VETUSTA MORLA
"Robaron las antenas, la miel de las colmenas, 
no nos dejaron ni banderas que agitar. 
Cambiaron paz por deudas, ataron nudos, cuerdas 
y la patrulla nos detuvo por mirar.  

Fue un atraco perfecto, fue un golpe maestro
dejarnos sin ganas de vencer."

 

 

“D+”


Década Principal:

00's, 10's

Eras principales:

Indie (2001 - ???)

Miembros Clave:

Juan Pedro Martín “Pucho” (voz)

David García "el Indio" (batería)

Álvaro B. Baglietto (bajo)

Jorge González (percusiones y programaciones)

Guillermo Galván (guitarras y coros)

Juan Manuel Latorre (guitarras y teclados)

Canciones Clave: 

Los buenos, La marea, Un día en el mundo, Copenhague, Valiente, Pequeño desastre animal, Los días raros, Lo que te hace grande, En el río, Maldita dulzura, Boca en la tierra, El hombre del saco, La Deriva, Golpe Maestro, ¡Alto!, La Grieta, Fuego,...


 

Vetusta Morla son un rara avis en panorama musical actual. Sobre todo si estamos hablando del actual panorama musical español. Hacía mucho tiempo que en este país no había una banda con semejante éxito de público y de crítica y que además vendiese tan bien. ¿Quienes fueron los anteriores? ¿Los Héroes del Silencio, quizás?

Aunque personalmente los veo más como Pop-Rock alternativo, a menudo se los encasilla como Indies, siendo considerados por muchos como la principal referencia patria del género junto a Love Of Lesbian y Lori Meyers. Pero la idiosincrasia de Vetusta radica en romper con lo establecido y en su capacidad para traspasar no ya fronteras sino géneros y estilos musicales. En la tremenda intensidad y emotividad de sus conciertos podemos descubrir entre sus adeptos a adolescentes que corean a gritos sus sugerentes letras y a melómanos de la vieja guardia que ya peinan canas. Por supuesto que también tienen sus detractores. Muchos y muy alborotadores. Y curiosamente, veneración y crítica coinciden en subrayar los mismos puntos: voz, melodía, letras y texturas. ¿Qué hay de verdad en insultos y a alabanzas? ¿Dónde está el término medio?

Vamos a ello.


Vetusta Morla se forma a finales de los ´90s, en los tiempos de instituto de sus miembros, en la pequeña localidad madrileña de Tres Cantos. En un principio versionan canciones de Loquillo y los Trogloditas, de Aerosmith, de Lenny Kravitz y antes de adoptar el nombre de la inmensa tortuga de La Historia interminable consideraron para su bautizo nombres tan poco afortunados como Látex. Sus inicios resultan bastante complicados, con conciertos a los que apenas acuden una docena de personas (a veces ni eso) y teniendo que sobreponerse a circunstancias adversas como cuando Pucho se marcha a trabajar a Londres.

Sus primeras maquetas, 13 Horas Con Lucy (2000) y Vetusta Morla (2001) son una búsqueda de su propio estilo. Moviéndose del Rock más rabioso al puro guitarreo Funk, cantando en español y cantando inglés, pasando de lo estándar a lo experimental.  Sin embargo, en la tercera demo, La Cuadratura del Círculo (2003), ya son más reconocibles. Incluso ya tenemos una temprana versión de La Marea que aparecerá en su primer disco. Alguien se fija en ellos y logran su gran oportunidad: tocar en Los Conciertos de Radio 3, uno de los programas musicales de más calidad en España, totalmente alejado del Mainstream (para el recuerdo de este programa quedará para siempre la versión Fuck-Fucking de Feeling Good que nos regaló Muse como protesta por la censura).

