THE FREEWHEELIN' (Bob Dylan, 1963)

Artista: Bob Dylan (B+)

Fecha de Grabación: Abr ’62 – Abr ‘63

Fecha de Lanzamiento: 27 de mayo de 1963, USA

Discográfica: Columbia

Productor: John Hammond, Tom Wilson

Calificación: 9.5 (MUST HAVE, DISCO ICÓNICO)

                    

Era: Folk, Folk-Rock (1940 -???)

Subgénero: Folk

Mejor Canción: Masters of War o Hard Rain

Canciones: 1) Blowin' In The Wind; 2) Girl From The North Country; 3) Masters Of War; 4) Down The Highway; 5) Bob Dylan's Blues; 6) A Hard Rain's A-Gonna Fall; 7) Don't Think Twice It's Alright; 8) Bob Dylan's Dream; 9) Oxford Town; 10) Talking World War III Blues; 11) Corrina Corrina; 12) Honey Just Allow Me One More Chance; 13) I Shall Be Free.

 

Hay discos que, sin ser necesariamente los mejores de la banda o del artista, sí fueron de los más revolucionarios en la historia del Rock y significaron un cambio importante en la dirección que llevaba la música hasta entonces. Vaya, ni siquiera son discazos, como los Neverminds de los Pistols y Nirvana, o quizá quedan ocultos entre el resto de discos de la misma banda, como el Help! De los Beatles o el debut de los Rolling Stones.

El Freehweeelin’ de Dylan es de esos discos que creo que se le da cierta importancia, pero al haber sido superado después por otros discos cuando Bob se electrificó, su real relevancia de alguna manera se eclipsó u olvidó.

Y es que este disco no es para menos. Muchos se quejan de que es monótono. Bueno, es un disco a pura guitarra, armónica y la “preciosa” voz de Dylan! It is what it is. Pero quizá sea el mejor disco a pura guitarra y armónica y en inglés del mundo mundial. Si quieren un disco para escuchar pomposas instrumentaciones quizá deban buscar uno de ELO. Bob Dylan se presenta aquí en su esencia pura. Es casi increíble que sea el mismo mozalbete que lanzara su debut meses antes, lleno de covers; pero ya justifiqué las posibles razones y circunstancias por la que Bob hizo su debut como lo hizo. Hay gente y fans que desconocen o hacen como que desconocen los verdaderos debuts de ciertos artistas porque fueron ediciones muy locales, generalmente solo lanzados en su país de origen, como el caso de AC/DC o Bob Marley. Otros simplemente por su calidad, no los toman muy en serio.

Mucha gente de hecho considera el Freewheelin’ como el primer disco de Dylan, y en cierta forma lo es. El epónimo es el equivalente a un disco de covers que bien pude haber grabado yo en mi etapa trovera. El Freewheelin’ es un disco enorme que consagraría a Bob Dylan como un artista endiabladamente creativo, el mejor (a mi gusto) letrista o mejor dicho, poeta del Rock en inglés, y en uno de los músicos más influyentes de la historia.

Yo defendiendo a Dylan? Les juro que es la última vez. Pero en verdad que encuentro muchas críticas a este disco y generalmente se olvida que sin él, aún estaríamos escuchando canciones bobas de coches y de chicas. Bueno quizá no, nunca lo sabremos; pero el hecho es que fue EL disco que puso a una generación entera a ver más allá de los límites que existían entonces. Su efecto quizá tardaría algunos años, fue lento pero demoledor, y ahora es imposible entender el salto cualitativo del Rock a mediados de los 60’s sin la influencia de Dylan con este álbum. Los Beatles lo escucharon mientras estaban en París y les avisaban de su primer número #1 en USA; Paul diría que no pararon de escucharlo por 15 días y que la celebración quedó opacada por el asombro del lirismo de Dylan, que los dejó pensando en qué era lo que seguía para ellos, particularmente a Lennon. Brian Jones quedó noqueado, y terminaría trabando una verdadera amistad con Bob. Van Morrison también llegó a decir que en su momento fue como si Moisés abriera las aguas musicales, exponiendo un universo totalmente distinto de posibilidades en la música. En fin, toda la Invasión Inglesa quedaría marcada y comenzaría esa simbiosis que transformaría el R&R y el R&B en lo que hoy conocemos como Rock; en territorio estadounidense, las futuras estrellas hippiedélicas se forjarían bajo el sonido Folk de Dylan. Hasta entonces el Folk era más bien underground, algo oscuro y más cercano al disco debut de Dylan. Por eso sorprende que el primer álbum haya sido básicamente de covers, y que en tan poco tiempo, haya sido capaz de lanzar un álbum en el que 11 de las 13 rolas son suyas, pero en el que además combina esa raíz Folk de una manera más accesible. No me atrevo a decir Pop, ni comercial, pero sirvió de puente entre el viejo Folk y las inquietudes de una generación entera que había estado reprimida a finales de los 50’s, pero que tenía mucha rabia, coraje político, sed de poesía, de algo intelectualmente desafiante. Dylan tomó las viejas formas y les agregó el nuevo fondo, las tradujo a un lenguaje que aún hoy en día sigue sonando actual y vigente. El Rock & Roll y Rythm & Blues de la Invasión  Inglesa no eran realmente peligrosos en sí mismos, a lo mucho hacían algunas metáforas sexuales que incomodaban a los puritanos gringos. A lo que ellos temían realmente es que esa generación se diera cuenta de que les estaban tomando el pelo, temían que se percataran de que podían pensar. Y este disco fue precisamente lo que hizo. Puso a todo mundo a pensar…

