WISH YOU WERE HERE (Pink Floyd, 1975)

Artista: Pink Floyd (B+)

Fecha de Grabación:  Ene – Jul del ‘75

Fecha de Lanzamiento: 12 de Septiembre de 1975, UK

Discográfica: Harvest/Columbia

Productor: Pink Floyd

Calificación: 10 (MUST HAVE)

                 

Era: Progresivo (1968-???)

Subgénero: Art Rock 

Mejor Canción: Shine On You Crazy Diamond o Wish You Were Here

Canciones: 1) Shine On You Crazy Diamond (partes I - V); 2) Welcome To The Machine; 3) Have A Cigar; 4) Wish You Were Here; 5) Shine On You Crazy Diamond (partes VI - IX).

 

Qué se puede decir de este disco que no se haya dicho ya? Realmente poco o nada. Si acaso mi opinión personal. Ya había comentado en algún punto que a mi gusto el mejor disco de Pink Floyd es el Animals. Y no me voy a desdecir. Sigo creyendo a la fecha que el Animals es el concepto más logrado, más redondo, de instrumentación más compleja y acorde a las letras, que son profundas, críticas e incisivas. El trabajo más arriesgado y ambicioso de Floyd,  lírica y musicalmente, la cima progresiva del grupo, su mejor disco. Punto. Pero el Wish You Were Here es mi favorito. Y no, no es lo mismo. Todos sus discos (bueno casi todos) los escucho por gusto. Pero de distintos tipos, algunos por gusto intelectual, por cierta sensación de desafío de descubrir nuevas cosas, o de atravesar sus densidades. La mayoría de los álbumes de Floyd no son fáciles, hay que decirlo. Pero de todos ellos, el WYWH es el que más disfruto por el mero placer de, sin mayores pretextos ni excusas. No es precisamente un disco fácil o comercial, salvo el tema titular, los demás difícilmente fueron radiados) pero es uno que puedo sentarme a escuchar sin clavarme en letras o música o nada. Simplemente a disfrutar el viaje. Quizá es el disco más personal del grupo, habla de ellos, de lo que sentían, sin hacer complejas conceptualizaciones de la vida, de la locura, de la política. El menos pretencioso de la etapa masiva de Pink Floyd. El Wish You Were Here es un disco que habla de lo que la banda sentía por un viejo camarada caído en batalla; la locura es por lo tanto un tema personal, no intelectual, la crítica al sistema es por lo que vivieron como banda, el largo camino que les costó el éxito mundial y cómo fueron tratados y cosificados tras ello. Y por lo mismo, es más fácil darle distintas interpretaciones, no universales, sino personales. Mientras el DSOTM es un canto a la vida en lo general, el WYWH es un canto a la vida en lo particular, y por ello creo que mueve más fibras. Trae “Shine On You Crazy Diamond”, que junto con “Comfortably Numb” debe ser mi canción favorita de la banda. Trae “Wish You Were Here” que es la canción que estuve esperando en el concierto de Waters para llamarle a mi esposa y que la escuchara a 200 kilómetros de distancia, adoloridos por no estar juntos en el estadio, desando con toda el alma que estuviera ahí. Todos hemos tenido alguna vez esa sensación con alguien, de desear con todas las fuerzas estar juntos, en ese preciso momento…

Casi todo mundo sabe que es un disco dedicado a Syd Barret. Y casi todos sabemos que el deseo se les volvió realidad y Syd, de hecho, se apareció en el estudio mientras le grababan su tributo, no lo reconocieron en principio y luego fue invitado a salir de la manera más amable. Pero veamos los detalles.

Aunque Pink Floyd tuvo cierto nivel de éxito y aclamación crítica, sobre todo en su debut, realmente estuvieron batallando toda su carrera para salir del hoyo y dejar de ser una banda underground. Los halagos de la crítica no dan de comer, después de todo. Syd Barret, su fundador, se quedaría en el viaje alucinógeno, y tras ser el motor creativo y líder durante su disco debut, la banda se vio obligada a echarlo y reemplazarlo con David Gilmour. Roger diría sobre Syd: “Pink Floyd no podría haber ocurrido sin él, pero por otro lado, no podría haber continuado con él.” A la banda le tomaría 7 discos de estudio (bueno, 2 de ellos son Soundtracks) alcanzar el éxito masivo con el Dark Side of the Moon. Y vaya éxito. Aunque estuvo sólo 2 o 3 semanas en el primer lugar, se mantuvo en los charts por unas 700 semanas, alcanzando 25 platinos solamente en USA. Lo alcanzaron todo, de la noche a la mañana Pink Floyd era la banda más poderosa del planeta, sustituyendo a Led Zeppelin y a los Stones, que en 1973 comenzaban su lenta decadencia.

