definitivamente por las que Harrison es más recordado, pero es buena, al menos la instrumentación es muy cool. Quizá está algo subestimada por la letra intrascendente. El título es por la adicción de Eric Clapton a los chocolates, y particularmente a las trufas, y la letra la sacó de una revista que enumera un montón de tipos de chocolates. Algo muy superficial para los estándares de George, jaja. John no participó en la grabación.
 
Luego llega “Cry, Baby Cry”, una linda balada de John con guitarra acústica a la cual se le va agregando piano y un delicioso hammond. John tenía esta canción desde el ’67, pero no cuadraba con el espíritu del Pepper’s. Esta fue la última rola en que Geoff Emerick participó como ingeniero, ya que lo hartaron con sus obsesiones y peticiones que se contradecían y renunció al resto de la grabación. La letra es muy rara, una especie de sátira a la realeza, aunque nunca dio mayor explicación. Al final está un segmento de Paul de apenas unos segundos llamado “Can You Take Me Back”, que al parecer fue otra canción que no llegaron a terminar, pero agregaron una breve pincelada.

Después está la horrible, nauseabunda, asquerosa “Revolution #9”. 8 minutos de tortura, en un pseudo collage experimental sin dirección. Originalmente iba a estar en medio de “Revolution #1”, pero lograron disuadir a John de ello y se dividió en dos piezas. No gastaré más bits en este pedazo de basura. Simplemente diré que me gusta más “Revolution #8” de los Borbotones.

El disco cierra con “Good Night” una linda canción de cuna interpretada por Ringo. La canción la escribió John para Julian, pero definitivamente le sienta muy bien a Starr con esa voz grave, y es de hecho el único Beatle en aparecer en la grabación. La instrumentación clásica es a propósito al estilo del viejo Hollywood, incluso con coros femeninos muy ad hoc. Un bello vaivén de violines. La canción es inocente, delicada y no deja de tener su encanto, aunque parece un cierre flojo para el disco.


En fin. Un señor disco. Se les ocurre un álbum doble mejor que éste? A mí no. Acaso el All Things Must Pass, pero ese era triple. Ja! La columna vertebral del disco es una tremenda colección de clásicos, con varias de las mejores rolas del cuarteto. Los temas más flojos o promedio, siguen siendo buenos en su mayoría, y le dan una mayor diversidad y fluidez al disco. Curiosamente los dos lados B son los que contienen las canciones más flojitas. El único pero es “#9”, la mayor metida de pata de John con los Beatles. Eso y que es el inicio del fin. Pero incluso con ello, no creo que se le quite la grandeza a este disco, y ese merecidísimo 10. La portada y el subsecuente mote de “White Album” vienen debido a que John originalmente quería que la portada fuera una foto de Yoko y él desnudos. Grotesco! Afortunadamente alcanzaron a censurarlo y la portada se lanzó de lo más sencillo. Un fondo blanco con la palabra The Beatles en pequeñas letras grises.
Un disco histórico. George Starostin dice que es una pequeña enciclopedia del Rock. No podría definirlo mejor. No sólo un Must Have, un disco que marcó época, que dejó un estándar altísimo para los discos dobles y que terminaría volviéndose icónico. 

 

 

 Por Corvan  

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

 

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