VALE CALLAMPA (Café Tacuba, 2002)

Artista: Café Tacuba (C)

Fecha de Grabación: 2001

Fecha de Lanzamiento: 2002, MEX

Discográfica: Universal Music

Productor: Gustavo Santaolalla

Calificación: 8

            

 

Era: 2000 Rock En Ñ: La Dispersión

Subgénero: Covers

Mejor Canción: Olor a Gas

Canciones: 1) Déjate Caer; 2) Olor a Gas; 3) Un Amor Violento; 4) Tírate.

 

No soy muy dado a reseñar EP’s… De hecho, creo que es el primero que reseño. Salvo los hidden tracks de los discos originales, no suelo considerar los llamados “Bonus” agregados en reediciones a los LP’s, al menos para la calificación del disco en cuestión. Ya saben que lo considero un tanto tramposo. Con los EP’s pasa algo parecido. Muchas veces creo que son un pretexto de la banda para no desaparecer del radar musical, y que realmente son un distractor a un periodo de flojera creativa, en los que, ya sea por un bache emocional, o por compromisos de giras, no son capaces de lanzar un disco completo. Los EP’s pues, se quedan a medio camino entre un single y un LP. Y es peor cuando los conforman lados B, demos, o versiones en vivo que poco aportan.

Peeeeeeero (siempre hay un pero), hay contadas excepciones que realmente son valiosos por sí mismos, y llegan a significar un peso por sí mismos en ciertas discografías. Los EP’s de Alice in Chains por ejemplo son en general muy buenos, con canciones inéditas que en absoluto se pueden considerar descartes, y que quizá en su momento retomemos como parte de su discografía.

En el Caso de Café Tacuba, lanzaron en 2002 este EP llamado Vale Callampa que es Sui Genéris por donde se vea. Tenían desde el ’99 un tanto desaparecidos. Los Cafetos son una banda de rachas en las que acaparan todos los reflectores, aparecen en TV mañana tarde y noche (en videos entrevistas, conciertos, premiaciones…), encabezan festivales, hacen tremendos tours y se vuelven omnipresentes. Y de repente deciden bajar el perfil y se desaparecen del mundo por un buen rato, dedicándose a sus muchos proyectos alternativos (desde participaciones de uno o más con Celso Piña, María Barracuda, Inspector, Control Machete, Plastilina Mosh, Sekta Core, Chetes, Los Lobos, hasta cosas más raras como grabar con David Byrne en inglés). No es que hubieran desaparecido por completo desde el ’99, sino que el Revés/Yo Soy tuvo una difusión muy limitada por su carácter experimental. Habían girado, pero si a eso aunamos que el Avalancha de Éxitos había sido un disco de covers, realmente la banda estaba sobreviviendo al cambio de milenio en base al culto que había generado el Re, del ya entonces lejano 1994.

En lugar de regresar con un nuevo disco de material propio, hicieron nuevamente una movida arriesgadísima. Un EP de covers. No sólo un EP de Covers, sino covers de una banda en particular. Los Tres de Chile, que habían anunciado su separación en el 2000 y a quienes los Cafetos admiran sobremanera.

Y bueno, ya todos sabemos que es una de las bandas más icónicas de Chile, que aunque no han tenido mucha difusión el México, al menos su propuesta rockabilly-jazzy-bluesero-alternativa a mí me encanta. Al parecer a los Cafetos también, y me parece que ya desde entonces llevaban una buena amistad con Álvaro Henríquez, Titae Lindi, Ángel Parra y Pancho Molina.

En el 2000 el cuarteto llamado como trío rompió por fracciones internas después de colocar enormes canciones durante casi una década. Y Café Tacuba decide rendirles un arriesgadísimo tributo. Arriesgado primero porque no es un LP en forma, sino un EP de 4 rolas. Segundo, porque el Revés/Yo Soy tuvo prácticamente nula difusión, y menos ventas, su anterior trabajo con cierto éxito había sido el Avalancha de éxitos, que fue un disco de covers, por lo que este prácticamente se concatenaba. Y tercero, porque era un disco de covers a UNA sola banda, que además no tenía tanto visibilidad en México.

