THE WALL (Pink Floyd, 1979)

Artista: Pink Floyd (B+)
Fecha de Grabación: Ene – Nov ‘79
Fecha de Lanzamiento: 30 de Noviembre de 1979, UK
Discográfica: EMI / Columbia
Productor: Bob Ezrin, James Guthrie, David Gilmour y Roger Waters
Calificación: 8.5 (DISCO ICÓNICO)

 

Era: Progresivo (1968-???)

Subgénero: Progresivo   

Mejor Canción: Comfortably Numb

Canciones: DISCO 1: 1) In The Flesh; 2) The Thin Ice; 3) Another Brick In The Wall (part 1); 4) The Happiest Days Of Our Lives; 5) Another Brick In The Wall (part 2); 6) Mother; 7) Goodbye Blue Sky; 8) Empty Spaces; 9) Young Lust; 10) One Of My Turns; 11) Don't Leave Me Now; 12) Another Brick In The Wall (part 3); 13) Goodbye Cruel World.

DISCO 2: 14) Hey You; 15) Is There Anybody Out There; 16) Nobody Home; 17) Vera; 18) Bring The Boys Back Home; 19) Comfortably Numb; 20) The Show Must Go On; 21) In The Flesh; 22) Run Like Hell; 23) Waiting For The Worms; 24) Stop; 25) The Trial; 26) Outside The Wall.

 

Este disco es dificilísimo. De reseñar, de escuchar, de entender y de calificar. Creo que Pink Floyd es la única banda con la que he hecho reseñas sin orden cronológico; el primero fue el Dark Side dedicado a Rick Wright, que acababa de morir. El segundo es el The Wall debido a la gigantesca gira que Roger Waters está llevando a todo el mundo para celebrar los 30 años del disco: The Wall Live. La gira empezó el 15 de Septiembre del 2010 en Canadá, está en USA, llegará a México para finales de Diciembre, y luego se va a recorrer Europa en 2011, pasando por Portugal, España, Italia, Holanda, Rusia, Inglaterra, Alemania, etc, etc, etc. para completar unos 115 conciertos en 9 meses de gira, posiblemente la última de Waters. Y posiblemente el 29 de Junio del 2011, en Manchester, durante la última noche, sea donde David Gilmour pague su deuda de subir al escenario con Roger e interpretar a duo “Comfortably Numb”, como en los viejos tiempos, como viejos camaradas, y como otra despedida simbólica de esta gigantesca mancuerna de músicos que revolucionaron al rock.

Pero volvamos al disco. La mayoría de la gente lo adora. Me parece que sin entender ni una pizca o sin haber escuchado otros discos del grupo. Después del Dark Side of the Moon es su disco más famoso y comercial. Y quizá “Another Brick In The Wall (part 2)” sea la rola más conocida de Floyd. Pero no necesariamente quiere decir que sea el mejor. Los que no lo adoran, lo detestan, acusándolo de ser un disco hipermegasuperpretencioso, con pocas melodías y una historia estúpida.

Yo creo que hay que ser muy cautelosos con este disco. Yo ni de lejos puedo decir que sea el mejor álbum de Floyd, pero en cambio puedo aceptar que trae una de mis 3 canciones favoritas de la banda. El disco además es difícil de escuchar, cierto, mucha gente lo sobrevalora exactamente por las mismas razones por las que sobrevaloran el Dark Side: la sobreproducción. Pero tampoco es para rasgarse las vestiduras y decir que es insufrible, inescuchable, ni mucho menos. Es difícil, ya que trae muchas canciones, y en un álbum doble es muy raro que todas las rolas mantengan el mismo nivel. Además, al ser un álbum conceptual, muchas de las canciones menores están creadas alrededor de este concepto, y están más sujetas a la idea que a la estética. Por ello no todas mantienen un nivel estándar o de plano carecen de melodía, pero ciertamente hay canciones enormes, que sin discusión se han ganado su lugar en la historia: “In The Flesh”, “Another Brick In The Wall Part 2”, “Mother”, “Goodbye Blue Sky”, “Hey You”, Comfortably Numb”, “Vera”, “Run Like Hell”... Bueno, todas las de rojo más la que gustes agregarle, lo cual nos hubiera dado un tremendísimo disco de un solo acetato, quizá el mejor disco de Floyd. Pero los demás temas lo debilitan en función de la historia (y hay que agradecer que lograron disuadir a Roger de un disco triple, ya que algunas canciones quedaron fuera y aparecen sólo en la película). Con todo, el The Wall es quizá el último gran disco de “Art Rock” de la historia.

