THE BENDS (Radiohead, 1995) 

Artista: Radiohead (B)
Fecha de Grabación: Ago - Nov 1994
Fecha de Lanzamiento: 13 de Mar de 1995, UK
Discográfica: Parlophone / Capitol
Productor: John Leckie y Nigel Godrich
Calificación: 10 (MUST HAVE)

 

 

Era: Alternativo II: La Gran Explosión (1990-1999)

Subgénero: Alternativo  

Mejor Canción: My Iron Lung, o High & Dry o Fake Plastic Trees o… o… uff!

Canciones: 1) Planet Telex; 2) The Bends; 3) High And Dry; 4) Fake Plastic Trees; 5) Bones; 6) (Nice Dream); 7) Just; 8) My Iron Lung; 9) Bulletproof... I Wish I Was; 10) Black Star; 11) Sulk; 12) Street Spirit (Fade Out).

 

En ocasiones ocurre que una banda logra una cima inalcanzable con un disco que llega convertirse en una joya generacional, definiendo una década y convirtiéndose en deidades musicales con dicho material “non plus ultra”. Le pasó a los Beatles con el “Sgt Peppers”, a Pink Floyd con el “Dark Side of The Moon” y le pasó a Radiohead con el “OK Computer”. Y ocurre que estos discos eclipsan por completo obras posteriores o anteriores que igualmente merecen una altísima calificación. Por el hecho de que el Peppers o el Dark Side sean joyas a consideración de los críticos y las masas, no sería justo que discazos como el Meddle o el Revolver no alcancen un 10. O si? Tienen merecimientos propios, e incluso, a mi muy humilde opinión, pudieran ser mejores sin tanta sobreproducción que esos LP’s que los eclipsan. La historia, o mejor dicho, Billboard y Rolling Stone han dado sentencia de los supuestos mejores discos, pero al menos en este blog no vamos a bajarle calificación a los álbums que los precedieron y que tienen merecimientos suficientes para ganarse un 10 rotundo. Y el The Bends es uno de ellos.

Este es un disco noventero por excelencia y después de todo no puedo negar que soy un hijo de los 90’s, me gusta la música de esa década y considero incluso que los primeros 5 años constituyen una época de bronce del rock. Tuve la fortuna de haber escuchado este disco desde poco después de su lanzamiento ya que en la estación de Radio StereoSoul (que nunca me cansaré de elogiar), programaron el The Bends desde el mismo ‘95, al principio como curiosidad por seguir a los tipos que habían tenido el trancazo de “Creep”, pero en seguida, como siempre, se dieron cuenta de su verdadero valor musical y lo programaban constantemente. Fue de las pocas estaciones en Guadalajara que lo hizo desde el inicio, y a mi me encantó y comenzó a filtrarse en mis venas mucho antes del OK. Sin embargo, el resto del mundo tardó bastante en tomarle el mismo aprecio, y más bien pasó desapercibido y menospreciado, y Radiohead fue catalogado como una banda “One Hit Wonder”. No fue sino hasta que el OK Computer la hizo en grande cuando la gente y los críticos corrieron a explorar las fuentes de ese sonido magistral. De alguna manera Thom Yorke y compañía, se habían convertido de la noche a la mañana en el equivalente a los Floyd de los noventas. Habían sufrido una transformación radical, tal vez mediante un secuestro alienígena y un cambio de cerebros que los habían llevado de hacer una canción complaciente como Creep y un disco mediano como el Pablo Honey a una obra de arte generacional como el OK…

PUES NO! En medio se encuentra esta joya subvalorada que no cobró status de obra de culto sino mucho después, logrando alcanzar triple platino con merecimientos propios, pero cuando ya el mundo se rendía ante su hermano mayor, el OK Computer.

