THE SONG REMAINS THE SAME (Led Zeppelin, 1976)

Artista: Led Zeppelin (B+)
Fecha de Grabación: Jul 27, 28 y 29 del ‘73
Fecha de Lanzamiento: 28 de Septiembre de 1976, UK
Discográfica: Swan Song
Productor: Jimmy Page
Calificación: 9

                      

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero:  Live Album

Mejor Canción: Dazed & Confused

Canciones: 1) Rock And Roll; 2) Celebration Day; 3) The Song Remains The Same; 4) The Rain Song; 5) Dazed And Confused; 6) No Quarter; 7) Stairway To Heaven; 8) Moby Dick; 9) Whole Lotta Love.

Es curioso que una de las máquinas más potentes de la historia del Rock, Led Zeppelin, que tenía una fama demoledora y apocalíptica en vivo, tenga tan pocos en directos oficiales. Zepp debió ser junto a The Who y Cream,  una de las bandas que te tumbaban y te cambiaban la vida en directo, sin necesidad de toda ese maquillaje, pirotecnia y parafernalia que se fueron agregando en los 70’s. Simplemente la potente música y la personalidad arrolladora de los integrantes. Lo curioso es que oficialmente hay muy pocos registros. Está por supuesto el Live At The BBC, que siempre me parecieron fríos (todos, no solo los de Zep) y más parecidos a un “En Vivo en Estudio” que a la calidez y energía que se transmite en un concierto normal. Y está este disco, que fue grabado junto con la película durante las noches del 27 al 29 de Julio de 1973 en el Madison Square Garden. El disco fue lanzado hasta 1976. La cuestión es que tampoco es de las mejores tocadas de Zep. Aunque la Rolling Stone lo acribilla con sus críticas desmesuradas, debo coincidir con una frase de su review “faltaron las musas”. La banda en 1973 comenzaba su caída. Creo que hasta 1972 sus conciertos aún eran una máquina perfecta de poder, pero ya en 1973, a pesar de que estaban en la cúspide de su fama como banda, parecían cansados y carentes de inspiración. Hay mejores conciertos, generalmente de su primer época, tocando en universidades o lugares más pequeños, aunque son bootlegs. Está por ejemplo el Live On Blueberry Hill de 1970, que musicalmente es una obra perfecta y cada pieza en vivo supera la de estudio. Desgraciadamente el sonido es muy malo. Y está el Live At Southampton University, grabado el 22 de Enero del ’73, con la banda aún a tope, y que en cuanto a interpretación y balance con el sonido, quizá sea el mejor disco en vivo del grupo que he escuchado yo hasta el momento, aunque insisto en que no tuvo lanzamiento oficial.

Pero regresemos a The Song Remains The Same. Aunque dista mucho de ser perfecto, sigue siendo Zeppelin. Sigue siendo poderoso. Sigue siendo un viaje tremendo y un gran despliegue de energía y virtuosismo. El disco y la película fueron grabados, como comentaba, de 3 noches del Tour estadounidense de 1973. Eddie Kramer fue el ingeniero de sonido, usando un estudio móvil, y después mezclándolo como pudo en los Electric Lady Studios de NY y en los Trident de Londres.