Por otro lado, muestra ya la inminente fractura de Floyd. A estas alturas Roger dominaba totalmente al grupo sin dejarles mucho margen de opinión. Incluso había corrido a Rick Wright de la banda durante las grabaciones (según esto, por flojo y apático), y lo contrataron como músico de sesión para la enorme gira de 1980. Lo irónico es que la gira fue tan costosa que Pink Floyd perdió miles de dólares, siendo Rick el único que ganó algo por estar bajo contrato. Jajajajajaja! La cuestión es que demuestra ya la tiranía de Waters que se acentuaría en el Final Cut, último disco como cuarteto, después del cual Roger fue expulsado de la banda.

 

Veamos un poco sobre el concepto de The Wall. Cuando Pink Floyd inició, eran una banda underground, tocaban para un público pequeño y la gente los escuchaba. Después del Dark Side, Floyd alcanzó un estatus de dioses del rock a la Queen o Rolling Stones o The Who, y la estructura de los conciertos cambió, de lugares pequeños, a estadios enormes y repletos de gente histérica gritando todo el tiempo. Dave estaba un poco enfadado de que la gente no se molestara siquiera en escucharlos, pero a Roger fue a quien más le afectó. Consideraba un insulto que la gente fuera a los shows nomás a gritar; odiaba que fueran “a ver, no a escuchar”. Algo parecido a lo que les pasó a los Beatles en 1966. Durante el Tour Animals del ’77, Roger se hartó y comenzó a pedirle a la gente que dejara de gritar. En la última fecha, en Canadá, de plano detuvo el concierto para rogarle al público: “"Oh for fuck sake stop lighting off fireworks and shouting and screaming, I'm trying to SING A SONG! I mean I don't care... If You don't want to hear it, you know, FUCK You! I'm sure there are a lot of people here who DO want to hear it... So why don't you just be quiet? I am trying to sing a song that SOME people want to listen to.... I WANT to listen to it". Durante otra canción, un fan intentó subir al escenario, Roger lo detuvo y le escupió en la cara. Se dice que esa misma noche Roger juró que el próximo concierto sería una extravaganza, y que el grupo tocaría detrás de una pared. Y lo cumplió literalmente.

Así pues, Roger pasó un año ideando y escribiendo el disco, y ya con el grupo, prácticamente otro año grabándolo. The Wall es un rock ópera, que basada en esa alienación que sentía Roger en el escenario, dio vida al protagonista, Pink. Las canciones van siguiendo la vida de Pink, desde la muerte de su padre cuando Pink es aún niño (un dato autobiográfico de Waters, cuyo padre murió en la Segunda Guerra Mundial), pasando por una madre tormentosa, los niños abusivos de su escuela, los maestros todavía peores, luego Pink se casa y su esposa resulta insoportable, se convierte en estrella de rock, pero su matrimonio se desploma, y cada uno de estos traumas va simbolizando un ladrillo que construye una pared entre Pink y el mundo, hasta alienarlo por completo. Ya que Pink ha construido su muro, se vuelve loco y cree que es un dictador onda nazi, y organiza conciertos imaginarios a la usanza militar fascista. Ya para terminar, se condena a si mismo a un juicio, donde él mismo se obliga a tumbar la pared y abrirse al mundo de nuevo. Al menos eso es lo que entiendo tanto del disco como de la película. La última canción del disco 2, donde tumba la pared, termina con las palabras “Isn’t this where…?” mientras que la primer canción del disco 1 inicia con el mismo organillo y las palabras casi imperceptibles “...we came in?", dando la idea de una continuidad cíclica. La idea del Rock ópera ciertamente es compleja, pero de alguna manera resulta un tanto rebuscada y creo que con menos éxito que el “Tommy” de The Who, que trata también la alienación de un modo mucho más simple. La historia inicial de la infancia de Pink resulta muy buena, pero ya que se vuelve loco y vienen esos giros dramáticos de omnipresencia Nazi (“Bring The Boys Back Home” o “Waiting For The Worms”) y el juicio que es una mezcla Broadway-dantesca, que, por más loco que estuviera Pink, me hace cuestionarme si el loco no era Roger. Realmente era necesaria tanta parafernalia? Para demostrar que estaba lunático? No hicieron ya esto con bastante éxito y de manera más simple en el tema “Brain Damage” del DSOTM? Por otro lado, los Kinks ya habían manejado el tema de los abusos de compañeros infantiles (los llamados “Bullies”) en el disco Schoolboys In Disgrace, y también los motivos antibélicos en Arthur, mientras The Who ya hamía manejado el tema de la alienación en Tommy y el de la angustia existencial en Quadrophenia.

