THE FINAL CUT (Pink Floyd, 1983)

Artista: Pink Floyd (B+)

Fecha de Grabación: Jul-Dic de 1982

Fecha de Lanzamiento: 21 de Marzo de 1983, UK

Discográfica: Harvest / Columbia

Productor: Roger Waters, James Guthrie & Michael Karmen

Calificación: 5

          

 

Era: Progresivo (1968-???)

Subgénero: Progresivo

 

Mejor Canción: The Final Cut

Canciones: 1) The Post War Dream; 2) Your Possible Pasts; 3) One Of The Few; 4) The Hero's Return; 5) The Gunners Dream; 6) Paranoid Eyes; 7) Get Your Filthy Hands Off My Desert; 8) The Fletcher Memorial Home; 9) Southampton Dock; 10) The Final Cut; 11) Not Now John; 12) Two Suns In The Sunset.

 

a requiem for the post war dream

by roger waters

 

performed by pink floyd

 

Qué diablos le pasó a Pink Floyd??? Ah, sí, estaban en plena guerra civil, haciendo caso al mensaje del Animals y levantándose en contra del cerdo opresor en que se había convertido Waters… por qué no todos los discos de ruptura pueden ser como el Abbey Road?

Bueno, no era propiamente una guerra civil, era más parecido a la resistencia pacífica de Gandhi. A estas alturas, Roger Waters se había agandallado por completo el proceso creativo, y si las sesiones del The Wall ya habían sido tensas, las del nuevo disco fueron una verdadera pesadilla. Roger se había construido una muralla todavía más alta que la de los conciertos en los que perdieron millones de libras por su terquedad. Quería ahora un disco conceptual sobre la guerra, con las sobras que habían quedado del The Wall, que en un inicio estaba contemplado para un disco triple. Podemos pues imaginar el siguiente hipotético diálogo (y hago énfasis en lo de hipotético):

 

Roger Waters: Hagamos otro disco.

David Gilmour: Qué??? Seguimos siendo una banda?

RW: Un disco conceptual!

DG: Otro? Ahora de qué?

Nick Mason: Puedo opinar? Tengo unas ideas buenísimas desde hace 15 años!

DG y RW: NO!!!

RW: Será algo espectacular, un disco antibélico, soldados de la Segunda Guerra Mundial muriendo, y sus hijos que le reprochan a la Thatcher la Guerra de las Malvinas y todo termina con un holocausto nuclear!!!

DG: OMG, espero que no lo quieras replicar en concierto. Compondré una o dos canciones y me dices qué te parecen.

RW: No, ya tengo todo. Usaremos los temas que descartamos del The Wall.

DG: Estás loco? Mejor usemos los descartes del Ummagumma! Esos temas los echamos a la basura porque eran soporíferos, no tienen melodía, son oscuros e inservibles.

RW: Quién dice eso?

DG: Tu lo dijiste hace 3 años!

RW: Bueno, les cambiaré un poco las letras, pero las usaremos. He dicho.

DG: Qué las hace mejores ahora?

RW: - Chilla como cerdo enfurecido y amaga con soltar a los perros -

NM: Puedo decir algo?

RW y DG: NOOOOOO!

DG: Y si mejor lo haces un disco solista?

RW: Ya lo había pensado, hasta imprimí la tapa, pero EMI nos tiene agarrados de los huevos por un disco más, así que sólo voy a agregar un “Performed by Pink Floyd” debajo del “By Roger Waters”.

DG: Bueno, pero pones uno de esos Ataris en el estudio para entretenerme en algo.

RW: Está bien. – Y se va pensando que es el líder de banda más justo y equitativo del mundo mundial.

 

Por eso digo que es como una resistencia pacífica. David Gilmour toca muy poco, y cuando lo hace, toca con tal flojera, que no sabemos si estaba afinando y por accidente pensaron que era un solo y lo grabaron. El buen Nick Mason no sólo no lo dejaron opinar, sino que apenas y tocó. Ray Cooper y Andy Newmark tocaron la batería en varios temas, mientras que le encargaron a Mason que se hiciera cargo del sonido holofónico. Ya saben, ese que hace que las explosiones suenen alrededor de la cabeza cuando se oye con audífonos. Como cuadrafónico, pero mejor. Y Rick??? Bueno, a Rick ya lo había corrido Roger de la banda desde que terminaron la grabación de The Wall. Por ello, Wright fue contratado como músico de sesión para la colosal gira, donde destruían paredes, y los ladrillos y dólares caían alegremente, dejándolos con pérdidas a todos, menos, precisamente, a Rick, que tenía su salario asegurado. Para estas alturas, Wright navegaba alegremente en su yate en los mares griegos, por lo que Michael Kamen y Andy Brown hacen la aburrida compleja labor de teclados, en el que lo más interesante fue la manera en que reciclaron la línea de teclado de Comfortably Numb.