La película también fue lanzada hasta 1976, casi en paralelo. Muchos consideran éste el Soundtrack, incluyendo a los mismos integrantes de grupo, aunque originalmente hubo algunas diferencias. La película, para los que no lo han visto, es una mezcla de tomas de la banda llegando al aeropuerto o trasladándose al Madison Square Garden, o en los pasillos, intercaladas con escenas interpretando las canciones en el escenario Neoyorkino, y con tomas absurdas que van desde interpretaciones de mafiosos matándose unos a otros, hasta visiones tolkenianas y fantásticas, como Plant cabalgando con armadura y espada y atravesando bosques y lagos de manera más bien risible. Aunque podemos ver a Peter Grant con su temible personalidad en acción. El video en sí estuvo planeado como un documental. Joe Massot estuvo encargado del terminado de la película, pero a Peter Grant no les gustó el resultado y lo corrió en 1974, cambiándolo por Peter Clifton. Clifton se dio cuenta de que había enormes huecos, además de errores de secuencia. Se supone que los 4 miembros iban a salir exactamente con la misma ropa las 3 noches para evitar estos problemas de edición, pero John Paul y Jimmy hicieron ligeros cambios de vestuario. Clifton recreó el Madison Square Garden en los estudios Shepperton para regrabar el concierto, hacer close ups y rellenar los vacíos. JPJ se acababa de cortar el pelo, por lo que tuvo que usar peluca. Si uno se fija detenidamente en la película, se puede dar uno cuenta de estos detalles, jeje. Pero como aún había huecos, en 1975 grabaron loas temas “extras” correspondientes a sus ondas mágico-cómico-musicales-tolkenianas.
La película es muy peculiar. Aunque no es perfecta, es imposible no recomendarla; es lo más cercano a un concierto de Zep  de lo que jamás estaremos, aunque muchas tomas son distractoras, y como las canciones duran muchas veces más de 10 minutos, de repente es fácil llevarse por estos detalles y olvidarse de lo verdaderamente importante: la música. Soy más fan del disco que de la película, pero tiene sus momentos, como ver a Page tocando la monstruosa versión de 26 minutos de “Dazed & Confused”, con todo y arco de violín y un pedazo de “San Francisco” de Scott Mckenzie.
Aunque la versión del disco fue remasterizada y lanzada en 2007 con más tracks, éste es de los discos míticos, como el Live In Japan de Deep Purple, que se recuerdan por su tracklist original, de 9 canciones. De este original, las diferencias con la película son que en la movie aparece “Black Dog” y en el disco no; en el disco aparece “Celebration Day” y en la peli no; En la movie salen “Since I’ve Been Loving You”, la intro de “Heartbreaker”, “Bron-Yr-Aur” y una rola rara llamada “Autumn Lake”, de las cuales ninguna se lanzó en el álbum original. Además algunas de las piezas del disco y de la película son de diferentes interpretaciones. “The Ocean" y “Misty Mountain Hop” no salían originalmente ni en una ni en otro, pero en la reedición del disco ya se incluyeron tomas.


La noche arranca con “Rock & Roll”, donde Bonzo arremete con esa intro-beat del “Keep a Knockin” de Little Richard para causar delirio en la multitud, que alcanza a rugir antes de que Page arranque con el poderosísimo riff. Aquí hay que seguir a Jimmy, que se las ingenia para hacer las dos guitarras de la versión e estudio con una sola, y de manera verdaderamente sobresaliente, haciendo los cambios sin que se note. Y los Power Chords. Uff, aquí suenan más lentos o remarcados, no sé, pero hay algo a la Pete Townshend y casi me lo imagino haciendo el “molino” cuando no estoy viendo la película. El trabajo de guitarra es descomunal, con el riff brontosáurico, un solo más desgañitado, pero inspirado y poderosísimo. Si alguien duda del virtuosismo de page, sólo tiene que escuchar este tema. Lo malo es que Plant no está al mismo nivel, que baja un poco el tono y la potencia respecto a la original y termina restándole punch. La producción tampoco es de lo mejor. Supongo que tanto el ingeniero como el director trataron de limpiar y clarificar lo más posible el sonido, pero la voz, batería y bajo suenan apelmazados, y Bonzo pudo brillar un poco más. Bueno, al menos la guitarra, que es el estelar de la canción, si luce. No la alargan demasiado, apenas unos 20 o 30 segundos más que la de estudio, siendo la segunda canción más corta del concierto. Con todo, el trabajo de guitarra sirve para marcarla en rojo.

Sigue “Celebration Day”, que se enlaza con la previa, después del apocalíptico final, Page se sigue creando latigazos con la guitarra, creando maremotos sónicos hasta que Plant entra con la voz y luego batería y bajo se agregan a la vez para entrar en ritmo. Robert hace una mejor interpretación vocal, aunque sigue sin superar la original, y los estribillos “mamma I’m so happy” los canta con cierto desgano”. La sección rítmica es la que brilla, con un Bonzo incisivo y multiplicándose para los fills y remates, mientras Jonesy hace esas deliciosas figuras elásticas a toda velocidad. El primer solo de Page es idéntico al de estudio, y el segundo más improvisado, pero algo desorganizado y donde se notan los huecos de las guitarras sobrepuestas en estudio. Me gusta la versión, quizá la mejor que he oído en vivo de esta rola, pero quizá es que ni siquiera la versión del LZ III me impresiona mucho. Al final escuchamos a Rob saludando al público su ya mítico “Good eveneng!”

