YIELD (Pearl Jam, 1998)

Artista: Pearl Jam (C)

Fecha de Grabación: Feb – Sep ‘97

Fecha de Lanzamiento: 3 de Febrero de 1998, USA

Discográfica: Epic

Productor: Brendan O'Brien, Pearl Jam

Calificación: 8.5

       

Era: Grunge (1989-1997)

Subgénero: Post Grunge (1998-???) Alternativo

Mejor Canción: Do The Evolution seguida de Brain of J. o Wishlist

Canciones: 1) Brain of J.; 2) Faithfull; 3) No Way; 4) Given to Fly; 5) Wishlist; 6) Pilate; 7) Do the Evolution; 8) Untitled o (.); 9) MFC; 10) Low Light; 11) In Hiding; 12) Push Me, Pull Me; 13) All Those Yesterdays.

 

El Yield es el disco de Pearl Jam que más sensaciones encontradas me produce. Es por momentos más pausado, centrado, direccionado, que los cuatro previos. Pearl Jam parece madurar, dar más calma a sus discos, y si bien aún hay furia, parece más direccionada. Es quizá su disco con letras más profundas hasta ese momento. Y por eso también es que me causa cierta sensación agridulce. La banda dejaba atrás esa rabia, esa potencia e inmediatez del Grunge, esa espontaneidad, para hacer álbumes con sonidos y letras más pensadas, predominando las baladas, con letras sobre madurar y crecer. Ya no eran esos veinteañeros que podían andar quejándose de todo de manera exquisita; ahora rondaban los treinta y su visión del mundo había cambiado. No todo era malo, debía haber algunas respuestas a esa rabia que expresaran anteriormente… Básicamente es un disco pulcro, hermoso por momentos, contemplativo… y en ese momento, creo que era lo último que esperaba de una banda como Pearl Jam. El Yield me causa nostalgia porque es la transición de Pearl Jam hacia el Alternativo. Básicamente es la confirmación del fin de una era, como lo indican el título y portada. A partir de aquí, Pearl Jam comenzaría a convertirse en una banda de culto, sin dejar de sacar música de calidad, pero sin discos tan poderosos y cada vez más alejados del Ten o el VS.

Por otro lado, y aunque es algo que a la larga se entiende que pasaría tarde o temprano, con este disco también hicieron las paces con MTV y TicketMaster, y eso fue algo que en su momento me chocó mucho. Eran los rebeldes sin causa, los únicos que se atrevieron a desafiar a esos gigantes del sistema, y de pronto, se doblaban, cedían, volvían a hacer videos, a dar entrevistas y a hacer negocios con TM. Para esa generación, que vivimos entre el colorido pesimismo inglés del Brit Rock y el oscuro pesimismo estadounidense del Grunge, fue el equivalente al final del sueño hippie en 1970. Hay que decirlo, ese pesimismo nos convirtió en una generación muy aguda, inquisitiva, desafiante e inconforme. Fuimos una generación endiabladamente inteligente, y yo creo firmemente que en mucha medida fue porque aún no había internet y por la música que escuchábamos. Y de repente, nuestros héroes llegaban diciendo que no hay prisas, que al final todo va a estar bien, que el problema no es afuera sino adentro… Eso da cierta tranquilidad, cierto. Pero luego se vuelve pasividad. Si todo va a estar bien, para qué diablos muevo un dedo? Quizá no era el mensaje o la intensión de Pearl Jam, y el disco es bueno, sigue sonando a Pearl Jam, en absoluto se puede considerar Pop o una traición al Rock, pero para mi ésta fue la señal inequívoca de que los 90’s comenzaban a morir.

 

Es pues un giro, un disco transicional hacia la nueva década y milenio. Es además, un álbum democrático, en el que Eddie Vedder cedió parte del control creativo que había monopolizado. Las sesiones fueron mucho más fluidas y sin tensiones, porque los cinco integrantes colaboraron tanto en música como en letras. Incluso Jack Irons, para bien o para mal. Vedder de hecho fue quien les pidió ayuda para llevar canciones terminadas al estudio y no tener él mismo tanta presión. Además, a diferencia de otros discos, no tenían un tiempo fijo para terminarlo, por lo que lo hicieron sin prisas. Fue pues, un trabajo en equipo que aporta en la mayor diversidad del álbum, combinando rockers de potentes riffs, con baladas pausadas y temas experimentales. Brendan O’Brian, quien les había producido los tres discos previos, volvió a trabajar con ellos (por última vez en un buen rato), y diría que los chicos se divirtieron en las sesiones.