Así pues, no es completamente original, pero es más complejo e intenta ser más profundo que cualquier magna obra conceptual previa. Todo esto lo logra en el primer disco, que se puede considerar como un 10 redondo a pesar de alguna que otra canción más promedio, pero en el segundo disco tanto Pink como Waters se vuelven locos, y en esa locura la calidad musical queda a deber. Las atmósferas son más bizarras, las melodías más escasas, los efectos y la postproducción más estrepitosa y errática, y el concepto original del primer disco se pierde casi por completo. Salvo unos tres temas muy buenos, lo demás es muy, pero muy bajo de nivel. Afortunadamente Gilmour y su guitarra en “Comfortably Numb” logran rescatar bastante la segunda mitad, para darle un 7.

El disco inicia de manera tremenda con "In The Flesh". Bueno, no. Los primeros 15 segundos se escucha un plácido organillo francés o un acordeón, no sé, muy de los 40’s, y apenas audible. Hay que subirle bastante al volumen para escuchar ese “...we came in?" con que empieza. Todo muy tranquilo, muy relax, muy campestre... y de repente BOOOM! No importa cuántas veces hayas escuchado el disco, esa entrada colosal con el bombo, la guitarra metálica y los sintetizadores afilados siempre te hará pegar un brinco. Eso, eso es un efecto psicológico enorme, y es precisamente lo que quería lograr Waters en los escuchas. La canción no tiene mucha melodía y Roger recita más que cantar, pero es casi histórica la manera casi marcial en que entona ese “So ya' Thought ya' Might like to Go to the Show” que usó para abrir el tour anterior del “Dark Side of The Moon”. En el disco sirve además como un preludio a la vida de Pink, haciendo un guiño a su padre en la guerra con esos motores de avión zumbando en picada, las ráfagas, los tiroteos, las explosiones… y el llanto del pequeño Pink que nace lejos. Tremenda. Insisto, no importa que no tenga melodía, el impacto emocional es arrasador, y logra capturar por completo loa atención del escucha desde el primer tarolazo, ya sea en el disco o en vivo. Además me encanta esa figura de Gilmour con la guitarra, como un vals potentísimo.

En “The Thin Ice” el llanto del bebé se difumina para convertirse en una delicada balada con un piano muy mono y unos sintetizadores raros y que ya huelen a los bizarros 80’s. Además la guitarra ya comienza a dar forma arcaica al riff de The Wall. En fin, no es muy impresionante, pero es una especie de advertencia al pequeño Pink que recién comienza a vivir. Representa los primeros 2 años de vida, que son los de inocencia pura de las personas, antes de que se empiecen a dar cuenta de cómo funciona el mundo. David canta los primeros versos.

Luego viene “Another Brick In the Wall Part I”, con un aire absolutamente desolador. Aunque es inferior a la II, me encanta la atmósfera que logra. Las guitarras cargadas de ecos y haciendo arreglos, otra punteando y haciendo un efecto escalofriante, que me recuerda a un helicóptero llevándose al padre de Pink lejos, de nuevo ala guerra de la que esta vez no volverá. La letra nos da la pauta del disco al mencionar el sentido de los ladrillos: “Daddy what d'ya leave behind for me, All in all it was just a brick in the wall” y ya hacia el final el bajeo va tomando forma hasta convertirse en la figura clásica de “The Wall”.

