WHO'S NEXT (The Who, 1971)

Artista: The Who (B)

Fecha de Grabación: Abr-Jun ‘71

Fecha de Lanzamiento: 14 de Agosto de 1971

Discográfica: Track/Decca

Productor: The Who, Glynn Johns

Calificación: 10 (MUST HAVE)

               

Era: Hard Rock (1968-???)

Subgénero: Hardrock

Mejor Canción:  Baba O’RIley, o Won’t Get Fooled Again, o Behind Blue Eyes…

Canciones: 1) Baba O'Riley; 2) Bargain; 3) Love Ain't For Keeping; 4) My Wife; 5) Song Is Over; 6) Getting In Tune; 7) Going Mobile; 8) Behind Blue Eyes; 9) Won't Get Fooled Again;

Bonus Tracks: 10) Pure And Easy; 11) Baby Don't You Do It; 12) Naked Eye; 13) Water; 14) Too Much Of Anything; 15) I Don't Even Know Myself; 16) Behind Blue Eyes (alternate version).

 

Cuando toda la euforia del Tommy comenzó a difuminarse, dejando a The Who ahora sí como una de las bandas más poderosas del planeta, vino la gran interrogante para Pete Townshend: Qué sigue? La opción más obvia hubiera sido otra Rock Ópera, no? La única manera de superar un álbum conceptual doble era con otro álbum conceptual doble. Esperen, qué tal un  álbum conceptual doble Y EN VIVO??? Eureka! De hecho, no todo mundo lo sabe, pero esa fue la lógica de Pete, y en el Otoño de 1970 comenzaría a fraguar un disco llamado Lifehouse que sería el sucesor de Tommy.

La cuestión es que no siempre la opción más “lógica” es la mejor, como ya se verá. Pero antes de ahondar en lo que hubiera sido el Lifehouse, quiero detenerme en las diferencias entre el Next y el Tommy.

Aún hay discusiones que generan cráneos rotos sobre cuál es el mejor disco de The Who, agregando a la terna el Quadrophenia, y aunque ustedes no lo crean, el Sell Out, que tiene su pequeña legión de fans. Cada quien tendrá sus gustos personales y no me detendré en este punto, pero lo que salta a la vista es que el Next es el más diferente de todos ellos. En primer lugar, no es un disco doble, son dos caras y ya. En segundo, no es un disco conceptual (Como sí lo es el Sell Out, con la hilación de temas y la idea de la estación de radio con jingles y todo qué ver), ya no digamos una Ópera Rock con una historia de trasfondo y un orden específico en las rolas que van conduciendo por dicha historia. No, el Next es un disco de temas sueltos, sin la presión de unirlos a una idea central, un álbum de Rock puro, en el que cada track se debe valer por sí mismo y no en función al disco.

No me malentiendan, no por ello quiero decir que sea simple, sino que su propósito es muy distinto. El Tommy, con todo y su status monumental, funciona como un todo. Claro que se pueden escuchar sus temas sueltos, pero los mismos se potencian como parte de la Ópera Rock, cobran mayor relevancia. Poniendo un burdo ejemplo, es como escuchar “Carry That Weight” sin “Golden Slumbers” y “The End” flanqueando. Pierde mucho de su sentido. El Tommy es un disco de culto, pero como un todo. A pesar de sus grandes temas, difícilmente habrá más de 3 rolas en el top ten del grupo de la mayoría de melómanos. Con el Next, en cambio, cada canción funciona por sí misma, y pareciera ser más un compilado de Greatest Hits (o soundtrack de CSI), habiendo casi consenso universal de que tiene quizá las 3 mejores rolas de la banda! 

Por ello creo que el título del disco no es casualidad. Qué es lo que sigue a la mejor Ópera Rock de la historia??? (Bueno, era apenas la primera o segunda, pero me entienden…) “Next” no es pues un mero juego de palabras con el nombre del grupo, o para combinar con la ingeniosa portada, Next es literalmente, “hemos superado la etapa Tommy, vamos a Lo Que Sigue”.