Con el Yield, además, regresan un poco a su sonido original, más orgánico, sin tanta experimentación como en el Vitalogy y No Code: Guitarras, Bajo, Batería y la potente voz de Vedder. Parecieran además despreocupados por lograr un single de éxito. Aunque “Do The Evolution” sería un trancazo y una de las favoritas de los fans e infaltables en los conciertos, los dos únicos singles serían “Given To Fly” y “Wishlist”, bastante tranquilas para lo que nos tenían acostumbrados. Pero el mayor giro y quizá el mayor valor del disco, sea el lírico. Como ya mencioné, ya no eran unos veinteañeros. Comenzaban a casarse, a tener hijos, y eso, quieras o no, cambia tu mentalidad, no sólo en Pearl Jam, sino en cualquier banda. Es una teoría que espero desarrollar a detalle después. Para no ir más lejos, Jack Irons renunciaría a la banda en el tour promocional del Yield porque quería pasar más tiempo con su familia y porque los conciertos de 3 horas eran simplemente demasiado para él. Las letras pues, son más en el tenor de las respuestas que te da el camino andado, respuestas a las furiosas preguntas de esa banda impetuosa y grungera de la que habían mutado: “Blood runs dry, Books and jealousy tell me wrong, All I feel, calm, Voice blows by, low light” o “Don't you think you've done enough? Oh, don't you think you've got enough, well maybe. You don't think there's time to stop…”

 

El disco arranca con “Brain of J”, que quizá nombraron así para evitar la censura con el título completo, que incluía las iniciales enteras de JFK. La rola regresa a esa intensidad y angustia del VS, con un brutal riff en sube y baja a doble guitarra, que después se despegan para una hacer estupendos arreglos con wha. La otra se mantiene con el riff machacón, con sonido crudo, y que le da cierto aire garaje. Vedder vuelve a cantar gritado, algo que no había hecho en el No Code, casi desgarrándose la garganta, y combinando con falsettos en los estribillos. Para algunos, aquí empezaría a ganarse ese status del “mesías más humilde del Rock”: “The whole world will be different soon, The whole world will be relieved”. Las guitarras se combinan de manera magistral, con un doble solo al 1:15, que después da un giro a un puente más pausado en el que ambas guitarras hacen arreglos, antes de que Irons se vuelva loco para regresar a ritmo y a un requinto mucho más furioso e incendiario. La banda en general suena más cohesionada y regresando a ese sonido crudo, casi garaje de su segundo disco. Un temazo que generalmente pasa desapercibido en la larga discografía de la banda.

Continuamos con “Faithful”, que tranquiliza un poco el mood devastador de “Brain of J”. Mientras que el primer track contiene más rabia, “Faithful” es más pausada, y a pesar de sus clímax, bueno, refleja cierta esperanza. Sienta cierta pauta en el disco al establecer versos suaves, con dos tonos en lento vaivén, y estribillo explosivo, con las guitarras luciendo a toda distorsión, sobre todo la de McReady, quien brilla con los adornos y esa especie de conversación con Vedder. Al 1:45 hace un gran requinto, mientras Irons también luce al fondo con los fills. La letra es extraña, hablando sobre un puente desolado donde ni siquiera hay señales de que haya habido indigentes durmiendo, pero donde él ha estado gritando, y resuenan ecos que nadie escucha. Se ha cansado de gritar y ahora solo espera ser fiel. Es un manifiesto, un cambio de mentalidad. De alguna manera resume el mood del disco, deambulando entre lo pausado y la crudeza, pero con muchas imágenes y metáforas muy bien pensadas.

“No Way” mantiene ese aire calmado con que inicia el track anterior. Un buen riff en par de tonos alternándose con el ritmo semilento de Irons y las guitarras jugando con feedback y efectos, creando una atmósfera un tanto enrarecida. La letra es de Gossard, cantada con bastante intensidad por Eddie, quien hace un angustioso falsetto. Para los estribillos la banda se une en coros: “'Cause I'll stop trying to make a difference, I'm not trying to make a difference”. Una crítica a la gente que siempre quiere demostrar algo, en palabras de su autor, pero a la vez una especie de declaración de que la banda intentará no ser pretenciosa. Experimental extraña, con un buen trabajo de guitarra e inquietantes puentes, aunque los versos y estribillos terminan siendo algo repetitivos al ser una secuencia de dos tonos.

