THE RESISTANCE (Muse, 2009)

Artista: Muse (C)
Fecha de Grabación: 2008 - 2009
Fecha de Lanzamiento: 14 de Septiembre, 2009. UK.
Discográfica: Warner Bros
Productor: Muse
Calificación: 6.5

 

 

Era: Alternativo II: La Gran Explosión (1990-1999)

Subgénero: Progresivo  

Mejor Canción: United States of Eurasia

Canciones: 1) Uprising; 2) Resistance; 3) Undisclosed Desires; 4) United States of Eurasia (+ Collateral Damage); 5) Guiding Light; 6) Unnatural Selection; 7) MK Ultra; 8)I Belong to You (+ Mon Coeur S'ouvre à ta Voix); 9) Exogenesis Symphony, Pt. 1 Overture; 10) Exogenesis Symphony, Pt. 2 Cross Pollation; 11) Exogenesis Symphony, Pt. 3 Redemption.

 

Entre más alto sube un objeto más fuerte es la caída. Y entre más altas son las expectativas, más fuerte es la decepción. En este caso no es sólo decepción lo que me provoca éste disco de Muse, es coraje. Y es que cuando un disco simplemente representa un bajón de nivel, no hay nada que la banda pueda hacer, hacen falta las musas y ya, la banda podrá o no recuperarse del bache en su próximo trabajo.

Pero en este caso Muse se va a los extremos. Por un lado se va a la fórmula de sus canciones más comerciales y sencillas que ya les significaron algún éxito en el pasado, tales como “Feeling Good” o “Starlight”, que son ligeras e inocentes para los estándares del trío, cierto, pero fueron hechas sin mayores pretensiones, quizá como un mero desahogo o gusto personal; y a pesar de ser simplonas, funcionan muy bien y refrescan sus respectivos discos. Sin embargo aquí empiezan el álbum con rolas artificiosas, simples y con la intensión tatuada de repetir el éxito radial de las ya mencionadas. Tienen una intensión muy explícita, y eso las vuelve canciones con una pretensión: ser éxitos de radio, y ergo, generar libras. Estas canciones están a años luz de las estructuras complejas, los riffs majestuosos y la maestría instrumental de las peores rolas del Origin, el Absolution o el Black Holes. Son rolas pop disfrazadas. Y ni siquiera se esforzaron en disfrazarlas bien, suenan a una banda promedio. El virtuosismo de Bellamy, Wolstenholme y Howard no desapareció de la noche a la mañana, sino que el sonido fue buscado tal cual por ellos, y es lo que me molesta tanto.

Por otro lado, conforme va avanzando el disco las canciones comienzan a hacerse más rebuscadas, con orquestaciones impresionistas, es decir, cuya intensión es impresionar al público, pero sin retomar la frescura e inteligencia de discos previos. Y quizá logren impresionar a las adolescentes que corean “Starlight” en sus conciertos (las llamo “Starlight Army”) y se quedan con el ojo cuadrado en el resto de las canciones de los discos anteriores, pero no con quienes habíamos comenzado a hablar del grupo como una banda progresiva. Así pues, “United States of Eurasia” por ejemplo, comienza muy bien, acercándose por momentos al nivel que les conocemos, pero luego empiezan a hacer esos coros casi copia al carbón de Queen, y se mete un ensamble sinfónico completo y todo se va a la basura a partir del 3:20, en lo que supongo que es “Collateral Damage”.

A partir de ahí hay algunos momentos brillantes, pero los vuelven a arruinar con el pretensionismo enorme que sacaron a relucir con esta obra. Por momentos suenan a Queen, en otros a U2, luego a Depeche Mode, y al final se van volviendo cada vez más rebuscados e impresionistas al grado de hacer una suite en tres cortes que duran en conjunto casi 15 minutos. No fue suficiente con las geniales Tarkus, Thick as a Brick o Echoes, de hace más de 30 años? No es suficiente que los críticos alabaran y reconocieran la maestría instrumental de Muse y la capacidad de tejer complejas pero deliciosas estructuras? No? Claro que no. Tenían que demostrar que podían meterse en intrincados territorios sinfónicos y crear una suite para chorrocientos mil instrumentos. A las Starlight Army que les habrá gustado la primera parte dirán la suite: “Wow, que increíblisissísimo, pero no le entiendo”. Y los que esperábamos el sonido progresivo diremos “Esto es totalmente innecesario, ya se hizo y se exprimió hasta la última gota hace 30 años, porqué me quieren tomar el pelo?” Además de que Bellamy no es Tchaikovsky ni de lejos.

