THE WHO

“We were liberated from the fold, that's all

And the world looks just the same

And history ain't changed

'Cause the banners, they are flown in the next war”

 

 

 "B"

Década Principal:

60's - 70's 

Eras Principales:

Rock & Roll II, Early Sixties (1960-1966)

La Psicodelia (1966-1969)

Hard Rock (1968-???)

Miembros Clave:

Pete Townshend, Guitarra

Roger Daltrey, Vocalista

John Entwistle, Bajo

Keith Moon, Batería

Canciones Clave:

My Generation, baba O'RIley, Behind Blue Eyes, Won't Get Fooled Again, Summertime Blues, Pinball Wizard, Tatoo, Sparks, The Ox, Happy Jack, I Can See For Miles, 1921, Love Reign O'er Me, A QUick One While He's Away, I'm Free, Quadrophenia,  The Acid Queen, Who Are You 

 

The Who está definitivamente entre los grandes de la historia del Rock, aunque por desgracia no han tenido tanta difusión y reconocimiento en Latinoamérica como en los países angloparlantes, salvo un puñado de canciones que aparecen eventualmente por acá como temas de alguna serie gringa. Es rarísimo ver a alguien caminando por las calles con una playera de The Who, y por lo mismo su última gira por tierras latinoamericanas no convocó tanta gente como esta banda debería. Pero qué diablos, esto no es un concurso de popularidad. Los Who son enormes y punto. Este es uno de los primeros Dream Teams creados, con músicos que prácticamente tocaban solos con sus instrumentos a lo largo de toda la canción, fundando escuela y revolucionando la manera de hacer rock. Se les puede incluso adjudicar la paternidad directa del Hard Rock, aún antes de Jimmi Hendrix y Clapton, los primeros discos conceptuales y el primer rock ópera masivo. Poseedores de un estilo salvaje, pero muy depurado, cuidando siempre las complejísimas estructuras musicales, las majestuosas armonías vocales, las letras incisivas y dando un aroma de Arte con mayúscula a ese rock portentoso que los caracterizaba.

Durante su existencia, The Who lanzó una serie de discos que trascenderían la historia, empezando tímidamente a dar muestra de lo que eran capaces con el “Sell Out” y pasando por obras maestras como Tommy y Quadrophenia, además del “Live at Leeds”, catalogado por muchos (y concuerdo) como el mejor disco en vivo de todos los tiempos. Así mismo, la banda era un derroche de energía en vivo, todo un espectáculo de cuatro cabezas, con un Pete Townshend dando guitarrazos, Roger Daltrey brincando por todo el escenario, Keith Moon destrozando su batería y metiendo redobles impresionantes en el momento menos pensado y un John Entwistle más discreto en concierto, pero más veloz y poderoso con su bajo. Y por supuesto, no podía faltar la clásica destrucción de guitarras y batería en los momentos de éxtasis de cada concierto, una marca totalmente Whodiana copiada posteriormente por numerosas bandas de metal.

 