La pregunta que pone Townshend, sobre la mesa (o tornamesa)  no es pues cualquier cosa, aunque pareciera fácil a primera instancia. Qué es más importante??? El disco como unidad con temas en función a él, o las canciones como piezas fuertes e independientes haciendo un disco poderoso???? Ya lo habían planteado tímidamente los Beatles (Sgt. Peppers vs Revolver), o los Beach Boys (Pet Sounds vs todos sus singles), pero creo que el con el Next, siendo precisamente el siguiente disco del Tommy, queda la pregunta formulada de manera categórica. Alguien se atreve a contestarla?

Para dejarlo más claro, haré una alegoría literaria. Soy fan de Julio Cortázar, no sé si ustedes estén familiarizados con su obra. Rayuela fue una de las novelas cumbres, no sólo del boom latinoamericano, sino de la historia. Es una obra de arte en el que cada capítulo (aunque sea de 3 líneas) va aportando a una historia enorme. Pero también escribió cuentos, escritos más breves que funcionan por sí mismos y que tienen el reto de ser mucho más contundentes y cuidados, porque no hay nada que les corrija el camino después. Cortázar tiene la rara cualidad de ser un extraordinario novelista, pero también un gigantesco cuentista. Qué tiene más valor? Una monumental novela o un compilado de cuentos de primer nivel, en el que cada uno es un mazazo? Igual que con el dilema de disco vs canciones, no hay respuesta. Será una cuestión personal, pero creo que el mérito de Townshend fue lanzar la interrogante, demostrar el poder de la canción por sí misma y demostrarle al mundo (o acaso a sí mismo) que no se le podía encasillar únicamente como “buen novelista”. 

 

La idea de un nuevo álbum comenzó a germinar en Townshend en Agosto de 1970, tras la titánica y agotadora gira de más de un año del Tommy. Pete dio algunas entrevistas  en las que se dio cuenta que había que explicar demasiado el concepto detrás de Tommy y de cada tema para que pudiera ser entendido. A pesar del éxito del disco, el mensaje no había sido claro, y debía ser explicado en detalle. Por ello empezó a pensar en otra Ópera Rock, más directa, grabada en vivo, o falso en vivo, en el que el mismo público participara (imagino que algo similar a lo que haría AC/DC en “Thunderstruck”). Bueno, la idea de Lifehouse comenzó a crecer en la cabeza de Pete como un mundo futurístico, por lo cual incluía uso de los innovadores sintetizadores. El gobierno controla y vigila todo, la gente se dedica a trabajar y básicamente vive y trabaja sin salir de sus pequeños habitáculos. La música está prohibida por dicho gobierno, y la gente está sometida a una especie de realidad virtual que los tiene convertidos en zombies twitteros autómatas sin apenas sentimientos. La gente trabaja, vive, convive y se divierte sin salir de su casa, sin comunicación directa. Les suena? Un rebelde llamado Bobby (para que no fuera tan obvia la semejanza con Tommy, duh!), se las ingenia para transmitir rock a los habitáculos para despertar a la gente idiotizada y que así empieza a tener conciencia de sí misma, hasta que Tommy, digo, Bobby, logra encontrar el acorde trascendental con lo cual supongo que la gente se termina levantando contra el sistema. Salvo la idea futurista del internet idotizante, que en sí es asombrosa, lo demás es una especie de refrito del mismo Tommy, pero hay que añadirle las potenciales demandas de George Orwell y de Ray Bradbury por hacer una especie de Farenheit 1984. 