Permítanme desviarme un poco. Cuando Silvio Rodríguez sacó su disco Expedición, como un experimento sinfónico pensé exactamente lo mismo: Te admiro y respeto enormidades, pero lo tuyo no es hacerle al compositor y director de orquesta. Tú eres un maestro de la guitarra, dedícate a eso. Posiblemente un trillón de personas pensaron lo mismo porque su siguiente trabajo fue mucho más sencillo, regresando a lo que sabe hacer, y por lo mismo fue mucho mejor. Aquí pasa lo mismo, con ese afán de romper sus propios límites, la segunda parte del álbum es complejísimo, rebuscadísimo, y la banda se dedica a hacer algo que a leguas se ve que no domina ni se siente cómodo. Y esa incomodidad se transmite en las notas, forzando algunos pasajes instrumentales a encajar con la potencia de las guitarras-batería-bajo. Entonces el disco busca complacer a dos públicos distintos: al inicio a las Starlight Army, y al final a los críticos especializados. Mi idea es que no puedes servir a dos amos y quedar bien con ambos, sobre todo, siendo TAN diferentes.

 

El disco abre con “Uprising”. Este fue el primer sencillo del disco, y cuando lo escuché por radio la primera vez, supe que algo no andaba bien. Y lo sigo escuchando en radio y sigue sin gustarme. Es la cuestión, que esta rola está hecha totalmente para ser un trancazo radiofónico y lo ha logrado. Pero a cambio perdieron la esencia Muse. El riff de bajo con distorsión podría funcionar a pesar de que es muy básico y que no deja de oler vagamente a “Personal Jesus”. El problema es que el teclado de Matt que entra casi de inmediato, es popero, débil y recuerda más los trabajos recientes de Coldplay, lo cual no es precisamente un halago. La comercialización del sonido aumenta con las palmas acompañando el beat al fondo, a lo largo de casi toda la canción. Las melodías vocales son débiles, aunque Matt logra darles cierta intensidad por mementos creando esos lentos crescendos que ya le conocemos. Aún así, es poco memorable, incluso en el coro, y una vez terminada la canción es difícil recordarla. Hay sólo algunos ganchos que logran funcionar, falsos finales, cambios de ritmo y momentos en que las guitarras suenan potentes y los sintetizadores hacen arpegios decentes, como en el coro del minuto 4. Pero básicamente esto está a años luz de “Knights of Cydonia”, no hay un solo decente, y la banda parece ni siquiera esforzarse con este sonido MTViano. Triste.

Sigue “Resistance”, más o menos en el mismo tenor. El principio es muy etéreo con esos sintetizadores aéreos de fondo y un piano haciendo un riff muy a la Vangelis. Me gusta la batería desbocada de la intro contrastando con los teclados, pero cuando parece que la canción va a prender con todo, el beat se mantiene casi igual y Bellamy inicia con otra melodía sosa. El precoro es esta vez pegajoso como chicle, con la banda respondiendo “It could be wrong, could be wrong” a cada frase de Matt y hay en esta parte una gran labor de bajo, pero luego llega el verdadero coro con la frase “Love Is Our Resistaaaaaaaaaaaaance”, dando un giro de la melodía al pop más empalagoso y rascadólares. Después del coro, al 2:30 hacen un parón y regresan a la secuencia de sintetizadores aéreos. Ese sonido “Vangelis” no me termina de cuadrar. Luego se repite todo hasta el 4:40, cuando meten un puente potentísimo, recordando el viejo nivel de Muse, pero parece encajado demasiado a fuerza y no cuadra con el resto de la rola, dando la impresión de que hicieron tres o cuatro canciones distintas que no tenían nada que ver y las pegaron como pudieron. Aunque hay tremendos momentos de bajo y la batería también luce bestial casi toda la rola, no hay unidad, y la canción se siente incómoda, con el coro popero echando a perder las partes buenas, y también con la intensión clara de pegar en radio.

“Undisclosed Desires” es todavía más descarada en este sentido. El riff de teclado me sigue recordando a Depeche Mode pero sin brillo. La canción tiene cierta oscuridad, sobre todo en el coro, de nuevo pegajoso, pero suena muy artificial y forzada. Muy electrónica. No sé, siento que hubiera podido quedar bien en un disco de Depeche con alguna pulida (hasta le quedaría a la voz de Gahan), pero está muy fuera del estilo de Muse y no me queda más que pensar que plagiaron el estilo y el mood nuevamente con fines comerciales. Además este estilo electrónico no permite que se luzcan en sus respectivos instrumentos, suenan como amarrados y con freno de mano. Porqué hacen esto teniendo TANTO potencial?

