THE SOFT PARADE (The Doors, 1969)
Artista: The Doors (B+)
Fecha de Grabación: Oct ’68 – Abr ‘69
Fecha de Lanzamiento: Julio de 1969
Discográfica: Elektra Records
Productor: Paul A. Rotchild

Calificación: 8

 

Era: La Psicodelia (1966-1969)

Subgénero: Acid Rock

Mejor Canción: The Soft Parade

Canciones: 1) Tell All The People; 2) Touch Me; 3) Shaman's Blues; 4) Do It; 5) Easy Ride; 6) Wild Child; 7) Runnin' Blue; 8) Wishful Sinful; 9) The Soft Parade.

 

Este es un disco difícil porque tiene algunas buenas canciones, que generalmente son ignoradas o incluso desconocidas por los no fans, pero en cambio tiene otras muy malitas y poco memorables. La verdad es que es un disco casi casi de Robbie Krieger; es el álbum de la banda en el que más participa él como compositor y arreglista principal, y hasta hace sus pininos como cantante en versos de “Runnin’ Blue”. La otra mitad del material es de Jim, pero no está en su mejor nivel compositivo, quizá porque a esas alturas ya traía fuertes problemas de alcoholismo, tenía en mente la publicación de un par de libros de poesía y además andaba muy desconcentrado por el inicio de sus líos legales por el incidente de Miami. Por cierto, que este es el primer LP en donde los créditos de las rolas no están a nombre de The Doors, sino que se nombra al compositor individual. Esto debido a que en “Tell All the People”, compuesta por Krieger, Jim no estaba de acuerdo con la frase “Can't you see me growing, get your guns”, y deseaba desligarse de ella. Un poco hipócrita si tomamos en cuenta el verso “Better bring your gun” de la canción que titula el álbum y de autoría de Jim, aunque en el griterío y desorden en que la canta, apenas y se nota.

En fin, el disco es difícil, ya que por una parte tiene material complejo y experimental (“The Soft Parade es quizá la rola más compleja de la discografía de los Doors), y por el otro tiene canciones muy ligeras, con orquestaciones e inclusiones de metales (que fueron acribilladas por los fans del sonido oscuro de los anteriores discos, aunque curiosamente “Touch Me” que es la mejor representante de este sonido luminoso, fue un éxito en los charts). Ray no brilla, parece también distraído y sin meterse de lleno al disco, y la verdad es que parece que lo sacaron más por compromiso con la disquera que porque tuvieran material, extendiendo a esta cuarta entrega el “Síndrome del Tercer Disco”.

Pero no todo es malo. Aunque coincido con la mayoría de los que dicen que este es uno de los dos discos más flojos de los Doors como cuarteto (dependiendo del mood, éste o el Waiting For The Sun), no es un disco malo, los Doors en realidad nunca lanzaron un disco malo, pero sí es de los menos impresionantes, y tiene canciones flojas para los estándares de los Doors. Pero si consideramos que son piezas de pop, realmente es mucho mejor pop que el realizado por casi cualquier banda en ésa época… y siendo francos, también le patea el trasero a cualquier disco pop de la actualidad. Aunque hay metales, violines, orquestas, coros enteros e instrumentos que no son tradicionales para la banda, no sólo corren el riesgo de cambiar su sonido, sino que en general lo hacen bien, combinándolos con las melodías y recreando en cierta forma el “Wall of Sound” de Phil Spector. De otra manera, las canciones hubieran sido menos interesantes, o se imaginan “Touch Me” sin metales? Por cierto, que esta canción y “Tell All The People” manejan grandes melodías, muy brillosas y optimistas, algo que usualmente carecen las rolas de los Doors (aunque el sonido oscuro lo dominan mejor, para qué negarlo). Y además, al final está la canción épica más subestimada del grupo: “The Soft Parade” se une a esos cierres colosales de los primeros dos discos, “The End” con sus complejos de Edipo y “When The Music’s Over” con su atmósfera apocalíptica. Después, “Riders On The Storm” será otra épica clásica que cerrará el sexto álbum. “The Soft Parade” no le pide nada a ninguna de esas rolas clásicas, y sin embargo está injustamente olvidada y relegada, con esa deliciosa complejidad multiparte que va de un poema recitado y una canción de cuna, hasta un orgásmico final con infinidad de voces cantando a un tiempo.