Por esas fechas la banda tuvo un montón de reveses. Kit Lambert, manager y eterno productor de la banda, estaba hundido en drogas duras y su aportación a la banda era nula. Pete y Keith comenzaba con sus problemas de alcohol, Townshend agarrando particular gusto al brandy ante la presión de hacer algo que superara al Tommy. Entwistle comenzaba con problemas maritales… En enero de 1971, se compraron un complejo equipo cuadrafónico para ser usado en concierto, lo cual haría que el público viviera y se involucrara más en el proyecto. El aparato les costó unas 30,000 libras. Por esas fechas, Jim Walsh le regaló a Pete una Gretsch 1957, que usaría para la gira y la grabación en estudio, dando un sonido más crudo y crujiente. En Febrero, dieron su primera presentación en el Young Vic theatre, donde grabarían también a la audiencia. La gira fue un fracaso. La gente no quería que le dijeran en qué parte cantar letras de una canción que no conocía. Querían Tommy, querían “My Generation” y querían ver volar instrumentos hechos pedazos. En Abril harían un último intento, llevando el estudio móvil de los Rolling Stones, que justo acababan de grabar el Sticky Fingers en él. Pete salió hecho una furia porque sentía que los demás no lo apoyaban en el proyecto, hasta que finalmente se dio cuenta que el problema era… el proyecto. Pete estuvo al borde de un colapso nervioso y más tarde Daltrey aceptaría que nunca estuvieron tan cerca de separarse como entonces Así, la desilusión de Lifehouse derivó en el olvido. Había que pasar a lo Siguiente.

   

Después de la cancelación de Lifehouse, Pete se recuperó rápido y decidió aprovechar el jalón creativo que traía. En lugar de cancelar la renta del estudio móvil de los Stones, reunió al grupo y fueron a Stargrooves, la mansión de Jagger, que preparaba maletas rumbo a Francia. Kit Lambert estaba en estado catatónico-comatoso, por lo que su usual ingeniero de sonido, Glyn Johns, tomó el rol de productor. Esto es importantísimo en el sonido, ya que con un oído mucho más entrenado, Glyn se enfocó en lograr sonidos perfectamente claros y definidos, algo que Lambert cuidaba poco. En Stargrooves grabaron casi de un tirón “Won’t Get Fooled Again”, y Johns se dio cuenta de que iba a surgir algo grande, por lo que sugirió moverse a los Olympic Studios. Ahí, Pete pudo retomar los sintetizadores, con los que había estado jugando para el Lifehouse, y los incorporó a los nuevos temas, no como adornos, sino como instrumentos estructurales y dominantes en los temas. El no tener un libreto que seguir le dio absoluta libertad creativa a Townshend, que sintiéndose liberado, se despachó con un montón de temas. Para Baba O’Riley, invitaron a Nicky Hopkins al piano, y a Keith Moon se le ocurrió invitar a Dave Arbus, un amigo violinista, a que agregara algo. Milagrosamente, el arreglo de violín gitano encaja a la perfección y realza la coda. John había tenido una pelea monumental con su esposa, lo que lo inspiró  a llevar la canción “My Wife”, una de sus mejores composiciones con la banda.

El hecho de que Glyn fuera ingeniero de sonido se nota en la calidad del disco y en el acabado de cada rola. Kit Lambert, anteriormente, se preocupaba poco por la definición del sonido y se centraba más en que sus muchachos sonaran salvajes y potentes. El oído más entrenado de Johns se enfocó en sacar lo mejor de cada músico, lo cual no significaba que se volvieran locos lanzando la mayor cantidad de notas que pudieran. Si se fijan, es hasta ese momento el disco con la participación más discreta de guitarra y bajo. Townshend estaba encantado con sus nuevos juguetes, y se enfocó en sacarles el máximo provecho posible. Esto hace que la presencia de guitarra sea mucho menor que cualquier disco anterior. Entonces porqué está catalogado como uno de los mejores discos de Hard Rock ever? Porque lo es! La poca presencia de guitarras apenas se nota porque están muy bien usadas. Se habían dado cuenta que en “Baba O’Riley” la guitarra entra hasta el 2:30? No? yo tampoco? El bajo de John está con un volumen altísimo, y esto le da una potencia inusitada y crea la ilusión de Power Chord.

