WILLY AND THE POORBOYS (Creedence, 1969)

Artista: Creedence (B)
Fecha de Grabación: Ago – Oct 1969
Fecha de Lanzamiento: 2 de Nov de 1969, USA
Discográfica: Fantasy
Productor: John Fogerty
Calificación: 7

 

Era: Country, Country Rock y Sureño

Subgénero: Southern Rock 

Mejor Canción: Effigy o Fortunate Song

Canciones: 1) Down On The Corner; 2) It Came Out Of The Sky; 3) Cotton Fields; 4) Poorboy Shuffle; 5) Feelin' Blue; 6) Fortunate Son; 7) Don't Look Now; 8) The Midnight Special; 9) Side O' The Road; 10) Effigy.

 

Debo decir que, para mi humilde opinión, este debe ser uno de los discos más sobrevalorados de Creedence y de la historia. Y es que, también en mi humilde opinión, uno no debe tentar al ego y tratar de sacar 3 discos en un mismo año (a menos que te llames George Harrison y salgan en un gran álbum triple, o Elvis Presley y te valga la calidad). Esta sería la última entrega del año 1969 de los Creedence, y después de un par de discos bastante buenos era de esperarse que bajaran de nivel. Creo que, básicamente el resto del mundo está de acuerdo en que es un bajón respecto a los dos anteriores, salvo los gringos. Por alguna extraña razón, a los estadounidenses este disco les pega mucho en el patrioterismo. Incluso muchos dicen que es el mejor disco de Creedence Clearwater Revival!!! A veces estoy convencido de que hay que ser gringo para entenderlos. Veamos las dos posturas:

Postura de estadounidense güerito que vota dependiendo quién le promete cobrarle menos impuestos y que duerme con una 30-30 bajo la almohada: Esta es la obra cumbre de Creedence. Simplemente hay que escucharlo: es una obra conceptual en primer lugar, con la idea de una banda ficticia llamada “Willy & The Poorboys” tocando el material del disco; por supuesto, nada que ver con ideas británicas ni con sargentos pimientas ni nada de eso. Esto es 100% original, y obviamente, tan conceptual como el Tommy o el Dark Side Of The Moon, ya que la banda se menciona en el track inicial y en el cuarto, sólo en el título, pero esto es suficiente para hacerlo conceptual. Por otro lado, tiene un par de temas instrumentales que lo convierten en el non plus ultra del rock sureño, sobre el cual los mismísimos Allman Brothers crearían los cimientos de su estilo. Luego está el tema más político de Creedence, “Fortunate Son”, que nos sigue poniendo la piel chinita y nos saca una que otra lagrimita a todos los americanos recordando el tema de Vietnam, que tampoco tiene nada de parecido con Irak. Y finalmente porque tiene un par de covers inigualables, que fueron transformados por Creedence para hacer las versiones definitivas: “Cotton Fields” y “Midnight Special”. El disco entero es un himno a la americaneidad. Period.

Postura de cualquier ciudadano del resto del mundo que sepa distinguir entre Korn y Barney: el disco es bastante más flojo que cualquier otro disco de Creedence como cuarteto. Punto. Bueno, no. Ahi se da con el Pendulum. Ahora sí, punto.

Esta voz no voy a decir que ambas posturas tienen razón en parte. La segunda postura es la que impera. No hay manera de negar que este disco es un bajón en la calidad del sonido Creedence. Se puede entender que después de dos grandes discos en un año, se les acabara un poco la creatividad, la inventiva, y que les saliera un disco mas bien con descartes de los anteriores. Las canciones no son malas propiamente. Pero tampoco son muy buenas. La mayoría son canciones cortas, que sin duda llevan el sello Creedence, pero parecen descuidadas, terminadas a la carrera, sin el nivel de detalle al que nos tenían acostumbrados, y muchas parecen que salieron al aventón nomás para terminar el disco y aprovechar el gran momento que les había dejado el “Green River” y la temporada de conciertos de verano, que había dejado a Creedence como una de las 2 o 3 mejores bandas del momento. Por otro lado no hay canciones épicas, de esas monstruosas canciones con ambientes tremendos de más de 5 minutos con solos por todos lados y que dejan con la piel chinita, tipo “Susie Q”, “Born On The Bayou” o “I Put A Spell On You”. En cuanto a la atmósfera sobrecogedora y detallada, creo que solo “Effigy” se acerca a ese nivel, y por ello es de las mejores del álbum. Por otro lado, los covers tampoco son tan buenas elecciones como en discos previos. Se puede discutir mucho, pero “Midnight Special” nunca me ha gustado y no entiendo porqué es un clásico. Es muy simplona y le queda muy, pero muy chica a Creedence. Es pegajosa, pero repetitiva, y me parece un tanto estúpida, sin grandes arreglos instrumentales ni nada realmente llamativo. Nomás un coro repetitivo y ya. Y “Cotton Fields” me gusta un poco más, pero le pasa casi lo mismo. Tiene mayor encanto, sigue siendo pegajosa, y quizá con Creedence encontró su versión definitiva, pero sigo pensando en que es una canción que le queda chica al grupo.