Aparecer en la televisión supuso un gran espaldarazo para la carrera de Vetusta y eso se notó en la afluencia a sus conciertos, pero ni aún así las discográficas se deciden a apostar por ellos. Las compañías independientes les dicen que tienen un sonido muy comercial y las multinacionales, que es muy independiente. Graban un EP: Mira (2005) que mezcla canciones en estudio y otras rescatadas de su paso por Los Conciertos de Radio 3. A pesar de que solo puede adquirirse en sus actuaciones y en su página Web, Mira consigue buenas cifras y el sueño del LP parece más cerca. Llevados por la ilusión y el entusiasmo, durante un evento en Beirut en 2006 y con cerveza en mano, los miembros de la banda lanzan su conjura: todos abandonarán sus cómodos y estables empleos y centrarán todos sus esfuerzos en la música. Pero en 2008, con ya una década de experiencias a sus espaldas, se cansan de esperar por una oferta que nunca llega y deciden fundar su propio sello, Pequeño Salto Mortal y auto-publican su primer disco: Un día en el Mundo (2008), uno de esos discos que deslumbran desde la primera escucha y que seguro que habrá hecho tirarse de los pelos a más de uno. En sus versos, descarnada critica social y cinismo salvaje camuflados con delicadeza preciosista. En su sonido, melodías acústicas, desnudas y sencillas mezclados con potentes guitarrazos y ritmos interculturales. Inmediatamente surge la odiosa comparación con los Radiohead pre-OkComputer. Una comparación que a mi no me gusta nada. Admito que son indiscutibles ciertos paralelismos de estilo e incluso de mensaje (por ejemplo la falsa felicidad de Un día en el mundo versus la sociedad artificial de Fake Plastic Trees), pero no. Igual que Soda Stereo no son "los Beatles latinos", Vetusta Morla no es Radiohead. Es otra cosa. Y es aquí, al no cumplir con lo que la etiqueta impuesta promete, donde comienzan a surgir las críticas. Al principio alguien dice que ya les gustaría ser Radiohead. Luego añade lo insufrible que le resulta la voz de Pucho. Más tarde uno dice “pedantes” y otro añade “sobre-dimensionados”. También se escucha “postureo” y “populismo” y finalmente parece que estamos hablando de una parodia de banda, de una burla contra el buen gusto. Y no. Que no. Que Vetusta Morla definitivamente no son Radiohead. Son Vetusta Morla y son una gran banda que hace buena música. Habrá gente a la que puede no gustarle. Cuestión de gustos, como todo. Pero hay quienes automáticamente descalifican cualquier trabajo que supere las 500 copias vendidas y ser entrevistados por la Rolling Stone porque cuando un artista deja de ser un tesoro que solo él conoce, pierde todo su interés y su respeto. Putos hipsters. También hay quienes no soportan algo que no suene más de diez veces al día en cualquier emisora de radio. Necesitan que les muestren el camino y actúan como el perro de Pavlov salibando según los estímulos. Y por supuesto, no puede faltar el fan absoluto que todo lo eleva a milagro. Más dañino que ningún otro. Mundo sin grises. Y bueno, contra la naturaleza humana me niego a discutir.

Lo cierto es que el debate está servido y los VMorla han conseguido que todo el mundo tenga una opinión sobre ellos; una opinión extrema en la mayoría de los casos. Los aplausos superan ampliamente a los abucheos pero éstos hacen mucho ruido. Todos esperan con gran con curiosidad su segundo trabajo. Mapas (2011) resulta menos directo y accesible que su predecesor. La banda busca evolucionar y evitan en lo posible repetir las fórmulas del éxito de su impactante debut. Ya no hay himnos épicos ni guitarreo guarreado. Un disco más cuidado y mejor producido pero no estoy seguro de que consiga igualar el nivel. Esta vez no logran tanto alboroto a su alrededor pero les sirve para mantenerse arriba.

El siguiente paso es mucho más modesto. Casi desconocido: Los ríos de Alice (2013) es la banda sonora de un delicioso y poético videojuego para móbiles. Más que un vieojuego, un poema jugable, y disculpad el Off-Topic. Su colaboración en este proyecto, la aplicación para móbil El explorador de Mapas o la disponibilidad gratuíta en streaming de Mapas antes de su publicación son buena muestra de que, lejos de criminar -como es común en la industria discográfica-, Vetusta siempre ha hecho de internet y de las nuevas tecnologías un aliado. En cuanto al contenido, en Los ríos de Alice nos encontramos con nanas, melodías casi instrumentales e idiomas inventados. Es un disco casi zen que no es necesario considerarlo como una rareza. Absolutamente disfrutable.

Lo último de Vetusta hasta el momento ha sido La Deriva (2014). Su crítica política es más directa que nunca. Sin metáforas ni artimañas. Sus acabados son más toscos y en general suena bastante monocorde en su conjunto. Y si bien ya había alguna canción floja tanto en Un día en el mundo como en Mapas, aquí por primera vez les veo temas que merecen ser calificadas de relleno grosero. Tal vez sea un álbum que crezca con el tiempo y las escuchas, como Mapas pero de momento me parece su trabajo más flojo. Y aún así siguen muy por encima de la media y nuevamente les veo ganas de reinventar su camino. Desde la absoluta libertad que consiguen con la auto-publicación, dan la impresión de disfrutar de lo que hacen y de mostrar un absoluto respeto por el público y por su profesión y que la música es un fin y no un medio. Hoy en día, te gusten o no te gusten sus canciones, eso es de agradecer.

 

Seguiremos con atención los próximos pasos de la tortuga.

Maldita dulzura la suya. 

 

por marlaior 

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