Así pues, The Final Cut es el título de disco más atinado de toda la discografía de Pink Floyd: La última y nos vamos, antes de cortar al verdadero problema. Aunque es universal e implícitamente reconocido como el primer disco solista de Roger Waters, obligado a poner el nombre de Pink Floyd por el contrato que aún los ataba con EMI. David y Nick participaron poco y se nota que fue de manera casi forzada. Lo del Atari no era broma, Dave se pasó buena parte del tiempo jugando Donkey Kong en los estudios!  

Pero, es realmente un disco tan malo? Bueno, no creo que haya absolutamente nadie en el mundo, ni siquiera Roger, que crea que este es el mejor disco de Pink Floyd (con trabajos habrá quien se crea que es un disco de Floyd!), pero si hay gente que lo defiende y lo considera un buen disco. Básicamente por las letras. Y tienen un muy buen punto. Roger hace algunos de sus más rabiosos poemas, cargados de amargura, en los que desahoga la frustración por su padre muerto en la Segunda Guerra Mundial, y de esa generación que creyó que el sacrificio valía la pena, para que luego Margaret Thatcher viniera con una guerra patito por unas islas a un trillón de años luz. Es decir, una guerra idiota e innecesaria por demás para los británicos que creyeron que tras la Segunda Guerra Mundial ya no habría necesidad de más guerras, y que ni siquiera consideraron que era justo arrebatárselas a los argentinos. Las imágenes que logra son acaso más redondas que en el Animals. El aspecto lírico del disco es redondo, hay que aceptarlo.

Peeeeeeero… hay dos pequeñas diferencias. Líricamente, el Animals, y podemos incluír al The Wall, tocan temas universales, que por lo mismo, es fácil identificarse de manera personal con ellos. Políticos y empresas corruptas, represión militar??? Por Dios, estamos en Iberoamérica! Alienación y muros? Somos millenials y hemos perdido nuestros amigos reales por likes y followers! En The Final Cut, Roger hace un trabajo mucho más personal. Intentando englobar todo el antibelicismo posible, es más un lamento a su padre y una cachetada a Thatcher; y perdón por ser tan insensible, pero al menos a mí me cuesta muchísimo más engancharme emocionalmente que con los trabajos previos. La segunda diferencia es la forma del mensaje, entendiendo por esto la música, la melodía. Mientras en los discos previos toda la banda está metida de lleno, dando lo mejor de sí, llenando cada tema de ideas musicales que por sí mismas resultan fascinantes, en The Final Cut, como ya vimos, el resto de la banda está casi a la fuerza. Musicalmente hay muy pocas cosas interesantes. Con Roger tomando toda la carga creativa, parecieran decir, “Está bien, tu encárgate de todo, incluyendo la música”. De tal forma que si este fuera un disco instrumental, no correríamos el riesgo de caer dormidos, sino de caer en un coma profundo. Tampoco hay melodías. En The Wall ya se veían algunos temas en este tenor, pero hay muchos con buenas estructuras y grandes melodías. Aquí básicamente Roger recita todo el disco. Y sí, de manera teatral y emocional y todo (y sin esos gritos definitivamente caeríamos en el mencionado coma), pero a fin de cuentas, las atmósferas son tan parecidas, que cuesta trabajo saber cuándo se acabó una canción y empezó otra. No hay ni un solo tema que uno pueda tararear alegremente una vez que termina el disco. La memorabilidad es nula, y por ello no hay clásicos. No he visto una sola banda covereando algún tema. Y el mismo Roger reniega de sus creaciones, aunque de vez en cuando incluye “The Fletcher Memorial Home” o “Two Suns in the Sunset” en algún concierto.