 

Aquí es donde, sin nada más que agregar del disco, debería pasar a las canciones. Pero quisiera detenerme un momento en el incidente de Miami, no porque me guste el chisme ni el blog se dedique más a la nota escandalosa del espectáculo que a la música, sino porque creo que la información ha llegado muy errónea, el hecho influyó en el sonido del álbum, y a la postre el juicio y los problemas legales sumirían a Jim en una depresión que lo llevaría a autoexiliarse en Paris y a hundirse en las drogas duras. Lo que nos ha llegado según la historia es que la noche del 1 de marzo del ‘69 en el Dinner Key Auditorium de Miami, los Doors se presentaban por primera vez en Florida, lugar en donde Jim pasó parte de su infancia. Lo que cuenta la historia es que a medio concierto, Morrison, nublado por su status de sex symbol, por ser líder de su generación y la sensación de invulnerabilidad, perdido por las drogas y el alcohol, se sacó el miembro enfrente de la multitud e incitó a la violencia. Hasta el señorón Oliver Stone hace alusión a este mito en la película.

Según Jerry Hopkins, en el libro “Nadie Sale Vivo de Aquí”, que recoge entrevistas directas de los demás integrantes de la banda y de Pamela Curson, no fue exactamente así. Jim había ido meses antes a una obra Performance en el Bouvard Auditorium. Se trataba de un montaje realizado por la compañía europea Living Teathre, en el cual, sin un guión preestablecido, iban guiando a los asistentes a dejar las inhibiciones y ataduras sociales que los condicionaban en su conducta y sentimientos. Durante el Performance, los actores se iban quitando las ropas, y sin hacer una invitación abierta, lograban que el auditorio hiciera lo mismo hasta quedar en ropa interior, nunca desnudándose. Y esto se remarca, ya que la ropa interior en que quedaban era un símbolo de la prohibición social de la desnudez. Jim quedó profundamente impresionado, logrando una sensación de libertad que no tenía desde que la fama lo alcanzara.

Jim no deseaba ser el líder de la revolución social que estaba gestando el movimiento hippie, pero si se iba a dar de todos modos, deseaba ser parte de. Así que, influenciado por el Living Teathre, tomó la fecha de Miami como la elegida para compartir con el público lo que él había experimentado. Desde el inicio se notaba nervioso y contagió con su actitud a sus compañeros. La banda llevaba ya una hora de retraso por lo que el público estaba encendido. Empezaron con “Break On Trough”, pero Jim la interrumpió varias veces. Transcribo tal cual las palabras de Morrison según Hopkins:

“Ahora escúchenme no estoy hablando de no revolución, no estoy hablando de no manifestarse, estoy hablando de pasarlo bien, estoy hablando de pasarlo bien este verano. Todos, vengan a L.A., salgan de aquí, vamos a acostarnos en la arena y a enterrar nuestros dedos en el océano, y vamos a pasarlo bien. ¿Están listos, están listos, están listos, ESTÁN LISTOS?

Después interpretaron “Backdoor Man”, pero Jim la volvió a interrumpir.

“¡Ahora escúchenme! Yo solía pensar que todo esto era una gran broma. Solía pensar que era algo para reírse. Entonces estas últimas noches conocí a algunas personas que estaban haciendo algo ¡Estaban tratando de cambiar el mundo! ¡Yo quiero unirme a ese viaje! Quiero cambiar el mundo. Cambiarlo. Siiiiií... cambiarlo.”

Ray y Robbie intentaron recomenzar la canción, pero tras unos minutos, Jim los volvió a parar.