Me la pensé un poco en la calificación. Francamente no me parecen lo suficientemente buenos como para colocarlos junto a los Beatles y Rolling Stones. Y aunque tienen mucho material que llega a ser de culto, también tienen sus rellenos y en ocasiones se vuelven repetitivos. No es que los músicos no impresionen con sus genialidades, sino que las melodías, al ser casi todas de Townshend, llegan a sonar monótonas y parecidas. No recomiendo escuchar de una sentada toda la discografía, ya que uno puede acabar con jaqueca, pero escuchando disco por disco de manera separada, se aprecia mejor el arte del que eran capaces estos tipos. Bueno, esto me hizo pensar en colgarles una C, pero por otro lado hay que aceptar que la guitarra es poderosísima, muy creativa e innovadora, y sobre todo, se basa en un guitarreo más que en requintos bestiales a la Hendrix o a la Page, creando una escuela totalmente distinta. Por su parte, Keith Moon también creo escuela en la batería, haciendo arreglos impresionantes con redobles y con el bombo sin hacer nunca el viejo truco del “solo” de batería, en el que incurrieron Ginger Baker con Toad y Bonzo Bonham con Moby Dick. Moon, a diferencia, lanzaba minisolos a lo largo y ancho de la canción, dando una potencia mastodóntica y vertiginosa a las canciones. John Entwistle es mi segundo bajista favorito de todos los tiempos, rápido hasta lo imposible, preciso hasta parecer una máquina, y en ocasiones haciendo parecer su bajo una guitarra líder mientras Pete está entretenido desbaratando su guitarra con su brazo girando sobre ella. Algo que recuerdo a detalle es una ocasión en que me prestaron un disco con canciones varias de los sesentas, sin los nombres de las bandas. Algunas pistas se habían perdido en el proceso de grabación (pirata, oscors), y apareció una versión de Summertime Blues en la que sólo se oían batería, bajo y voz. El bajo llenaba tan magistralmente los espacios que me convencí que se trataba de algún grupo loco de los sesentas que se atrevía a tocar sin guitarrista. Después escucharía la rola ya con la pista de Townshend y me sorprendería darme cuenta de la capacidad de jugar con las armonías que tenía Entwistle, quien hizo sonar tan bien la canción faltando una pista básica como la guitarra líder. Para muestra hay muchas rolas, pero escuchen las versiones extendidas en vivo de My Generation para que escuchen lo que se puede hacer con un par de tonos base, el cerebro de un genio, dedos de relámpago y un bajo. No es broma. Daltrey por su parte, es un buen vocalista, pero siempre me ha parecido el punto flaco de la banda. Cuando escucho la discografía completa del grupo, como esta semana que no oí nada más para poder escribir la reseña, me saturé tanto con la voz de Roger que terminé odiándolo. Por supuesto que hubieran podido conseguir una mejor voz, no es precisamente un dotado, pero en cambio debo reconocer que conforme va tomando confianza, sobre todo a partir del Sell Out, imprime una furia, intensidad y sinceridad tales que son difíciles de encontrar en nadie más. Sin ser una voz aguda por naturaleza como la de Plant, la sabe llevar perfectamente al extremo, al grito cantado y perfectamente afinado, sin perder nunca el control. Su voz, pues, es parte integral del sonido de la banda, al grado que los covers como el “Behind Blue Eyes” de Limp Biskit, suenan desangelados a pesar de que musicalmente no son malos.

Por todo esto no los pude catalogar como C.

Aunque pueden sonar fastidiosos a veces y muchas de sus canciones tienen armonías tan alejadas de lo comercial que suenan tediosas y al mismo tiempo tan lejanas del progresivo que suenan aburridas, la mayor parte de su material vale la pena SI no hay una sobreexposición. Pete no es Hendrix, pero igualmente es un genio casi de la misma altura, y a diferencia de él, sí supo rodearse de gente que le pudiera dar el soporte para crear la música que pretendía. Por lo que colocar a tres virtuosos a la misma altura de Jimmi Hendrix, y teniendo incluso más material discográfico, me pareció injusto. Ergo, una B. No más y no menos.

 