Sobre el lado conceptual, pues es para reírse. El disco es TAN conceptual como el Sgt Peppers. O sea, nada. El fundamento es el mismo, una banda con nombre raro y largo (más raro y largo que Creedence Clearwater Revival no puede haber), que se presentan a si mismos en el tema inicial y en la portada del álbum (incluso en una esquina, para que quede más asentada la “idea conceptual” de la mano con el título de la primera rola), y luego se menciona de pasada en el título de otra rola y ya. La verdad, si no le compré la idea “conceptual” a los Beatles, no se la voy a comprar a Creedence.

Y finalmente, la idea de los temas Country que tanto les inflama el pecho a los estadounidenses, son jams instrumentales a los que los Allman les darán 5 mil vueltas. Creedence suena bien por sus raíces sureñas mezcladas con rock psicodélico. Cuando le quitan la mezcla y se vuelven más puristas es cuando se nota más que son californianos y no del sureste. El Country puro no es lo suyo, y suenan rudimentarios e improvisados. Y respecto a “Fortunate Son”… Bueno, ahí si coincido. Es una buena canción con una letra durísima, pero que si la tomaron como himno durante Vietnam, bien la podrían seguir cantando, ya que sigue tan vigente como el día en que fue escrita.

No es terrible propiamente, pero no se puede considerar la obra definitiva de Creedence ni mucho menos. Las canciones no están completamente desarrolladas y la idea conceptual es arcaica, y ni siquiera original.

 

El disco abre con “Down On The Corner”, una canción algo simplona, pero con la conocida marca de ganchos que Fogerty sabe imprimirle a sus canciones. Es simple, cierto, pero muy bien hecha, desde esl encatador y pegajosísimo riff de bajo de Stu Cook, y Cosmo tocando un cencerro para darle un aire más rupestre. La canciones pura diversión. No es una obra de esas con atmósfera colosal como las que mencionábamos, pero es ligera y muy divertida, y tiene bien merecido su status de clásico. Es la que se supone que crea la “coceptualidad” del disco, al presentar a cada miembro del grupo “Willy & The Poorboys”, que está tocando precisamente en la esquina de la portada invitando a la gente a cantar con ellos, llevar el ritmo con pies y palmas y a llevar algunas monedas. La rola funciona precisamente por eso, porque es una canción muy simple y encantadora. Como deato, poco después la banda se presentaría como “Willy & The Poorboys” en el Ed Sullivan Show vestidos de la misma manera que en la portada.

Sigue “It Came Out Of The Sky”, un rocker mas rápido y divertido, divertidísimo si consideramos las ocurrentes letras. La canción es desenfadada y alegre, con un aire de reockabily de los 50’s pero sin perder ese estilo campirano de Creedence. Esta bien hecha, es divertida y todo, pero no hay solos deslumbrantes ni nada. Tiene los suficientes ganchos para sonar encantadora, pero no deslumbrante, lo cual es el común denominador del disco.

Los mismo pasa con “Cotton Fields”. Es adorable. Fue la primer canción de Creedence (es un decir), que saqué en guitarra. Es pegajosísima. Aún así, sigo sintiendo que le queda chica al grupo. Está bien para los Apson, o hasta para los Beach Boys, pero parece que Creedence estaba para hacer cosas más deslumbrantes y complejas, como ya lo habían demostrado en su trato a otros covers. Por lo menos aquí si hay un requinto al 2:50, entretenido, cute, que le queda perfecto a la canción. Y lo de decir que fue la primer canción de Creedence que aprendí en guitarra no es de gratis. Trillones siguen pensando que es un original de ellos, lo cual debe decir algo del trato que son capaces de dar a otras rolas, aún dormidos.

“Poorboy Shuffle” sólo sirve para demostrar dos cosas: Una, que este es un disco conceptualísimo. Nada más vean el título de la canción. Y dos, que John Fogerty se debe seguir dedicando a la guitarra y no a la armónica. La armónica está a un nivel casi amateur, es repetitiva, y básicamente nos demuestra el nivel de mi sobrino de 3 años con una armónica de feria. Ah, nos demuestra otra cosa: que el sonido “Skiffle” que intentan recrear los otros miembros, pudo estar bien para unos adolescentosos Lennon y McCartney en 1957, cuando no tenían para comprar instrumentos de a de veras… pero esto es 1969 y a esta alturas Creedence no se podía dar el lujo de tocar con tablas de lavar. Triste relleno. Del más triste que he oído en mi vida. Habrá quien diga que estas obras realzan las raíces sureñas del grupo, pero seguramente es de las personas que le llaman “Freedom Fries” a las papas a la francesa.

Luego está “Feeling Blue”. La buena noticia es que la canción tiene ondas más blueseras. La mala es que es muy larga y repetitiva. Lo mejor de la canción es el primer medio minuto, parece que va a ser una rolita muy cool… pero no hay más sorpresas. Los siguientes 4 minutos y medio es repetir lo que ya oímos una y otra vez. Y esta vez el coro no es tan encantador. Es como una versión nueva de “Graveyard Train”, pero con una buena línea de guitarra no puedes hacer una rola tan larga, se vuelve monótona. Con 2:30 hubiera sido suficiente y a lo mejor la ponía en rojo. Pero con un segundo más que hubiera durado, o sea, si hubiera llegado a los 5 minutos, la hubiera marcado en azul. Es lo que pasa cuando quieren rellenar un disco.