 

Qué pasó entre Marzo del ’62 y Mayo del ’63 que cambió tanto al jovencísimo Bob? La respuesta que parece más lógica se llama Suze Rotolo. Suze era una joven de padres italianos radicados en Nueva York. Bob acababa de llegar a la gran ciudad para iniciar su carrera, y la conoció en Julio de 1961 por su hermana Carla Rotolo, quien los presentó en un concierto de Folk. Bob diría que recibiría “El Rayo” cuando la vio (los que leyeron El Padrino me entenderán), y comenzaron a salir. Suze no sólo influiría como inspiración romántica. Sus padres, de ascendencia italiana, eran miembros del Partido Comunista, toda la familia tenía una fortísima influencia izquierdista, Carla era compositora Folk del Greenwich Village Club. Y Bob no tenía en dónde caerse muerto, por lo que las comidas en la casa Roloto eran frecuentes, absorbiendo toda la ideología de las pláticas de sobremesa. A inicios del ’62 se mudaron juntos y fue entonces que se cortó el cordón umbilical de Woodie Guthrie y empezó a escribir de derechos civiles, de la bomba y de los Amos de la Guerra.

La leyenda dice que ya tenía la mitad del Freewheelin’ escrito antes de lanzar su debut, pero que no se animó a lanzar este tipo de canciones porque era muy arriesgado. Nunca sabremos. La verdad es que en esa época, justo después de que lanzara su primer disco, Dylan se convirtió en un compositor endiabladamente prolífico, que estrenaba canciones casi en cada presentación. Peter Seeger le preguntó un día cuántas canciones había compuesto recientemente, a lo que Bob le respondió “Puedo pasar hasta dos semanas sin escribir nada... Pero ayer mismo escribí 5”. Su debut fracasó miserablemente en lo comercial, como era de esperarse, pero curiosamente empezó a hacerse fama en los círculos Folk de Nueva York por sus presentaciones en vivo y porque rompía los esquemas del Folk tradicional.

En Junio del ’62, Suze se fue a Italia a estudiar. Esta separación influyó mucho en Bob, quien le dedicó montón de canciones en los que se siente la nostalgia y distancia. El tema femenino en los discos de Bob es innegable. Peeeeero, habla de la mujer con una poesía impresionante. Hoy quizá no lo valoremos, pero en su momento fue un sisma enorme. Hasta entonces en el Rock e incluso en el Blues, la mujer ocupaba el lugar de “MI chica”. Era un mero objeto, de deseo o de posesión. Bob trata a la mujer como un igual, cambiando radicalmente la perspectiva y su rol en las canciones. Rotolo sería decisiva en la ideología y poesía dylaniana, y es la chica que acompaña a Bob en esta sencilla pero mítica portada.