Entwistle cambia su manera de tocar para este disco… en realidad toda la banda. Con las modificacionse de Glyn y la incorporación de sintetizadores cambian los roles en The Who y por ello este disco suena tan espectacular. John tiene una velocidad increíble, usando una especie de tapping en el bajo que le permite hacer metrallas de notas, incluso en distintas cuerdas, al no pulsarlas con la mano derecha, sino “golpearlas” con la yema de los dedos. En la mayoría de los discos esto le permite hacer líneas melódicas, por ejemplo, en las versiones en de “My Generation” o “Summertime Blues” de fines de los 60’s, en que básicamente está haciendo un solo. Pero el “golpeo” de las cuerdas crea también una función rítmica que hace el trabajo de la batería.  Esto permitía a Pete trabajar en adornos más densos a través de los Power Chords y sus famosos molinos de viento, y que Keith se volviera un pulpo con los tambores y platillos, más a manera de adorno que con función rítmica, tomando un rol de tecladista. Entwistle diría en una entrevista que The Who nunca tuvo propiamente un bajista. Yo difiero, en el Next si lo tuvieron! Con este disco eso se altera, ya que hay teclados. John vuelve a ser un bajista, y por esos sus líneas no son tan espectaculares en la primera mitad, pero son endemoniadamente creativas y efectivas. Y Keith, a petición de Glyn, es más recatado, sonando tremendo cuando debe, pero cuidando de generar las explosiones y no manteniéndolas en todo momento. The Who actúa aquí como una banda tradicional, cada quien con su rol, y siendo tres virtuosos, eso hace que el disco suena pirotécnico, sin que aparentemente se estén esforzando.

Ahora, el disco no carece de guitarra ni bajo, en absoluto, sino que es una especie de crescendo donde en cada canción lentamente estos instrumentos van creciendo, hasta cerrar con sendas joyas de guitarra, una acústica y otra eléctrica y donde el bajo se vuelve fundamental nuevamente como figura melódica.

Por su parte, Roger está en su mejor momento. No sé si tuvo que ver la dirección de Glyn, pero aquí alcanza por fin ese rugido que lo coloca casi siempre en las listas de los mejores vocalistas de la historia, con un registro altísimo y gran manejo de tonos medios, sonando salvaje y emotivo a la vez. Daltrey hace un despliegue vocal impresionante, usando su voz como un instrumento más, generando melodías de gran manufactura y lanzando ganchos a diestra y siniestra.     

 

El disco abre con “Baba O’Riley”. Si nunca la han oído con audífonos, háganlo. Ahora! La intro con el órgano Lowrey procesado con sintetizador es increíble, revoloteando de un lado a otro y creando la ilusión de un caleidoscopio sónico. Pete diría que toda la parte sintetizada tuvo unas 3 mil ediciones. Al :45 entran las notas de piano, una secuencia de 3 tonos, simple, poderosa, que se ha vuelto parte del inconsciente colectivo. Quien dude de la capacidad de Pete para crear riffs, este es un gran ejemplo de la facilidad que tenía. Pete la escribió como parte del Lifehouse. El título era por sui gurú Meher Baba, y Terri Riley, un compositor minimalista que lo inspiró a trabajar en la secuencia inicial. La rola es una joya, una especie de mini Ópera Rock por sí misma, con multiples partes en apenas poco más de 7 minutos, mucho más compleja de lo que aparenta a simple oída. Al 1:20 entra un espectacular redoble de Moon e inicia con esa fiesta de fills. Al 1:35 entran John y Roger al mismo tiempo. Notan que el bajo trae volumen muy alto, y mientras el piano se difumina, este toma su rol, simplemente siguiendo la secuencia de 3 notas? Daltrey inicia con esa letra épica. Qué cambio en apenas 2 años? Que lo hace cantar tan distinto, tan seguro, tan salvaje? Luego vienen los Power Chords a toda distorsión al 2:35. Hacia el minuto 3, queda solo el secuenciador y Peter cantando con una gran emotividad ese mítico “Don't cry, Don't raise your eye, It's only teenage wasteland”, casi al borde del llanto. Y es que canta desde la perspectiva de un granjero, alguien de vida simple, alguien que “No necesita pelear para probar que está en lo cierto”, y que un buen día tiene que agarrar a su familia y unas cuentas pertenencias porque se vino una marejada de gente a invadir su propiedad porque a alguien se le ocurrió hacer un festival de Rock a un lado. Sería la venganza de Townshend a Woodstock, del que quedó enormemente decepcionado. Al 4 hay un breve y chisporroteante requinto, para después irnos a ese puente histórico que subtitula la rola “Tenage wastelaaand, tenage wastelaaaAAAAND! THEY’RE ALL WASTED!”, ligándose a un puente instrumental con los platillazos de Keith, otra especie de requinto de Pete, y esa transición al solo de violín, a cargo de Dave Arbus, de la banda Prog East of Eden, que milagrosamente encaja de maravilla como coda, y se va acelerando hasta el paroxismo para un cierre galopante en el que se avienta un mano a mano con Moon. En vivo, Roger reemplazaría ese solo con armónica. “Baba O’Riley”, también conocida como “Teenage Wasteland” por el estribillo, es a decir de muchos (me incluyo), la mejor canción de The Who. Distinta a todo cuanto habían hecho y harían, con un sintetizador cuidado al detalle, que desde la misma entrada te eriza la piel por lo que está por venir, y un riff sencillo, de apenas tres tonos, pero pegajoso y poderoso a la vez. La banda no se vuelve loca (quizá Keith por momentos), sino que luce más madura, dando más pausa, armando meticulosamente este rompecabezas musical que nos deja con la sensación de haber oído 7 de los más majestuosos minutos del Rock.