Así como el Revolver o el Meddle, este es un disco de transición hacia un sonido más maduro, universal y artístico. Da cuenta de una banda que está consciente de sus limitaciones iniciales y quiere romperlas, no estancarse en un mismo sonido, sino evolucionar, una actitud que se agradece y que bien visto, pocas bandas tienen. Y esta es una notable evolución respecto al Pablo Honey. Si bien con el debut los encasillaron en un sonido nirvanesco, aquí ya es muy difícil ponerles una etiqueta. Lo más fácil fue decir que entraban dentro del brit pop, pero sin dejar algunos powerchords del grunge y juegos melódicos y ambientaciones iutuestcas, incluso hoy día resulta imposible encasillar este disco. Ciertamente no es brit pop, o al menos no suenan en absoluto a Oasis o Blur. Quizá lo más adecuado fue el meterse a hacer una gira con R.E.M. y llegar a ese público de los georgianos que tampoco entran en ninguna etiqueta, a no ser por la ambigüedad del “Alternativo”.

 

Radiohead estuvo a punto de desbaratarse tras la exhaustiva gira mundial de “Creep”, digo… Pablo Honey, que se extendió mas de un año e incluso los trajo a Latinoamérica a algunos teatros y clubes pequeños. Existe el mito urbano de que se presentaron un una edición del Festival Cervantino en Guanajuato, siendo aún casi desconocidos, y que casi se electrocutan ya que el lugar era tan pequeño que tuvieron que meter todo su equipo a dos tomas eléctricas. Ah, les decía, la banda estaba harta del megaéxito y de aparecer en MTV y de entrevistas y chalalá. Yorke dice que sentía que estaba ayudando a vender el mundo. La respuesta de la banda a este desencanto fue el sencillo y EP “My Iron Lung” que vio la luz en Octubre de 1994, con una letra incisiva y un sonido que trataba de alejarse del simplismo de Pablo Honey y Creep. La canción fue grabada en vivo en una presentación en el Astoria y se sobrepusieron las voces de Thom en estudio. Con este adelanto, la banda dejó claro que buscaban nuevos senderos, desprenderse de la carga de su megaéxito anterior y adentrarse a nuevas rutas, más profundos y arriesgadas, como lo sugiere el título del LP.

Con esta determinación, entraron a los estudios, y tras algunos problemas para ajustarse a la agenda de Leckie, a quien querían como productor, comenzaron la grabación con Godrich en este papel. Originalmente la fecha que tenían para lanzar el álbum era Octubre de 1994. Las sesiones empezaron muy tensas, buscando superar el trabajo realizado en el debut, y la frase “no es lo suficientemente buena” se escuchaba frecuentemente. Ni siquiera se podían poner de acuerdo en cuál sería el sencillo de avanzada cuando fue claro que la fecha de lanzamiento del LP no se alcanzaría. Además Jonny Greenwood pasaba horas experimentando nuevos sonidos con guitarras y amplificadores rentados. Dice que buscaba un sonido realmente especial y único, aunque Leckie comenzó a desesperarse y le decía constantemente que ya lo había encontrado. Tuvieron que suspender la grabación para completar parte de la gira que tenían comprometida, y tras la severa tensión y haber fijado la nueva fecha de lanzamiento para Marzo del ‘95, Leckie se los llevó al campo para un brake y aliviar las tremendas tensiones de la banda. Ahí encontraron un estudio rural y ya en una atmósfera más tranquila y de manera mucho más fluida, grabaron gran parte del material que saldría en el EP “My Iron Lung”. Tras reencontrarse como equipo, Radiohead se encerró en los estudios Abbey Road (otra casualidad con el Revolver y Meddle?) y terminaron por fin las canciones que conformarían The Bends, apenas a tiempo para cumplir con la fecha.

El resultado de esta búsqueda de perfeccionismo es brutal. The Bends es un paso gigantesco respecto al Pablo Honey, en el que Thom Yorke deja esas letras de angustia personal y egoísta para representar una angustia más universal, ya dando pinceladas de letras con contenido social, y usando metáforas crípticas de una tremenda carga poética que sería sello de sus futuros trabajos. Tanto impacto causó esta nueva lírica que muchos medios aseguraron que, basándose en la letra de “My Iron Lung”, Thom Yorke sería el siguiente mártir suicida del rock. Musicalmente también fue una revolución, al tener un extremo cuidado con las texturas creadas, la conjunción entre power chords y arpegios, así como los perfectos efectos de guitarra por parte de Jonny, la inclusión de sintetizadores y teclados, el perfeccionamiento de Thom con su falsetto para dar más emotividad a la voz… Y en general las tremendas armonías, que juegan de manera sublime con los tonos para crear canciones sublimes, nostálgicas, pero a la vez cargadas de potencia, y sin una sola canción que pueda considerarse relleno.