Dylan comenzó a grabar su segundo disco el 4 de Abril del ’62, ni siquiera un mes después de haber lanzado su debut, de la mano de John Hammond en la producción, con quien ya había hecho su disco debut. Bob grababa un montón de canciones y luego se pasaba meses sin regresar. Para cuando volvía, ya había compuesto nuevos temas y descartaba los ya grabados. De estas sesiones iniciales saldrían solo el “Bob Dylan’s Blues” que sería el nombre tentativo del disco, y una versión preliminar de “Corrina Corrina”. En Julio grabaría “Blowin’ in the Wind”, y por esas fechas fue que llamó la atención de Albert Grossman, que se convertiría en su manager y lo convencería de transferir los derechos de sus canciones a Witmark Music, división de Warner, con la que negoció por debajo de la mesa el 50% de regalías, que derivaría en un tremendo pleito legal cuando Dylan se enteró años después. Grossman se convirtió pues, en su manager, y lo primero que hizo con su enorme y retorcido colmillo fue alegar que el contrato que Bob había firmado con Columbia era inválido porque aún no había cumplido 21 cuando lo hizo. Esto le permitió renegociar condiciones mucho más favorables en su contrato con a la disquera.

El 22 de Noviembre se presentó en el Carniege Hall como parte de un cartel de Folk. Ahí estrenó una canción llamada “A Hard Rain’s A-gonna Fall”, que dejó a todo mundo boquiabierto. Muchos dirían que hablaba sobre la crisis de los misiles en Cuba, pero ese tema no salió a la luz sino un mes después, cuando Kennedy hizo su comunicado en TV hablando de la crisis y la amenaza nuclear. Poco después volvió al estudio, esta vez con una pequeña banda de acompañamiento, con la que grabó un montón de canciones, la mayoría descartes (me hubiera gustado oir “That’s All Right Mama”) de las cuales sólo quedó “Corrina Corrina” en el álbum.

En Diciembre, viajó a Londres para aparecer en la BBC. Pero lo importante fue que empezó amistad con algunos músicos del círculo llamado “The Trovadour”, particularmente Bob Davenport y Martin Carthy, que le enseñaron algunas cosas de Folk britándico, entre ellas, el arreglo de la canción tradicional inglesa “Scarborough Fair”, que sería la base para componer “Girl From The North of the Country”, y “Lady Franklin’s Lament” que usó para componer “Bob Dylan’s Dream”. Durante su estadía en Londres compuso de un sentón “Masters of War”. De Inglaterra, Bob viajó a Italia para sorprender a Suze, terminando siendo él el sorprendido, pues ella ya había regresado a Nueva York.

Bob regresó a USA en enero para encontrarse que Grossman no estaba contento con la producción de Hammond, y fue reemplazado por Tom Wilson, mucho más avispado en la producción, y que terminó congeniando muy bien con Bob. Suze y él se volvieron a mudar juntos.

 

El disco es una joya. Le tomó 14 meses grabarlo, pero recopila la esencia de Dylan y es básicamente un resumen de todos los estilos que desarrollará más tarde. El debut es una especie de introducción a sus raíces, pero esta es su verdadera tarjeta de presentación, quizá su disco más honesto, antes de la fama y antes de autocensurarse temas como “Masters of War”. Entiendo a los que dicen que es monótono, porque es simplemente Bob y su guitarra, y su armónica. Pero debo coincidir con Starostin en que debe ser el mejor disco de guitarra y armónica del mundo, y con John McFerrin, quien dice que tenemos en un solo disco todas las facetas posibles de Dylan; y como no lo puedo decir mejor, simplemente traduzco: Tenemos al Bob de los himnos (“Blowin’ In The Wind”), al Dylan Épico (“A Hard Rain”), al Dylan de protesta recontraencabronado (“Masters of War”), al Dylan de protesta suave (“Oxford Town”), al ligeramente misógino (“Don’t Think Twice, Is Alright”), al anecdótico (“Talkin’ World War III”), al reinterprete de Folk tradicional (“Down The Highway”), al Dylan introspectivo (“Bob Dylan’s Dream”), al de las canciones de amor folk (Girl From the North Country”), y al que le hace al payaso (“Honey…” y “I Shall Be Free”). Nada mal para un disco “monótono”.