Después llega “United States of Eurasia (+ Collateral Damage)”, que es quizá la mejor secuencia de minutos al mejor nivel de Muse en este disco. Inicia muy y minimalista, con un pianito muy mono, y Matt cantando de manera casi íntima, con unos juegos de cuerdas fuera del estilo de la banda, pero que no quedan mal. La nitro es larga, tranquila y pausada, y apenas nos vamos ajustando a este cadente vaivén cuando al 1:20, sin previo aviso, hacen estallar la rola muy a la Queen, con todo y los coros que son marca de la casa y una guitarra que parece el mismo May. A pesar del plagio, suena bien, debo reconocerlo, y después hay una secuencia donde la batería suena tremenda, dándole vuelta prácticanmente a todos los platillos para luego hacer una sección que inicia al 1:33 con matices orientales por el arreglo de piano y cuerdas, mientras el bombo retumba, dando una gran potencia al feragmento, sin duda el mejor momento del álbum. Después de esta parte instrumental regresa la voz, iniciando con una buena secuencia, por instantes raya lo cursi, pero regresa esa grandilocuencia queenera en el “United staaaaaaaaaaates…” y esa parte oriental seguida de un impresionante juego de voces descendentes al 3:20 (impresionante ahora sí, no impresionista). Gademe, si pueden hacer aún este tipo de cosas por qué no hacer todo el disco en este tenor? Esta parte es casi 5 de los 6 puntos del disco. Alrededor del 3:50 cambian totalmente, regresando a un piano muy de escuela rusa. No está mal, pero estos cambios tan radicales arruinan lo que llevaban, y casi puedo ver una bailarina de ballet de puntitas. Supongo que es la parte llamada Collateral Damage. No está mal, pero ni es de lo mejor de Bellamy al piano ni sienta bien a la espectacular primera parte.

“Guiding Light” es un mero synth rock muy light, como su título indica. Una rola pop con mucha potencia y un teclado etéreo, con la melodía vocal muy placentera y expresa dedicatoria a la “Starlight Army”. La guitarra está cargadísima de eco, y suena vagamente familiar. Al 1:39 nos podemos dar por fin cuenta porqué! Suena a la guitarra de The Edge! Al 2:05 le sube a la distorsión y ahora pasa a sonar de nuevo a Brian May. Pero el aire cursi y sentimentalista no se le quita a la canción en ningún segundo. Esta rola la pudo haber compuesto la banda de mi vecino emo de 15 años.

Enseguida “Unnatural Selection”, que debió haber sido el título del disco. Inicia con un aire más solemne, y un teclado como de iglesia, pero luego la canción prende y empiezan con un riff más rockero, no tan intrincado como los que Matt solía hacer, pero tal vez el más decente del disco. Sin ser maravillosa, es buena a secas, con cambios de ritmo, aunque la guitarra satura demasiado por momentos. Al 3:20 hacen bajón casi fúnebre y van construyendo tensión poco a poco, con un solo cargadísimo de feedback y un matiz apocalíptico, muy a la Black Sabbath, sólo que esta vez funciona mejor. Al 5:35 termina esta parte y regresan a la secuencia original. De manera totalmente innecesaria. Pudo haber terminado ahí sin problema, pero el alargue resulta excesivo y repetitivo, con los últimos instantes casi metaleros. Bah! Que más da, al nivel mostrado en las otras canciones, me veo obligado a aceptar que está por encima del promedio, así que la marco en rojo.

“MK Ultra” tiene otro riff en apariencia complicado, pero complaciente y débil. La melodía vocal es poco trabajada y memorable. Al menos demuestran un poco más de técnica individual. El coro empieza bien, pero luego pierde fuerza y se vuelve demasiado débil con un bajo excedidísimo de distorsión. Esto es lago que no les había pasado antes, la saturación es demasiada. Al próximo disco deberían pensársela antes de producirse a sí mismos. En fin, la rola es una multi partes que intenta retomar el estilo ambicioso de la banda, pero se queda a medio camino ya que de nuevo no se nota una unidad. Al menos, como decía, rescato que se nota la técnica individual de los tres.

Seguimos con “I Belong To You (+ Mon Coeur S'ouvre à ta Voix)” que es ligera, pero me gusta el tono juguetón y desenfadado del teclado. Al menos me parece más sincera, original y trabajada que las otras dedicadas a las “Starlight Army”. De hecho, se puede disfrutar, tiene un sabor agridulce por el piano juguetón y el bajo marcado y sombrío. No es un derroche técnico, pero esta vez hace un gran trabajo en equipo para hacerla funcionar. Al 2:15 pasa lo mismo que en el cuarto track. Estos chicos no saben cuando parar cuando están haciendo las cosas bien, se les inflama el ego y hacen un fragmento pseudoclásico con una orquesta impresionista y de nuevo tenemos a las bailarinas de ballet brincando en nuestra mente retorcida. Bellamy, neta, haz un disco de música clásica rusa con un pseudónimo! Al 4:35 regresamos a la parte divertida con todo y un solo que parece ser de oboe. Por más raro que parezca, suena bien. El problema de la canción es esa parte media que no encaja ni a martillazos.