 

El álbum empieza con “Planet Telex” con una guitarra llena de tremo y un Phil Selway llevando un ritmo bestial con su bataca. Desde el inicio la atmósfera suena completamente agridulce, con fuerza por la batería y el potente efecto de guitarra, pero algo que suena desgarrado al fondo, quizá la voz de Thom o la segunda guitarra. La tensión causada por la angustia se rompe con ese efecto aéreo en el coro. Los cortones que dan tras los coros resultan muy bien, dejando por un par de segundos a la guitarra manteniendo la canción hasta que se reincorporan todos nuevamente. De alguna manera, al escuchar esta primer canción uno se da cuenta de que no es un trabajo cualquiera, se trata de algo sofisticado, algo que no suena a nada realizado hasta 1995… La salida en que van bajando lentamente el ritmo para acabar con un arpegio y sintetizador muy cool y astral es simplemente perfecta. Además las letras, absolutamente depresivas, siempre me han gustado y me parecen sinceras, a diferencia de lo que hacían muchos grungeros contemporáneos.

Sigue la canción que titula al álbum. “The Bends”, que conjuga altibajos musicales, llevándonos de un inicio impetuoso y cargado de distorsión a una musicalización minimalista y una voz casi íntima, para luego explotar nuevamente con niveles casi histéricos. Aquí a quien hay que seguir es a Colin. Me parece que su bajo suena con escaso volumen, pero me encanta el arreglo que hace aquí. Al 1:55 y al 2:55 hay un par de puentes con cambio de ritmo en que sólo quedan la batería y Yorke, y enseguida Jonny hace un guitarreo que va elevando la tensión hasta hacer explotar la canción de nuevo, al borde de la histeria. Por cierto que aquí Thom hace sus primeras declaraciones políticas: “The planet is a gunboat in a sea of fear / And where are you? / They brought in the CIA, / the tanks and the whole marines / To blow me away, to blow me sky high”

La tercer rola es “High & Dry” que inicia con un riff acústico muy mono, que a gusto de Jonny sonaba muy a la Rod Stewart y no le gustaba. Pero bueno, la canción es una gran balada que demuestra que se pueden distanciar de “Creep” sin dejar de ser accesibles e inteligentes. El trabajo vocal de Thom es impresionante, perfeccionando aquí su falsetto con el hermosísimo “Don’t leave me HiiiiiIIIIIIIIIIIGH…” y que le da brillo a la canción, con un toque McCartneyesco y que le traería después tantos imitadores. La canción tiene ganchos que funcionan por todos lados, desde la voz, el guitarreo que conforma el riff, los adornos de Jonny a partir de la segunda parte, en fin y el requinto mínimo pero tremendamente efectivo y que ya es uno de los más reconocibles del mundo, el cual repite en la coda. Una canción aparentemente simple, pero que logra conjugar belleza con inteligencia como sólo lograrían repetir en “No Surprises”. Además es uno de los himnos absolutos que la banda logró colocar con este disco.

Después llega otra canción en el mismo tenor, “Fake Plastic Trees” que es una ácida critica a la superficialidad de la vida actual. En realidad Thom se basó en la reconstrucción del complejo comercial Cannary Wharf en el que aniquilaron árboles y pusieron unos artificiales tras la remodelación. Thom demuestra que ya es un maestro al momento de crear ganchos e hipnotizar con su voz, y suena perfecto en esas partes en que sube una octava de la nada: “If I could BEEE who you wanted...”. La canción de alguna manera logra un efecto íntimo de balada y al mismo tiempo suena avasalladora y majestuosa como un gran himno. Aquí entran ya en juego los teclados y violines, que junto a la parte en que Greenwood hace explotar la guitarra, logran un efecto colosal en la parte media.

