THE SEX PISTOLS

I Am An Antichrist

I Am An Anarchist

Don´t Know What I Want

But I Know How To Get It

 “D+”

 

Década Principal:

70's

Eras Principales:

Punk (1976-1980)

Miembros Clave:

Johnny Rotten: Voz

Glen Mattlock: Bajo

Sid Vicious: Bajo

Steve Jones:Guitarra

Paul Cook: Batería

Canciones Clave:

Anarchy In UK, God Save The Queen, Pretty Vacant, Holidays At The Sun, Bodies, Problems

 

Es uno de los momentos más legendarios de la historia del Rock. Todos hemos visto el vídeo en alguna ocasión: es el 14 de enero de 1978 y The Sex Pistols se disponen a cumplir con la tradición de los bises en su concierto en el Winterland Ballroom de San Francisco. Pero un Johnny Rotten cansado y extrañamente apático anuncia que solo tocarán una única canción más. You'll get one number and one number only because I'm a lazy bastard. La canción escogida es un cover del No Fun de The Stooges. Sid Vicius interpreta una vez más su caricatura de personaje que le ha convertido en el absurdo emblema de la banda, un personaje que le está devorando por completo y que le llevará a la tumba en apenas un año. No sabe tocar pero eso no importa. Él es una auténtica diva posando ante sus fans. Texas ya ha quedado atrás y sus heridas van cicatrizando. Cook y Jones son los únicos que se toman la canción realmente en serio. Son los únicos a los que alguna vez se les pasó por la cabeza que The Sex Pistols hacen música. Bueno, es verdad que también lo pensaba Mattlock pero Mattlock ya es historia pasada. Rotten por su parte acaba por sentarse en el escenario. Canta el No Fun haciendo suya la letra, preguntándose en voz alta por qué sigue con toda esta farsa, esperando que todo se termine de una puñetera vez. Y cuando la luces se apagan, antes de tirar al suelo el micrófono, hace al público una pregunta:Ever get the feeling you've been cheated? Good night. 

Y ahí se terminó todo. Una vez más, The Dream is Over, pero en esta ocasión más melodramático que nunca. En pleno concierto y grabado para la posteridad. ¿Y cómo hemos llegado hasta aquí? 

 
 

Toda esta rocambolesca historia comienza en Londres, en 1974, con Steve Jones pidiéndole a Malcolm McLaren que apadrinase su recien formada banda. McLaren era un tipo peculiar, contradictorio y ferviente admirador de Durruti y de los situacionistas que regentaba una tienda de moda rocker llamada Too Fast To Live en la que había una jukebox. Steve Jones, por su parte, era el típico vándalo londinense de los 70s, uno más de aquella juventud de clase obrera desesperanzada, víctima de una asfixiante crisis económica y con la fantasmagórica amenaza nuclear pendiendo sobre sus cabezas. Jones era un ladronzuelo que robaba más por gusto que por necesidad y la ropa de Too Fast To Live era uno de sus objetivos habituales. También lo eran los equipos de música de las grandes estrellas del momento; de este innoble modo había logrado juntar un equipo realmente impresionante a costa de Bowie, de Iggy Pop, de Rod Stewart, de Keith Richards, etc y no le fue difícil formar su propia banda. La banda se llamó The Strand y además de Jones que era el vocalista, estaban Paul Cook que tocaba la batería, y Wally Nightingale que era el guitarrista y a quién se le atribuye la idea de montar el grupo. No parecían gran cosa pero McLaren aceptó de todos modos con la idea de que tal vez así Jones dejaría de ratearle. Fue entonces que también se unió a la banda un tipo llamado Glen Mattlock que trabajaba en la tienda de McLaren y que tocaba el bajo. 