El grupo empezó por allá en el ‘63 con Pete Townshend y John Entwistle como formadores, tocando en sus inicios Rythm and Blues, llamándose The Confederates. Hay que recalcar que mientras estos tipos estaban formando apenas el embrión de The Who, grupos como los Beatles y los Stones ya habían conquistado Inglaterra y se disponían a cruzar el Atlántico en pos de la inmortalidad. Después, por azares del destino Entwistle iba un día caminando con su bajo a la espalda y tropezó con un desconocido, que era la guitarra líder de otra banda. Este tipo resultó ser Roger Daltrey, quien lo invitó a conocer a la banda y finalmente Entwistle se incorporó a la misma, jalando después a Townshend como segunda guitarra. Ese grupo se llamaba The Detours. Después de la salida del vocalista, Roger decide reemplazarlo, dejando a Pete cómo único guitarrista. En el ’64, tras la salida del baterista, se incorporó Keith Moon y quedó conformada la alineación que conocemos bajo el nombre de The Who. Tras un frugal cambio de nombre, los Who estaban a punto de correr a Daltrey al culparlo por la falta de éxito. Otra vez el destino metió la mano cuando en una presentación en la Railway Tavern, Pete con su salvajismo al tocar guitarra, la rompió accidentalmente al golpearla con el techo bajo del lugar. Fue tal su coraje ya que apenas tenía para comprar otro instrumento, que comenzó a golpear el suelo con el resto de la guitarra, en plena frustración, ante lo cual, el público creyendo que era parte del show, ovacionó el acto. Así, por pura casualidad, comenzaron a llenar clubes con gente ansiosa de ver cómo despedazaban guitarras o baterías al final del concierto, y así iniciaron los singles en la radio inglesa. Ya por 1965 tenían una fuerte base de seguidores “Mods”, que eran una especie de evolución británica de beatniks de mediados de los 60’s. Ese 1965, cuando los Beatles ya no se escuchaban a sí mismos en los escenarios de las giras mundiales y los Stones ya tenían himnos intergeneracionales, .los Who lanzaron su primer LP: My Generation. A pesar de que es un disco más bien débil y con demasiados covers para esa época, se notaban ya indicios de la potencia que podía tener la banda, haciendo sonidos agresivos pero llenos de un espíritu que difícilmente se podía encontrar en cualquier banda promedio del momento. En el ’66 lanzaron al mercado su segundo disco “A Quick One While His Away”. Aún faltaba una identidad propia, pero sobre todo, madurez: Daltrey parecía querer imitar muchos estilos, y hay más de una canción que suena idéntica a los Beach Boys. Pero al menos ya hay una idea por parte de Townshend de hacer algo conceptual. Se supone que es una miniópera, pero a mi la idea no me convence mucho o no fue adecuadamente desarrollada para que el disco sea considerado así. Con este disco ya se notaban algunos guitarreos de Pete y algunos atrevimientos por parte de Keith, y así lograron colocarse fuertemente en el Reino Unido y tuvieron algo de respeto en Estados Unidos. Además, por el carácter extrovertido, fiestero y salvaje de los integrantes, pronto pasaron a formar parte del jet set londinense y a codearse con Burdon, Lennon, Jagger, Davies, etc.

El salto definitivo fue en 1967. Es curioso que en una época en la que las bandas lanzaban hasta 3 discos por año ellos grabaran apenas 1. Parece que era un consejo de su manager. En fin, quizá gracias a esto maduraron más las ideas y lograron sacar en 1967 un disco que sonaba ya maduro, con una idea conceptual, incluyendo supuestos jingles de comerciales entre las canciones principales. Era una especie de tributo a las radios piratas que transmitían desde aguas internacionales a fines de los 50’s e inicios de los 60’s con todo y comerciales. En plena efervescencia psicodélica, The Who lanza un disco que carece de las típicas orquestaciones y sonidos hippies, pero con un concepto que es definitivamente psicodélico. Aún habría algunos acercamientos con otras bandas. Por ejemplo Hall of the Mountain King suena sacada directamente del Piper of the Gates of Dawn de Pink Floyd.

Aún así, el disco sin ser una obra maestra, fue lo suficientemente bueno como para llevarlos definitivamente al estrellato a ambos lados del océano. Un vez consagrados con el Sell Out, se dedicaron en cuerpo y alma a presentaciones en vivo durante algunos años, lo opuesto a lo que hacían los Beatles. Así, la destrucción de instrumentos fue uno de los platos fuertes del Monterey Pop Festival, fueron invitados al Rock & Roll Circus de los Stones, participaron en grabaciones con otros músicos como Beck, y fueron incluso tentados por Jimmi Page para formar una megabanda. Pero The Who no se separó y Keith se contentó con bautizar como Led Zeppelin al nuevo proyecto de Page.

 

Después de un par de años de no lanzar un disco de estudio, la banda saca a la venta su primer obra maestra: Tommy. Esta es una ópera rock que tal vez no sea la primera, pero si la primera que logró algún éxito. Consolidando y madurando musicalmente el estilo del Sell Out, Tommy logra una unificación en todas sus canciones alrededor de la historia de un niño ciego y sordo que se vuelve algo así como un gurú del pinball. La idea es un tanto estúpida y sencilla, pero la historia está bien contada en las canciones, y lo importante es que musicalmente casi todas las obras son piezas de colección. Tenemos por fin la genialidad de Townshend a todo lo que da, los pequeños solos de Keith que no deja de llevar el ritmo por más adornos que agregue, la voz potente y ahora sí con estilo propio de Daltrey y a un Entwistle obsesivo con la perfección y velocidad. El disco es sin duda una de las obras cumbres del rock.