Seguimos con “Given To Fly”, una preciosa balada que estaría en rojo de no ser sospechosamente idéntica a “Going To California”. Tanto la suave guitarra como la melodía vocal en los versos, son demasiado similares como para ser coincidencia, y no es como que les creamos que nunca escucharon el IV. En fin, el tema es bueno, retomando la fórmula de versos suaves, con un Vedder cantando en tonos graves y confidenciales y reventando en los estribillos una octava más arriba y con mucha distorsión. La rola va en un espectacular crescendo, mientras Eddie narra la historia de un tipo que se libera de una prisión y le son dadas alas, y aprende a volar. El tipo intenta regresar y enseñarle a la humanidad cómo volar, pero ésta le arranca las alas y lo mata. “And he still gives his love, he just gives it away…” “…And sometimes is seen a strange spot in the sky”. Una metáfora de Jesús? Una crítica a nuestra mentalidad de cangrejos? Como sea, el tema es muy Bueno. No crea tensión, sino que pasa casi directamente del arpegio suave a la explosión, sin perder su belleza, y de nuevo, con un gran trabajo de guitarra de Mike. Sería lanzado como sencillo del disco, con relativo éxito, y por momentos, la rola más emblemática del Yield, hasta que “Do the Evolution” tomara ese lugar.

Luego llega “Wishlist”, tema enteramente de Eddie. Es una balada tranquila, que a diferencia de las anteriores, no revienta. Se mantiene como un lago sin viento al atardecer, con una atmósfera relajada. Básicamente son dos tonos con algunas variantes, pero Eddie se las ingenia con su media voz para mantenernos atentos, y las guitarras hacen un fascinante juego… desde el riff sofocado de Gossard con que inicia, hasta el juego de armónicos de McReady con que arma esa especie de requinto muy ambient, e incluso Eddie hace arreglos en guitarra con arco de violín. Vedder maneja la tensión con su voz, y lidera como si fuera un instrumento más, sin llevarla al límite ni crear estallidos. Lo mejor es la letra, filosófica, con un montón de líneas dylanescas que constituyen pinturas por sí mismas. Salvo el lugar común de la estrella del árbol de navidad, que me parece muy obvia, y loas 50 millones de manos levantadas, que está enjaretada para los conciertos, cada verso merece detenerse y echarse un clavado. En particular me encantan: “I wish I was as fortunate, as fortunate as me” y “I wish I was the verb 'to trust' and never let you down”. Wishlist representa el nuevo sonido de Pearl Jam, sin tanta agresividad, más meditativos, más emocionales.

“Pilate” es de esos temas raros y experimentales que le quitan algo de fuerza al álbum. Es el primero de los temas de Jeff Ament, sobre un sueño que tenía esas fechas en el que estaba en el porche de su casa, ya viejo, con su perro. Los versos son lentos, con una suave guitarra y una melodía algo débil, en el que Eddie se forza a extender las sílabas demasiado. Irons hace remates para entrar en el estrambótico estribillo, en el que las guitarras se responden una a otra, mientras cantan a coro “Like Pilate, I have a dog”. No es nefasta, pero se siente como que desencaja un poco.

Afortunadamente sigue la espectacular “Do the Evolution”, el tema más fuerte del disco, en el que de nuevo viajamos al ’92 para ese sonido crudo, de garaje. Es posiblemente la canción más violenta de todo el catálogo de Pearl Jam, arrancando con un aullido de Eddie que da paso al brutal riff punk-stoner de Gossard, quien también hace la línea de bajo, en lugar de Ament. La rola es cruda, sucia, salvaje, casi animalesca. Vedder ruge las letras, literalmente, cantando como nunca, en un despliegue vocal intensísimo. La melodía es pegajosa, el estribillo es un chicle, casi un mantra. Las guitarras hacen otro performance extraordinario, combinando el low-fi con tonos más brillantes. Cuando vamos a toda máquina, Irons se queda sosteniendo la canción con el beat, y Stone se agrega con un estupendo puente poco después del minuto. Luego se agregan los demás y van añadiendo tensión, como una liga a punto de reventar, hasta que explota con el “IT?S EVOLUTION, BABY!!!”. Después tenemos otro puente con un siniestro coro de voces femeninas en escala descendente cantando “Hallelujah”, que sirven para nivelar la extraordinaria potencia, y son además excelentes recursos que encajan con la lírica. Pero la letra es la estrella. Eddie la escribió basado en el libro Ishmael de Daniel Quinn, que es sobre la conversación entre un hombre y un simio. Vedder estaba ensimismado y sorprendido de cómo llevamos como especie unos 3 millones de años en el planeta, unos 7,000 creando civilizaciones, y unos 200 años devastando especies y el planeta entero, a un ritmo cada vez más acelerado. En los últimos 50 años hemos aniquilado buena parte de 100 millones de años de evolución. La letra, pues, es cantada desde la perspectiva de un hombre enfermo de tecnología, sin remordimientos: “I'm the first mammal to wear pants, yeah, I'm at peace with my lust, I can kill 'cause in God I trust”. La interpretación de Vedder, pues, es algo teatral y escalofriante, pero enteramente justificada. Es un tema muy raro, totalmente distinto a cualquier cosa que hubieran hecho, incluso en el VS. Es bizarro, pero en el buen sentido, mantiene un cierto appeal hipnótico y el estribillo, con el tiempo, se volvería una especie de himno, lo quisiera la banda o no. Como nota, la banda encargaría una animación a Kevin Altieri y Todd McFarlane para lanzar la rola. Sería el primer video desde el ’92, y quizá la crítica más dura que haya hecho la banda, porque nadie estamos exentos.