“Ahora escúchenme, no estoy hablando de no revolución, no estoy hablando de no manifestarse. ¡Estoy hablando de divertirse! ¡Estoy hablando de bailar! ¡Quiero ver a todos de pie y bailando! ¡Quiero verlos bailando en la calle este verano! Quiero verlos divirtiéndose. Quiero verlos correr por ahí. Quiero verlos pintando la ciudad. Quiero verlos haciendo ruido. Quiero verlos gritar. Quiero ver diversión. ¡¡¡Quiero ver SU diversión!!!”

Después cambó el tono de nuevo al ver que no obtenía el resultado esperado.

“Ustedes son una bola de esclavos, son una sarta de idiotas de mierda! Dónde está su libertad? Dejan que la gente los domine, Cuánto tiempo va a durar eso, eh? Cuánto tiempo van a permitir que los pisoteen? O tal vez es lo que les gusta, tal vez les gusta que les hundan la cabeza en la mierda”

Ray ordenó a los demás empezar con “Touch Me” esperando que Jim se callara, pero Morrison explotó:

 

“Hey, un momento! Todo está jodido, lo echaron a perder. Yo no me voy a comer esta mierda.”

Jim empezó a desabrocharse el cinturón y a quitarse el pantalón, tratando de emular fallidamente el Living Theatre, pero evidentemente estaba tan borracho, que todos los presentes estaban mas bien horrorizados. Jim no solía usar calzones, pero esa ocasión sí los llevaba. No era su intención desnudarse, sino quedarse en ropa interior como en el performance, pero los demás no lo podían saber. Un miembro del staff lo tacleó antes de que pudiera siquiera quitarse completamente los pantalones, mientras la banda seguía tocando al fondo. No se suspendió el concierto, sino que la banda siguió tocando una hora mientras Jim conversaba con el público, y al final los invitó a subir al escenario, lo que se volvió un desorden masivo y se tuvo que terminar el show.

El gobierno en un inicio aprovechó la demanda de los organizadores por el desorden final para atacar a Jim por incitación a la violencia pública, pero al ver la oportunidad (había agentes infiltrados que vieron el intento de quitarse los pantalones) se tomó de ese incidente para pregonar que se había desnudado, que había mostrado sus genitales en público y que se había masturbado en el escenario. En realidad el ataque era porque Jim ya se había vuelto una amenaza social importante para ellos, y hasta llegaron a llamar a falsos testigos que no acudieron al concierto para dar testimonio en el juicio.

El incidente de Miami fue el inicio del fin que culminaría con la muerte de Morrison en París, y en este disco lo traía realmente muy distraído, ya que por momentos hubo la posibilidad muy seria de ir a prisión por varios años, es decir, no era un juego del gobierno, la traía muy en serio contra Morrison. Ahora, yo soy un simple reseñista melómano y conociendo lo intempestivo de Jim, tampoco aseguro que la historia “oficial” sea falsa. Simplemente les dejo esta otra versión como dato a considerar.

 

Ahora sí, el disco inicia con “Tell All The People”, de Robbie, la cual es muy simple en letras para el estilo de Jim: “Tell all the people what you see - it's just me! Follow me down!” que se repite infinidad de veces. Jim incluso no estaba muy de acuerdo en cantarla, ya que precisamente motivado por el Living Theatre, deseaba ayudar a cambiar el mundo, pero se negaba a ser una figura mesiánica como muchos lo comenzaban a considerar, y las letras de esta rola no ayudaban mucho. La canción es tremendamente melódica, con fragmentos de mucha clase que suenan a Sinatra en los pocos versos, con pianitos muy cutes y una majestuosa sección de metales. Ya lo comenté, no es lo común en los discos de los Doors, pero se las arreglaron para darle un aire como de película bíblica a esa intro de trompetas. Una orquestación muy clásica, que se repite al minuto uno y básicamente toma el papel del solo, ante los arreglos minimalistas de Ray (un pianito muy simple) y de Robbie (rasgueos y apenas unas notas agudas al final). No es lo mejor de los Doors y es algo repetitiva, pero es una canción pop más que decente.