Como a todas las bandas que lanzan su disco icónico, que la rompe, los vuelve ídolos masivos, los enfrasca en colosales tours (ya no en bares y clubes, sino en estadios gigantescos donde comenzaron a experimentar con lásers, pantallas y demás parafernalia) y quedan expuestos no solo a la fama y al dinero, sino a toneladas y toneladas de expectativas sobre su siguiente trabajo, los chicos no tenían ni idea de qué seguía. En 1974, aun en la monumental gira, comenzaron a trabajar en tres canciones para el siguiente disco: las partes instrumentales de “Shine On You Crazy Diamond”, “Raving & Drooling” y “You Gotta be Crazy”, que eran temas sueltos, y sonaban más al Meddle que al DSOTM. Las canciones las empezaron a pulir en vivo, y en una de las presentaciones, el crítico Nick Kent de la NME los escuchó y les hizo una reseña que los despedazaba. Kent era fan (y al parecer amigo) de Barrett. Otro crítico, Pete Erskine, los etiquetó como la banda más inflada del planeta, lo cual les picó el orgullo.

La banda entró de nueva cuenta a Abbey Road (cuna de obras maestras, insisto, algo debe de tener ese lugar!) la primer semana de enero del ’75. Los 4 estaban ante mucha presión, en primer lugar porque el DSTOM los había encandilado a ellos mismos y había desgastado muchísimo la relación. Roger Waters había tomado a la brava el control del grupo, no sólo en estudio, sino en las decisiones de tour, promoción, etc. A decir de Rick Wright, las sesiones fueron muy difíciles, y básicamente la banda continúo las primeras semanas simplemente picada por el orgullo de las críticas de Kent y Erskine, hasta que todo comenzó a fluir de nuevo.

Para colmo, Alan Parsons, quien había sido el ingeniero de sonido del Dark Side y previos, rechazó la invitación a ayudar en el nuevo disco. Su pretexto era bueno: había armado ya su propia banda, la Alan Parson’s Project, y tenía sus propios compromisos. Tuvieron que recurrir a Brian Humpries, ingeniero con el que ya habían trabajado en la grabación del More en los estudios Pye. No era inexperto, pero desconocía la magia y maquinaria de los Abbey Road y llegó a tronar una pista de vocales de “Shine On You”, para las pulgas de un furibundo Roger. El track traía también los complejos coros en los que habían estado trabajando horas, y que tuvieron que regrabar.

Nick Mason diría que los primeros días fueron una tortura porque no se ponían de acuerdo en nada. Dave, viéndose relegado del proceso creativo, se mostró apático a propósito, buscando trabajar en nuevos sonidos para temas ya grabados, más que buscar aportar al nuevo material. Gilmour diría que estaban exhaustos emocionalmente por todo lo que había significado el Dark Side. De pronto se les había acercado un montón de desconocidos, tipos del negocio de la música que buscaba sacarles algo. No los conocían. Alguno les llegó a preguntar que cuál de ellos era “Pink”. Los trataban como en el ’67, cuando estaban despegando y el Piper At The Gates of Dawn era un éxito y todos querían sacarle alguna tajada a esos mozalbetes psicodélicos inexpertos. El detalle es que habían pasado 7 años de eso, y ya no eran inexpertos, aunque para muchas de esas sanguijuelas, Pink Floyd era un nombre nuevo. Habían pasado años soñando con el éxito, y ahora que lo habían alcanzado, les parecía algo vacío y surreal.

La banda estuvo trabajando semanas sin dirección, regresando a ese modus operandi de la era inmediata Post-Barret. Lo único claro es que querían que “Shine On You”, por entonces un instrumental de 20 minutos,  fuera la pieza central. Wright siempre estuvo jalando la banda desde el inicio, y parte de la Intro ya estaba hecha. Un día, estaban repasándola, y Dave dio con el riff de 4 notas por accidente, emulando un poco los “pings” de “Echoes”. Todos pararon en seco y se quedaron viendo atónitos. “Qué?” preguntó Gilmour, y Rick mencionó que eso le sonaba a Syd. Roger tuvo su momento de iluminación y el proyecto dio un giro, o mejor dicho, tomó al fin una dirección: un tributo a Syd Barret! Con un disco en recuerdo a su amigo (como si hubiera muerto), los cuatro recobraron bríos y metieron su mayor esfuerzo, y el álbum comenzó a marchar.