Tras firmar con The Strand, McLaren hizo un viaje a Nueva York de varios meses durante los cuales probó y fracasó como manager de The New York Dolls. Pero esa estancia de McLaren en Nueva York supuso un momento importante en la historia y evolución del Rock. Por aquella época, Legs McNeil había bautizado su fanzine como Punk y sin pretenderlo había puesto nombre a un movimiento contracultural que iba abriéndose paso principalmente a lomos de The Ramones, Television y otros hijos bastardos de The Velvet Underground. El Punk había surgido como respuesta contundente y desmedida al narcisismo del Rock Progresivo, a sus demostraciones autocomplacientes en formas de solos interminables en canciones con duraciones ridículas, a sus espectáculos sobrecargados sobre inmensos y carísimos escenarios no aptos para epilépticos. El Punk, harto de virtuosismo bostezante encumbró al músico amateur al grito de “Do it yourself!” y recuperó la sencillez e inmediatez de los patrones del Rock más primitivo dotándolo de toda la velocidad, contundencia y distorsión posibles, convirtiendo a The Stooges y a los primeros The Who en inesperados profetas del emergente estilo musical que pronto sirvió para canalizar toda la furia que acumulaba una juventud en profunda depresión. Y pronto el Punk ya no era solo un estilo musical si no todo un movimiento contracultural que señalaba a sus enemigos con dedo acusador: los políticos, los hippies, las fuerzas del orden, el Rock Progresivo,… el Punk odiaba el amor y odiaba la guerra. Sin esperanzas de futuro solo queda la rabia. Y así los punks se subían al escenario mostrándonos las muecas más desagradables de las que eran capaces, insultando y escupiendo al público.  

Aunque The Ramones le aburrían, McLaren se sintió fascinado por el Punk como concepto y sobre todo por el personaje y la estética de Richard Hell de Television y cuando regresó a Londres lo hizo cargado de nuevas ideas. Para empezar cambió la temática de su tienda y la encaminó hacia el cuero y el sadomasoquismo y luego la rebautizó como Sex, catalogándola como anti-moda. En cuanto a The Strand, a McLaren le sobraba Nightingale para llevar a cabo sus planes porque era “demasiado bueno”. Asi que Wally se fue a la calle, Jones cambió el micro por la guitarra y la banda se puso a buscar nuevo vocalista. Bernard Rhodes, un amigo de McLaren que más tarde se convertirá en el manager de The Clash, se fijó en un chaval con el pelo verde que llevaba puesta una camiseta de Pink Floyd desgarrada, sujeta con imperdibles, con agujeros en los ojos de los miembros de la banda y con un “I hate” añadido al “Pink Floyd” original. El chaval se llamaba John Lydon pero el deplorable estado de su dentadura le otorgaría el alias de Johnny Rotten. Su imagen era perfecta para el concepto de banda que tenía en mente McLaren. Su audición consistió en cantar el I'm Eighteen de Alice Cooper junto a la jukebox de la tienda de ropa con el cabezal y la manguera de una ducha haciendo de micro. Nunca se había propuesto ser cantante pero le ofrecieron el micrófono de The Strand y lo aceptó. Era agosto de 1975. 

El grupo cambió entonces su nombre por QT Jones & His Sex Pistols para luego quedar definitivamente como The Sex Pistols. Hay quien dice que el nombre de The Sex Pistols era una explícita referencia a la tienda de ropa de McLaren mientras otros hablan de una banda callejera neoyorkina. A menudo, con los Pistols es muy complicado distinguir la realidad de las leyendas urbanas y de los bulos que montaban y difundían ellos mismos. De cada hecho siempre encontraremos varias versiones diferentes. 

Eufemísticamente podríamos decir que en lo musical The Sex Pistols no eran nada del otro mundo pero vamos a decirlo claramente: eran MUY malos. En la escena del Punk inglés más primigenio, The Sex Pistols era una de las peores bandas que se recuerdan. Y, sin embargo, a pesar de lo mal que tocaban, pronto se convirtieron en la banda de la que todos hablaban. Ninguna otra banda resultaba tan ofensiva y grosera sobre el escenario ni tampoco fuera de éste. Las peleas, los incidentes, los alborotos jamás faltaron a un concierto de los Pistols. Los insultos, las botellas y los escupitajos sobrevolaban siempre el escenario... en ambas direcciones. Su actitud y puesta en escena aseguraban siempre controversia y titulares jugosos. La mezcla con el amarillismo de la prensa británica auguraban un coctel explosivo. Lo que nadie supo calcular fue la magnitud de la explosión. La industria musical, la prensa, el público, todos estaban acostumbrados a posers profesionales que interpretaban el papel de malotes con la mayor naturalidad posible como parte del negocio, sabiendo perfectamente dónde estaba el límite. Pero The Sex Pistols no tenían límites. Y además el producto que ofrecían no era la música si no el caos. Y esto pocos supieron comprenderlo a tiempo. Bill Grundy no lo comprendió y le costó su puesto de trabajo como presentador de Today tras uno de los mayores escándalos en directo de la televisión británica. 

