UNDERNEATH THE COLOURS (INXS, 1981)

Artista: INXS (C)

Fecha de Grabación: Julio – Agosto de 1981

Fecha de Lanzamiento: 19 de octubre de 1981

Discográfica: Deluxe Records

Productor: Richard Clapton

Calificación: 7

 

                  

Categoría: New Wave (1976-???)

Subgénero: New Wave (1976-1990)

Mejor canción: Stay Young

Canciones: 1) Stay Young; 2) Horizons; 3) Big Go Go; 4) Underneath The Colours; 5) Fair Weather Ahead; 6) Night Of Rebellion; 7) Follow; 8) Barbarian; 9) What Would You Do; 10) Just To Learn Again

 

Dios… Esa portada. Esa imagen. Esos colores… Se trata solamente de una curiosa cubierta con hombrecillos y mujeres danzantes de cuerpos puntiagudos que jamás entrará en ninguna lista de Las Mejores Portadas del Rock (ni siquiera la mía), pero al igual que la ilustración de su disco anterior, es una imagen que tengo cincelada en lo más profundo de mi subconsciente de una manera difícil de explicar.

Evoca en quien escribe toda una serie de recuerdos y sonidos que lo transportan con facilidad a una época que hoy parece muy lejana. Una secuencia de remembranzas y situaciones que ahora parecieran pertenecerle a otra persona que ya no existe, pero que aún permanecen en los más lejanos recovecos de mi memoria. Así de poderosa me resulta esta imagen.

Definitivamente dichas portadas son mis favoritas de INXS y me habría gustado que continuaran en esa línea —sus futuras carátulas palidecen en comparación y algunas de ellas son terribles, para ser honestos—, pero independientemente de desvaríos personales, tal vez se preguntarán ¿por qué resulta tan relevante la dichosa carátula? La cuestión es que, en este caso, refleja de manera muy fiel el contenido del álbum: un disco sencillo, agradable y nada pretencioso. Un puñado de canciones que no le cambiarán la vida a nadie, pero que ofrecen unos muy amenos 40 minutos. Ni más ni menos.

Por desgracia, se trata de un paso atrás respecto a su primer disco, pues mientras que aquél era una exquisita demostración de espontaneidad y frescura casi involuntaria, que mezclaba toda una amalgama de géneros e influencias de una forma muy efectiva, este segundo trabajo mantiene un perfil mucho más bajo y discreto. Los prominentes infujos de ska y los saxofones saltarines han desaparecido por completo para dar paso a un sonido mucho más compacto, que se centra solamente en el funk y el new wave. Suenan menos ridículos, pero también mucho menos originales. Y es que en su afán por sonar más serios, pareciera que Hutchence y todos los hermanos Farris estuvieran temerosos de sobresalir con sus respectivos instrumentos y que están limitándose a sí mismos como intérpretes. Le falta garra, pues.

No es para nada un disco malo, pero es definitivamente el trabajo más flojo de toda su trayectoria, lo cual, si nos ponemos optimistas, resulta algo bueno, pues refleja más bien que INXS nunca publicó un álbum verdaderamente malo.

Su principal problema es lo blando que resultan algunos de sus temas. Anteriormente había comentado sobre lo malditamente buenos que eran estos tipos para construir melodías pegajosas y memorables, y que cada disco suyo suele contener una gran cantidad de éstas. Pues bien, Underneath The Colours pareciera ser la única placa que se opone a esta hipótesis, más que nada debido a varios temas que resultan difíciles de recordar una vez que has terminado de escucharlos.

 

Esto no aplica para la bellísima Stay Young, que es con la que relaciono más inmediatamente el arte visual del disco. Quizá por su videoclip (muy parecido a la situación retratada en la portada y que da la sensación de haber sido grabado hace muchísimos años), quizá por su inolvidable melodía o por la siempre dominante y exquisita línea de bajo… No lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es que es la mejor del disco. Me resulta imposible resistirme a su simplicidad, a su espontaneidad: Tiene un carácter ochentero hasta la médula, pero que no cae en el abuso de los teclados ni las producciones azucaradas típicas de la época.

Jon Farris establece un implacable y cadencioso ritmo de batería que Hutchence acompaña con una de sus mejores y más maduras letras hasta entonces. Andrew Farris, por su parte adorna con unos discretísimos fills de sintetizador, para dar paso a ese estribillo arrollador que es rematado por el excelente riff de guitarra. Evoca una atmósfera esperanzadora y despreocupada, pero también muy melancólica. Quizá el hecho de que Michael ya no esté con nosotros es lo que hace que la letra cobre un sabor mucho más agridulce.