Waters comenzó a trabajar en las letras, pero en ese lapso murió su abuela materna y  terminó escribiendo las de “Wish You Were Here” antes, que no lograban encajar en el enorme tema instrumental. Waters empezó otra letra desde cero mientras Gilmour comenzaba a juguetear con un nostálgico riff acústico para la letra ya terminada que sería “Wish You Were Here”. Parece ser que es la única vez que la letra estuvo antes que la música, ya que generalmente iban en paralelo, o primero la música. Debo decir que quizá estas dos canciones tienen las letras más inspiradas y emotivas de Pink Floyd.

Después fueron saliendo “Have a Cigar” y “Welcome to the Machine”, que todo mundo menciona como duras críticas a las empresas discográficas, como una especie de venganza de Waters por el trato que les dieron tras sus alto a la fama. No soy yo quién para negarlo, pero yo creo que también tiene cierta connotación o referencia a Syd y a las épocas en las que iniciaban como banda, y que la idea inicial de la canción se refiere a ello y posteriormente se aplicó también a una crítica. “Come in here, dear boy, have a cigar, You're gonna go far, you're gonna fly high…” imposible no pensar en Barret, sobre todo si llegaron a ver el video en el que supuestamente prueba por primera vez el LSD. “Welcome to The Machine” también me parece que inicialmente era un tema sobre la locura de Syd, narrando cómo empieza a deschavetarse y a escuchar voces en su cabeza, aunque también son perfectamente aplicables como sátira escalofriante sobre el mundo discográfico; pero sin duda hay versos cuyas referencias son innegables: “You bought a guitar to punish your ma, And you didn't like school, and you know you're nobody's fool”, que hablan directamente de Syd. En general se toma este par de temas como un paréntesis al tributo a Barret en el disco, y en cambio a mi siempre me han parecido las que hablan más directamente de él.

Los problemas volvieron a surgir cuando comenzaron a discutir cómo presentar la pieza central. Waters quería dividirla en dos y poner la primer parte de inicio y la segunda como cierre. Gilmour quería que quedara el tema completo de corrido. Al final Waters convenció a los demás y la votación quedó 3 a 1, pero Dave salió muy molesto después de esto. Tras grabar las partes vocales de “Shine”, la garganta de Roger quedó lastimada, ya que tiene partes muy altas. La idea original era que el mismo Roger cantara “Have a Cigar”, pero ya no daba para más y se estaba yendo el tiempo, necesitaban terminar el álbum. Le pidió a Dave que la cantara, pero Gilmour seguía resentido por partir “Shine” y se negó alegando que no le gustaba la letra. Waters había ayudado a Roy Harper en su disco, que estaba en proceso de grabación en otro de los estudios de Abbey Road, por lo que le pidió el favor y no se pudo negar. Ese el único tema de Floyd que no es cantado por ningún miembro oficial. Bueno, ese y “The Great Gig in the Sky”, cantada por Clare Torry, pero esa no lleva letra. Roy Harper es el mismo a quien Led Zeppelin le había dedicado la canción "Hats Off to (Roy) Harper" del LZ III, y Waters se arrepentiría después de haberle permitido cantar su canción. Con estos temas armando el disco, apenas 5, o más bien 4 y uno partido, el álbum cobró forma y “Raving & Drooling” y “You Gotta be Crazy” fueron descartadas por no encajar en el proyecto, pero después las retomarían para transformarlas en “Sheep” y “Dogs” respectivamente.

Mención aparte debe tener la aparición de Syd, que les llegó así como si fuera un fantasma. Resulta que Dave Gilmour se iba a casar con su primer esposa, Ginger Hasenbein, el siguiente fin de semana. El 5 de Junio, estaban trabajando en la mezcla de “Shine”, cuando un tipo gordo, totalmente calvo, sin cejas, se apareció en el estudio. Waters, que era quien estaba en los controles, no lo reconoció. Syd se le quedó mirando y Roger preguntó a seguridad quién era ese tipo. Le contestaron que había insistido en que era amigo suyo y lo habían dejado pasar. Cuando le dijeron el nombre, Waters soltó el auricular al suelo y se dice que rompió en lágrimas. Gilmour pensó que era alguien del personal de intendencia de EMI. Nick Mason entró al cuarto después y tampoco lo reconoció. Quedó extrañado por el denso silencio, hasta que Dave le dijo. Storm Thorgerson, quien estaba trabajando en el diseño de la portada, diría que Rick quedó horrorizado, y que más de uno rompió en lágrimas. Dejaron lo que estaban haciendo y trataron de platicar con él y romper el hielo, pero aunque respondía a todo, parecía que Barret no estaba ahí, y algunas de sus respuestas eran incoherentes o muy poco delicadas. Waters le preguntó en broma y para romper la tensión que cómo era que había engordado tanto, a lo que Syd respondió que comiendo chuletas, desayuno comida y cena, porque le gustaban mucho. Finalmente Barret tomó una guitarra Epiphone acústica de Gilmour y dijo que estaba listo para grabar. Le comentaron que estaban en mezclas y pusieron “Shine On You”, pero no pareció entender nada. Syd se puso a tocar “See Emily Play”. La versión oficial dice que después de la mezcla, tenían planeado un pequeño festejo en un bar con el personal de la banda y del estudio con motivo de la boda de Gilmour. Supuestamente invitaron a Syd, lo llevaron, y durante la fiesta, se desapareció sin despedirse de nadie. Otras versiones del personal de Abbey Road dicen que después de tocar “See Emily Play”, Roger invitó a Syd a esperarlos fuera del estudio, y lo acompañó amablemente en la puerta. Dave ni siquiera se molestaría en pedirle de regreso la guitarra. Syd Barret se quedaría sentado en la banqueta, intentando tocar viejos temas de Pink Floyd de su autoría, mientras los demás miembros de la banda se escabullían por una puerta trasera para evitar topárselo. Lo que sí es que todos coinciden que después de ese día no volvieron a saber de él, hasta el día de su muerte en el 2006. Rick agregaría 30 segundos de teclado de “See Emily Play” en la segunda parte de “Shine On You”, como cierre del disco. Al parecer Wright sería el más conmovido por la presencia de Syd, el único que no se mostró incómodo, sino que se alegró realmente de verlo ora vez.