 

El disco arranca con “Blowin’ In The Wind”. Un himno por donde se vea, y quizá la canción más famosa de descomunal catálogo de Dylan. Hasta adaptaciones para misa católica hay, y recuerdo que cuando compré mi primer compilatorio de Bob, mi madre estaba muy contenta porque creyó que por fin me interesaba en música religiosa. Meh. Es cierto: Es el epítome de los clichés del Folk. Cualquier tipo que esté aprendiendo Folk debe saber tocarla, es el equivalente al “Cantares” en español. Pero no es quizá que todos los clichés derivaron precisamente de esta canción y no al revés? Su belleza y simplicidad son conmovedores. Un simple círculo semiarpegiado, semirrasgueado, con interludios de armónica espejeando la melodía vocal. Bob suena magistral, y esa voz nasal le ayuda a resaltar esa aura de desencanto, de esperanza, de duda. En cada pregunta retórica, Bob va encajando dardos sutiles: “how many years can some people exist, Before they're allowed to be free? Yes, how many times can a man turn his head, Pretending he just doesn't see?”, y en ciertas líneas lanza dardos más venenosos, y quizá son los que canta con más dulzura: “how many times must the cannon balls fly, Before they're forever banned?” o “Yes, how many deaths will it take till he knows, That too many people have died?” versos que no pierden vigencia, sobre todo ahora que Gaza está siendo borrada del mapa con una impunidad desgarradora, pero que además no sólo son acusatorios, sino que están impregnados de una poesía sublime. La respuesta del estribillo nos deja en las mismas, aunque implícitamente nos está diciendo que la respuesta está en nosotros mismos. Muchos de los versos no acusan a los líderes que lanzan las bombas, sino a nosotros, que pecamos de indiferencia. “Blowin’ in the Wind” es una de las canciones más perfectas del Folk en apenas 2:40, y a pesar de que todo mundo la toca y que pueda ser trillada, es una de las mejores dela discografía de Dylan. Peter Seeger, con quien mantenía una especie de rivalidad/amistad, fue quien identificó que la melodía estaba basada en “No More Auction Block”, de la que toma la secuencia de tonos, aunque la melodía vocal cambia enteramente, y líricamente es de los mejores trabajos de Dylan. De hecho, muchos de los temas supuestamente originales de este disco, tienen “demasiada” influencia de canciones previas. Ya ven? No solo Led Zeppelin tenía esas mañas. Otra cosa a mencionar es que fue de los primeros temas de Dylan en ser versionados, por el trío Folk “Peter, Paul & Mary” que en su momento llegó a ser más famosa que la de Bob, y también la preciosa versión de Joan Báez, con quien tendría un breve romance. Para finalizar, esta es quizá la única canción que me gusta más en voz de Dylan que en cualquiera de sus intérpretes. No es poca cosa.

Sigue “Girl From The North Country”, una preciosa balada, con un raudo arpegio que revolotea delicadamente, basada vagamente en “Scarborough Fair”. La canción la escribió Bob, no en Inglaterra, sino en Italia, cuando fue a buscar a Suze. A su regreso a Londres, buscó a Bob Davenport y a Martin Carthy y les dijo “Ahí tienen su Scarborough Fair”. La canción es profundamente melancólica, con pinceladas poéticas que se reflejan en la apesadumbrada voz de Bob: “I'm a-wonderin' if she remembers me at all, Many times I've often prayed, In the darkness of my night, In the brightness of my day.” Dylan siempre fue hermético sobre a quién la dedicó. Algunos dicen que a Echo Helstron o a Bonnie Beecher, dos novias anteriores, pero aunque la canción tiene un aire de despedida, no se pudiera descartar que fuera a Suze ante la impotencia de no haberla alcanzado en Italia. La armónica entra como una especie de lamento entre los versos. La melodía es preciosa, esa sí totalmente independiente de la canción tradicional británica, pero que después se autoplagiaría para “Boots of Spanish Leather” del ‘63. En fin, la canción es preciosa, sencilla, quizá de las más subestimadas en su discografía, y de las primeras que empieza a tomar a la mujer desde otro punto de vista, más poético, más personal, dándole más importancia: “So if you're travelin' the north country fair, Where the winds hit heavy on the borderline, Remember me to one who lives there, She once was the true love of mine.” Un final dramático, para después apenas un segundo de un sonido como si se hubiera terminado la cinta de grabación. Regrabaría la canción con Johnny Cash para el disco Nashville Skyline, mucho más cadente. Aún no sé cuál me gusta más.