El punteo de la guitarra cargada de eco se termina ligando con “The Happiest Days of Our Lives”, en los que la guitarra efectivamente se convierte en una hélice de helicóptero que se difumina para dar paso al grito histérico del maestro. A partir de ahí, la banda comienza a crear una exquisita tensión basada de nuevo en los punteos y en el excelso y agresivo bajeo que va espejeado por los platillos de Mason. Una atmósfera y oscura, escalofriante, en la que relata como los maestros aprovechan la más mínima oportunidad para humillar a los alumnos. Al 1:30 la canción se rompe con una figura teatral, con un impresionante redoble, coros femeninos y esa tensión que siempre precede a “The Wall II”. Muchas estaciones de hecho, las ponen ligadas, y a mi me es imposible imaginarme una sin la otra. Cuando la tocábamos con Moby Dick, eran de hecho, inseparables, aunque difícilmente lográbamos el mismo resultado.

“Another Brick In the Wall Part II” arranca con un grito de Pink torturado por los maestros y sus compañeros abusivos. II es la canción más conocida del disco y quizá de Floyd, con ese inmortal riff funky de bajo, un beat cuasi disco y el sobrecogedor coro de niños cantando “We don’t need no education, We don’t need no thought control…”. La canción es ciertamente impresionista y está muy inflada por la historia, pero eso no significa que no sea buena. Waters recuerda como crear una melodía hipnótica y mezcla esa especie de mantra (uno puede pasarse meses tarareando el “We don’t need no education”, es infeccioso!) con el ritmo comercial del bajo y la batería. El coro de chiquillos también tiene un efecto psicológico muy efectivo, amenazante. Y el solo de guitarra, al 2:10, es magnífico, muy frío y matemático, pero es de lo mejor del disco después del de “Comfortably Numb”. Al 3:20 la rola se empieza a difuminar con sonidos de recreo, niños corriendo y un maestro histérico gritando: “If you don't eat yer meat, you can't have any pudding” de manera entre graciosa y grotesca.

Sigue “Mother”, una balada conmovedora. Comienza con una exhalación en los primeros instantes. Y luego Pink comienza a metrallar a su madre con un montón de conmovedoras preguntas que reflejan sus miedos e inseguridades. Una de las preguntas-verso que más me gustan son “Mother, do you think they'll try to break my balls?”, mientras que “Mother, do you think they'll like this song?” da idea de que Pink comienza su carrera de rockstar. Finalmente, la pregunta “Mother, should I build the wall?” da idea de que ya empieza a alienarse y a pensar en escabullirse del mundo. Por cierto, Roger personifica a Pink, mientras que David representa a la madre contestando en los puentes: “Hush now baby, baby, don't you cry. Mamma's gonna make all of your nightmares come true, Mamma's gonna put all of her fears into you” que representan los estragos que casuan inconscientemente las madres totalitarias o sobreprotectoras. Musicalmente es brillante, empieza con un tímido guitarreo acústico y va en un lento crescendo a través de los 5:40 de duración. Se van incorporando teclados aflautados, y al 2:50 entra batería, bajo, un hermoso piano y un buen requinto eléctrico. Al final regresan a la base acústica para una última pregunta “Mother, did it need to be so high?” en referencia a la pared que está construyendo. Yo mucho tiempo entendí el verso como “Mother, did you need to be so high?”, y creí que estaba hablando con su madre muerta, lo cual me creaba también un impacto emocional, pero al parecer no era la intención, jeje. Excelente balada, y con una letra durísima, bastante más de lo que aparenta.

Seguimos en tono acústico e íntimo con “Goodbye Blue Sky”, otra balada oscura, más corta, pero igualmente escalofriante. Inicia con los alegres trinos de unos pajarillos y el sonido de unos aviones, mientras que un niño exclama: "Look mummy, there's an aeroplane up in the sky”. Con las letras nos damos cuenta que el avioncito que alegremente ve el niño son bombarderos listos para soltar su carga, liberar una marea de fuego y borrar el cielo azul para siempre. Una letra antibélica conmovedora y cargada de duras imágenes. Las melodías vocales son exquisitas, con la voz principal a cargo de David, doblando su voz de manera que entreteje unas armonías complejas y ricas. A pesar de que es primordialmente acústica, el arpegio de Gilmour es complejo, y tiene que cambiar el tono de las cuerdas para lograrse el mismo efecto.

