TRILOGY (Emerson, Lake and Palmer, 1972)

Artista: Emerson, Lake & Palmer (C)

Fecha de Grabación: Oct ’71 – Ene ‘72

Fecha de Lanzamiento: 6 de Julio de 1972, UK

Discográfica: Island/Atlantic

Productor: Greg Lake

Calificación: 9

Era: Progresivo (1969-???)

Subgénero: Progresivo


Mejor Canción: The Endless Enigma (part 1) o From The Begining

Canciones: 1) The Endless Enigma (part 1); 2) Fugue; 3) The Endless Enigma (part 2); 4) From The Beginning; 5) The Sheriff; 6) Hoedown; 7) Trilogy; 8) Living Sin; 9) Abaddon's Bolero.


El Trilogy es el tercer disco de estudio de Emerson, Lake and Palmer, aunque se crea cierta confusión porque el Pictures at an Exhibition, aunque es en vivo, parece también de estudio. Y bien, el título pareciera obvio, somos tres, es nuestro tercer disco, llamémosle Trilogy y pongámosle una portada supercool!


El trío se la pasó la mayor parte de 1971 de gira, y dado el éxito de Tarkus y del Pictures, también la primer mitad del ’72. El Prog estaba en boga y atravesando quizá su mejor momento. Así pues, Keith, Greg y Carl se metieron de nuevo al estudio incluso antes del lanzamiento del Pictures para empezar a trabajar en lo que sería su tercer disco. A donde ir cuando ya has tocado el cielo con Tarkus? Bueno, quizá, siguiendo el ejemplo de King Crimson con el In The Wake of Poseidon (en el que por cierto, también estuvo Lake), a replicar tus mejores obras. Aunque este no es precisamente un ELP II o un Tarkus II, muchas canciones pareciera tener un precursor. No de manera tan descarada, por supuesto, pero para muchos, el Trilogy comienza a ser un signo de la incapacidad del Prog para reinventarse, y el inicio de su declive. Para la mayoría, por supuesto, es otra de las obras cumbre del grupo y una obra merecedora de adoración. Y bueno, aunque no me sitúo precisamente en un punto medio, creo que sí es un leve retroceso respecto al debut y al Tarkus, pero nada de qué alarmarse. El trío estaba atravesando un tremendo momento creativo, y técnicamente es impresionante. Si bien no iguala en calidad y factor sorpresa los dos primeros discos de estudio, se queda muy cerca…


Mientras que el Tarkus fue un disco conceptual con una idea sobre la cual giraban las canciones (aunque dicho concepto hubo que aclararlo para fuera entendido), el Trilogy no tiene una idea central, y se acerca más en idea y sonidos al disco debut. La diferencia es por supuesto en la ejecución, donde el grupo va logrando más y más dominio de técnicas y hacen un disco más complejo.


La cuestión es que, sin que la fórmula esté acabada, el grupo no logra ya aportar, ni mucho menos mejorar nada nuevo a lo que habían hecho. No me malentiendan, el álbum es bueno, y hay momentos alucinantes… pero también hay partes en las que Emerson se excede con los teclados, creando lapsos en los que despilfarra velocidad, pero que realmente aportan poco y pueden resultar algo aburridos. Algo que ocurre por primera vez en un disco de estudio.


Por otro lado, aunque es un trabajo sumamente pretencioso, también tiene momentos más sosegados, como #From The Begining”, un tema más “comercial”, por decirlo de algún modo, en el que Lake toma las guitarras para hacer una especie de balada melódica, sencilla para los estándares de ELP, pero compleja para los de la radio comercial, donde sin embargo, logró colarse con bastante éxito, siendo uno de sus temas más radiados y conocidos aún a la fecha. Sería de hecho el single de mayor éxito de la banda a la fecha en USA.



El disco arranca con “The Endless Enigma Part 1”, un tema de casi 7 minutos, que debe estar entre las piezas cumbre del grupo, gracias en buena parte a Keith Emerson, que hace gala de técnica con infinidad de instrumentos. Desde el Hammond, sintetizador Moog y Mini Moog, piano Steinway, y una cosa llamada Zoukra. Inicia con sonidos extraños, como ondas de radio provenientes del Moog. Al :40 Keith cambia de instrumento y hace rapidísimas ráfagas de piano, mientras Carl va agregando percusiones y vienen más sonidos espectrales del Moog intercaladas. Esto suena confuso y va creando cierta tensión. Al 1:40 Carl agrega una percusión rapidísima, y suena un instrumento exótico, como una trompeta de aires hindús, presuntamente el Zoukra. Lake entra punteando el bajo, para que Emerson se luzca con distintos solos de Hammond, a toda velocidad, creando patrones interesantísimos y cambiando de tiempo a placer, hasta que al 2:30 desaceleran para que entren los primeros versos. Greg canta con su voz limpia y potente: “Why do you stare, Do you think that I care?”, haciendo una crítica a los que atacaban el estilo de ELP. La melodía es semilenta, pero fuerte y pegajosa, siguiendo la línea del teclado, y se va acelerando, hasta terminar en ese colosal grito “You never spoke a word of TRUUUUUUUTH”, siguiendo con su diatriba mientras Keith hace montones de figuras y cambios de instrumentos al fondo:


“I'm tired of hypocrite freaks

With tongues in their cheeks

Turning their eyes as they speak

They make me sick and tired”


Greg suena rabioso por momentos, sobre todo cuando lanza esos “PLEAAAAAASE, PLEAAAAAAAASE!!!” Así van intercalando momentos calmados, casi barrocos y preciosistas con espectaculares explosiones, donde suenan rockeros y pateatraseros. Palmer suena espectacular con los cambios de tiempo y patrones de batería, además de que cambia a percusiones con algo como timbales rapidísimos. Lake es eficiente al bajo, pero deja los reflectores a los teclados, que lucen espectaculares y siempre interesantísimos. Ya para el cierre, Keith cambia al piano para un cierre más clásico y que prepara en cierta forma al siguiente tema.


El segundo track es “Fugue”, una pieza instrumental donde Keith Emerson hace prácticamente todo. Lake y Palmer también participan discretamente (éste último con el triángulo, je!), pero sin ser invasivos y dejando que la increíble técnica del tecladista brille, con matices clásicos que transitan a jazzies conforme la canción avanza y se acelera. El tema es lindo, sobre todo al inicio, y ya hacia el final, cuando se vuelve más rápida y compleja, suena algo más desordenada.


Sigue "The Endless Enigma (part 2)" que arranca con un agresivo piano y una batería machacona en contrapunto. Tras la espídica intro, al :30 bajan la intensidad y el piano da paso a un Moog con sonidos de trompeta triunfal, mientras otro teclado de sonido acampanado vibra al fondo. Lake vuelve con la voz cerca del minuto, con la misma melodía de la primera parte “Each part was played, Though the play was not shown…”, cerrando nuevamente con un colosal grito y con Keith tocando prácticamente todos sus juguetes a la vez. Es mucho más corto que la primera parte, con apenas un par de minutos.


Continuamos con “From The Begining”, una preciosa balada donde Lake hace gala de sus habilidades con la guitarra, donde los complejos arpegios se llevan la canción. Lake de hecho hace casi todo. Él la escribió, toca la guitarra acústica de manera magistral, hace el sencillo y estupendo solo de guitarra eléctrica al 2:15, hace el complejo bajeo, y por supuesto canta con su estilo abierto y emocional, con una de sus mejores melodías. La letra es críptica, sin hablar de algo o alguien en particular, a decir de su mismo autor, con un puente y estribillo de antología en el aspecto melódico: “You see it's aaaaaaaaall clear, You were meant to be heeeeeeeeeeeere” dejando una pausa que deja todo en suspenso antes de rematar con “From the beginning…” Carl simplemente va llevando el tiempo de manera discreta con los tambores, sin usar baquetas ni platillos. Emerson aparece hasta el tercer minuto, haciendo un solo de Moog que se extiende toda la coda de manera efectiva, sin aplastar la atmósfera satinada y simple que había sentado Lake. El tema, insisto, resulta sencillo para lo que nos tiene acostumbrado el trío, pero es bellísimo y pegajoso, y no deja de tener su nivel de complejidad. En USA alcanzaría el #39, y daría mucho impulso al LP. Y vale decir, aunque no es una copia en absoluto, por su forma de balada acústica arpegiada, tiene un precursor directo en “Lucky Man” del disco debut.


Tenemos después “The Sheriff”, que también parece seguir la idea de “Jeremy Bender”, en el sentido de ser una especie de Country-Western y de ser el tema del disco que pretende ser cómica (a propósito). Incluso la melodía tiene cierta semejanza. Sin embargo, “The Sheriff” tiene una idea mejor ejecutada. Carl se luce con un solo de batería a manera de intro, tras la cual Emerson establece el riff principal de teclado, sobre el que irá haciendo variaciones. Si se fijan, es básicamente una canción de cantina, aunque en lugar de piano utiliza el Hammond, dando un sonido más acolchado. El tema narra la historia de un forajido llamado Big Kid Josie, al que persigue el Sheriff por varios estados hasta atraparlo, aunque Josie jamás llega a pisar la cárcel y hay un final mas o menos inesperado. Lo mejor acaso se ese divertido outro de piano en rag time de Emerson, en el que nos deja con la boca abierta por la increíble velocidad y variaciones en ese último medio minuto. Como dato, en el solo de batería del inicio, Carl golpea accidentalmente el filo del tum, por lo que susurra “Shit”.