El Punk se expandía de modo ruidoso e imparable. Los parias de la decadente sociedad inglesa habían encontrado el modo de expresar toda su frustración y su descontento. Y ese modo muy a menudo incluía el alboroto y la violencia. En este caldo de cultivo se formó The Bromley Contingent, un grupo de incondicionales que seguía a The Sex Pistols a todas partes casi como unas vulgares gruppies, y entre cuyos adeptos nos encontramos nombres como Billy Idol o Siouxie Sioux (que más tarde formaría Siouxsie & The Banshees, de cuyo batería, Sid Vicious, no tardaremos en tener noticias). The Bromley Contingent convirtieron a The Sex Pistols en la gran referencia cultural de Londres y a Sex, la tienda de ropa de McLaren, en el punto neurálgico que dictaba tendencia en cuanto a moda y estética: el Punk dominaba Londres y los Pistols eran el nuevo mesías. Sin haber publicado un solo disco, todo cuanto hacían o decían se viralizaba e inspiraba a toda la juventud londinense. Y todo cuando ellos hacían y decían suponía un nuevo escándalo en su endiablada trayectoria.  

Y entonces The Ramones publicaron su primer disco y aunque no tenían nada que ver con The Sex Pistols ni en cuanto a estética, ni ideología, ni puesta en escena ni incluso en cuanto a música, el éxito de Ramones (abril de 1976) supuso la expansión de la fiebre Punk a todo el territorio británico y facilitó el camino de los de McLaren. 

EMI captó rápidamente el alcance que tendría el Punk en las islas y decidió lanzar el anzuelo fichando a The Sex Pistols por un anticipo de 40mil libras. Para EMI parecía una apuesta segura y para los Pistols el ser la primera banda Punk inglesa que fichaba por una gran discográfica, les puso por encima de otras formaciones como The Damned o The Clash que aportaban un enfoque musical mucho más interesante. Rotten y compañía se metieron en los estudios del gigante discográfico y grabaron su primer single: Anarchy in UK que se publicaría a finales de noviembre de 1976 y que con la fuerte carga ideológica de su letra supuso una auténtica conmoción social y musical, convirtiéndose inmediatamente en el himno generacional de los desarraigados. Su portada, con la Union Jack hecha jirones unidos por imperdibles también pasó a formar parte de la cultura popular. Y por supuesto el single entró directamente al nº1 de las listas anglosajonas. La popularidad de la canción también supuso que a muchos se le abriesen los ojos con el Punk. De pronto se hizo evidente que el Punk era política y socialmente peligroso y surgieron el boicot y la censura que ya no abandonarían a The Sex Pistols hasta el final de sus días. A partir de este momento las canciones de la banda dejaron de emitirse en televisión y emisoras de radio. Muchos conciertos eran suspendidos por presiones políticas y esas mismas presiones terminaron incluso por obligar a EMI a romper su contrato. 

Pero si Anarchy en UK fue el Hiroshima del Punk, los Sex Pistols ya tenían en la recámara el Nagasaki: God Save The Queen -que tras la ruptura con EMI esperaba por un sello discográfico que la publicase- suponía un ataque directo al poder de la intocable monarquía. En aquel momento criticar a la corona suponía romper con un gran tabú. El propio Mattlock pensó que aquello era ir demasiado lejos y que estaban perdiendo el control de su criatura. Dejó la banda en febrero de 1977 insinuando una mala relación con un Johnny Rotten endiosado. Por su parte, McLaren diría que lo echaron por su inaceptable gusto por Paul McCartney y Rotten sugeriría que Matttlock habría sido despedido por lavarse demasiado los pies.  

No tardaron mucho en presentar a su sustituto: Sid Vicius, un idiota descerebrado, fanático admirador de la banda con una descontrolada adicción a las drogas de quien ya dijimos que era el batería de Siouxy & the Banshees. Sid tenía esa imagen de James Dean punk que encajaba como un guante en la banda. Que no supiese ni como agarrar el bajo y que estuviese como una cabra no suponía ningún problema. 