Por último, llama la atención la selección de temas. Al menos a mí, porque dejan de lado los temas más conocidos como “La Torre de Babel” o los mejores (o al menos mis favoritos) como “La Espada En La Pared” o Pájaros de Fuego. Se arriesgaron al dar tintes electrónicos a un tema como “Déjate Caer”, y terminaron haciendo quizá mi cover favorito en español, como “Olor a Gas”, que a mi gusto es superior al original (que Chile me perdone).

De forma milagrosa, salieron muy bien librados, y los Cafetos regresaron a los primeros planos musicales en un formato inusual. Demostraron de nuevo que pueden hacer lo que quieran, de la manera que quieran y sin traicionarse a sí mismos. Y demostraron de nueva cuenta que son de los mejores (si no es que los mejores) covereadores del Rock en español y posiblemente en general. Realmente sin la necesidad de, no usan temas ajenos para rellenar una falla creativa propia, sino que hacen realmente canciones totalmente nuevas a partir de los temas ajenos. Los tratan con supremo respeto, cuidan las melodías, mantienen las letras, pero las deconstruyen por completo para rehacerlas a su manera (diría a su estilo, pero quién podría decir cuál es el estilo Cafeto???).

El título viene de una expresión chilena. Callampa en un hongo comestible de Chile (de ahí la portada). La expresión “Vale Callampa” es para referirse a algo que no vale mucho, algo similar al “Vale madre” mexicano. Se dice que el nombre del EP es porque un joven en Chile, al ver caminando a Álvaro Henríquez, de Los Tres, y a Rubén Albarrán, gritó "Café Tacuba vale callampa". Y a Rubén, que con la salida del disco se hizo llamar “Gallo Gasss”, le encantó como sonó la expresión. No sé si haya tenido que ver que el disco fue un trancazo y que daría a Los Tres una proyección en lugares en los que hasta entonces habían estado ocultos, pero en 2006 la banda chilena se reuniría para una segunda etapa, y vendría a México en un tour en el que alternaban con los Cafetos.

 

El EP arranca con “Déjate Caer”. Voy a ser sincero. No me fascina lo que hacen aquí. En su versión original es de mis favoritas del trío. Digo, del cuarteto. Pero para reseñarla debo dejar de lado mis prejuicios hacia el electrónico y aceptar que debió ser un reto hace la deconstrucción de un tema tan orgánico, acústico, fluido, que siempre me da una sensación de arroyo frío fluyendo despacio con esas armonías agridulces y esa sensación nostálgica, un tanto amarga. La original es una joya. Y tocarla y moverle esa perfección es todo un reto.  Yo no soy fan del electrónico, y debo decir que en un inicio no la soportaba. Pero debo ahora reconocer que en mayor medida era por la idea antielectrónica que tenía por esas fechas, ya que me parecía que iba a terminar con el Rock por completo. Además lo sigo relacionando demasiado con el ridículo video con el bailecito. Por eso no me gustan los videos, en ocasiones generan una idea distinta de la música, para bien o para mal, y deben ser dos cosas separadas: la música es lo importante, el video es una herramienta promocional, generalmente idea de otra persona. Como sea, no deja de ser experimental. Rubén, digo, Gallo Gass  mantiene el toque oscurísimo del inicio con esa voz. Meme va incluyendo pinceladas con el órgano eléctrico hasta que termina adueñándose de la canción con el riff y los largos pasajes instrumentales del final. El beat disco junto con la guitarra minimalista contribuyen a dar una atmósfera abstracta, un tanto árida. Ya hacia el final se alarga un poco, meme hace ese riff juguetón que contrasta con lo sombrío de Albarrán, y luego que éste empieza a canturrear, mantiene se fondo de sintetizador que siempre me ha parecido algo claustrofóbico. Sigue sin encantarme, y aún pienso que dura un minuto y medio de más, pero hay que reconocer la forma en que le dan un sentido diametralmente opuesto sin faltarle al respeto. Al contario. Reestructuran por completo la canción de una forma que pareciera imposible, y eso es de aplaudir.