Con “Bargain”, Pete retoma el misticismo, usando frases de su maestro Meher Baba “I'd gladly lose me to find you, I'd gladly give up all I had, To find you I'd suffer anything and be glad”, es la especie de “My Sweet Lord” de The Who, hablando de renuncia de todo lo que tienen por amor, no a una mujer, sino a Dios o a una iluminación, y por ello lo considera “una ganga”. La rola inicia con un cálido guitarreo acústico y juegos armónicos que dan la falta impresión de una balada. El espejismo lo revienta Keith al :12 con un brutal redoble para la entrada de la verdadera canción, más violenta y salvaje. La Gretsch de Townshend ruge, en un exquisito diálogo con Roger, compitiendo por ver quien suena más potente. Al 1:45 viene un connato de requinto, pero en lugar de ello la canción baja de intensidad para un puente minimalista, con arpegio y un buen adorno de bajo, mientras Roger canta casi con devoción: “I look at my face inm the mirror, I know I'm worth nothing without you, And like one and one don't make two”. Luego la banda regresa al ataque con los versos y la compleja instrumentación. Keith suena de nuevo sin freno de mano, lanzando baquetazos por todos lados, pero ciertamente hay algo que cambió, suena más depurado y sensato, o es su ecualización? Hacia el final tenemos otro sintetizador, y esos lengüetazos de fuego de la guitarra, con la banda entera destrampándose para la coda antes del cierre acústico y calmo. Otro temazo de la banda.

Sigue “Love Ain't For Keeping”, un tema más corto, de apenas poco más de 2 minutos, mucho más bluesera, y de las pocas sin sintetizador. Es un tema ligero y luminoso, con unos coros muy beatlescos con John y Pete haciendo maravillosas armonías. Los arreglos de Pete con la acústica son muy buenos, requinteando y haciendo buenos riffs. Este es de los temas donde podemos notar a Keith más mesurado y controlado, usando una batería Ludwig más básica que la Premier que toca usualmente. El tema era parte del proyecto de Liefohouse, y quizá por ello es tan corta. A pesar de que es buena, da la sensación de que pudieron trabajarla más para hacer un tema épico. En el Odds and Sods lanzarían una versión eléctrica más larga.