Feroz. No hay otro adjetivo que califique mejor la soberbia “Masters of War”. Casi se puede ver a Dylan temblando de rabia mientras canta. Esta es una canción única en el catálogo de Bob, inusualmente violenta, y que por lo mismo, a muchos disgusta. Un tema “basado” en una canción tradicional inglesa, escrita también en Londres y en su mayoría de 2 tonos y con ligeras variaciones, que pudiera hacerla monótona para algunos, pues no aparece siquiera la armónica. No hace falta. La simpleza de la guitarra (que evocaría Lennon en su “Working Class Hero”) y la furia con que Bob parece escupirle cada palabra a los Amos de la Guerra son más que suficiente. Bueno, eso y la gigantesca letra, quizá la más grande letra de protesta que haya en inglés. Cierto, es furibunda, casi sangrante, es la única en todo el catálogo de Bob en que le desea la muerte a alguien. Pero no es a alguien en específico, es esa figura etérea, omnipresente, constante en los tiempos, que usa la guerra a beneficio, que usa al os jóvenes como carne de cañón, que ordena sin remordimiento lanzar misiles a escuelas y a zonas civiles… Pero lo hace con una poesía que simplemente deja sin palabras. No es que el estilo lírico matice esa furia, al contrario, la resalta, pero creo que nunca nadie ha hecho algo parecido. Jamás. “I just want you to know, I can see through your masks”. Toda la letra es una verdadera joya, y no sé si políticamente volverá a estar al mismo nivel que en este disco. Ni siquiera sé cuáles versos destacar: “Like Judas of old, You lie and deceive, A world war can be won, You want me to believe”. Les suena? La Guerra contra el “terrorismo”? la “propaganda” al más puro estilo nazi? Los que ponen pistolas en jóvenes, pero corren cuando empiezan los disparos, o ni siquiera están cerca del conflicto? Uno de los estribillos más contundentes de la historia, no es con el que cierra, sino el anterior: “Let me ask you one question, Is your money that good?, Will it buy you forgiveness? Do you think that it could? I think you will find, When your death takes its toll, All the money you made, Will never buy back your soul.” ESTO es un mazazo lírico, y a la vez me causa una tremenda impotencia saber que en más de 50 años no ha cambiado nada, porque el sentimiento es el mismo. Y sí, entiendo a los que dicen que un pacifista no puede desearle la muerte a nadie. Pero la última estrofa es un simbolismo, esa última línea “Til I’m sure that you’re dead” no es contra alguien con nombre y apellido, sino contra esa estirpe de ratas y asesinos. Es el deseo de Dylan de que no haya sucesores que sigan haciendo lo mismo. De nada sirve que muera uno si alguien más toma su lugar. Y se deberían incluir aquí a los Masters of Politics, a los Masters of Bank, a los Masters of  Pharmaceutics, entre otros. Por eso no sé cuál es mi canción favorita de Dylan. Sin ser un experto, mi Top Ten es siempre cambiante, pero al igual que con “A Day In The Life” de los Beatles, “Masters Of War” siempre está en mi Top 3 de Zimmerman. Aunque prefiero la espectacular y aguerrida versión en vivo de Pearl Jam.

Continuamos con “Down The Highway”, en el que Dylan le rinde tributo a los bluesmen con un 12-bar blues. En teoría es muy simple y genérico, no se puede que sea un plagio de un Blues porque es todos los blues a un tiempo. Líricamente también repite el patrón blues de repetir los versos, con apenas melodía. Sin embargo se las ingenia para que NO suene genérico, sino interesante. Entre cada verso hace un rápido guitarreo que remata en graves, y a la vez utiliza su voz como gancho, haciendo toda la primra parte de cada verso en una velocidad relampagueante, y agregando disonancias al alargando la última sílaba: “Lord, I-reallymissmy BABYYYYYYYYYYYYYYYYYY, She'sinsomefar-of land.”La letra también habla de las trivialidades del Blues, que sin embargo todos admiramos. En este caso Bob habla de lo solo que se seinte tras la partida de Suze a Italia, dejándolo muy claro en la siguiente estrofa: “Yes, the ocean took my baby, My baby took my heart from me, She packed it all up in a suitcase, Lord, she took it away to Italy, Italy.”