“Empty Spaces” inicia con un anuncio de aeropuerto, lo que significa que Pink está iniciando un tour hacia Norteamérica. La canción va creando tensión en base a un sonido mecánico de fondo y en esta larga y tensionante intro, se escucha una voz velada diciendo: "Congratulations, You have just discovered the secret message. Please send your answer to Old Pink…” Waters inicia con la letra en forma hasta el 1:30, dando a entender que Pink está casado, ya ha construido su enorme pared y se pregunta cómo rellenar los espacios vacíos para completarla. La última palabra, “Wall” está cortada y termina en la siguiente canción, “Young Lust”.

“Young Lust” es un rocker más rítmico, más funky, con una voz bastante agresiva de Gilmour, que recuerdan a “The Nile Song”. La canción es divertida, con un bajeo muy versátil y un sobresaliente trabajo de guitarra. En la historia solo representa a Pink viajando de gira y sintiéndose un extraño en todos lados, consolándose en “mujeres sucias” y levantando más su muro. Al final se escucha una conversación telefónica, en la que lo enlazan con su esposa, pero se cruza la llamada y se da cuenta de que lo está engañando, lo cual acelera su caída y locura.

“One Of My Turns” está dividida en 3 secciones. Una dialogada, entre Pink y una groupies. Luego entra una sección vocal tranquila y desoladora, con un Waters muy expresivo y casi devastado cantando: “Day after day, love turns grey, Like the skin of a dying man” en la que aparentemente está hablando con su esposa. Las letras son devastadoras, y mientras se va dando cuenta que su matrimonio se terminó, se va volviendo loco. Al minuto 2 la canción estalla, representando la locura de Pink, quien toma un hacha y la amenaza: “Would you like to call the cops? Do you think it's time I stopped? Why are you running away?”

Después está “Don’t Leave Me Now”. Entiendo su intención y la amargura casi negra que derrocha con esos sintetizadores angustiantes y la voz de loco de Roger. Las letras son una oda al abandono y al estado lamentable en que queda uno después de una relación verdaderamente tormentosa. Esta canción no es apta para quien acaba de ser dejado por una novia, podría causar un suicidio. De veras. Pero es un diálogo, y su único valor es la carga emotiva de las letras. Musicalmente es muy poco, sin melodía, sin demasiada instrumentación, sin algo realmente memorable más que los lamentos de Waters. Lo mejor de la canción es cuando la guitarra se pone a llorar desconsolada junto a Pink al 3:10. Pero aún así me parece un track asfixiante y muy débil. Sé que es su intención, pero no me gusta.

Para “Another Brick In The Wall Part III” La banda logra recrear la angustia y la locura en que ya está sumido el protagonista. Recrean una atmósfera paranoica, angustiada, esquizofrénica, y Roger canta en ese tono desquiciado que logra erizar la piel. En la canción, Pink se rompe simbólicamente (los sonidos del principio) y decide terminar el muro y aislarse completamente del mundo, sin drogas que lo calmen, sin nada de nada, y avisa que todas las personas que han tenido contacto con él no son ya más que ladrillos de su muro. Esta vez la atmósfera asfixiante está muy bien lograda con una guitarra tremolada y otra con una mezcla de delay y fuzz.

“Goodbye Cruel World” es más tranquila, con un bajeo casi fúnebre en la que Pink se despide del mundo, como si fuera a morir. Musicalmente no aporta gran cosa, pero en la historia marca el momento en que Pink pierde contacto con la realidad. El último “Goodbye” está acelerado y como cortado porque el lado B del acetato estaba saturado y no cabía un segundo más.

Hasta aquí las cosas van muy bien. El disco 1 es excelente, con todo y que tiene algunas canciones menores para dar sentido a la historia. Dejándolo así hubiera sido un grandísimo disco de Floyd, y la historia de alienacón de Floyd aún habría estado completa, sin las faramallas psicóticas del segundo disco. Si le hubieran recortado un par de temas no esenciales como “One of my Turns” o “Don’t Leave me Now” para agregarle “Comfortably Numb” y “Hey You” quizá estaríamos hablando del mejor disco de Floyd. El problema viene en el disco dos, que resulta innecesario para la historia y, salvo 2 o 3 temas, irrelevante musicalmente.