Uff! Llegamos a la parte más complicada. La suite sinfónica en tres partes llamada “Exogenesis” que en conjunto dura casi 15 minutos. La primera se llama “Overture” y no me desagrada nada. Muse pudo haber dejado este fragmento como cierre delálbum, o como inicio para no matarnos de aburrimiento. Me gustan los vaivenes generados por las cuerdas y el canto en falsetto, creando claroscuros a lo largo de los más de 4 minutos que dura este track.

Después está la parte llamada “Cross Pollation” donde Bellamy hace un juego de piano de buen nivel, con la orquesta haciéndole juego al fondo. Tiene un tono melancólico, triste y azulado. La verdad me gustaba más para que estos cortes fueran totalmente instrumentales si ya se iban a meter a la composición orquestal. Al 1:50, a un buen inicio sinfónico le meten toda la caballería con los instrumentos a todo lo que dan, arruinando el momento íntimo que tanto trabajo les había costado. Los juegos de intensidad están mal trabajados, sin preparaciones, por lo que la canción se vuelve traicionera y cansada. E impresionista. Y aburrida.

La tercera parte llamada “Redemption” es más o menos la misma fórmula. Un pianito tipo “el piano más triste del mundo” con la orquesta atrás. Y cuando apenas empezamos a disfrutar, entra la batería y bajo. Afortunadamente de una manera más moderada, pero rompen esa sensación de ensueño de la primera parte sin aportar realmente nada. Y luego, que creen? Para variar, (sarcasmo mode on) regresan a la parte del pianito más triste del mundo, sin el resto de los instrumentos eléctricos, para cerrar. La misma fórmula en las tres partes. En fin. No son horribles realmente, pero no son compositores clásicos, no le veo mucho sentido a tres partes, ni a 15 minutos, ni a repetir las fórmulas, por lo que la pieza completa resulta excesiva y aburrida. En una palabra: innecesaria. Además no es lo que más domina Muse, y eso se nota en que hacen el mismo truco en las tres piezas, sin manejar muy bien la tensión e insertando bajo y batería como si fuera una obligación y no porque las partes los requieran. La suite no parece que ser muy comercial, así como para que pongan en radio los 15 minutos (los radioescuchas que vayan en sus autos pueden causar accidentes por narcolepsia repentina), ni me parece que sea una obra de arte que realmente haga que los críticos especializados se pongan de pie. Al menos esto no los hace mejores músicos de lo que ya eran considerados y los puristas clásicos, seguidores de Tchaikovski o Rajmáninov tampoco van a comprar este disco sólo por estas píezas.

 

Me alegra haber sido cauteloso por el sonido ligeramente más comercial del Black Holes & Revelations y no haberles dado una calificación de B como banda, ya que este nuevo disco fue realmente una decepción y una tomadura de pelo. Muse se engolosinó con la fama y el éxito comercial por un lado y por las críticas y los elogios por el otro, haciendo un disco buscando complacer ambas partes y fracasando rotundamente.

El disco empieza absolutamente comercial, luego se comienza a balancear el sonido y a recuperar el mejor nivel de la banda en un par de temas, y fragmentos de otros, haciendo al menos temas decentes en la parte media; al final se van volviendo cada vez más pretenciosos y se exceden con esa suite tan fuera de lugar, de duración, de público y de época.

Otra cuestión para ponerles apenas un 6.5 es que este disco ya estaba hecho. Encontramos a Depeche Mode, a Queen, Coldplay, U2, Tchaikovski y Rajmáninov, pero a Muse, al verdadero Muse apenas lo vemos en 2 o 3 canciones. Y eso es triste. Quizá sus oídos no sangren, y ustedes digan "qué exagerado con la nota", pero en lo que deben coincidir es que Muse tiene con qué hacer discos tremendamente más buenos, no necesita vender su sonido y su esencia para seguir vendiendo, ya lo estaban haciendo muy bien con el virtuosismo e inteligencia que tenían.

 

Ya sé que de todos modos, si no lo han escuchado y son fans de Muse no me van a creer y van a querer juzgarlo ustedes mismos.

 

 

Por Corvan 

 

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