WITHOUT YOU I'M NOTHING (Placebo, 1998)

Artista: Placebo (D)

Fecha de Grabación: May - Ago ‘98

Fecha de Lanzamiento: 12 de Octubre de 1998, UK

Discográfica: Virgin

Productor: Steve Osborne & Phil Vinall

Calificación: 8.5

              

Era: Brit Rock (1991-???)

Subgénero: Brit Rock (1991-1998)

Mejor Canción: Every You Every Me  o Pure Morning

Canciones: 1) Pure Morning; 2) Brick Shithouse; 3) You Don't Care About Us; 4) Ask for Answers; 5) Without You I'm Nothing; 6) Allergic (To Thoughts of Mother Earth); 7) The Crawl;  8) Every You Every Me; 9) My Sweet Prince; 10) Summer's Gone; 11) Scared of Girls; 12) Burger Queen; 13) Evil Dildo.

 

Mientras que el disco debut de Placebo estaba lleno de influencias del Alternativo noventero, como los Smashin’ Pumpkins, su segundo disco está más lleno de referencias de Glam y Punk de los 70’s. La banda sigue sin sonar a nada igual, pero sonando cada vez más a Placebo.

Tras el relativo éxito comercial de su debut en Europa, la banda estuvo girando, ganando cada vez más adeptos, aunque el mercado estadounidense no había hecho demasiado caso. Sonaban muy distintos a la oleada de bandas del Brit Pop, igualmente melódicos, pero con guitarras más Sonicyouthescas. Poco después Robert Schultzberg, baterista de la banda, anunció su salida, aduciendo que era por cuestiones personales. Los rumores dirían que no se llevaba muy bien que digamos con Molko. Así regresó Steve Hewitt, quien había sido baterista del trío antes que Schultzberg. Pasaron el resto de 1996 de gira; una parte fue abriendo conciertos a David Bowie en Italia, por lo que no fue precisamente una sorpresa que en 1997 El Duque Blanco los invitara a la fiesta-concierto en la que celebraría sus 50 años. Ahí estrenarían la rola “Without You I’m Nothing”, cantándola a dueto con el mismísimo Bowie, y que después se lanzaría como single.

Esto y el éxito del debut sería suficiente para que Virgin decidiera lanzar directamente el segundo disco, por lo que dejaron la subsidiaria Hut y firmaron contrato con el gigante de la música. Virgin les dio más presupuesto y les asignó a Steve Osborne como productor. La grabación fue difícil porque según Molko, la relación con Osborne no prendió como debió haber hecho. Brian diría que el disco quedó sobreproducido, aunque reconocería que aún así estaban orgullosos del resultado.

Para este disco, Molko dejó que los demás participaran en el proceso creativo, al menos en la música, y casi todos los temas están acreditados a Placebo y no solo al vocalista. La banda pasó 3 meses a mediados de 1998 en los Real World Studios, donde grabaron casi todo el disco. Sin embargo, hacia el final la tensión con Osborne fue tanta, que decidieron grabar “Pure Morning” con la producción de Phill Vinall, en un estudio distinto. Se supone que ésta sería sólo un sencillo, pero les gustó tanto que de último minuto decidieron incluirla en el disco.  

El Without You I’m Nothing es un álbum más oscuro y maduro respecto al debut. Brian Molko diría que  tenía demasiadas canciones lentas para un segundo disco. A pesar de que muestra algunos altibajos, Placebo nos entrega aquí tres feroces sencillos que definirían el final del milenio. Es un disco desafiante. Molko estaba harto de cantar en registros altísimos, por lo que la mayoría la canta en media voz con su peculiar voz nasal, sin exigirse demasiado, aunque compensando con esa emotividad tan característica. Mantienen el simplismo de Guitarra-Bajo-Batería. Steve Hewitt y Stefan Olsdal forman una sección rítmica muy compacta y demuestran que ya se conocían bien desde antes. La guitarra, por su parte es minimalista. No hay solos incendiarios… de hecho, no hay solos. Pero Brian se muestra como un gran creador de riffs básicos y de atmósferas y moods oscuros, por lo que no se extrañan los requintos. A esto le agregan un montón de efectos, por lo que encontramos pianos, sintetizadores, y algunos sonidos electrónicos y más experimentales, que a veces funcionan y a veces no.