La portada es una genialidad. Es un diseño de Storm Thorgerson. Tras la vista de Syd, el concepto del álbum cambió, al menos en el seno interno del grupo, y en el discurse de Waters, al de una “presencia faltante”, no propiamente Barret. Digamos que para maquillar un poco la tremenda carga de hipocresía y culpabilidad tras lo ocurrido el 5 de Junio, pero las letras son demasiado evidentes para negarlas. Thorgeson se puso a jugar con dichos conceptos para el arte del disco. Propuso envolver la caja en un plástico opaco que hiciera que el arte estuviera “Ausente”, al menos a primera vista. Las premisas de “Welcome To the Machine” y “Have a Cigar” llevaron a la idea del “apretón de manos”, que es otro de los gestos más hipócritas y vacíos de nuestra sociedad. En la portada se aprecian dos tipos de negocios, uno de ellos en llamas (el concepto de “Get Burned” en la industria musical es también relacionado con cierta ausencia, “estás frito, estás fuera”). Los dobles Ronnie Rondell y Danny Rogers posaron para la foto con trajes retardantes de combsutión bajo los trajes de negocios, logrando una portada épica, que de inicio parece normal, algo común y corriente, hasta que te das cuenta que uno de ellos está prendido en fuego. A mi gusto es la portada más genial de Floyd si no contamos el accidente del cerdo del Animals.

 