Llega luego el tema de John, cantado por él mismo, “My Wife”. Entwistle, no solo la escribió, cantó y tocó el bajo, sino que tocó el piano y la sección de vientos. John la escribió después de una discusión con su mujer, y en la rola caricaturiza la situación hablando de un tipo que se pone una borrachera descomunal y es arrestado, por lo que pasa varios días fuera de casa y ahora tiene pánico de volver porque su esposa seguramente creerá que se fue con otra mujer, de forma que narra de forma divertida todo lo que se le ocurre para poder largarse y estar a salvo. La canción me encanta, con aire desenfadado, las letras con un humor inteligente, Pete con libertad de hacer crujir su guitarra, Keith restringido aún pero dando intensidad con los redobles y platillazos, el simple bajeo y la juguetona figura de piano. Pero lo que hace que todo funcione son los vientos, que tienen un lejano y majestuoso aire marroquí y psicodélico que le hubiera fascinado a Brian Jones. Me encanta ese final con John gritando el “She’s coming” mientras todo se difumina. De las mejores aportaciones de Entwistle.

Viene un cambio drástico con “Song is Over”, que al principio la odiaba. No es que ahora sea mi rola favorita de The Who, pero ha ido creciendo. Inicia con un hermoso arreglo de piano a cargo de Nicky Hopkins, con Townshend cantando los versos con su voz agridulce, y reventando con furia con el salvaje rugido de Daltrey y los sintetizadores espaciales de fondo. En estas partes, Entwistle regresa a hacer esa cosa que hace con sus dedos ametrallando notas y haciendo el papel del requinto, mientras Moon se vuelve loco unos instantes. El sintetizador en este caso creo que es lo que le da un mal acabado y sale sobrando. La rola es simple, en realidad son apenas dos tonos repetidos con distintas intensidades, y hay cierto aire glam en las secciones cantadas por Roger…

Continuamos con “Getting in Tune”, que mantiene la estructura de la anterior en el sentido de que inicia con un encantador piano (también de Hopkins) con aire de balada, y luego prende fuego y explota con un poderoso rocker pateataraseros. Pero esta vez funciona mucho mejor, con Daltrey llevando todo el lead vocal y Pete haciendo armonías. Originalmente sería parte del Lifehouse, como parte de la búsqueda del acorde universal, y habla de alguna forma desde el punto de vista del Rockstar, que no tienen mucho qué decir, está sin inspiración, pero está afinado y hace una canción aunque no tenga letra. Hay muchos a los que les quedaría el saco. La estructura y secuencia de tonos es muy simple, pero lo que la hace magnifiscente es el complejo cambio de ritmos que lleva, desde un comienzo minimalista a puro piano, haciendo cambios de tempo cada cuando, no necesariamente en crescendo, sino a veces bajando de nuevo, o subiendo de golpe, hasta terminar con una explosión volcánica. Daltrey hace un descomunal despliegue vocal, siendo capaza de mantener ese rugido de forma casi constante. Termina casi como u jam, pero de gran manufactura. Aquí la banda comienza a tomar sus funciones usuales, con Pete enfocado a la guitarra de forma casi rítmica, mientras que se debe seguir a Entwistle y la cátedra de líneas que da en este tema, retomando un papel melódico. Esta tampoco tiene sintetizador.

Con “Going Mobile” llegamos a otro de los puntos ligeros y desenfadados del disco. El tema tiene en un inicio una base acústica, entre bluesera y country, con Keith atacando fuertemente su tarola y los crashes. Pete lleva de nuevo el lead vocal, con una melodía juguetona. Sabemos que es él porque a estas alturas Roger tiene un color de voz rasposo y salvaje, mientras que Pete, a pesar que usa casi el mismo tono e inflexiones, tiene una voz muy limpia. La rola es simple, alegre, con ese riff acústico repitiéndose una y otra vez, pero alrededor del minuto 2 comienza el requinto, que suena como wah burbujeante. Este efecto lo alcanza al procesarlo a través de sintetizador. John suena fluído y rápido con el riff principal como base estructural de la canción, efectivo las pocas veces que se sale del mismo. Esta iba a ser otra del Lifehouse, cuando el protagonista decide vivir en una casa rodante y tomar el camino, al parecerle imposible continuar en la ciudad por la contaminación.