 

La segunda parte inicia con “Hey You”, que es de las destacadas. Es otra balada desesperada, pero bastante mejor lograda. La canción lleva un arpegio negro y ácido, muy peculiar debido a la modificación de octavas de las cuerdas. El bajo es delicioso, ejecutado con un fretless (bajo sin trastes) que crea ese efecto elástico. La batería es muy buena, arrastrando las baquetas para dar un efecto marcial. El solo del minuto 2 también resulta escalofriante aunque es sencillo y está basado en el riff principal de The Wall. Hasta ese punto, Dave había estado cantando, pero tras el solo, Roger se hace cargo de la voz, e inicia con la idea de los gusanos en la mente del desquiciado Pink, quien ya empieza a alucinar. Luego viene otro fragmento oscurísimo donde Roger hace otro pasaje de fretless bass (las malas lenguas dicen que lo ejecuta Gilmour). En sí la canción es redonda, oscura, tensa, y refleja a la perfección esa sensación de vacío y soledad que pretenden.

“Is There Any Body Out There” es un semiinstrumental, ya que solo repiten una y otra vez el título de la canción. Tensa, oscura, esquizofrénica. En la primera mitad Pink sigue pidiendo auxilio, autoxiliado como está del resto del mundo, con unas como sirenas chillando al fondo (un efecto de Gilmour con un pedal de agua). Lugo viene un pasaje con un arpegio acústico, lindo, inofensivo, que le da un aire de mayor tristeza a la canción en conjunto con un violín. No es mala, pero no aporta realmente a la historia y tampoco es maravillosa en lo musical, por lo que es poco memorable. Uno de los tracks sin pena ni gloria, más que nada de relleno.

Después viene “Nobody Home”, donde Waters convierte el rock opera en un espectáculo de Broadway. “Nobody Home” intenta ser una balada sobre la soledad (otra). El problema es que esa base piano le da un aire de espectáculo de vodevil muy barato. Quizá encajaría mejor en The Final Cut, pero aquí luce fuera de lugar, aporta poco o nada a la historia, no tiene melodía y podemos imaginarnos el telón subiendo y a Waters cantando con bastón, moño y sombrero. Lo único que valga acaso son las referencias a la loca gira del ’67: "Wild, staring eyes" (refiriéndose Syd), "Hendrix perm" y "Gohills Boots". Nah, ni siquera eso!

Luego sigue “Vera”. Esta canción me autoobligé a que me gustara por una amiga de la prepa del mismo nombre, a quien aprecio aún mucho. Sin embargo la canción no es nada espectacular, muy olvidable y sosa. Se supone que hace referencia a Vera Lynn, una cantante de tiempos de la Segunda Guerra Mundial en una complicada y vaga referencia al padre de Pink y la pérdida de la esperanza (y de la lucidez, Pink está hablando con una voz de un disco). Es un relleno. Lo único bueno es que es muy corto.

Enseguida está “Bring the Boys Back Home”, que sigue con un ambiente de obra barata de Broadway, esta vez con un tono más militar y patriótico se supone que es antibélica. Según Waters, es el tema central, ya que se escuchan sonidos de otras canciones, como el maestro de “The Wall Pt. II”, la operadora de “Young Lust”, la groupies de “One Of My Turns”, una risa maniaca hacia el final, y el cierre con la voz de “Is There Anybody Out There?” que se supone que son memorias (o ladrillos) que confluyen a un tiempo en la mente ida de Floyd. Eso es según Roger Waters; según Corvan, sigue siendo relleno.