Líricamente, el disco es bueno. Es más introspectivo y oscuro, con Molko relatando experiencias propias, con su estilo agrío y frío, dramático. “Burger Queen” fue inspirada durante los años en los que vivió en Luxemburgo, muriéndose de aburrimiento; o “My Sweet Prince”, el tema más devastador del disco, que según Brian trata de una tragedia que envuelve dos romances, uno con drogas y otro con una persona, pero realmente ninguno terminó muy bien que digamos. El álbum pues, como reflejo del título y portada, es más depresivo, quizá con un sonido más accesible, pero incluso los temas más movidos contrastan con las letras.

 

El disco arranca con “Pure Morning”, con esa guitarra nihilista, casi como un loop, y un beat casi industrial, en medio tiempo. La melodía es pegadiza, con Brian cantando cínicamente “A friend in needs a friend indeed, A friend with weed is better”, de manera que la línea no se te despega en semanas. La canción va con un ritmo hipnótico, Molko canta esa especie de mantra y las guitarras crujen cada vez más. La cuestión es que no es difícil notar la violencia escondida en los versos: “A friend who bleeds is Better” o “And when she's pressed she will undress” o “A friend with breasts and all the rest, A friend who's dressed in leather”. A pesar de ser un tema más luminoso, la letra contrasta y no deja de ser oscura. Se supone que es sobre amistad (vaya amistades!), y Brian diría que la escribió en su cabeza. Recordemos que esta canción fue grabada de último minuto con Phil Vinall en la producción. La rola sería tan buena que al final decidirían incluirla en el disco, además de ser single. La canción es minimalista, básicamente un loop hipnótico, en el que Molko aumenta la tensión con la voz y distintos arreglos de guitarra. El video, con una figura andrógina suicida que a algunos nos hizo pensar “no está fea”, fue también un acierto, y les abriría las puertas a Estados Unidos. La rola abre el disco correctamente al establecer el mood del álbum y el tema de relaciones fallidas desde el primer instante. 

Continuamos con “Brick Shithouse”, que al inicio pareciera que un transistor o amplificador está haciendo corto circuito. Casi al medio minuto entran un con riff machacón y un ritmo desbocado, con la guitarra exageradamente distorsionada, sonando como una mezcla de Punk y Sonic Youth. Brian balbucea algo inteligible entre el ruido, y cuando entra ya con la melodía, aunque ésta es más suave y agradable, queda aplastada por los instrumentos que se atropellan unos a otros. El título viene de un regionalismo británico que se refiere a alguien que tiene mucho músculo pero poco seso. La letra no tiene demasiado sentido. Dirían que es una historia de fantasmas, pero siendo tan simple, es imposible saber: “Now your lover went and put me in the ground, I'll be watching...when he's around”. Quizá hubiera quedado mejor en el debut. Aquí me parece un desordenado y ruidoso retroceso. 

“You Don't Care About Us” es también movida, pero retoma esa melodicidad agradable, y por momentos, antes de que entre la voz, hasta podría pasar por algún tema de The Cure, con un riff cálido, que se termina convirtiendo en el pilar de toda la rola sin llegar a enfadar. Es cierto, es un tema mucho más pop, quizá creado con la intensión de convertirlo en hit (y de hecho, sería uno de los singles del disco), pero ese de esos que te enganchan por el buen trabajo de guitarra y por ese algo en la voz de Molko. Ni siquiera sé exactamente cuáles son los ganchos. La melodía tampoco es espectacular, pero te envuelve con esa aura agridulce, mientras habla de un tipo en su “auto de fuga”, acelerando en un mal día, sin importarle lo demás. Me da la impresión de que Brian está hablando a su padre, desde el título hasta ese casi indiferente “It's your age, It's my rage” con que cierra. 

Sigue “Ask for Answers”, con una guitarra tremolada que crea un riff melancólico y acuoso. Olsdal lo complementa con una línea de bajo tristona y la batería entra y sale, con matices jazzeros, complementando esa atmósfera turbia y agria. Es cierto, es un tema sin demasiadas variaciones musicales, pero que se sostiene gracias a la dramática interpretación vocal de Molko. La letra logra brillantes imágenes, críptica, pero dando la sensación de que habla de celos en una relación que se resquebraja: “These bonds are shackle free, wrapped in lust and lunacy, Tiny touch of jealousy, these bonds are shackle free.” Hacia el 3:30 parece que la canción termina, pero es un falso final del que regresan con un guitarreo más rítmico y el bajo haciendo agudos, para una coda onírica de casi dos minutos. 