Viene ahora la parte climática del disco. “Behind Blue Eyes” es una delas canciones más hermosas de la historia, mostrando que no necesitan decibeles para tener poder y sonar majestuosa, al menos en la primera parte. Originalmente era parte del Lifehouse, y cantada desde la perspectiva del malo de la película, Jumbo. Luego Pete pensó en usarla como sencillo, ya que no quedaba demasiado en el contexto del Next, pero finalmente se decidieron a incluírla en el álbum. Está grabada con una triple armonía de voces a cargo de Daltrey, Townshend y Entwistle. Un arpegio precioso inicia la canción, uniéndose el bajo hasta el :35, para el estribillo, logrando grandes líneas melódicas, dirigiendo y dando más profundidad a la música. Al 1:15, para el segundo verso, hacen overdubs que logran un coro celestial, que no le pide nada al “Because” de los Beatles. El estribillo es pegajoso, y a la vez demoledor. La canción revienta hasta el 2:20, cuando Pete lanza un fiero lick muy rockanrolero y entra también Keith, con un beat galopante, rematando cada tiempo con veloces remates en los tums. Su biógrafo, Dave Marsh, diría que este es el máximo tiempo que Moon podía quedarse quieto. Al 3:05 vienen los Power Chords característicos, cargados de distorsión y tremo, que quedan como en suspenso para regresar a los arpegios y hacer una última vuelta y dejar el título de la canción en el aire… Es increíble que sean apenas 3:35. La letra es fuera de este mundo, quizá la mejor letra de villanos del mundo mundial. Y es que refleja un estado interior de Pete muy peculiar. La rola la escribió en el ’70, después de un concierto, cuando una groupie intentó irse con él a su cuarto y él resistió estoicamente, por las ideas hindús que traía entonces. Al llegar a su cuarto, el primer verso que escribió fue “When my fist clenches, crack it open...”, la línea que abre la parte eléctrica y climática de la canción. La letra refleja ese estado confuso, de estar orgulloso, pero sabiendo que hizo daño a alguien al rechazarla: “No one knows what it's like, To be the bad man, To be the sad man, Behind blue eyes”. Refleja también el estado de soledad en que se sentía, dando matices de esperanza al combinarla con una búsqueda interior: “But my dreams, They aren't as empty, As my conscience seems to be”. Daltrey logra apropiarse del sentim,iento y canta como si sintiera cada emoción, cada palabra, logrando erizar la piel. Es de esas rolas cumbres del Rock, que puedes escuchar un trillón de veces sin cansarte, y que se volvería uno de los temas más emblemáticos de la banda. Shame on you Limp Biskit!

El disco original cierra con “Won’t Get Fooled Again”, otra de las grandes rolas favoritas de The Who. No puedo escucharla sin ver en mi mente a Roger con su camisa pegada a rayas horizontales, su larga melena y el curioso bailecita al cantarla, mientras Pete brinca con su camisa café y su Gretsch por todo el escenario durante 8 orgásmicos minutos. Sería el cierre de Lifehouse para representar el triunfo de la revolución y cómo ésta generalmente se corrompe de inmediato: “And the world looks just the same, And history ain't changed, 'Cause the banners, they are flown in the next war”. La rola inicia con la misma formula que “Baba”, con un sintetizador no tan complejo, pero que de inmediato sabemos lo que viene. La intro es más corta, al :30 tenemos los Power Chords que arman ese monumental riff de apenas 2 tonos. Entramos en ritmo, con Keith haciendo nuevamente funciones pirotécnicas más que rítmicas, y Entwistle haciendo gigantescas líneas, sobre todo en el estribillo, en que recorre todo el brazo con escalas. Daltre suena enorme, con tonos medios que suben por momentos, no parecen exigirle demasiado, pero no deja de sonar imponente y furioso, y luego llega esa parte en que baja “Then I'll get on my knees and pray…” hace una especie de suspenso y ruge “We won't get fooled again, No, no! Después del estribillo tenemos un puente instrumental donde vuelve a resonar el sintetizador, y casi al 4 inicia el requinto, con la guitarra echando chispas y Keith masacrando su batería. La banda suena definitivamente más salvaje que nunca, coronando uno de los más increíbles momentos del Rock con el rugido que lanza Roger al 4:30. Pete aprovecha para lanzar incisivas críticas al gobierno y a los partidos, que al final de cuenta son los mismos: “And the slogans are replaced, by-the-bye, And the parting on the left, Are now parting on the right, And the beards have all grown longer overnight…”. La coda es un orgasmo continuo, con todos hacienda solos, y difuminándose lentamente, hasta que los Power Chords dejan de nuevo la secuencia etérea del sintetizador bailando de un audífono a otro, para rematar con un solo increíble de Keith, que vuelve a empujar la rola, un grito de Roger, “YEAAAAAAH!” y Pete que tiene la última palabra en la canción: “PA BAAAAAAAAMMMMM!”. Vaya cierre, vaya canción, vaya disco.