Sigue “Touch Me”, otra canción de Krieger, muy simple, pero más atractiva, con un tiempo más rápido y de nuevo una excelente orquestación. Este fue el primer sencillo del disco, y el único hit del mismo, llegando a ser uno de los clásicos de la banda. Inicia con una escala ascendente de teclados a manera de intro, y los metales entran casi junto con Jim. La orquestación de los coros es muy cursi (otra vez me puedo imagina r a Sinatra cantando esta parte), pero al minuto 1 hacen un ocomo puente ascendente donde se acuerdan de construir tensión para regresar al “C’mon, C’mon, C’mon Touch me baby”. A Jim se le hacía muy estúída la letra, y en algunos conciertos la cambiaba por “Cum on, cum on, cum on, suck me baby!”. De cualquier forma, Densmore está colosal en la batería, Jim saca sus trucos para lograr hacer funcionar la rola, y al 2:27 logran de nuevo construir tensión instrumental de fondo mientras hay un solo de sax muy jazzero y bien logrado. Finalmente, la rola cierra con cuatro tonos muy marcados que ya deben estar tatuados en el inconsciente colectivo.

Continuamos con “Shaman’s Blues”, una rola psicodélica de Jim y que recupera el tono amenazante de los primeros discos, con Robbie haciendo un gran papel en la guitarra chillante. Buena canción, hipnótica, con un solo de teclado (al fin) con efectos de clavicordio y Jim con esa poesía críptica. Al 3:10 hay un falso final del que regresan de manera bombástica. Esta es de la rolitas a las que nadie presta mucha atención, pero están muy bien logradas, una joya oculta en la discografía de la banda.

Sigue “Do It”, acreditada a Morrison-Krieger. Y ninguno de los dos logra hacerla memorable. Una canción muy sosa, repetitiva, sin ganchos, que sirve solo para enaltecer la imagen de chico malo de Jim. El coro se repite no sé cuantas veces, de manera que de tanto “Please please listen to the Children” dan ganas de darle un zape al primer niño que se cruce en el camino. John nuevamente luce espectacular, pero él solo no logra salvar la canción, que es malita para los estándares de los Doors, pero no es la peor del disco.

Después llega “Easy Ride” una canción mitad country, mitad rock & roll que no funciona en absoluto al no ser un estilo que le siente al grupo. La rola es juguetona, con un ritmo veloz, carente totalmente del sonido oscuro y atmósfera amenazante de los Doors. Totalmente olvidable.

Afortunadamente llega “Wild Child”, con un riff absolutamente descomunal, oscuro, vibrante, sencillo, pero que logra un efecto deliciosamente sobrecogedor. Aquí de nuevo van jugando con intensidades, construyendo tensión, cambiando tonos, haciendo solos enormes, y logrando climax. Jim se siente cómodo en la interpretación vocal y suena seguro y amenazante. Palmas para Robbie, que hace un gran papel en la guitarra. Esta es otra de las canciones que dan buen nivel al disco, aunque no lograron entrar en el status de clásicos.

“Runnin’ Blue” es de las que le dan en cambio, mala reputación al álbum. Otro coqueteo con el country en los versos (cantados por Robbie) mezclado con un ambiente carnavalesco y cabaretero. Las letras son insoportablemente idiotas, dedicadas a Ottis Redding. Los metales esta vez suenan sin dirección y fuera de lugar, y no logran rescatar la rola. Nada. Realmente nada, esta canción no solo no ofrece nada, sino que se me hace insoportable, y afortunadamente apenas dura 2:20.

“Wishful Sinful” corre la misma suerte. Aburrida, con orquestación cursi que no va con los Doors, Robbie desganado haciendo recorridos lentos de los acordes, pero sin esforzarse en absoluto, sin explosiones, sin siquiera atisbos de tensión… Hasta un falso final al 1:40 que no logra funcionar, simple y sencillamente porque nadie quiere que continúe.