Llega el tema títula del álbum, “Without You I'm Nothing”, un tema lento, pero devastador, en el que Molko canta sobre amores codependientes, destructivos, y que a pesar de ser un tema calmado, tiene una intensidad brutal. Arranca con ese riff ácido, en el que apenas puntea las cuerdas y remata en un acorde pausado y contundente. La batería seca, haciendo pausas entre versos, acentuando el drama. El bajo alarga las notas, graves y solemnes, y pareciera ir en una canción distinta a la de la batería. “Instant correlation sucks and breeds a pack of lies, I'll take it by your side, Oversaturation curls the skin and tans the hide, I'll take it by your side.” Con calma van construyendo la tensión, la pesadilla, mostrando madurez al ir armando la rola. El reloj sigue su marcha, en un gancho genial, hasta que revienta en estribillo, con Brian repitiendo el título lleno de angustia: “Without you, I'm nothing”, como implorando ayuda. La canción entra sin darnos cuenta en un clímax, con las guitarras distorsionadas y la batería con esa marcha demoledora. El riff cambia, se vuelve un vaivén amargo de 3 notas, y la canción se apaga dejándonos noqueados, sin saber del todo si Brian se refería a alguien en particular o a su adicción a las drogas, pero con la certeza de que algo o alguien lo ha dejado totalmente destrozado y ha logrado reflejarlo en estos poco más de 4 minutos. Para el sencillo, lanzarían la versión que grabaron en 1997 con Bowie, haciendo éste una voz una octava más grave, armonizando bien con Brian y encargándose de los siniestros “tic-toc’s”, dándole aún mayor intensidad a la canción.   

Con “Allergic (To Thoughts of Mother Earth)” volvemos a ese simplismo cuasi punk. Dos tonos base y un riff demasiado estridente. La batería tiene un volumen muy alto, con lo que el bajo queda casi sepultado. La melodía no es del todo mala, pero no es muy memorable. Brian habla aquí en lenguaje cifrado, y se supone que es una rola ambientalista, desde una perspectiva de tirarle a la religión, porque al hacerte creer en “otra vida” hace que no nos importe cuidar el planeta. Bueno, si ese es el mensaje, está muy velado. La rola pudo funcionar, pero los efectos y la ecualización hacen que quede sobresaturada y que a mi gusto sea de las flojas del disco. 

Después tenemos “The Crawl”, tema lento, en el que se agradece la guitarra limpia. Parece incluso una guitarra acústica. La batería lleva el ritmo discretamente. Un sintetizador crea efectos etéreos detrás. Brian canta con mucho eco, amo del drama, se las ingenia para sonar tremendamente expresivo, de nuevo, como alguien que ha quedado destruido por alguien. Un pianito se contonea de vez en cuando. “Your smile would make me sneeze, when we were Siamese, Amazing grace in here, I'd pay to have you near”. Y de nuevo las relaciones que no funcionan, cantadas de manera que uno se pregunta cómo es que el chico del video del primer track no saltó de la cornisa en pleno rodaje. Por cierto, son mis nervios o aquí se nota a leguas la escuela de Bowie? 

“Every You Every Me” es el otro single que le abrió a Placebo las puertas del mundo. Un tema rápido, que inicia con un guitarreo de 3 tonos en escala descendente. La batería hace una magistral entrada con tums y de inmediato entramos en ritmo para que Molko haga ese melódico fraseo, versos nones ascendentes y pares descendentes. El estribillo, minimalista, es absolutamente adictivo. La letra, bueno, nuevamente es sobre relaciones destructivas, pero en este caso, es de las mejores de Brian: “Sucker love is heaven sent. You pucker up, our passion's spent”, reza el primer verso. La canción no da respiro, no hay pausas, quiebres o falsos finales, y va aumentando la tensión hacia el final con más y más capas de guitarras y feedback (salvo la nota final), sin llegar nunca a una explosión brutal. Es más bien un ritmo asfixiante, pero que no quieres dejar. “All alone in space and time, There's nothing here but what here's mine.” La canción se potenciaría al haber sido incluida en el Soundtrack de Cruel Intentions, que valga la pena mencionar, lanzó 3 o 4 rolas a un status icónico de finales de los 90’s. Brian de inicio se resistía a permitir que la canción saliera en la película, pero había estudiado teatro y conocía la obra original, Dangerous Liaisons, por lo que finalmente cedió. “Si hubiera tenido un final feliz, no lo hubiera permitido”, diría más adelante. En sí, esta segunda placa pudo ser un Soundtrack perfecto, ya que la película refleja precisamente esas relaciones virulentas de las que habla Brian. 