Sigue el tema titular del disco. Plant presenta “The Song Remains The Same” de su entonces recién estrenado disco Houses of the Holy. Page deja una nota chillando al aire, hace suspenso, y se arranca con una sola guitarra superando esa sinfonía de aún-no-sé-cuántas-guitarras en capa tras capa en estudio. El sonido brillante de las 12 cuerdas es inconfundible. Y en la colosal intro, de las más largas y complejas de Zepp, brillan ahora sí con ganas los tres músicos. Virtuosismo puro. A veces tengo que regresarla tres veces para seguir cada instrumento. Desgraciadamente viene luego la parte cantada al 1:50 “I had a dream…”. No se le puede reprochar nada a Robert, creo que incluso la canta mejor aquí; el problema es que en estudio esta parte tampoco me gusta mucho, pero nuevamente, los que se discuten son Bonzo y JPJ, que hacen pequeñas pero magistrales variaciones, sobre todo en las partes lentas. Y luego en los acelerones nuevamente se convierten en una máquina instrumental para dar pie al impresionante solo de Page, que por momentos supera al de estudio aunque falten como 17 guitarras. Con todo, la banda brilla, y por momentos lucen los 4 inspirados y muy bien compenetrados.

Todavía quedan ecos del último grito de Plant cuando comienzan las cristalinas y melacólicas notas de “Rain Song”. Una de mis favoritas del grupo. Esta versión es muy semejante a la original, ligeramente más lenta, pausada, pero a la vez más emotiva y cálida. Jones se encarga del melotrón con maestría, para crear esa ambientación suave, onírica, veraniega. Bonzo hace un papel discreto, tocando sus tums a manera de bongós una buena parte. Plant canta inspiradísimo, quizá su mejor interpretación del disco. Y Jimmy suena bien, combinando sus notas cristalinas con las texturas de Jones. El clímax al 5:10 es más potente, con Bonham acribillando su batería y Page metiendo más distorsión, de manera que el melotrón queda más oculto de lo que debería. Una gran interpretación, mostrando que también pueden envolver en atmósferas sensibles en vivo. Al final se escucha la ovación extasiada del público.

Continuamos con “Dazed & Confused”. Escuchando esta versión de casi 27 minutos, me doy cuenta de que he desperdiciado infinidad de veces calificativos como monstruosa, apocalíptica, mastodóntica, épica, dinosáurica, etc. Deberían estar restringidos a rolas como ésta, que es la misma definición de todos ellos. Habrá gente a quien no le pueda gustar o le pueda parecer repetitivo, excesivo y aburrido oír la caja de trucos de este mago llamado Jimmy Page durante casi media hora. Pero los más, simplemente nos quedamos extasiados ante este despliegue de virtuosismo y poder. Inicia con ese tiempo leeeeeeeeeento, adormilado, oscuro del riff descendente de Jones. Los dos tonos armónicos de guitarra y los gongs etéreos de Bonzo. Qué entrada! desde inicio hay un feeling mucho más potente y aterrador que la original. Escuchen a Bonham mientras alargan la intro… Lo demás es magia pura. No me puedo poner a describir 27 de los más gloriosos minutos del rock, ya que me llevaría varias cuartillas. Es algo que tienen que escuchar antes de morir. Simplemente resalto la manera en que van construyendo la tensión, en un lento crescendo que deja ver a los Doors como amateurs. La manera en que Page inserta solos con la mayor fluidez y naturalidad del mundo, el minuto 5:30, cuando están en los parones y arrancones, y sin saber cómo ni cuándo, de repente Robert está cantando “San Francisco (Flowers In Your Hair)” para luego dar pie a otro increíble solo con wha, y al 8:30 comenzar con el soberbio solo de Page con arco de violín (que termina reventado), experimentando y sonando a veces angelical, o a veces como canto de ballenas, siempre a preludio del fin del mundo, jugando con el feedback, recibiendo ovaciones, y haciendo uno de los momentos estelares de la historia del Rock. Si los dioses del Olimpo tocaran guitarra eléctrica, seguramente lo harían de forma muy parecida. Aunque Page se lleva sin duda la rola, los tres músicos hacen un derroche de virtuosismo, con una sección rítmica magistral, por momentos rapidísima, muy acoplados en los cambios de ritmo y como si se leyeran la mente para ir dando continuidad a la compleja estructura y respalda a Page. Aunque Robert por momentos se excede con su histrionismo vocal. Aun así es enorme, gigantesca. Pocas canciones de tanta duración pueden mantenerme al filo de mi asiento de la misma forma. E independientemente de cuántas veces la haya oído, siempre le encuentro una nueva sorpresa o detalle con la cual maravillarme. Quien diga que Zep no era experimental que se calle y escuche estos 27 minutos. De hecho, cualquier banda en formación, antes de su primer ensayo, debería de manera obligada ver y chutarse esta cátedra entera.