McLaren logró firmar con A&M por 50mil libras. Se escenificó la rúbrica de documentos en la calle, ante el Buckingham Place para mayor teatralidad. El God Save the Queen pasó a producción pero ahí fueron los propios empleados del sello y otros músicos de A&M los que presionaron para que no se publicase el sencillo. La discográfica terminó por ceder a las presiones políticas y de sus trabajadores y rompió el contrato con The Sex Pistols. Los discos que ya se habían impreso del God Save The Queen se destruyeron casi en su totalidad, aunque un reducido número de copias sobrevivió para convertirse en uno de los vinilos más cotizados por los coleccionistas. 

Finalmente fue Virgin quien en mayo del '77 publicó el segundo single de unos Sex Pistols que firmaban así su tercer contrato discográfico en apenas 6 meses. Y, por supuesto, God Save The Queen (que intencionadamente Rotten pronuncia como “shave”) supuso el escándalo mayúsculo que se esperaba. A pesar de la fuerte censura de los medios de comunicación y de que muchas tiendas de discos se negaron a comercializarlo, el single alcanzó el nº2 en los charts ingleses solo por detrás del I Don't Want to Talk About It de Rod Stewart aunque corre el rumor -nunca desmentido- de que las listas se manipularon para que la ofensa a la reina no fuese aún mayor. La línea “No future” se convirtió en nuevo lema lapidario para el movimiento y la imagen de la reina Isabel II censurada por el nombre de la banda y el título del sencillo constituiría también otra potente imagen que los Sex Pistols dejaban tras de si. Los escándalos se sucedían uno tras otro. La prensa se frotaba las manos cada vez que alguien los nombraba. En Junio se subieron a un barco para dar un concierto desde el Tamesis con la intención de que durante los festejos por los 25 años de Isabel II en el trono se escuchase el God Save desde el palacio de Westminster. Varios botes de la policía abordaron como corsarios la embarcación de la banda y pusieron fin a la provocación. 

Las dificultades para burlar el boicot político y actuar les obligó a presentarse a los conciertos furtivos bajo seudónimos en lo que se conoció como The Sex Pistols On Tour Secretly. 

La banda iban cumpliendo fases del plan maestro de McLaren y el siguiente paso era grabar el ansiado disco y ahí las carencias de Sid Vicius se convirtieron en un problema real. La mayor preocupación de todos era que Sid no entrase en los estudios, algo que se logró gracias a que enfermó de hepatitis y solo pudo grabar unas líneas sueltas para Bodies. Aunque se intentó contratar a Mattlock como bajista de sesión, al final sería Jones quien grabaría el tosco y estruendoso bajo que retumba a lo largo de todo el álbum. 

Sería a finales de octubre de 1977 que se publicaría el esperadísimo y tan controvertido como crucial Never Mind The Bollocks. Here's The Sex Pistols que inmediatamente se convertiría en el momento cumbre del Punk y consiguientemente en un destacado Nº1 a pesar de todos los esfuerzos de las administraciones por dificultar su difusión. ¿Es un buen disco? Evidentemente todo su valor radica en lo extramusical, en lo emotivo e iconográfico, en haberse convertido en el mayor símbolo representativo de toda una generación, En cuanto a lo artístico, creo que es un disco muy plano y monocorde y que hay cierta sobre-valoración pero que tampoco es tan horrendo como he llegado a escuchar. Sin duda, despojado de todos su componente no-estrictamente-musicales, para alguien que no es un seguidor del Punk -y yo no lo soy- es un disco menor. 

Con Never Mind The Bollocks los Sex Pistols tocaron el cielo pero a partir de ese momento comenzó su brutal desplome. Parecía imposible presagiar que en apenas dos meses y medio se habrían disuelto. 

Las dificultades y los escándalos estaban alcanzando cotas que hacían que la situación siempre se antojase insostenible. La banda vivía en eterna tensión. Los conciertos por tierras inglesas se suspendían uno detrás de otro. Su gira por los USA se postergaba sin fecha definitiva por problemas con los visados por tener antecedentes penales. The Bromley Contingent se habían disuelto definitivamente, cansados ya de tanta polémica. Para el colmo la llegada de Sid Vicious fracturó por completo el delicado equilibrio que sostenía los cimientos de la banda. El resto de integrantes no veían en Sid a un punky radical que tocaba el bajo y que se reía provocando el caos y la polémica si no a un auténtico yonqui chiflado incapaz de tocar dos notas seguidas correctamente cuyas payasadas atraían todas las miradas. Es por esta época que Sid comenzó su tormentosa relación con una gruppie llamada Nancy Spungen. No fue como Lennon conociendo a Yoko. Más bien fue el fuego conociendo a la polvora. Nancy estaba tan loca como Sid, si no lo estaba más. Juntos se consumieron y se destruyeron abrazados a la heroína. 