El álbum empieza con “Shine On You Crazy Diamond”. Una maldita obra de arte de principio a fin. Han notado que las iniciales son SoYcD? SYD si quedan las iniciales nones... Coincidencia? Por supuesto que no, pero es de los detalles geniales que les jugarían en contra cuando intentaron darle vuelta al concepto del disco. La primera parte de 13 minutos y medio comprende las partes I a V, diferentes subsecciones que conforman esta especie de suite. La pieza en total abarca unos 25 minutos, pero la primera mitad es la que realmente se convierte en una experiencia fuera de este mundo por la cantidad de detalles. Una pieza que te hace viajar por sí misma, sin necesidad de drogas. Inicia con sintetizador muy sutil, aterciopelado, hermoso, en un lento crescendo, casi imperceptible, hasta que entra Rick con otro sintetizador con efecto de corno haciendo un letárgico solo. La combinación es majestuosa. Sencilla, pero de una belleza abrumadora. Las notas crean una textura o sensación de un amanecer, la luz abriéndose paso en la neblina, quizá en el contexto del disco, el nacimiento de Syd, o las primeras sensaciones al probar el LSD, la calma que precede mientras recorre la sangre.  Hay unos sonidos extraños, acuosos y sutiles al fondo, que son efectos de copas de vino llenos de agua a distintos niveles, y tocados con las puntas de dedos, y procesados, dando cierto efecto astral. Es algo simplísimo de Rick, pero los primeros dos minutos son bellísimos, un amanecer echo música, y totalmente atribuible a Wright. Al 2:10 entra Gilmour con su Fender Stratocaster haciendo una especie de requinto lento, atmosférico, bluesero, con un feeling descomunal. No es que haya perdido su frialdad matemática, cada nota está calculadísima, pero aquí realmente hace tremendos arreglos de blues que casi hacen llorar. Hacia el 3:30 se hace casi un silencio y queda por un instante solo el sintetizador muy, pero muy al fondo. Al 3:55 Dave cambia el efecto de su guitarra e inicia la parte II, con el riff de 4 tonos mítico, exquisito, repitiendo el Sib, Fa, Sol, Mi para comenzar el lento crescendo. Esta figura central, insistente, también es conocido como “Syd’s Theme”. Dave va dejando cada vez menos tiempo entre uno y otro, y al 4:30 Nick hace un espectacular fade in con los tums para entrar en un ritmo semilento junto con el bajo y oleadas de sintetizador. Gilmour alterna la figura con cargas de distorsión y tremo, rematando con un punteo insistente espejeado por el bajo, y agrega un nuevo requinto al 5:15, atmosférico, emotivo, con grandes remates. Hacia el 6:05 comienza una enorme escala ascendente hacia agudas, elevando la intensidad de la rola, hasta ese suspenso de un segundo en la que hacen un silencio y cambian a la parte III, al 6:25. En esta sección Rick hace un solo de sintetizador Minimoog, semilento, con un sonido aterciopelado, cálido, y da paso de nuevo a Gilmour al 7:35, con efectos y notas más agresivas en este requinto, sin despegarse de la base blues.  El bajeo se va balanceando suavemente al fondo, llevando las líneas discretamente, pero de manera efectiva. Mason también hace lo suyo con los remates y fills eventuales. De alguna forma van cambiando de colores o estados de ánimo, como si estuvieran tartando de recrear con música las sensaciones cambiantes provocadas por el LSD. La sección termina con una preciosa escala descendente, nuevamente un silencio, y la sección IV, que es la cantada, inicia al 8:40 con la melancólica voz de Roger cantando, o mejor dicho, llorando, las míticas líneas “Remember when you were young (se escucha una risa de Gilmour al fondo), you shone like the sun…”  de una manera tristísima, para luego reventar con el majestuoso puente con una compleja armonía vocal “Shiiiiiiiiiiiiiiiiiine On-You Craaaaazy DiamoOond”, en quizá la interpretación vocal de su vida. Jamás la áspera voz de Roger sonará tan emotiva, tan suave, tan perfecta. Luego otra línea de antología, que siempre me enchina la piel: “Now there's a look in your eyes, like black holes in the sky”. Imposible no pensar en Syd si es que has visto ese set de fotografías del “A Saucerful Of Secrets” de las pocas con los 5 integrantes, en las que Syd está como ausente mirando al infinito. La letra de Waters es conmovedora, con imágenes que van más allá de la nostalgia. Son metáforas precisas, preciosas, delicadísimas, lo mejor que jamás escribió. En el puente hacen una compleja escala descendente con un riff monumental abajo y guitarra, mientras Waters canta casi al límite de su rango “You were caught on the crossfire, of childhood and stardom, blown on the steel breeze...” Este verso es clave! Quedaste atrapado en el fuego cruzado de la niñez y la fama! UFFFFFFF!!!, para rematar esta especie de estribillo con una escala, ascendente esta vez “Come on you stranger, you legend, you martyr, and shine!” La labor de Gilmour mientras ocurre esto es demoledora, con una guitarra filosa, precisa, que se combina a la perfección, e inmediatamente después se va a otro solo, siguiendo un poco la línea vocal. Luego bajan de intensidad y Waters regresa con ese tono casi adolorido “You reached for the secret too soon, you cried for the moon”, repitiendo el patrón hasta cerrar la línea en que hace referencia al Pipers, cerrando esta sección al 11:15. La parte V inicia con Dave repitiendo el “Syd’s Theme” y alternándolo con algunos arpegios de reminiscencias psicodélicas, mientras Dick Parry hace un solo de saxo barítono, hasta que hacen un cambio te tiempo de 6/8 a 12/8 al minuto 8, acelerando la canción, haciéndola un poco más luminosa y funky, un bajeo elástico y el teclado con brillantina al fondo, hasta que la rola entra en un lento fade out ya sin sección rítmica y se desvanece pasando el minuto 13. Es un tema asesino, sangrante, poético, perfecto, precioso, donde quizá la instrumentación dice incluso más que la letra misma. Un pedazo de cielo hecho música. El único defecto acaso es su falta de sinceridad, pero Roger canta con una emoción que casi se la compro. Lo irónico es que Barret lo arruinó apareciéndose. O podríamos excusarlo diciendo que no es una canción a Syd, sino a lo que Roger creía que sentía por Syd, a la idealización que tenía de él en su cabeza??? Como sea, si “Comfortably Numb” es mi tema favorito de Gilmour con Pink Floyd, “Shine” es mi tema favorito de Waters for ever and ever. Voy más lejos, es la mejor canción que jamás tuve el privilegio de tocar, con los Plastic Soldiers, de una manera, me atrevo a decir, bastante decente hasta la parte V en que nunca nos pudimos coordinar.