Luego llega “Bob Dylan’s Blues”, uno de los temas que se podrían considerar relleno, el punto más débil del disco. Inicia con Bob platicando con ese ritmo acelerado y a manera de burla los orígenes del Folk: : "most of the songs that are written uptown in Tin Pan Alley, that’s where most of the folk songs come from nowadays". El resto realmente es una especie de improvización sin mucho sentido. Quizá un homenaje a esa época cuando el Folk comenzaba a deslindarse del Blues y los músicos simplemente iban improvisando líneas sin demasiado sentido. No es que sea mala, ni lastima los oídos y dura apenas dos minutos y medio… sino que se siente verdaderamente intrascendente.

Afortunadamente retoma su mejor nivel con “A Hard Rain's a-Gonna Fall”, otro clásico, en el que utiliza una fórmula similar a la de “Blowin’ In The Wind”. Es simple, emocional, hermosa e inmortal. Para algunos, la mejor canción de Dylan. Nuevamente un círculo muy simple con apenas variaciones para el estribillo, en el que hace un crescendo a pura voz para reventar con el título. Está basada en la balada tradicional “Lord Randall”. Dylan tenía 21 años cuando la escribió, la presentó por primera vez en un café, y uno de sus amigos recuerda que empezó a esparcir hojas con la letra por todo el suelo y nadie entendía qué hacía. Cuando terminó de tocarla, se hizo un silencio sepulcral. Todos conmovidos, impresionados, algunos con lágrimas en los ojos. Evidentemente es una letra monumental y aún no se la había aprendido. La estrenó en público el 22 de Septiembre del ’62, cuando le dieron oportunidad de interpretar 3 canciones en el Carniege Hall. Peter Seeger era el organizador y le comentó a us amigos que sólo podían tocar 3 temas porque tenías 10 minutos cada uno. Bob, haciéndose el inocente, le preguntó “Qué  se supone que haga yo? Una de mis canciones dura 10 minutos?”. Lo tomaron a broma, pero “A Hard Rain” dura de hecho casi 7 minutos. Es la primer rola épica de Bob y una de las primeras rolas de tal duración (más de 3 era un escándalo), que cobrara relevancia en su época. Sabrá Dios cuántos estándares rompió Dylan con esta canción. Lo dicho, la canción es muy simple, pero su valor es en la poderosísima  y compleja lírica dylaniana, y podríamos decir que realmente fue esta canción la que lo catapultó al estrellato. No deja de ser una canción de protesta, pero la letra toma más tintes literarios, se sale completamente de los estándares establecidos, está más cerca de Elliot, Joyce y Yeats que de Guthrie o Seeger. Combina preciosas imágenes con simples pero hermosas melodías. Acusa con poesía, y cada línea logra una conexión única con el oyente, logra imágenes en cada línea. De hecho, Bob diría que la escribió con títulos para canciones que sabía que no tendría tiempo de escribir. Sólo él sabrá si estaba alardeando o qué tanto hay de cierto. Se las arregló para ordenarla en forma de diálogo entre un padre (los dos primeros veros de cada estrofa) y su hijo de ojos azules, que recién empieza a descubrir el mundo, con sus bellezas y horrores. Quizá por ello es tan fácil identificarse con uno u otro. El padre le pregunta en cada estrofa “Dónde has estado?, Qué has visto? Qué has oído? A quién has conocido?” Para rematar preguntándole “Qué harás ahora?”. El hijo responde con esas metáforas conmovedoras, que conjugan belleza y horror, para rematar con el estribillo en crescendo “It’s a hard, it’s a hard, It’s A Hard, IT’S A HARD, IT’S A HARD RAAAAAAAAAAIN that’s a-gonna fall”. Es inútil tratar de escoger un verso o un fragmento. Creo que esta es la prueba de un dylan letradísimo que estaba volcando todos sus conocimientos de los grandes poetas, pero a la vez hay una especie de filosofía en las líneas, en el desdén por el mundo, en la respuesta de lo que va a hacer el hijo. La canción dejó a todos estupefactos, pero cobró especial relevancia cuando, un mes después de su presentación en el Carniege Hall, Kennedy dio un comunicado en TV nacional anunciando que la Unión Soviética había mandado misiles por barco a Cuba y anunciaba del inminente peligro de una guerra nuclear. “A hard rain, it’s a-gonna fall” pareció hacer eco en cada cabeza norteamericana, aunque Bob asegura que evidentemente no se refería a una lluvia de ojivas atómicas, sino a algo, un reset, un reinicio que borrara todo lo malo. La crítica no era hacia afuera, sino a la misma sociedad estadounidense, y de alguna forma se le malinterpretó. Como sea, es un pedazo de canción, quizá la mejor letra del mejor compositor del Rock en inglés, la canción por la que comenzaría a ser llamado “El portavoz de su generación”, para fastidio del mismo Bob.  