Es entonces The Final Cut bueno? Para qué? Ahí radica la respuesta. Pudo ser un entretenido musical de West End en Londres. Pudo ser un muy buen poemario. Pudo ser un aceptable disco solista de Roger Waters. Pero no, no es un buen disco de Pink Floyd, simple y sencillamente porque le faltan todos los ingredientes del sonido y virtuosismo que los  convirtió en una banda de culto, en uno de los mayores 5 monstruos musicales de la historia. Y sobre todo, porque falta Pink Floyd. 

 

El disco arranca con “The Post War Dream”, el cual inicia con un sonido de olas y un anuncio de radio que notifica empresarios van a construir refugios nucleares, y luego en otra frecuencia se indica que un buque que reemplazará al Atlantic Conveyor, el cual se hundió en la Guerra de las Malvinas, será construido en Japón. O eso dice Wiki, porque le subí el volumen a todo y no entendí nada. Roger comienza cantando con apenas un sintetizador de fondo, y nos empieza a recetar sus traumas: “tell me true tell me why was Jesus crucified, is it for this that daddy died?” Una trompeta militar se suma. Hacia el final, viene un momento climático con gritos a todo pulmón y a todo drama: “What have we doooone, Maggie what have we done??? What have we done to England??” La canción se difumina con la trompeta marcial y se escuchan vidrios rotos, como si fuera el El Sueño Postbélico que queda hecho añicos. Ven porqué creo que pudo ser un excelente musical en Broadway?

Sigue “Your Possible Pasts”, que suena igual que la mitad de las canciones del Segundo disco de The Wall. No es coincidencia, fue uno de los temas rechazados, y que se incluiría en un disco que se llamaría Spare Bricks, con los ladrillos que no entraron en El Muro, hasta que a se le ocurrió hacer el Final Cut. Otra vez inicia cantando de manera minimalista, con apenas una guitarra rasgueada y sintetizadores. De vez en vez un tarolazo corta la tranquilidad, con los consiguientes puentes histéricos que son la marca de Waters en esta época. Hay algunas líneas interesantes: “Her cold eyes imploring the men in their macs, for the gold in their bags or the knives in their backs” o “By the cold and religious we were taken in hand, shown how to feel good and told to feel bad.” Está llena de ecos y producción similar al The Wall. Al 2:35, ocurre uno de los momentos más interesantes del disco, un solo espectacular de Gilmour. La teoría es que lo pudo haber grabado 3 años antes, o que Dave ganó en el Donkey Kong y en la euforia corrió, tomó su guitarra y salió con este inspiradísimo solo, uno de los momentos más sobresalientes del disco entero. Tras él, la canción se vuelve a sumir en esa modorra hasta que se difumina en los ecos de la palabra “closer” al 4:20.

Continuamos con “One Of The Few” que inicia con sonidos de relojes que por un momento dan la falsa impresión de que va a arrancar “Time”, hasta que una guitarra hace un agridulce arreglo entre las frías olas de una lejana playa. El tema es tenso. Narra el regreso de un veterano de guerra a casa. “When you're one of the few to land on your feet, what do you do to make ends meet?” El único trabajo que encuentra es el de maestro. Se escuchan risas, niños jugando, efectos también descartados del DSOTM y el The Wall. El tema dura poco más del minuto, y pareciera una intro de una canción que jamás aparece. Se entiende que no se incluyera en The Wall teniendo “Is There Any Body Out There?”, que es superior, pero similar en mood y tensión.

Llega entonces “The Hero's Return”, con una guitarra gilmouriana haciendo ese efecto de helicópero que tanto sonó en el disco doble previo. Aquí, el veterano convertido en maestro en el track anterior, lucha por volver a la vida diaria y por comunicarse con su esposa, con una línea excelente: “Sweetheart sweetheart are you fast asleep, good, 'Cos that's the only time that I can really talk to you”. Tratando de contarle mientras ella duerme cómo perdió al artillero de su división en la Guerra, lo cual lo tiene traumado. No es pues casualidad el efecto de helicóptero de la guitarra, ni los sonidos al final del tema. El problema siguen siendo las melodías. Roger enjareta 2 o 3 melodías distintas por tema, ninguna particularmente memorable, por lo que los temas se vuelven neblinosos y confusos.