 

Los conciertos que dieron en esta época se volvieron legendarios, incluyendo el de Woodstock, el de la Isla de Wight y la presentación en Leeds, éstos últimos grabados para dos diferentes discos en Vivo. Particularmente el Live at Leeds muestra tal potencia y pulcritud artística a la vez, que está catalogado como el mejor disco en vivo de todos los tiempos.

Después la banda saca a la venta el Who’s Next en 1971. En este disco Townshend comienza a experimentar con sintetizadores cuando aún era prácticamente un instrumento de laboratorio. Con sintetizador y arpegiador compone canciones como We Won’t Get Fooled Again y Baba O’Riley, respectivamente un par de años antes de que Floyd usara estos nuevos instrumentos en su Dark Side Of The Moon.

En el Quadrophenia, The Who seguiría haciendo trabajos con los sintetizadores y piano, haciendo otra Ópera Rock pero sin repetirse en absoluto y sin dejar de lado jamás los característicos guitarrazos. Destaca la canción que da título album y Love Reign O’er Me. Aunque sigue notándose una mayor madurez en las letras y melodías, intercalando más partes tranquilas mucho más elaboradas, las partes energéticas siguen un despliegue de poder impresionante. Pero ya aparecen también más canciones de relleno, al menos en comparación a lo que nos tenían acostumbrados.

Por ésta época, los míticos abusos con alcohol y drogas comenzaron a causar estragos. Durante un concierto Keith Moon tuvo desvanecimientos en dos canciones. Ya casi para terminar, no pudo volver en sí y fue trasladado al hospital debido a exceso de tranquilizantes en su cuerpo. Deltrey, sin perder la calma, aunque preocupado por su compañero, preguntó al público “Hay algún baterista entre ustedes? Uno realmente bueno?” Un espectador se atrevió a subir y cubrir honrosamente el hueco de Keith durante el cierre del concierto.

El siguiente disco, By Numbers, del 75, presentaría a un Townshend creativamente exhausto y más enfocado a lo introspectivo. The Who comenzaba a repetirse y a perder su magia, pero volvería tres años después con Who’s Next, otro gran disco de la banda retomando un poco el espíritu del inicio de la década, pero sin llegar a ser una obra maestra. Ese sería el final. Who´s Next apenas empezaba a despegar en las listas de de popularidad cuando Keith Moon murió. Irónicamente no fue por drogas, sino por sobredosis de un medicamento que lo ayudaba a resistir la abstinencia al alcohol.

Con la muerte de Keith podemos decir no sólo que murió una de las más grandes bandas del rock, sin el rock en sí. Bueno, aún a inicios de los 80’s le seguirían Bonham, Marley y Lennon, pero la muerte de Keith fue el principio del fin.

Así como el rock se resistió un poco, los demás miembros se lograron sobreponer a la muerte de su baterista y lanzaron dos discos con Kenney Jones en su lugar. Discos bastante malos por cierto, donde ya se nota una total falta de creatividad y una terquedad al seguir con el proyecto sin el corazón que los hacía latir.

Tras el horrible Who’s Faces y el aún peor It’s Hard, la banda se disuelve en 1984. No lo hacen de manera definitiva. Aunque ya no lanzarían nuevo álbum de estudio (hasta el 2004), los tres miembros originales se siguieron reuniendo para presentaciones especiales como el Live Aid y el tributo a Freddie Mercury, así como giras nostálgicas, por lo que realmente no se puede considerar que la banda haya desaparecido en algún momento. John Entwistle, uno de los mejores bajistas del rock, murió en 2002 por fallas cardiacas, causadas por años y años de abuso de alcohol y drogas. Daltrey y Pete Townshend siguen presentándose en giras como “The Who” hasta le fecha.

La alineación? Bueno, no me dejarán insultar su inteligencia de esa manera... o si?

The Who es una banda grande sin duda. Un tanto menospreciada de este lado de la frontera, pero si le dan una oportunidad encontrarán que este es uno de los más grandes combos musicales jamás creados, con tres grandes virtuosos y entre ellos un compositor que merece estar entre los grandes genios del siglo XX.

Con ustedes, los más inteligentes salvajes de su Generación: The Who!!!

 

 

Por Corvan 

 

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