Horizons continúa de una forma mucho más dramática, o al menos en apariencia. Inicia con un piano gótico muy misterioso al que se le incorpora una línea de bajo igualmente extraña. El tema cambia abruptamente y en un instante se convierte en una apacible balada new wave: su primera balada, de hecho. Andrew Farris de nuevo aporta pinceladas de sintetizador que nos preparan para el pegajoso coro, para continuar con unas improvisaciones del teclado un tanto innecesarias. A pesar de ello, es un tema bastante bueno y de esos que, estando de buenas, marcaría en rojo. Un detalle muy curioso y mono es que en el booklet original del disco, los versos están acomodados de tal manera que forman una especie de acróstico muy mono que reza “I See The Horizons Of Your Love”, lo cual, a la vez, es el estribillo del tema. .

Big Go Go es la única que rescata de alguna forma el aire lúdico del disco previo y que guarda un cierto toque ska. El saxofón de Pengilly parece resucitar por fin para entregar unas discretas líneas, pero el peso del tema recae, como es frecuente a lo largo del disco, en la voz de Hutchence. La melodía es bastante rescatable, pero no lo suficientemente buena como para que se quede en tu cerebelo para siempre. Otro de esos cortes que, de haber sido trabajado un poco más, pudo haber sido un clásico.

Por otra parte, la pista que nombra al álbum, Underneath The Colours, es uno de los rellenos más obvios. Su extraño ritmo funky-caribeño (?) resulta demasiado insulso, y ni hablar de la melodía: de las más olvidables no sólo del disco, sino de toda su discografía. La instrumentación es demasiado simple, y no en el buen sentido, pues pareciera que todos están temerosos de opacarse entre sí.

La cosa mejora bastante con Fair Weather Ahead, la gema oculta del disco. Lleva consigo un interesante ritmo cuasi-disco muy a la Talking Heads, una imaginería lírica tan extraña como interesante y madura, además de una gran melodía. El peculiar estribillo resulta tan raro como efectivo, y es capaz de adherirse a tu cabeza por días. Gary Beers como siempre lleva el ritmo y es acompañado de unos acertados punteos de Tim Farris. Andrew, por suerte se mantiene bastante discreto con los sintetizadores y se limita a seguir ritmo de Jon. La segunda mejor del disco, en mi opinión.

Lo que sigue es un bache muy notable que baja de manera considerable el nivel del álbum. Se trata de Night Of Rebellion, el tercer y muy olvidable single del disco. Lo único sobresaliente en ella es la tremenda línea de Beers, que desafortunadamente es desperdiciada por una melodía vocal infumable. El estribillo es muy simplón y cerca del final llega un interludio instrumental que no lleva a ningún lado. De esas canciones en verdad difíciles de recordar una vez que han finalizado

El declive continúa con la igualmente intrascendente Follow, con su ritmo plano y una melodía poco creativa… si la anterior era difícil de memorizar, esta resulta aún más básica y simplona. Pareciera haber sido compuesta en menos de 15 minutos y con el único propósito de abarcar espacio en el acetato.

Barbarian rescata un poco las cosas con su enérgico riff sincronizado de bajo y guitarra y un frenético ritmo que de alguna forma nos despierta del letargo de los dos anteriores temas. La letra guarda una interesante metáfora acerca del progreso del hombre como raza y de cómo el mismo proceso/concepto puede aplicarse en un contexto individual. 

What Would You Do es new wave ochentoso en su máxima expresión. Un prominente uso de sintetizadores análogos, guitarras estridentes y una melodía sumamente pegajosa conforman lo que bien pudo haber reemplazado a Night Of Rebellion como sencillo, pues es una pieza pop bastante bien trabajada. No llega a los estándares que más adelante alcanzaría INXS, pero aun así es de lo más rescatable.

Por último Just To Learn Again se transforma continuamente de una ingenua canción poppy y accesible a una tierna balada casi para bailar de a cachetito, y viceversa. Michael reflexiona y filosofa acerca del amor y la vida en una letra honesta que se aleja de los aires un tanto egocéntricos y enajenados del primer disco. Al finalizar, el tema y el álbum en sí dejan un buen sabor de boca, pero es sólo efímero, un efecto temporal.

 

Como ya mencionaba, lo que no les permite “arrancar” del todo es su esfuerzo por sonar más maduros y sofisticados, pero ello funciona en la dirección opuesta, pues sacrifican las melodías hiper-pegajosas e intrusivas y sus letras cínicas y desvergonzadas en pos de arreglos más trabajados, pero el resultado no es necesariamente mejor.

Es difícil encariñarse con un disco así. Es un trabajo de transición, de búsqueda de identidad. Da la impresión de que se trata de un grupo de adolescentes inseguros acerca del rumbo musical que deberían adoptar y vacilantes respecto al papel de cada uno dentro de INXS, pues recordemos que eran aún una banda demasiado joven y con mucho camino por recorrer. Se alcanza a vislumbrar su potencial, pero aún harían falta unos cuantos años y un par de discos más para que dieran lo mejor de sí. Recomendado sólo para aquellos dispuestos a conocer la trayectoria de los australianos en su totalidad y los más recalcitrantes fans del new wave.

 

“History’s written always red. It’s pages are painful and clear”

 

 

Por El Hombre Mojón 

 

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