Con “My Sweet Prince”, volvemos a los temas lentos, y este es quizá el más. Un riff en un lento arpegio, un bajeo depresivo y profundo, una batería fúnebre. La canción sería aburrida de no ser por la gran interpretación vocal, que nos pone al borde del asiento. “Never thought I'd fill with desire, Never thought I'd feel so ashamed”. Para la siguiente estrofa, Molko no vacila en romper la melodía y la métrica para hacerla aún más lenta “Me and the dragon can chase all the pain away”, para rematar, casi a capella “My Sweet Prince, you are the one…”. Vale la pena recalcar como Placebo se las ingenia para hacer tanto con tan poco, siendo precisamente sus mejores temas los más básicos, los que no requieren de más instrumentos o efectos.  La letra habla por sí misma, con referencias a la heroína (la parte de ‘Me and the dragon’) y a la traición (‘Never thought you’d fuck with my brain’). Un tema que, si te clavas, te deja el alma en un estado de desolación total. 

“Summer's Gone” es ligeramente más movida, y ciertamente más luminosa. Un teclado da esas notas de optimismo, a pesar de la letra, que contrasta al hablar de la vejez: “What a surprise, you try to break the mould, before you get too old, you try to break the mould, before you die”. Sin embargo, aquí Molko pierde la emotividad de otras canciones, parece estar recitandfo un monólogo. No, no el que efectivamente recita un par de ocasiones en tono robótico, sino incluso mientras canta. La melodía es algo floja y la canción en sí, poco memorable. 

Con “Scared of Girls” regresan las guitarras chirriantes y ritmos más movidos, aunque con mejores resultados que con “Allergic”. La canción está mucho mejor armada, con un estribillo aún más violento. Brian muestra su versatilidad vocal, atacando la canción de distinta forma, y sin desbaratarse, alcanza tonos más altos que en la mayoría del disco. La rola es cantada una estrofa desde perspectiva masculina y otra desde la femenina, y hablan sobre el no aceptarse del todo. Es además el mejor despliegue de guitarra del álbum, mostrando más recursos y creatividad, pero sobre todo, hay que seguir a Steve Hewitt, quien se luce con las baquetas. Un tema ruidoso y poderoso, sin duda, que muestra que cuando quieren, pueden usar bien la distorsión. 

El disco casi lo cierra “Burger Queen”, que sigue más o menos el patrón de “The Crawl”; al llevar una guitarra acústica, suave, un bajeo melódico, y una batería con tintes de jazz. Sin embargo aquí tenemos uno de esos riffs agudos cargados de eco con la firma de Molko. La melodía es algo floja, y al final los “Hey you” resultan repetitivos. Lo mejor sea acaso la letra, que habla de un chico gay y adicto en Luxemburgo, que en realidad es el mismo Brian. El título viene de “Luxemburger Queen”. El tema no es malo, pero se siente algo flojo y carente de ideas para ser un cierre, además de ser larguísimo, al pasar de los 6:12. 

Bueno, no precisamente. Al 14:45 inicia un hidden track, "Evil Dildo", un brutal instrumental, que muestra la capacidad del trío, mostrando toda la angustia y desesperación posible sin decir una sola palabra. De nuevo, la batería es para seguirla aparte, y Molko logra una atmósfera apocalíptica con una guitarra muy expresiva. El pero es que se alarga demasiado, rayando los 8 minutos. Es decir, es bueno, pero tampoco es que Placebo sea Rush precisamente, por lo que le sobran unos 3 o 4 minutos. Aún así, es mucho mejor cierre que la letárgica “Burger Queen”.

 

En fin. El disco, sin ser espectacular, es sólido, alternando temas rápidos con otros más lentos y emocionales, que salvo un par de excepciones, creo que son los mejores. Algunos se quejan de que es muy repetitivo. Algunos temas se extienden ciertamente sin demasiadas variantes, pero yo creo que fluye bien en general, y es un ligero avance respecto a su primer álbum, explorando más en el Glam y en atmosferas sombrías, pero a la vez melódicas, llenas de ganchos, y con ese hechizo que es la voz de Molko y que no suelta una vez que lo empiezas a oir. Por otro lado, resume muy bien ese feeling que teníamos a finales del mileno, en el que era claro que el estallido de principios de la década, no iba a durar más. El Without You I’m Nothing parecía conjugar los sonidos que nuestras cabezas creían que dominarían en los dosmiles, casi abstractos, casi industriales, con un humanismo roto y desolado al fondo. Finalmente, el álbum nos dejaba claro del potencial de la banda, pero nos dejaba la duda de si ese carismático vocalista, de entonces 26 años, lograría llegar a su tercer disco sin saltar de la cornisa…

 

 

Por Corvan

 

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