Continuamos con “Welcome To The Machine”, de unos 7:30 de duración. El tema arranca con el sonido electrónico de una puerta abriéndose y luego efectos de movimiento, como pasando a toda velocidad por pisos. Los sonidos o planchazos industriales se siguen escuchando de vez en vez y “los pisos” se vuelven ráfagas de sintetizador y entra un bajeo oscuro y profundo. Posteriormente llega el lento acorde de guitarra acústica de 12 cuerdas, que va dejando caer las notas de una forma pesada. Los efectos industriales de Wright son sobrecogedores. Realmente dan la impresión de estar entrando en “La Máquina”. Dave canta con un extraño tono lacrimoso, como un lamento. Es curioso, uno pensaría que “Shine” la canta Dave y “Machine” la canta Roger”, pero es al revés. Dave diría que tuvo problemas para alcanzar un tono y tuvieron que hacer cierta trampa con las grabaciones para que no se notara. La voz entra al 1:1o con el escalofriante “Welcome my son, welcome to the machine”. Sí; es cierto lo que dicen toneladas de reseñas. El mismo Roger Waters dice que es un tema contra el sistema, contra la industria discográfica y la condescendencia con que los trataron al entrar a las “grandes ligas” de esa “Máquina” musical. Pero debo insistir en que tampoco se sale del contexto del tributo barretiano. Líneas como “You've been in the pipeline, filling in time, provided with toys and Scouting for Boys. You bought a guitar to punish your ma, And you didn't like school, and you know you're nobody's fool” creo que lo dejan más que claro. Hablan de Syd. La “Máquina” es también el mundo real, ese en el que Syd nunca encajó. Él quería tocar guitarra, simplemente eso. Y de repente tenía que hacer shows de TV, dar conciertos, firmar autógrafos, dar entrevistas, y hacer todo eso que la industria musical le dictaba para enriquecerse más (ellos , la banda es la que a fin de cuentas menos se beneficia. La mente infantil y afectada por las drogas de Syd jamás entendió porque debía hacer todo eso, hasta que se resquebrajó. La atmósfera claustrofóbica, encerrada, aplastante que logran con la esquizofrénica instrumentación creo que refleja todo esto a la perfección. Las dram´paticas escalas ascendentes a teclado y guitarra, como al 2:50 son simplemente exquisitas. Versos incandescentes, como “What did you dream? It's alright, we told you what to dream”, cantada con una furia electrizante. Si me preguntan, yo no veo las referencias a la industria musical, quizá soy yo o quizá fue parte del cambio de concepto del disco. Wright es responsable mayormente de este sobrecogedor efecto de paranoia y desolación. Usa un arsenal de sintetizadores, desde el EMS VCS3, el arpegiador con el que hace las ráfagas, el Minimoog con el que hace el asfixiante solo al 5:15. Mason no toca batería, sino timbales y platillos. La rola tiene constantes y complejos cambios de tiempo, pero no se notan tanto precisamente al no haber un beat de batería. Es una canción incómoda, pero esa es precisamente su intensión, y está armada con una cantidad de detalles impresionantes. Sé que nunca estará entre las clásicas de la banda, pero no entiendo los que dicen que es una pieza menor o incluso de relleno. Es una joya, sólo que si la anterior es un pedazo de Cielo, ésta es un pedazo de Infierno. Al final se escuchan nuevamente los sonidos de una puerta abriéndose y algo acelerando, deteniéndose, y luego una especie de fiesta con risas y murmullos de mucha gente. Es Syd, saliendo de “La Máquina”?