“No Quarter” es otra canción titánica, oscura, gélida, que remite también a los viejos dioses, pero ésta vez a los nórdicos. Es de mis temas favoritos de la banda, y esta versión no desmerece, incluso mejora la versión de estudio, extendiendo la intro, con el wha más marcado en el complejo riff, solos alargados y más elaborados, hasta Robert suena mejor que en la de estudio. No sé, la banda logra recrear un mayor misticismo, misterio y texturas. La estrella absoluta, por supuesto, es John Paul Jones, con ese piano eléctrico y acuoso que no sé cómo se las ingenia para hacer sonar como verdadero hielo. Los solos son descomunales, tanto los de teclado como los de guitarra, y las secciones en que se enlazan y parecen hacer un diálogo a dos instrumentos: fuego y hielo. Je! De hecho, ésta canción podría ser el Soundtrack perfecto para la tremenda saga de George R.R. Martin. No el productor de los Beatles, sino el escritor de Juego de Tronos. Pero ya me desvié. La cuestión es que ésta es otra de las canciones en que todo sale de manera perfecta. El nivel instrumental está a tope, y funcionan tanto individual como colectivamente, compenetrándose y funcionando como uno para crear esas atmosferas que no son de este mundo. Mucho me quejo de las letras de fantasía de Robert. Aquí no sólo funcionan, sino que la música por sí misma es capaz de transportarte a mundos remotos y fantásticos. La versión termina siendo 5 minutos más larga que la original, pero en ningún momento deja de ser fascinante. A pesar del medio tiempo constante, siempre hay tensión, cada solo está en su lugar y las pequeñas explosiones son verdaderamente brillantes. Al final Robert simplemente dice “John Paul Jones at piano” para que el público haga quizá la ovación más sentida de la noche.

Seguimos con canciones épicas. “Stairway To Heaven” es la canción más conocida y aclamada de Zeppelin. Esta versión es buena, muy apegada a la original en la primera parte, aunque no sé si son mis nervios o es ligeramente más lenta. Robert también agrega algunas inflexiones y detalles, pero sin asfixiarla, cantando muy seguro y más emocional. Jimmy toca aquí con su Gibson SG de doble brazo (chuladísima de guitarra, yo quiero una así), tocando la primera parte con la sección inferior, en un tono limpio y cristalino. Jones hace la intro de flautas que siempre me han parecido de una belleza medieval sobrecogedora. Aquí acaso se nota más el contraste de la escala descendente de Jones con la escala ascendente de Jimmy. Al 2:20 JPJ hace un pequeño cambio en la última sección de flautas para dar pie a la entrada de la segunda sección, donde Robert ya comienza a agregar más “Ahhh’s”  y “Ohhh’s”. El efecto del teclado cambia a un piano discreto tras la guitarra, y Jimmy ya está usando el brazo superior, con algo más de efecto. Al 4:20 viene esa parte que vuelve única a la versión en concierto, Robert preguntando “Does anybody remember laughter?”. Al 4:50 entra Bonzo para darle más punch, agregando más fills y energía a esta versión. Jones sigue al teclado y no se ve que use un bass piano como el de Manzarek, por lo que supongo que el bajo que entra lo toca un sesionista. La canción va subiendo de decibeles, ya con más diferencias respecto a la de estudio, Jimmy haciendo adornos raudos y elegantes. Al 6:00 un largo grito pone fin a la parte de la “Balada”, aparece la distorsión, Bonzo se desfonda con los remates, y sí, aquí viene: Al 6:30 esa belleza desgarradora del solo. Lo modifica bastante, alargando el inicio y creando tensión, jugando con escalas, cambios de velocidad y haciendo magia pura. Lo curioso es que lo cambia enormidades, pero sigue siendo “Stairway”, sigue sintiéndose la grandiosidad del solo en la secuencia de cada nota, aunque sea improvisada y pierda algo la potencia del requinto original. Bonzo cada vez está más desbocado, haciendo redobles y recorriendo toda la batería cada que hay oportunidad  Al 9 viene la parte climática del solo (parece que se le va un tiempo y queda corto) para que entre Plant a la furiosa parte final, en la que literalmente nos hacen llegar al cielo. Casi once minutos de belleza épica. Una buena versión, pero creo que Jimmy debió recuperar más partes del requinto original. No estoy en contra de lo que hace aquí, pero parece que desecha las partes más importantes que hacen que el solo de la versión de estudio sea considerado el mejor de la historia. Y por momentos Plant se vuelve a pasar. Sé que es imposible superar el requinto original, y tampoco es caso repetirlo nota por nota, pero a mi gusto no supera la de estudio y por ello no la puedo marcar en rojo.