En la navidad de 1977 aprovechando las fechas que había dejado libres el aplazamiento de la gira americana, The Sex Pistols dieron un par de actuaciones en Huddersfield junto a un concierto benéfico matinal. Fueron sus últimas actuaciones en tierras inglesas en muchos años, hasta la recurrente y postuma reunificación recaudatoria. 

En enero se embarcaron por fin para iniciar su gira por los Estados Unidos. Inicialmente la gira se había estructurado en dos partes: una primera parte recorrería la parte norte del país por ciudades de mentalidad más abierta, presumiblemente más favorable para un espectáculo como el suyo. La segunda parte del viaje atravesaba el ultraconservador territorio sureño que difícilmente aceptaría a The Sex Pistols. McLaren había preparado esta parte de la gira de cara a la provocación y el conflicto. El aplazamiento de fechas trajo consigo la suspensión de todos los conciertos previsto en la zona norte. Por lo que todo se reducía a Tennessee, Lousiana y Texas lo cual directamente condenaba la gira al fracaso.  

Sid Vicious llegó a los USA en muy malas condiciones, con gravísimos niveles de adicción a la heroína. Su popularidad estaba resultando catastrófica para él pero en su nebuloso universo paralelo era una auténtica estrella de Rock y su deseo de morir antes de los 30 estaba cerca de cumplirse. En San Antonio Sid golpeó a un espectador en la cabeza con el bajo. Y no fue un golpecito. Si tienen en mente a Paul Simonon en la portada del London Calling pueden hacerse a la idea. Resulta milagroso que el agredido pudiese poner una denuncia en los juzgados.  

En la ultra-moralista Texas Sid llegó a tocar fondo. Ante un aforo en el que la mayor parte del público eran vaqueros que no habían venido a verlos a ellos si no a marcar su territorio, se rajó en el torso un “Gimme a Fix” con una botella rota. “All cowboys are queers!” gritó a la muchedumbre alborotada. Una mujer se aupó al escenario y le dio un puñetazo que le dejó sangrando por la nariz. “Look at this living circus” exclamó un sorprendido Rotten que apenas podía contener la carcajada pero que ya comenzaba a dar claras señales de haberse cansado de todo aquello. ¡Ah! y después del concierto Sid aún tuvo ánimos para retar a su propio guardaespaldas a una pelea en la que recibió una soberana paliza. ¡Menuda noche, amigo! 

 
 

Y así llegamos a la escena que describíamos al principio, con Johnny Rotten preguntando al público del Winterland Ballroom de San Francisco si alguna vez habían tenido la impresión de que los estaban estafando. Solo habían pasado 28 meses desde aquella pseudo-audición al lado de la jukebox de la boutique de McLaren. E irónicamente, todo este descontrol apenas les había reportado beneficio económico. Tres de los miembros de la banda seguían viviendo con sus padres y el cuarto dormía en el local de ensayo. Por poner un ejemplo, la actuación final en San Francisco proporcionó a cada uno de los Sex Pistols unos 70 dolares. 

  

La historia luego de The Sex Pistols nos dejó al Punk herido de muerte pero encontrando una vía de salvación en la fusión y en la mutación hacia sonidos algo más elaborados y experimentales. Los sintetizadores y la música electrónica tomaron el mando y las guitarras y la distorsión empezaron a perder su liderazgo incuestionable desde tiempos de Chuck Berry. El Punk moría y tras de si dejaba un panorama desolador. 