Afortunadamente llega “Fortunate Son” otra de las canciones sobresalientes del disco, y de las más emblemáticas del grupo. Se trata de un furioso rocker, con una guitarra deliciosa que retoma el buen nivel de los Fogerty, y con unos quiebres y cambios de ritmo espectaculares. En realidad musicalmente es simple, pero está bien hecha y cuando John pone atención a los detalles, logra hacer mucho con poco. Pero lo sobresaliente son las letras diabólicamente venenosas, haciendo una durisiísima crítica a la clase política y su postura ante la guerra de Vietnam. La letra se inspiró en David Eisenhower, nieto de Dwight, ex presidente y héroe de guerra norteamericano. EL pequeño David se casó además en 1968 con Julie Nixon, hija de… adivinan? Siendo parte de la élite político-social gringa, no fue llamado a enlistarse para servir a su país en la guerra de Vietnam. La canción habla desde la perspectiva de los jodidos que sí fueron llamados porque no son “Hijos Afortunados” de millonarios o de los mismso políticos que organizaron la guerra. La verdad es que sigue tan vigente como entonces. Y me encanta esa especie de rabia con que John canta, suena tan sinceramente indignado. Sin temor a equivocarme, esta una de las rolas más políticas, irónicas, antibélicas y sencillas que he escuchado. Lo que Dylan dijo en “Masters Of War” con el cuádruple de letras.

“Don’t Look Now” es la cara opuesta. Soporífera, sin un solo gancho, parece como si la banda estuviera terminando una tanda de 12 horas seguidas de tocar. Desganados, apáticos, y sin una pizca de energía o de creatividad. En serio? Sobre esto basaron sus sonidos los Allman? Duane debe estarse retorciendo en su tumba. Lo único bueno es que dura 2 minutos.

Después está “Midnight Special” que a comparación parece un bálsamo para los oídos. Peor la verdad es que tampoco es un cover que me impresione mucho. Quizá lo mejor sea esa intro pausada, pero después me parece muy simple y boba. Repetitiva. No hay solos. Podrían no tocar ningún instrumento y ponerle más de esos coros gospel y seguiría funcionando. Es decir, el poco atractivo es la pegajosísima melodía vocal del coro, no es mérito CRR. Pero es bastante más repetitiva y carente de recursos que “Cotton Fields”. En fin, nunca me ha gustado y no entiendo porqué muchos la consideran un clásico de Creedence y nunca han oído “Walk On The Water”, por ejemplo.

Luego viene otro instrumental, “Side O' The Road”. De alguna manera parece que también intenta recapturar el espíritu de “Graveyard Train”, pero esta vez Fogerty le da muy buen trato a su guitarra y Stu hace una gran labor de bajo. Ah! Y no hay armónicas!!!! Quizá si le cortaran un minuto, pero aún así es más decente e interesante.

El álbum termina con “Effigy”, que retoma ese aire monumental, oscuro y amenazador que Creedence le da a algunas de sus canciones. La rolita está bastante más trabajada, y es la que se siente más fresca y viva en el disco, con esa mezcla de country con rock ácido y oscuro. Las letras también son políticas, pero de un modo bastante más velado que “Fortunate Son”. De cualquier modo es a John a quien hay que seguir con esa melodía vocal desoladora (esta vez ni siquiera tiene que hacer su voz rasposa) y ese bestial manejo de guitarra. El solo que empieza al 4:10 es enorme, enormísimo, con Tom incorporándosele por momentos para doblar las guitarras. Cosmo suena apocalíptico con la batería, mientras que Stu de repente marca notas profundas con su bajo que quedan como rebotando “Powowowowowowng”. La canción logra estremecerte con la magia que estos tipos saben hacer y que habían olvidado en l mayor parte del disco. Cómo es que la gente conoce más la infame “Midnight Special” que esta rolota es algo que escapa a mi comprensión.

 

En fin. El disco no es tan terrible. Pero no es magnífico como los anteriores. No espero que los gringos vayan a venir a mentarme la madre porque en primer lugar no espero que un solo gringo me lea. Pero es curioso como generación tras generación, los críticos musicales norteamericanos han enaltecido este disco como el que encierra el espíritu sureño estadounidense. En dado caso que escuchen con atención el Green River, o el Cosmo’s Factory, verdaderas obras maestras.

Aún así, es Creedence y vale la pena. Todo lo de Creedence vale la pena de algún modo. Aunque estén faltos de ideas, o suenen cansados después de un año exhaustivo, se las ingenian para poner al menos tres grandes rolas que valen la pena por sí mismas. Bueno, no, en el Mardi Grass no, pero ese no se los voy a recomendar.

 

 

 

 Por Corvan  

 

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