Continuamos con “Moby Dick”, en una brutal versión de 12 minutos. Supongo que los que no soportan los 4:20  originales, se darán un tiro antes de terminar de oír ésta. Pero también estoy seguro que a los bateristas les parecerá poco, jeje. Lo cierto es que no provoca indiferencia. El riff es más brutal y pesado, con Page sacándole chispas a su guitarra, pero al 1:15 dejan solo a Bonzo (literalmente, en la peli) para que haga “eso chistoso que sabe hacer”. No por nada fue considerado mucho tiempo el baterista más poderoso del planeta. Bonham era un tipo alto, fuertísimo, que golpeaba la batería con un poder como ninguno, y lo demuestra en los 10 minutos que dura el solo. La primera parte es más rítmica, buscando hacer el mayor número de hits posibles por minuto. Luego hace destiempos boogie. Como al 5:20 avienta las baquetas y comienza a darle a mano pelada, de una forma que he visto intentar a muchos batacos sin lograr igualarlo. Comienza a acelerarse, se calma, se aloca, juega con el pandero,  retoma las baquetas, se enfoca a los platillos un rato, luego se dedica al bombo a toda velocidad (con un solo pedal, para esos fantoches metaleros que usan doble o triple bombo). En fin. En la película hay una parte en que podemos ver a Jason, de unos 3 años pegándole a una pequeña batería. Al 11:10 hace de nuevo la majestuosa entrada y regresan los demás instrumentos para la colosal vuelta de salida y un último redoble. “John Bonham, John Henry Bonham” grita Rob. En fin, tremenda, aunque sé que a no todos les gustan solos de batería de 12 minutos.

Cerramos con “Whole Lotta Love”, con su riff brutal, más agresivo y afilado. Robert canta con todo. Se siente la voz ligeramente cansada, pero ese tono rasposo le sienta bien a la canción. Lo malo es que nuevamente exagera un poco. Después del 1:30 se ponen a improvisar y jugar con los ritmos haciendo un boogie medio disco que mezcla partes de “The  Crunge” con Plant preguntando “Does anybody seen the bridge?”. Siguen con el jam y con ese ritmo raro se van a la sección rara del orgasmo, con Jimmy haciendo efectos espaciales con la lira y Robert gritando con gran carga de eco. Siguen palomeando, pero no me parece que sea de los mejores jams del grupo. La rola pierde en potencia y oscuridad. Por momentos la retoman cuando vuelven a “Whole Lotta Love” tal cual. Quizá la debieron acabar al 6:30, pero luego siguen con Robert cantando o mejor dicho, platicando la rola, luego haciendo un jam country que deriva en jazz y… bueno. La marcaría en azulo, pero los fragmentos en los que se apegan a la original son una verdadera aplanadora en potencia y agresividad. Debieron tocarla tal cual esta vez.


En fin, no es un disco perfecto. Ninguno de los integrantes quedó satisfecho, y no es la mejor muestra de Zeppelin a plenitud. Robert abusa de esas inflexiones y exageraciones vocales, y de repente satura demasiado. Jimmy también parece decidido a apantallar con tanto solo, pero algunos no suenan fluidos, sino algo forzados, sin esa magia natural que se percibe por ejemplo en el ya mencionado Live At Southampton University. Pero tampoco es terrible, sigue siendo una tremenda demostración de poder, y si no han escuchado los otros “en Vivos” underground de Zeppelin, lo más probable es que se vayan de espaldas al oír éste. Si quieren un disco en vivo perfecto vayan al Live in Japan o al Live at Leeds, que canción por canción, superan las de estudio sin ser copias, lo que hace en realidad de un disco en vivo, un documento histórico y con valor (para qué quiero oír las rolas exactamente igual a las del disco?).
Este no está a la misma altura, evidentemente, pero sigue siendo Zeppelin, en su mejor gira mundial, antes de que se les vinieran encima tragedias o adicciones que los mermarían considerablemente. Con todo y las fallas, uno puede cerrar los ojos y dejarse llevar por este viaje en el tiempo, ya que Led Zeppelin aún dormidos, superan prácticamente a todas las bandas actuales en su mejor nivel. Cada uno de los integrantes tiene su momento estelar, y logran por grandes espacios conjuntarse, invocar a las musas y volverse en una aniquiladora hidra de 4 cabezas.
 

 

 

Por Corvan 

 

 

   

 

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