Afortunadamente el disco acaba con una obra maestra “The Soft Parade”, uno de los grandes cierres épicos de los Doors. Jim vuelve a estar tan oscuro como antes, mostrando su monstruosidad, el suspenso, la teatralidad… vuelve la creación de tensión al máximo, las multipartes, logrando la canción más compleja de la discografía con sus 8:30 de duración, formando una especie de mini-suite. Cuando los Doors meten la pata, la meten hasta el fondo como en las dos anteriores, pero cuando están a tope logran obras inmensas como ésta. La canción inicia con el famoso poema recitado por Jim: “When I was back in seminary school, there was a person there who put forth the proposition that you can petition the lord with prayer... petition the lord with prayer... petition the lord with prayer... YOU CANNOT PETITION THE LORD WITH PRAYER!” En este fragmento generalmente conocido como “Petition The Lord With Prayer” Jim personifica a un sacerdote, y realmente abruma en los versos finales. Al :35 inicia una parte con hapsicordio, dando un aire renacentista al sonido. El fragmento se conoce como “Sanctuary” por el verso “Can you give me sanctuary, I must find a place to hide”, haciendo referencia a sus problemas legales con un tono de voz negro y absolutamente pesimista. Al 1:30 la canción da un giro total, con un beat rápido y juguetón, de atmósfera psicodélica, con buenos punteos de guitarras y teclados de efectos vibrantes. Robbie hace algunos minisolos buenos mientras Ray hace un bajeo que va haciendo escalas rápidas hacia arriba y de regreso abajo. Al 2:20 otro cambio, con un teclado juguetón, bajando el tiempo como a una canción de niños. Excelente manera de trabajar la canción. Al 3:05 hay otro cambio, con una línea de bajo monumental, entre funky y oscura, guitarras más blueseras, y Jim anunciando “this is the best part of the trip” con toda razón. Ray y Robbie hacen solos a un tiempo mientras John hace un juego delicioso de tambores. Este fragmento viene siendo ahora sí “The Soft Parade” en forma, y de ahí la canción no deja de crecer y volverse más compleja. Lentamente se van agregando más y más Jim’s mientras los solos se intercalan, van creando más y más tensión, y más y más Jims, y la línea de bajo… Uff!!! Al minuto 7 los 10 o 12 Jims que se han agregado recitan a un tiempo y luego se ponen a cantar cada quien por su lado, gritando unos, susurrando otros, logrando una coda apocalíptica y enorme, alcanzando un climax sin darnos cuenta de en qué momento ocurrió. Al 8:10 los Jims desaparecen de pronto para dejar a uno solo recitando cargado de eco: “When all else is failed, we can rip the horses’ eyes and make them sleep”, para acabar inmediatamente con un fade out. Impresionante. La canción además es muy rítmica en su mayor parte, pero sin perder la oscuridad y amenaza típica de los Doors. Una obra de arte, muy subestimada.

 

En fin, hay un par de rolas realmente apestosas, pero lo demás es decente, 2 o 3 son bastante buenas, casi del nivel de los primeros discos, y tenemos una que está entre las mejores de la banda. Así que no es TAN malo como muchos críticos dicen. Al menos no son complacientes ni buscan el sonido descaradamente pop del Waiting For The Sun, por lo que me paree que un 8 es justo. Ya lo dije, no podemos pedir a una banda que saque puros discos de 10, ni satanizar los que son ligeramente más débiles, ni quejarnos luego de que el sonido de una banda no evoluciona. Por supuesto que no es el nivel máximo de los Doors, pero el álbum tiene cosas muy interesantes que hacen que valga la pena darle una escuchada, y quién sabe??? a lo mejor se llevan una buena sorpresa. 

 

 

 

Por Corvan  

 

 Letras de El Traductor de Rock

 

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