Quizá la respuesta está en el siguiente tema. “Have a Cigar”, que en el acetato abre el Lado B. En este tema, Roger tenía la garganta destruida por la interpretación de SOYCD. En vez de esperar a mejorar, le pidió a Roy Harper cantarla, ya que Gilmour lo mandó al quiote después de que Waters convenciera a los demás de partir el tema central en dos. Harper no es el gran cantante, pero lo hace muy bien aquí, dándole un tono más teatral, acorde al espíritu satírico de la canción. La rola arranca con un complejo riff de bajo y guitarra espejeándose y separándose por momentos, y luego moviéndose en escaleras ascendentes y descendentes con el sintetizador agridulce conduciendo. El riff es bueno, con un tiempo de 7/4, que no es muy distinto al de Money, un poco más Funky a caso. Pero me sorprende porque todo mundo aclama el bajeo de “Money” como uno de los epítomes de las 4 cuerdas e ignoran por completo éste riff. Bueno, la canción es una continuación del tema anterior. En ambos aspectos. Es decir, en la línea oficial, es una sátira desde la perspectiva del empresario que quiere hacer sentir cómodo al nuevo Rock Star. Evidentemente ve potencial ahí. No de talento, sino de dinero. No sabe siquiera cómo se llaman, y aquí Waters aprovechó para meter una línea de una pregunta que de hecho les hicieron tras el éxito del DSOTM: Cuál de ustedes es Pink?. El tono teatral de Harper queda a la perfección el aatmósfera: “Well, I've always had a deep respect, and I mean that most sincerely. The band is just fantastic, that is really what I think. Oh by the way, which one's Pink?” y bueno el resto de la letra es el montón de clichés que las pirañas de la empresa musical lanzan a los ingenuos wannabe’s: “You gotta get an album out, You owe it to the people, We're so happy we can hardly count”. Al 3:20 viene un tremendo requinto de Gilmour, que tampoco nadie hace mucho caso, pero es una cátedra de técnica, y es violentísimo. Dave dice que es el único requinto que quedó a la primer toma, sin mayores cambios, prácticamente improvisando, y quizá por ello suena tan fantástico. Estamos acostumbrados a un Gilmour frío y matemático, pero aquí tenemos su versión mas espontánea y hendrixiana, y generalmente pasa desapercibido. A mi me parece un solo excepcional. El tema es cortado a medio requinto por una ráfaga para ligarse con WYWH. En general me parece otra tremenda canción, muy subestimada. Ahora, cual es la referencia a Syd? Desde el título. O vamos a creer realmente que Waters está hablando de tabaco? Para mi la genialidad es ligar el cierre de “Machine” en el que Syd escapa del sistema, es de los pocos afortunados que lo logra. Cómo lo hace??? La primer línea de esta rola lo explica: “Come in here, dear boy, have a cigar, You're gonna go far, you're gonna fly high”. No, no es Tabaco de lo que hablan. Quizá no pudieron meter la referencia directa al LSD, pero para mí es más claro que el agua que en esta línea están hablando de drogas. No es exquisitamente genial?

“Machine” se liga con “Wish You Were Here”, otra de las mejores canciones de la banda. Tras la ráfaga con que es cortada la rola anterior, se escucha un radio de esos antiguos recorriendo la banda por diferentes estaciones, terminando con la cuarta sinfonía de Tchaikovski, tas lo cual se escucha el riff acústico de David Gilmour, con un efecto lejano y opaco de una guitarra de 12 cuerdas. Este inicio fue grabado de hecho del coche de David, y el que quedara la Cuarta Sinfonía fue por completo al azar, pero quedó como mandado a hacer. Como nada de Floyd es al azar, supongo que simboliza la búsqueda entre sonidos neblinosos, hasta que encuentra algo en lo cual enfocarse. El caso es que el riff acústico que no es más que una transición con bajeo de Sol a Mim, de Mim a Sol, algo simple, pero resonante y hermoso, que cualquiera puede tocar en su guitarra. Quizá por ello esta canción se volvió tan universal. Al :50 entra una segunda guitarra, de 6 cuerdas, mucho más clara y cristalina, haciendo un precioso requinto acústico, melancólico, triste, un poema por sí mismo, hasta que al 1:20 se une a la otra guitarra dominándola, y entra la voz. Y entra la voz de David, interpretando las letras de Waters con gran pasión y sentimiento: “So, so you think you can tell, Heaven from Hell, blue skies from pain” Rick hace una tremenda labor con el piano, que generalmente es muy menospreciado, pero le da un toque melancólico. Al fondo se escucha una guitarra slide muy atmosférica. Al 2:35 volvemos al riff inicial en el que Gilmour, ehm… “requintea” su con su voz  emulando un wah. Es simplemente conmovedora. Entiendo que la canción esté sobreradiada, pero definitivamente es de lo mejor musical y líricamente. El suave vaivén acústico, la intensidad vocal en la que ésta vez David se aplica a fondo (quizá ésta y “Comfortably Numb” sean sus mejores interpretaciones vocales), pero sobre todo las imágenes líricas, hacen de este un tema enorme. No entiendo como hay personas que pueden decir que está llena de clichés. Acaso el título, pero pueden realmente entender las líneas “We're just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year, Running over the same old ground, What have we found? The same old fears…Wish you were here” sin conmoverse, sin que se les haga un nudo en la garganta??? Quizá de todo el disco, ésta sea irónicamente la rola menos dedicable a Syd! Roger la escribió más bien a su abuela materna, que murió por esas fechas en casa de su madre, pero a fin de cuentas aplicaba al concepto. Y por lo mismo creo que trasciende dedicatorias. No es una rola a Barret, es una rola a esa alma gemela que todos extrañamos en algún momento: Porque murió, porque la perdimos, porque en ese momento está lejos, incluso porque cambió y dejó de ser la persona que amábamos! Por cualquier motivo! Creo que éste es otra de las cimas líricas de Waters y una canción preciosa, eterna, y firme contendiente a estar en el Top Ten de la banda. La rola se desvanece con unas ráfagas de viento, como si se llevaran los recuerdos.