“The Gunners Dream” es la continuación del track anterior, en la que el artillero del helicóptero, le dice sus últimas palabras al protagonista por radio. Melodrama a cual más, con el piano más bonito del mundo (sí, se echa de menos a Wright), violines, campanas de iglesia y todo, incluyendo ese predecible grito al minuto 2, tras lo cual tenemos un solo de sax (este sí, inesperado y fuera de lugar). El tema cierra con el sueño del amigo moribundo, que le dice a sus familiares que su sacrificio valdrá la pena. “And hold on to the dream, a place to stay enough to eat…”

Después tenemos “Paranoid Eyes”, una balada con un hermoso arpegio de piano. Roger nos platica (literalmente), sobre el veterano, que imposibilitado a regresar a su vida normal, se construye una máscara para esconderse detrás de esos “ojos paranoicos”, y se va sumiendo en la bruma del alcoholismo. “Now you're lost in a haze of alcohol soft middle age. The pie in the sky turned out to be miles too high, and you hide, hide, hide, behind brown and mild eyes.” Un montón de efectos, como risas, gente en un pub, metales que intentan sonar gloriosos, un órgano, no terminan por redondear el tema o hacerlo interesante.

“Get Your Filthy Hands Off My Desert” es otro tema corto transicional, de apenas 1:20. Aquí podemos escuchar una de las mayors contribuciones de Nick Mason. Pero si no hay batería! – Dirán. Cierto, pero Nick estuvo a cargo de los efectos de sonido holofónicos del misil que se escucha al inicio y la consiguiente explosión, creando un efecto tridimensional. Salvo eso, bueno… más ataques políticos de Waters, con una música digna de Luis XV.

Arranca entonces “The Fletcher Memorial Home” en el que Roger Waters debió ganar un Oscar, un Emmy o al menos, un Tony, por su interpretación de madre mortificada. Sintetizadores y pianos entrecortados crean un fondo para la declamación angustiosa. En ella, por cierto, Roger se vuelve a ir a la yugular de líderes políticos de ese momento: Thatcher, Reagan y Brezhnev, Menachem Begin de Israel, sin dejar de lado a Leopoldo Galtieri, dictador argentino responsable mayormente de la Guerra de las Malvinas. Roger en la letra propone hacer un santuario para estas linduras: “they can polish their medals and sharpen their smiles, and amuse themselves playing games for a while, boom boom, bang bang, lie down you're dead” Al 2:15, Mason hace un redoble para que Gilmour despierte, se acuerde que alguna vez fue un magnífico guitarrista y nos regale otro de los pocos momentos decentes del disco. El tema es intenso, pero el tono teatral de Waters llega a ser ya muy cansado a estas alturas, e insisto, no hay rastros de melodía. Él mismo reconocería después que no estaba en su mejor momento vocal.

Seguimos con “Southampton Dock”, una balada en guitarra acústica, que recuerda vagamente “Pigs On the Wing”, sólo que con menos melodía. La canción es de apenas dos minutos, y habla desde la perspectiva de una mujer que despide a los soldados que se embarcan en el puerto de Southamptom hacia la Guerra. Recuerda cuando lo hicieron en 1945, y a que fue el principal puerto para enviar soldados al frente durante la Segunda Guerra Mundial. Esta vez agita su pañuelo ante los soldados que van a Las Malvinas. Creo que es de lo más decente, pero mi mayor queja es el double track vocal cerca del minuto. Tiene que hacer esa ponzoñosa voz gritada en todos los temas?

Sigue The Final Cut”, que da nombre al álbum, y se liga al track anterior por el piano que se queda tintineando. Habla de un hombre deprimido, aislado. Originalmente se trata de Pink, el protagonista de The Wall, e incluso viene una referencia al muro al 1:20, pero Waters quiso esconderla con el sonido de un disparo para que no se notara que era un descarte. Aquí, suponemos que se trata del soldado que regresa casi destrozado, no encuentra su lugar e intenta suicidarse (de ahí el título), pero no lo logra. La letra es verdaderamente conmovedora, una de las más personales de Roger:

 

“And if i show you my dark side

will you still hold me tonight

and if i open my heart to you

and show you my weak side

what would you do

would you sell your story to rolling stone

would you take the children away

and leave me alone

and smile in reassurance

as you whisper down the phone

would you send me packing

or would you take me home?”