Rotten recuperaró su apellido Lydon y montó una nueva banda, Public Image Ltd. que alcanzaría un cierto nivel de éxito en sus primeros años pero que terminó los 80's totalmente desfasada. Luego se dedicó a vivir de lo que mejor sabía hacer: crear controversia. Tuvo su propio programa en la VH1. Se dejó ver por realities. De cada grupo nuevo que le preguntaban (Oasis, Gorillaz, Greenday, etc) decía que eran mierda… excepto de Lady Gaga de quien se le escuchó soltar uno de los pocos elogios que le hizo a otro artista en su vida. Se dejó ver en anucios en los que le perseguían unas vacas. Y también grabó varios episodios para Discovery Channel con gorilas, insectos y tiburones por medio. Genio y figura. 

Cook y Jones mantuvieron el nombre de The Sex Pistols durante un tiempo y grabaron varios singles incluyendo No One Is Inocent con Ronnie Biggs, el célebre prófugo participante en el asalto al tren de Glasgow. Luego trabajaron como músicos de sesión y más tarde volvieron a montar juntos otra banda, The Profesionals que no alcanzó ninguna repercusión. Cook, además, trabajaría en los 90's tocando la batería para Edwin Collins (aunque en el célebre A Girl Like You se usaba una pista de percusión sampleada y el trabajo de Cook consitió en tocar ese vibráfono tan protagonista). 

Por su parte, después de ser espulsado de los Pistols en el '77, Mattlock formó una nueva banda, The Rich Kids, sin demasiada suerte y desde entonces se ha embarcado en innumerables proyectos y colaboraciones entre las que destacaría el album Soldier de Iggy Pop con un buen puñado de canciones firmadas por él. 

McLaren vio como su sueño de convertirse en cineasta se truncaba. Primero al quedarse sin financiación para un musical Punk al estilo A Hard Days Night que se iba a llamar Who Killed Bambi? Para el que apenas pudo disfrutar de un día de rodaje. Luego lo intentó con su versión de la historia de The Sex Pistols en formato de falso documental titulado The Great Rock 'n' Roll Swindle en la que se autoproclamaba auténtica mente pensante y manipuladora tras el éxito de la gran banda Punk. Él movía los hilos de las marionetas. McLaren perdería todos los derechos sobre el film tras una demanda de John Lydon. Julien Templen recogería el testigo y terminaría la película llevándose todos los créditos. Dos décadas después los miembros de la banda contestarían a The Great Rock 'n' Roll Swindle con The Filth And The Fury, también dirigida por Templen. McLaren llegó a publicar sus propios discos a mediados de los 80's y no tuvieron mala acogida. Murió en 2010. 

Y Sid… Luego del concierto de San Francisco Sid se trasladó a Nueva York donde descendió a infiernos aún más profundos y una mañana se despertó con Nancy muerta a su lado, con un cuchillo de caza clavado en estómago. Se le acusó de asesinato y alegó estar tan colocado que no recordaba absolutamente nada de lo que había pasado. El asunto tenía muy mala pinta. Fue encarcelado a la espera de juicio y logró salir bajo fianza. Pero ya en la calle rompió una jarra de cerveza en la cabeza de Rob Smith -hermano de Patty Smith- y volvió a entrar en prisión donde pasó un par de meses condenado por la agresión. En la cárcel quiso suicidarse cortándose las venas con una bombilla rota y cuando lo llevaron al hospital los enfermeros evitaron que se arrojase por la ventana. Entre rejas logró dejar las drogas pero al salir se concedió una última noche de vicio para celebrar su puesta en libertad. Su propia madre, que era una conocida traficante de poca monta, le suministró conscientemente una dosis letal. Sid quería morir antes de cumplir los 30. Lo hizo con 21. 

  

La formación original de The Sex Pistols se reunió varias veces, la primera vez en 1996 para una gira bautizada con el explícito y sincero The Filthy Lucre Tour. Desde entonces el matiz evidentemente lucrativo de su apariciones ha enguarrado bastante esa imagen idealizada que se tenía de ellos de tipos con fuertes convicciones ideológicas. Hemos visto participar a Lydon en realities e incluso hemos visto como se vendía la portada del Anarchy In UK para ser impresa en tarjetas de crédito. Eso si, rechazaron su entrada en el Hall Of Fame of Rock con toda la grosería que les quedaba dentro. Pero de aquellos tipos que apenas sabían tocar pero que lograron cambiar la historia de la música no queda más que el recuerdo. Lo dijo una vez Johnny Rotten: "We did what was necessary, that's why we didn't survive. Only the fake survive." 

  

por marlaior

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