Continuamos con “Don’t Think Twice, It’s Allright”, que realmente no sé porque muchos tachan de misógina. Hay que recalcar que el raudo arpegio es quizá de los arreglos más complejos que hace en guitarra, recordándome a los que haría Delgadillo en sus baladas, como mil años después, y basada a su vez en “Who’s Gonna Buy You Ribbons (When I’m Gonne”) de Paul Clayton. A los arpegios de colibrí se le une una armónica entre estrofa y estrofa. La melodía es simple, bella, una especie de marea tranquila, mientras lanza esos versos que van entre reproche, y a la vez, dándole a su amada libertad de hacer lo que se le venga en gana. Cierto, se nota cierta frustración en algunas líneas: “I ain't a-saying you treated me unkind, You could have done better but I don't mind”, pero creo que en el fondo, está aplicando ese sencillo y universalísimo refrán “Si es tuyo déjalo, ir; si vuelve es tuyo; si no, nunca lo fue”. Evidentemente está dedicada a Rotolo, escrita cuando le comunicó de su intención de quedarse en Italia un año más.  La letra puede ser interpretada de muchas maneras. Bob diría que no era una canción de amor, sino de autoliberación, algo que debía cantarse a sí mismo “Don’t Think Twice, It’s Alright”, un mantra de supervivencia. No está exenta de cierta amargura: “I gave her my heart, but she wanted my soul”, que crea un aire contradictorio. Lo cierto es que es una de las rolas más personales en esta primera etapa de Dylan, y una de las destacadas del álbum.

“Bob Dylan’s Dream” es otro punto débil del disco. No necesariamente mala, pero musicalmente es muy simple, con una melodía no tan fuerte. Está basada en la canción tradicional “Lady Franklin’s Lament” en el que la mencionada sueña con encontrar a su esposo. Aquí Dylan sueña en que se reúne de nuevo con sus amigos de la juventud (??? Pero si tenía apenas 21 años!!!), en el cuarto donde se reunían a platicar, cantar, bromear, y arreglar el mundo. Y ya. Es decir, yo también extraño horrores cuando me reunía a tocar con mis bandas, o simplemente me amanecía con mis amigos platicando y bromeando, pero las cosas cambian, esa es una simple etapa dela adolescencia. Dylan canta “I wish, I wish, I wish in vain, That we could sit simply in that room again, Ten thousand dollars at the drop of a hat, I'd give it all gladly if our lives could be like that.” Entiendo la nostalgia, pero el tema me parece muy simple para los estándares de Dylan, y la canción es más o menos olvidable sin una melodía fuerte y con un arreglo de guitarra algo genérico.

Luego viene “Oxford Town”, un temita de menos de 2 minutos que compuso por la invitación de la revista Broadside para relatar algún evento relevante del ’62. Así que Dylan escogió el hecho del ingreso de James Meredith a la universidad de Mississippi, siendo el primer hombre negro en iniciar estudios universitarios… en USA. A lo cual siguió una serie de protestas y amenazas de los segregacionistas retrógadas. Así Bob aprovecha para hacer una protesta velada con versos cargados de ironía: “He went down to Oxford Town, Guns and clubs followed him down, All because his face was brown, Better get away from Oxford Town.” No es un clásico, pero nuevamente da cuenta de la afilada pluma de Dylan en un corto tiempo.

Continuamos con “Talkin' World War III Blues”, en el que hace tribute al Blues hablado. Es decir, no hay melodía, Dylan básicamente recita las líneas con un fraseo casi ininteligible. Una guitarra muy básica, que rememora el Country Blues, una voz más nasal de lo normal, los breaks de armónica… no hay mucho musicalmente. Pero la letra es lo que de nuevo destaca, o al menos la salva. Dylan aprovecha el formato hablado para platicarle al psiquiatra sobre un sueño raro que tuvo. Y ahí hace gala de su humor y cinismo relatando sus aventuras después de la hecatombe nuclear en la que solo queda él y otro tipo: “I seen a man I said "Howdy friend, I guess there's just us two", He screamed a bit and away he flew, Thought I was a Communist.” Esa referencia al “Creí que yo era comunista” es una joya, porque en realidad Bob lo era! El doctor le responde que ha tenido el mismo sueño, pero que no lo vio a él. "I'll let you be in my dreams if I can be in yours". La narración es ágil y divertida, y no deja de tener sus dardos, pero me imagino más a Bob frente a una pared de ladrillos en un anoche de comedia que con su guitarra y armónica.