Las reediciones a partir de 1995 traen bonus tracks de descartes que no alcanzaron a entrar.

“Pure And Easy” es un tema alegre, con sintetizador de fondo y bellas melodías ya rmonías vocales. Era uno de los temas claves del Lifehouse y ya estaba grabado, pero Pete consideró que no encajaba en el mood general del Next y quedó fuera. Una pena, porque es de gran calidad, y quizá tenía para volverse otro clásico, con un gran trabajo de guitarra y vocal.

“Baby Don’t You Do It” es un rocker que recuerda más la época Mod de la banda, sonando casi de mediados de los 60’s, salvo por la voz más sabia de Roger y la guitarra mucho más afilada., pero es algo repetitiva.

“Naked Eye” es otro punto fuerte de los descartes y una pena que no quedara. Tienen una larga intro en la que Roger casi recita con un arpegio de fondo, pero al minuto entra la banda con un poderosísimo riff y la rola va subiendo en intensidad. John hace otra de esas líneas de antología, y la banda va armando una montaña rusa a lo largo de 5 minutos y medio, subiendo y bajando la intensidad a placer.

“Water” supongo que es otro descarte del Lifehouse, aunque pareciera encajar más en el Tommy. También algo repetitiva, aunque Roger siempre me saca una sonrisa con esa línea “Geve me some wáter, and maybe somebody’s daughter!” Gran trabajo instrumental, por cierto.

“Too Much Of Anything” es una bella balada acústica, con cierto aire Country, y bajando los decibeles un poco. Tiene una linda melodía y un piano de Hopkins que roba reflectores, pero tampoco deja sin aliento.

“I Don’t Even Know Myself” arranca con una armónica y steel guitar. Un trabajo sobresaliente de Keith (aunque se sigue sintiendo con freno de mano). El estribillo es totalmente Country, con una guitarra acústica y un piano de salón, a triple armonía vocal.

Finalmente está una versión alternativa de “Behind Blue Eyes”. Más pausada, con un sintetizador en el estribillo. La versión original es definitivamente mucho mejor que ésta, por lo que no aporta mucho.

Estos descartes dan la idea de las restricciones de hacer que todo gire en una idea central, de obligar a que quede cierta hilación, no sólo en las letras, sino incluso en los tonos, o en los moods de las canciones. Es endemoniadamente difícil hacer lo que hicieron en Tommy o harían en el Quadrophenia, pero temas como este, muestran que en obras conceptuales tienes oportunidad de meter la pata. En discos de canciones individuales no, o pocas veces se puede perdonar un error fuerte para alcanzar un status icónico en un gran disco.

El Next sin duda lo es, quizá uno de los 10 mejores de los 70’s, con al menos 3 de las mejores rolas de The Who, en el que la banda se enfoca a las canciones, en sus instrumentos, y en sus propios roles, para lograr 9 joyas absolutas. El hecho de que este no fuera una Ópera Rock fue circunstancial, pero a la larga, mejor, y quizá incluso más arriesgado. Con el Next, The Who se consolidarían como una de las banda más poderosas de inicios de los 70’s, peleándole de tu a tu a Led Zeppelin y a los Stones la corona. La pregunta que lanza Townshend con este disco, sigue abierta.

Un Must Have absoluto.

 

 

Por Corvan

 

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