Enseguida llega “Hoedown”, que toma el rol del “tema clásico al que lo cambian un poco para hacerlo más rocker”. El tema original es de Aaron Copeland, compuesta para el Rodeo Ballet en 1942. El original suena como hecho para uno de esos comerciales de Marlboro de los 90’s. Sorpresivamente, logran hacer una buena adaptación, quitándole por completo esa aura country y siendo quizá la más rockera de sus adaptaciones hasta el momento, incluso con un aire cósmico. Hay que seguir a Palmer, que se vuelve un pulpo durante los casi 4 minutos que dura. Emerson de nuevo se lleva gran parte de los reflectores, al hacer un espectacular despliegue con sus teclados, haciendo fluidas transiciones y agregando cualquier variedad de sonidos. Pareciera que hay al menos 10 tipos tocando al mismo tiempo, pero podían replicarla en vivo sin problema, usándola para abrir los conciertos para los Tours del Trilogy y Brain Salad Surgery, por su aire festivo y de fanfarrias. De hecho, en la versión de CD viene un bonus track con una versión en vivo que no le pide nada a la de estudio, y es incluso ligeramente más rápida.


Luego viene “Trilogy”, que es el tema más largo, con casi 9 minutos. La canción es “la bonita” del disco, al menos la primera parte, e inicia de forma tranquila, con una cortina de sintetizadores que dan paso a un piano limpio y a una melodía delicada de un Lake lleno de eco. Este inicio es sutil y hermoso, con Emerson creando bellos paisajes y atmósferas a puro piano, aunque es cierto, por momentos se alarga en exceso. Hacia el minuto 3 se empieza a acelerar para dar pie a la segunda parte, donde entra la sección rítmica a tambor batiente, recordando vagamente los aires bélicos de “Mass”. Aquí ya hemos dejado la sutileza del piano por agresivos sintetizadores. El riff de bajo, aunque es complejo y bueno, se repite demasiado, y el teclado por momentos resulta cansino, repitiendo fragmentos que alargan la pieza sin necesidad. La melodía es más atropellada en esta parte, y apenas se entiende lo que canta. El trío va haciendo cambios de tiempo y de figuras, pero de alguna forma, la pieza titular termina resultando demasiado pretenciosa. Pudieron partirla sin problemas y editar un poco la segunda parte.


Sigue “Living Sin” con el que el disco sigue decayendo. Es el punto más flojo del disco, con una letra muy bizarra sobre una conquista sexual. Lake canta intentando sonar oscuro y amenazador, en una octava más baja de lo usual, pero solo termina sonando algo estúpido. Después de un rato canta en su tono normal y el coro retoma cierta potencia. Sin embargo, la figura principal, aunque complicada, se repite demasiado. Emerson se esfuerza por mantener el tema a flote, pero hay pocos ganchos. El tema, pues, parece que dura eternidades, pero de hecho, apenas pasa de los 3 minutos.


Afortunadamente el disco cierra con Abaddon's Bolero. No es que tengan una pieza similar, sino que recuerda de lejos el Beck’s Bolero, y cualquier bolero en el Rock con cierta semejanza a la pieza clásica de Ravel. Sin embargo, no copia la línea, ni siquiera el tiempo, que suele ser de ¾ en los Boleros, ya que aquí es una especie de marcha en 4/4. La pieza consiste en una especie de loop, con una beat marcial de Carl, que inicia con sintetizadores a manera de flautas militares. La siguiente vuelta, Keith va agregando diversos sonidos, entra discretamente el bajo, Palmer va con el mismo beat, pero dando más fuerza a las baquetas, y se va creando un lento crescendo, que suena más intenso a cada vuelta. Resulta interesante ver el show de Emerson, y la manera en que se las ingenia para agregar más y más recursos y captar nuestra atención, agregando capas y más capas en overdubs, hasta sonidos de tuba, y cerrando de manera colosal. La intentaron en vivo unas cuantas veces, con Lake intentando aportar con el Mellotron y el Moog, pero resultó en desastre, por lo que la eliminaron del setlist.



En fin, el disco no es malo en absoluto, y muestra todo el arsenal técnico y estilístico de la banda, por lo cual se ha vuelto un referente del grupo. La cuestión es que no es tan complejo y arriesgado como el Tarkus. Pareciera que tras el éxito del disco conceptual, quisieran simplificarse un poco y regresar a los sonidos del debut, pero se pierde frescura y el factor sorpresa. Algunos temas suenan a deja vú, y por momentos Emerson se excede en los teclados, creando largos pasajes que de alguna forma, ya no suenan TAN interesantes. Por ello, el disco se cae en partes. No de manera estrepitosa, pero se siente como un ligero paso atrás respecto a los previos.

Con todo, el disco se disfruta por largos fragmentos. Aún no caían en la complacencia de discos posteriores, y logran buen balance entre temas ligeros y los más densos y progresivos, lo cual les traería más público que el Tarkus. Greg Lake terminaría diciendo que es su disco favorito del trío, y entiendo a los fans que también lo consideran así… después de todo, sigue siendo uno de los discos más fuertes y representativos de Emerson Lake and Palmer.


Por Corvan




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