“Corrina, Corrina” es una canción tradicional, al que le agregó un arreglo con bajo y batería, pero en el que sigue resaltando más el delicado arpegio y la melancólica armónica con la que hace el interludio instrumental, más largo de lo usual en él. Bob canta con delicadeza y emotividad, también inusuales. De hecho, todo el Freewhwwlin’ tiene uno de los mejores performances vocales de Bob, hay que resaltarlo. La canción es simple y bella, pero no demasiado relevante, y se entiendo su inclusión simplemente porque aplica a la forma en que extrañaba a Suze: “Corrina, Corrina, Gal, where you been so long?”

“Honey, Just Allow Me One More Chance” es una canción de Henry Thomas escrita en 1928, aunque Dylan se coacreditó el arreglo. Es un temita Folk con cierta base blues, en el que le ruega a la chica que le dé una última oportunidad. Bob juega al payaso con el guitarreo, la entonación e inflexiones, el ritmo, y con la letra que adaptó: “Well, I’ve been lookin’ all over, For a gal like you, I can’t find nobody, So you’ll have to do, Just-a one kind favor I ask you: ’Low me just-a one more chance!”. Un temita inocente, simpatico, de apenas 2 minutos, y que nos muestra que Dylan también tiene un lado ligero.

El disco cierra con “I Shall Be Free”, que está “basada” en "We Shall Be Free" de Lead Belly y reinterpretada por Woodie Guthrie. Uno pudiera pensar por el título que será otro himno por los derechos civiles, pero aquí también hace al payaso, y es también una pieza más para estar frente a la pared de ladrillos que con una armónica y guitarra. Al menos hay versos divertidos: “Well, my telephone rang it would not stop, It's President Kennedy callin' me up, He said, "My friend, Bob, what do we need to make the country grow" ? I said, "My friend, John, "Brigitte Bardot, Anita Ekberg, Sophia Loren, Country'll grow.” Pero definitivamente es un anticlimax para cerrar el disco, sobre todo considerando que llega casi a los 5 minutos.

 

En fin. Es un tremendo disco, que rompió muchos moldes y a la vez, sentó demasiadas bases. Debo agregar que es tremendamente difícil hacer un balance entre canciones de protesta, de amor/desamor, de ligera comedia, anecdóticos. Solo Silvio lo puede igualar con esa aparente facilidad, aunque me he prometido tratar de no compararlos. Creo que ya no logrará dicho equilibrio en ningún otro álbum. El Times They Are A-changing es mucho más político, pero se pierde ese balance, esa sinceridad y espontaneidad que impera aquí. Esa es la magia del Freewheelin’. Bob aún carecía de pretencionismo, luce fresco, en ocasiones demasiado maduro, incisivo y filosófico, pero también se puede ver su lado espontáneo, divertido y algo verde. Es cierto, quizá dura demasiado. 50 minutos para un disco es mucho no sólo para la época, y hay uno o dos temas algo desechables, que no aportan gran cosa ni en lo musical ni en lo lírico, y por ello me resisto a darle la calificación perfecta, aunque un día de éstos pudiera arrepentirme. Pero la mayoría de las rolas tiene cosas interesantes, que se van descubriendo en capas con cada oída, y hay al menos 3 o 4 temas que se volverían clásicos eternos, vigentes aún hoy en día, sobre todo ahora que es evidente la intención de genocidio sobre el pueblo de Palestina. Por eso este disco es tan relevante. No sólo puso a pensar a su generación. Nos DEBE poner a pensar a nosotros, a más de 50 años de distancia. Sobra decir que es su mejor disco acústico. En inglés, insisto, sólo Bob Dylan es capaz de hacer un disco majestuoso, radiante y nutritivo, sólo con una guitarra, una armónica y su afilada pluma… Un Must Have absoluto.

 

  

Por Corvan 

 

Letras de El Traductor de Rock 

 

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