Después de esa serie de rellenos (algunos dicen que es el mejor relleno de la historia, pero no deja de ser relleno) viene la perla escondida. “Comfortably Numb” es una señora canción. Una de las mejores de Pink Floyd. Quizá una de las mejores de la historia. Es una balada majestuosa que te tumba del asiento desde las primeras notas, con esa entrada colosal y el efecto casi inmediato de turbina de avión que hace Dave con el slide y el distorsionador a todo. Impresionante desde el primer segundo. El mérito es casi en su totalidad de Gilmour (y además la escribió él casi toda), quien además da una de las interpretaciones de su vida, y le escuchamos su guitarra más inspirada, más humana, más conmovedora. No es que deje de ser calculador y matemático, pero esta vez sus arreglos se sienten absolutamente emocionales y capaces de conmover. La canción va logrando entretejer una atmósfera fascinante, más cargada de esperanza que en todo el resto del álbum, con una sensación celestial que hubiera sido perfecta para terminar la “muerte” de Pink en el disco 1. En realidad no tiene mucho que ver con el resto del álbum, ya que David la comenzó a escribir pensando originalmente en su disco debut como solista. La letra está inspirada en un concierto de 1977, cuando a Roger le dolía el estómago y le dieron calmantes para muy potentes. Los medicamentos no solo aturdieron a Roger, sino que le entumecieron la mano. Después diría que fue “el concierto de dos horas más largo de mi vida”, ya que apenas se podía mantener en pie y no sentía su mano en absoluto. La canción terminó siendo una de las manzanas de la discordia del disco, ya que tanto Dave como Roger pretendían tener la voz principal. Después de un trillón de discusiones, llegaron a un acuerdo que no conformó a nadie, en el que Waters canta los versos y Gilmour hace los coros. La letra, a pesar de estar basada en una escena chusca, puede ser interpretada como el conformismo en el que cae uno al crecer y cómo se pierden los sueños de la infancia, pero como decía, en realidad no tiene que ver con la idea conceptual de The Wall. Los teclados de Wright en los coros son preciosos, haciendo unos vaivenes perfectos. Las melodías vocales, tanto en coro y versos, son pegajosas y complejas, y parecen perfectas para cada tipo de voz. Finalmente, viene el par de requintos de Gilmour, que son simplemente celestiales. Como ya dije, Dave hace sus requintos más inspirados y brillantes, más conmovedores, más blueseros y más capaces de enchinarte la piel. Es una de mis 3 canciones favoritas de Floyd, y debo confesar que, cuando la interpretaba con mi última banda, Plastic Soldiers (tuvimos un par de tremendos guitarristas, saludos a Charles y al Pato), cuando tocábamos esta canción, a oscuras, solo con la luz de las velas, era imposible evitar un nudo en la garganta. Y pocas canciones logran eso. Esta es una de las pruebas de que Pink Floyd te puede “elevar” a grandes alturas sin necesidad de “meterte” nada. El primer solo, al minuto 2, dura apenas 30 segundos, pero es ya de gran manufactura. El segundo, inicia al 4:30 y abarca toda la coda y hasta el minuto 6. Poco puedo decir de este solo final; simplemente que es uno de mis momentos favoritos en la historia del Rock. Quizá mi último momento favorito en la historia del Rock.

Desgraciadamente, después volvemos a las canciones complacientes y sosas. “The Show Must Go On” es otra prueba de que The Wall no debió ser disco doble. Parece un mal momento de Supertramp mezclado con Queen y con los Beach Boys. Tan es copia de los Beach Boys, que llamaron al mismo Bruce Johnston para las voces de fondo. Afortunadamente es sólo 1:30. Como curiosidad, Queen sacaría una canción del mismo nombre en 1991, (con bastante más calidad y drama) la cual inicia con la línea “Empty Spaces”, canción de este disco.

Luego viene un reprise de “In The Flesh”, más oscura y agresiva que la primera, pero me parece un tanto innecesaria. Dura un minuto más que la primera y no tiene los efectos bélicos ni el bebé del final. Se supone que aquí Pink ya se cree un dictador fascista con un ejército de “martillos”. Sigue siendo innecesaria.

Enseguida está “Run Like Hell” que es un rocker muy dinámico, con una batería muy cool, y con unos efectos de guitarra tremendos y muy dinámicos, llenos de eco, y furia. Estoy convencido de que esta canción influyó enormidades en un entonces joven David Evans, mejor conocido hoy como The Edge. Rick hace su único solo de teclado del disco, bueno. Gilmour se encargaría de hacerla endiabladamente popular al tocarla en todos los conciertos de Pink Floyd. Se supone que representa la locura fascista de Pink, que ordena a iniciar actos violentos a su armada. No es la mejor del disco, pero creo que alcanza a destacar, independientemente de lo estúpido de su papel en la historia.