El último track es la segunda parte de “Shine On You Crazy Diamond”, que comprende las partes VI a IX y dura unos 12 minutos y medio. Arranca precisamente con las ráfags de vientos huracanados desvaneciéndose, y un lento fade in de un bajeo oscuro e incisivo. Los sintetizadores hacen una dramática entrada y Gilmour agrega ráfagas de guitarra, hasta que Mason agrega el beat y Nick arranca con un solo de sintetizador Minimoog. Es una pieza mucho más atmosférica, con predominancia de las partes instrumentales. Pierde en mucho esa sensación celestial de la primer mitad, y por momentos es más experimental y fría, y recuerda más la atmósfera de “Echoes”. Al menos Gilmour se discute con otra serie de solos incendiarios, y entre el y Rick se encargan de ir manejando la tensión y prenderle fuego en los momentos justos. La letra entra casi al minuto 5, cuando arranca la parte VII, regresando al riff de los versos de la primer mitad. Es mucho más corta la parte lírica, y menos conmovedora, pero aún con algunas buenas líneas “Nobody knows where you are, how near or how far, Shine on you crazy diamond!”, cerrando con esa escala ascendente “Come on you boy child, you winner or loser, Come on you miner of thruth and delusion and SHINE!”. Luego los arpegios psicodélicos con los que cierra la parte VII al  6:30 y con los que a mi gusto debería terminar la suite.  Pero luego se alargan con un largo jam instrumental. La parte VIII es mucho más funky con el bajeo de Waters dominando y Rick jugando con diversos efectos fantasmales. Nuevamente hacen un fade out como si fueran a terminar y bajan el tiempo a 4/4 para inicia la parte IX, una especie de marcha fúnebre liderada por el teclado de manera solemne y fría. El detalle de Rick fue agregar la línea melódica de “See Emily Play” para cerrar de una forma más luminosa. Presuntamente ésta parte la agregó después de la visita de Syd. No me fascina para ser honestos. Pero su intención era la de retratar los cambiantes estados de ánimo de Syd una vez que se deschavetó. De repente melancólico, de repente festivo, de repente suicida... y en ese aspecto cumple bien con su función. Me gusta la versión comprimida que hacen en el P.U.L.S.E. en la que agregan las letras de la segunda mitad para el cierre de la primera, pero ciertamente pierde esta intensión original. De cualquier manera no es mala, y el despliegue técnico, sobre todo de Gilmour y de Wright, es increíble.

 

En fin, gran, enorme disco. Qué más puedo agregar? Simplemente que aunque las letras son enormes, el verdadero tributo está en la instrumentalización. Pink Floyd es capaz de hablar sin palabras, y en este disco lo hacen de la forma más elocuente: guitarras, sintetizadores, bajo, batería, sax, cada instrumento tocado de manera impecable y emotiva en tributo a su fundador. Hay dos motores en este disco: el mismo Syd Barret como presencia intangible y Rick Wright. Lo que hace con los diversos teclados en el disco es fascinante y poco apreciado, y de hecho, sólo es acreditado en SOYCD. Pero durante todo el álbum va incluyendo arreglos que unen, adornan, dan sentido y belleza, (o terror). Es a mi gusto el clímax de Richard con Floyd. Comparando con el segundo disco del Ummagumma, en el que cada integrante aporta un tema, podríamos decir que este es el disco de Rick. El Dark Side sería un trabajo grupal. El Animals es la guitarra de Dave y el The Wall, la locura dictatorial de Roger. Y Nick? A Nick lo queremos. El disco, como todos los posteriors a un album icónico, rompería record de ventas en corto plazo, pero no alcanzaría el nivel del Dark Side alcanzando “solamente” seis platinos en USA. Ben Edmuns, de La Rolling Stone, para variar, metería las cuatro patas criticándolo duramente por tener un “concepto muy ambiguo”. En fin, parte de la respetabilidad de dicha revista.

Para mi es un disco imprescindible. Y ahí está otra diferencia con el Animals, el cual es un disco que admiro y respeto. Éste además, es un disco que amo, y que me sé de memoria, nota por nota. Una de las obras maestra de Pink Floyd, y por tanto, un absoluto Must Have, que debe ser escuchado una y otra vez hasta que te lo tatúes en la memoria. Si no lo tienes qué esperas?

  

 

 

Por Corvan 

 

 

 

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