Sigue “Olor a Gas”, que quizá pierde un poco en los arreglos blueseros-harrisonianos de slide de Parra, pero gana con las espectaculares armonías que logran los Cafetos, desde la intro a capella y que van repitiendo a lo largo de la canción y con las cuales, evidentemente, intentan reemplazar la guitarra líder. Rubén no tiene la voz clara de Henríquez, pero logra la misma emotividad, en el estribillo suena más explosivo, más furioso, y luego cuando remata con el “Seco el corazón” lo hace casi en falsetto, con una delicadeza a punto de romperse. Luego los “Uhhh Assss” en una armonía bellísima. Si pareciera imposible sustituir uno de los solos más impresionantes de Parra, aquí los Cafetos lo hacen con una inteligencia y maestría enormes. Evidentemente Joselo no es un virtuoso, y no intentan aquí competirle al tu por tu, no tratan de hacer una mejor versión. Simplemente se notan que quieren hacer algo diferente. Y les sale una verdadera joya para una canción que parecía insuperable. Quizá sea mi cover favorito en español…

Luego tenemos “Un Amor Violento”, en donde vuelven a arriesgar con algunos matices electrónicos, eliminando los bellos rasgueos lentos y sustituyéndolos por cascadas de sintetizador. Gallo Gasss hace una interpretación un tanto demasiado teatral, atropellando la letra y cantando en un tono muy grave y algo forzado durante la primera mitad, aunque su performance después mejora cuando ajusta la canción a su tono natural. Batería electrónica, una sensación nuevamente abstracta, y en general le arrebatan esa bella y delicada aura de balada de los cincuentas de la original. No es malo el resultado, pero queda una versión mucho más tosca, que queda por debajo de la original, a diferencia de los otros covers.

El EP cierra con “Tírate”, otro tema clásico de Los Tres. Quizá es la que más respeta la original. De hecho la vuelven aún más minimalista, con una guitarra acústica con ritmo de huapango dando una sensación melancólica, y matices de guitarra eléctrica de Joselo al fondo. La excelsa melodía respeta la original, con el toque personal de Albarrán, mostrando por momentos mayor rango que Henríquez. El requinto es reemplazado por un extraño efecto de teclados de Meme, con mucho eco. Le eliminan los remates de rockabilly y el bandoleón de la original, pero en cambio le dan cierto matiz mexicano sin realmente hacerle demasiados cambios, manteniendo esa aura melancólica y extraña.

 

 

En fin, es un EP que rompió esquemas y que quedó justificado por la calidad con la que los Cafetos lo hicieron. No sé qué opinión exista de este disco en Chile, pero al menos en México el riesgo que corrieron los Tacubos valió la pena y lograron posicionarse de nueva cuenta en todos los niveles mientras terminaban su Cuatro Caminos, del 2003. Pocas veces reseñaré EP’s, pero este sin duda vale la pena por el trato que dan a las canciones y porque es un verdadero tributo, en el que no intentan copiar los temas ajenos, sino redimensionarlos, darles un trato distinto, propio. Y en ese aspecto, Café Tacuba es una banda con poca competencia. Calificarlo es muy difícil teniendo sólo 4 canciones. Me parecen 2 de muy buen nivel, e incluso “Déjate Caer” podría estar en rojo por la experimentación, aunque yo no sea fan del electrónico. En general el resultado me parece sobresaliente, no perfecto pero quizá con más nivel que algunos LP’s del grupo, aunque insisto, no se pueden comparar peras con manzanas. 

 

 

Por Corvan  

 

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