Después está “Bones” que inicia nuevamente con una guitarra atascada de delay. Ves Leckie? Por eso Jonnie pasó tantas horas buscando este efecto! El bajo de Colin nuevamente es a destacar, logrando dar un efecto elástico y que va conduciendo la canción. Esta vez me da la impresión de que Yorke sobreutiliza el falsetto, pero en realidad no es nada terrible. Esta es la que suena más grungera y fuera de lugar en el disco, y sin ser una canción mala o que siquiera pueda considerarse de relleno es tal vez la más débil del disco.

Afortunadamente regresan con otro plato fuerte, “(Nice Dream)”. La canción inicia con un guitarreo acústico y con aires tranquilos, pacíficos, letras bastante optimistas para los estándares de Yorke y una armonía encantadora. Al fondo escuchamos violines, otra guitarra haciendo arpegios que ayudan a inspirar ese aire tranquilo, casi sonámbulo y esperanzador, hasta que al 2:25 el dulce sueño parece dar un giro, con un cambio abrupto de ritmo que parece entrar en una pesadilla. Al menos es el efecto que a mi me causa, y ese efecto de pesadilla no es en absoluto algo malo... de hecho el recurso lo explotarán mejor en “My Iron Lung” pero aquí les queda muy bien. Gran canción, y me da la idea de que aquí ya está muy presente el germen del OK.

Y sin decaer con los grandes temas, seguimos con “Just” con una guitarra maestral que nos hace pensar que los virtuosos no solamente tienen que hacer cosas a la Hendrix. Una gran canción en la que Jonny utiliza ahora sí a propósito el efecto destructivo de mandolina que usara en los coros de “Creep”, pero logrando imprimirle aquí la fuerza e intensidad perfectas. Sin duda buen trabajo de Thom, pero esta canción es pura guitarra, y quien tenga dudas de que Greenwood sea uno de los grandes guitarristas de la actualidad sólo tiene que echarle una oída a esta rolota.

Después viene “My Iron Lung” que entre tantas grandes canciones, es mi particular favorita del disco, la que me causó mayo impresión a la primer oída y que me sigue maravillando cada que me la topo. El arpegio de la entrada es por sí mismo sublime y sofisticado, con un tono ácido de guitarra. Después, el bajo marcado haciendo escaleras hacia arriba para dar pauta al cambio y un Thom cantando toda su desesperación y angustia, con letras desgarradoras pero con poesía, no meros versos emos tan comunes hoy en día. La canción va aumentando de intensidad con los efectos de fondo, logrando una atmósfera realmente majestuosa. Y de repente, sin previo aviso, a mitad de ese encantador arpegio al minuto 2, entra TODA la artillería pesada, la bataca se vuelve loca, el efecto de voz suena casi epiléptico y la guitarra cambia su aire delicado por el de una metralleta que acribilla y sangra y suena a un caos apenas controlado en medio de tanta hermosura. Realmente da la impresión de que la canción se partiera y hubieran incluido por accidente un pedazo de otra rola y ahí radica precisamente la genialidad, en la ambivalencia de esta canción, resaltando así las letras tormentosas y la intensión de la obra, expresamente anticomercial. Al 3:40, después del segundo de estos episodios de caos, queda sólo un Thom muy íntimo susurrando “if you’re frightened…” y después, se liga de nuevo a esa explosión de rabia, angustia, amargura, caos y orgasmo musical apocalíptico para terminar así, de la misma forma, sin transición alguna, directo al silencio. Impresionante. Con esta canción me di cuenta que Radiohead era una banda compuesta por varios genios musicales. MTV necesitaría del OK para hacerlo y aún en la actualidad no es una de las canciones favoritas de la gente. Originalmente el disco iba a llevar el título de esta canción, pero ya que el EP anterior tomó este título, fue imposible. Además la portada original del LP iba a representar un pulmón de acero, pero se malogró la idea y terminaron haciendo ese raro collage de crash test dummie con el rostro de Thom. Y además ésta canción fue la respuesta de la banda al mundo que los quería encasillar en un éxito comercial, por lo que creo que también para la ellos tiene un valor especial.