 

Después de este momento climático, Al 3:25 tenemos un pequeño pero emocional solo de Gilmour, que viene a redondear el tema. Hacia el final, el narrador está con la navaja de afeitar a punto de cortarse las venas, cuando suena el teléfono y cierra con “I never had the nerve to make the final cut”. El problema es que Michael Kamen se quebró la cabeza con la figura principal del teclado, y no hallando nada mejor, se pirateó esa melodía característica del estribillo de “Comfortably Numb”. Aun así, y de lejos, el tema más destacado del álbum, el más balanceado, emocional con melodía y un buen solo, además de la espectacular letra. 

Luego está “Not Now John”, otro tema bueno, un rocker con melodía (para variar) y con el verdadero sello de Pink Floyd. Es la única canción del disco en que canta Gilmour, supongo que porque a Roger le era imposible cantar con ese estilo gritado, semejante al de “The Nile Song” o “Young Lust”, (de hecho se parece demasiado a ésta) como lo hace Dave en los versos. Roger canta los puentes, algunos atinados, como los del :50, donde toma la melodía de “One of the Few”, pero otros donde arruina la canción, como cuando rapea (o no sé qué rayos intenta) al :30. Coros femeninos responden casi cada verso y al 1:40 Gilmour hace rugir de nuevo su guitarra, con más distorsión de la que acostumbra. La canción es tensa y también se acerca al nivel real de la banda, con un cierre casi circense, pero colosal en el que Roger se atreve a aventarle a la cara a Thatcher algunas verdades

 

“Got to bring the russian bear to his knees

well, maybe not the russian bear

maybe the swedes

we showed argentina

now let's go and show these

make us feel tough

and won't Maggie be pleased”

 

Un buen día la podría marcar en rojo.

El disco original cierra con “Two Suns in the Sunset”, que lleva un riff acústico en sube y baja. Es de los temas que no tocó Mason, sino Andy Newmark, debido a que el tiempo de 9/8 era demasiado complejo. La letra está escrita desde el punto de vista de un hombre que mira en el retrovisor el solo ocultándose en el horizonte. Luego alguien aprieta el botón “que mantiene la ira” y de pronto es de día nuevamente, haciendo alusión a un ataque nuclear. Mientras la ola expansiva se acerca, se da cuenta que no volverá a ver a sus hijos ni oír sus voces (hay necesidad de enjaretar esos gritos agudos en cada canción?). Las últimas líneas son magistrales: “Ashes and diamonds, foe and friend, we were all equal in the end”, para acabar con un anticlimático solo de sax

La redición de 20 aniversario incluye “When the Tigers Broke Free”, un tema marcial, con trompetas y tambores militares, sin melodía, que aparecería en la película The Wall, pero que tampoco aporta demasiado.

 

The Final Cut Sería el fin de una era. Era claro que ya no existía la banda, por lo que nadie mencionó siquiera la posibilidad de una gira. Aún así, el disco se posicionó bien durante las primeras semanas, sobre todo, gracias a la expectativa creada por The Wall, pero luego se desplomó en los charts. El lanzamiento estuvo acompañado de una película corta con 4 de los temas del disco, que supongo que ni el editor vio. Waters y Gilmour se enfrascaron en sus proyectos solistas, preparando el Pros And Cons of Hitch Hiking  y el About Face, respectivamente, mientras Mason preparaba el Profiles  y Rick grababa el Identity con el fallido grupo Zee. En 1985, finalmente Waters avisó que renunciaba a la banda, pensando que con este el grupo quedaba enterrado. Error. Gilmour aún tenía planes, por lo que se fueron a un largo y doloroso juicio que terminó cediéndoles los derechos del nombre a Dave, Nick y Rick, y el resquebrajamiento definitivo de la amistad con Roger durante 30 años, hasta la reunión en 2005 para el Live 8. Aunque éste es técnicamente un disco de Roger, generalmente se considera como el fin de la era clásica de Floyd (aunque no estaba Wright, al parecer a nadie le importa). La formación ahora comandada por Gilmour aún lanzaría 2 discos de estudio y 2 en vivo antes de diluirse en los 90’s. Nadie puede considerar en serio el The Endless River, verdad? Aunque en esta semana de Octubre del 2016 la banda lanzó un comunicado político propalestino con la firma de los 3 miembros vivos, es muy poco probable que los vayamos a escuchar de nuevo. The Final Cut, pues, se mantendrá como el Último Corte del periodo clásico de la banda...

 

 

Por Corvan

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