“Waiting For The Worms” es de las peores del disco. Una mezcla de synth pop ochentero con verdaderas alucinaciones de Roger. Creo que lleva demasiado lejos la idea fascista de esta segunda parte del disco. Es innecesaria. No tiene pies ni cabeza, no tiene melodía, y al final la impresionante multitud gritando pierde el efecto. Relleno. Y del feo.

“Stop” afortunadamente es bastante más corta. La figura de piano es interesante y en apenas medio minuto da muestra de que Pink se cansa de ser una copia barata de Hitler y se harta de su muro. Creo que es más sustanciosa en cuanto a la historia que todo lo anterior del segundo disco.

“The Trial” es otra parafernalia grotesca de Broadway. Lo más triste de todo es que el mismo Waters se esmeró en hacerla parecer realista. Pink se hace un juicio a sí mismo en el que se declara culpable y se impone el castigo de tumbar su muro y regresar al mundo real. Pero el ambiente es DEMASIADO circense y artificial como para funcionar. Se vuelve grotesco, ridículo, pretencioso e impresionista. Una metida de pata enorme. Si al menos fuera corta como los demás rellenos, pero va más de los 5 minutos. Lo único bueno de este track (porque no se le puede llamar canción) es que al final escuchamos la ya odiosa pared desplomarse.

El disco doble cierra con “Outside the Wall”, en la que escuchamos al muro aun retumbando tras su derrumbe, que da paso a ese como acordeón cálido y placentero, y que deja la sensación de que Pink estuvo bien a partir de ahí. El volumen es muy tenue y hay que subirle bastante para escuchar las palabras: “Isn't this where…” al final de los 1:40, que se ligan con los primeros 15 segundos del primer disco, que inician con “...we came in?" dando la idea de un efecto cíclico. O sea que Pink tuvo un hijo, luego se fue a la guerra, lo mataron y su hijo pasó por los mismos traumas.

 

Y pues es todo. El disco está muy sobrevalorado, creo que porque no lo han escuchado a fondo y todo mundo se impresiona muy fácil con la idea de un “disco conceptual”. Pero eso no quiere decir que sea un mal disco. Tiene 2 de las canciones más famosas de Pink Floyd: “Another Brick in The Wall” y “Comfortably Numb”, una efectivamente sobrevalorada (ni al mismo Gilmour le gustó) y la segunda, muy radiada, pero su gran exposición está justificada con su gran calidad. Es perfecta! Por otro lado, la idea conceptual arranca muy bien, pero también se desploma con el segundo álbum, en el que la historia se vuelve irrelevante en medio de alucinaciones totalitaristas (Waters estaba proyectando su actitud frente a la banda???) y musicalmente tiene 3 grandes canciones y lo demás es absolutamente dispensable.

Supongo que el tour será realmente impresionante. El disco en sí, lo es, o intenta serlo. Pero difícilmente es el mejor momento de Pink Floyd. Aún así su influencia fue tremenda, y con todo y lo difícil que puede ser escucharlo (que no lo es tanto), se convirtió en uno de los discos más vendidos de la historia. Muy a mi pesar, Pink Floyd es de las únicas bandas que tiene 2 discos icónicos y este es uno de ellos.

Ya para terminar, explico la calificación, lo cual no es tan complicado. El primer disco es muy bueno, por lo que el 10 es inobjetable a pesar de una o dos canciones más débiles. Pero el segundo disco es bastante flojo, y sólo le doy un 7 por las tres canciones en rojo, pero el resto no se puede disfrutar, ni siquiera se puede netender fuera del contexto del disco.

Así tenemos una mitad de 10 y una mitad de 7.

10 + 7 = 17

17/2 = 8.5

Y ahí tenemos el porqué Corvan le da una calificación de 8.5 a un disco considerado entre los más grandes de la historia. Aún así, al igual que cualquier disco icónico, lo debes escuchar o no has vivido. En fin, espero haya valido la pena y dedicamos la reseña a la enorme gira The Wall live que está llevando a cabo Roger Waters por todo el mundo. Espero que los que tengan oportunidad de ir nos den sus impresiones!!

 

 

Por Corvan 

 

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