La novena canción es “Bulletproof… I Wish I Was”, cuyo título me recuerda esa frase de Sabina en que dice que si el suicidio fuera reversible todos nos suicidaríamos 2 o 3 veces en la vida. La canción es muy mona y delicada, nuevamente con una ambientación acústica y sonidos como espaciales al fondo que no es otro sino Jonny y su curiosidad y ambición musical. La armonía vocal es hermosa, y los arreglos y arañitas de guitarra durante los coros ayudan a sustentar la suavidad de la canción, que nuevamente tiene un final muy abrupto.

Después llega “Black Star”, con un coro muy pegajoso. Buen trabajo en equipo, me parece que no destaca nada en particular (salvo el bajo en algunas partes) y que la canción es un tanto complaciente, más cercana a lo realizado en el disco anterior, pero no es mala. Hey, no todas las canciones del disco pueden ser joyas eternas, no? Por otro lado, no sería interesante que Muse hiciera un cover de esta rola?

Después está “Sulk” con una armonía de vaivén más lograda y mayor intensidad. Los arreglos de guitarra son de nuevo sobresalientes, destacando el solo que incluye cambio de tono al 2:30. En esta ocasión Thom vuelve a meterse a la crítica social, ya que la letra está inspirada en la masacre de Hungerford en 1987.

El disco cierra con “Street Spirit (Fade Out)” una canción construida con otro arpegio magistral. Se fijan como Greenwood se las ingenia para trabajar arpegios con identidad propia y que no se parecen en nada? Esta es otra rolota que llegó a status de clásico de la banda. La guitarra y la voz, nuevamente al borde del colapso, van construyendo lentamente una tensión musical mientras otros instrumentos van incorporándose poco a poco, desde la batería, mínima al inicio, teclados, triángulo... De pronto, la batería entra en ritmo y sin darnos cuenta ya estamos en medio de una compleja y espectacular polifonía sin que la estructura de la canción haya cambiado un ápice. Se supone que la letra está inspirada en el libro “The Famish Road” del nigeriano Ben Okri, que no he leído. Una canción con una belleza simple y que da cuenta de cómo la banda va incorporando elementos para transformarla y mantenerla igual al mismo tiempo, logrando complejas texturas ya muy cercanas a las que realizarán en el OK Computer.

 

En fin, un gran disco por donde quiera que se le vea. Es una lástima que en su momento haya tenido escaso reconocimiento, pero más vale tarde que nunca. A fin de cuentas terminaría influyendo en muchísimas bandas, quizá de manera más determinante que el OK. De alguna manera este disco influyó para que grupos como Oasis y Blur terminaran de dar un paso a la madurez con obras como el “Masterplan” y “Blur” del ’97, aunque ya a esas alturas Radiohead estaba en otro nivel. Además fue este disco y ningún otro el que hizo escuela en cantidad de imitadores vocales de Yorke, algunos con éxito como Bellamy de Muse, y otros nefastos clones como Coldplay, Keane o hasta James Blunt, lo cual llevó a que la banda quisiera deslindar responsabilidad de semejantes copias y buscara nuevos sonidos, más arriesgados y poco comerciales, más tendientes al electrónico y difíciles de digerir, desde el Kid-A en adelante, reinventándose constantemente.

Hay quien dice que este disco es la joya por excelencia de los noventas y la que conjuga mejor las dos corrientes principales de la década, con las ambientaciones, armonías y texturas de U2 y la potencia grungera. Estoy de acuerdo en ello. Y ellos mismos proclaman que el sonido es tremendamente fechado y noventero, y que suena viejo hoy en día, con lo que no concuerdo. Me parece que la prueba es que las canciones siguen vigentes y frescas, y muchas de las obras de este álbum conservan el status de clásicos indispensables en las presentaciones en vivo… Por último, la grandeza histórica del OK es impensable sin el The Bends. El OK Computer puede ser la cumbre, pero la verdadera revolución creada por Radiohead inicia con este disco. Por todo ello, The Bends no sólo es un 10, sino un Must Have que sigue marcando camino.

 

 

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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