“Untitled” o “Red Dot” es el tema de Jack Irons. El track es una especie de broma con un ritmo tribal, subiendo y bajando el ritmo. Luego cantan en falsetto “We're, all crazy, We're all crazy at war”. Y cierra con unos grillos. A pesar de que apenas pasa del minuto, es de la clase de relleno que rompe con un disco. Entiendo lo de la democracia, pero…

Continuamos con “MFC”, que es el acrónimo de Many Fast Cars, que se le ocurrió a Eddie cuando vacacionaba en Roma y vio esos pequeños coches que llevan a turistas y que van a toda velocidad entre las calles. Es un rocker con un buen riff inicial, pero que se va perdiendo con una melodía no tan memorable, con otro fraseo forzado y no hay tantos ganchos.

En cambio, “Low Light”, segundo tema de Ament, es una balada agradable, con un guitarreo como suave marea. Es el tema con mayor instrumentación, con piano, sintetizador, y no sé si una orquesta entera para crear ese agradable crescendo. La letra es contemplativa, sin llevar particularmente a ningún lado. Es una especie de continuación de “Pilate”, pero mejor lograda, alcanzando cierta belleza zen.

“In Hiding” da continuidad a la atmósfera calmada, con un Gossard más protagónico, dialogando a través de la guitarra con Eddie. Son mis nervios o dicha guitarra suena lejanamente radioheadiana? Los versos son muy relajantes, rítmicos y agradables. Luego tenemos un puente más intenso sin ser desbocado, que prepara el breve estribillo con el título repetido. Tras éste, un breve requinto, que insisto, suena mucho a The Bends sin ser un plagio. La letra, algo filosófica, está inspirada en versos de Charles Bukowski. Curioso que un poeta tan oscuro inspirara un tema tan agradable y bello. La rola es buena, pero tampoco es del otro mundo.

El disco bien pudo cerrar aquí. Pero sigue con “Push Me, Pull Me”, otra extravaganza experimental. Eddie recita las letras sin melodía con una voz oscura de barítono a la que no se le entiende nada. El estribillo es toda la banda en coro cantando el título, de manera algo más melódica. Las guitarras juegan con efectos sin mucho sentido. Lo único más o menos constante es el ritmo de Irons. Y de Ament, pero el bajeo recuerda a “Devil’s Haircut” de Beck, lanzada 2 años antes. Esta es de las bizarras, pero en mal sentido.

Y terminamos con “All Those Yesterdays”, escrita por Gossard. Tiene un buen riff, en arpegio descendente, pero que termina siendo demasiado repetitiva, igual que la melodía vocal. Es extraña, pero contrario a la anterior, tiene una muy buena letra, en la que Stone parece hacer una retrospectiva y preguntarse si tuvieron sentido tantas quejas en el pasado: “Don't you think you've done enough?, Oh, don't you think you've got enough, well maybe.” Para rematar con el estribillo: “Let them wash away, All those yesterdays”. Un cortar con el pasado, con el que cierran este disco y con el que básicamente abren una nueva etapa. “It's no crime to escape…”

 

En fin. El disco tendría muy buenas críticas. Con decir que hasta el vicepresidente de Epic estaba entusiasmado. El Yield fue un trancazo, llegando a segundo lugar de las listas, sólo abajo del soundtrack de Titanic (damn you again, Celine!!!). Eventualmente ganaría platino y sobrepasaría en ventas al No Code, en parte porque Pearl Jam de nuevo arrancó con la promoción del disco, a través de MTV y llenando estadios con la pequeña ayuda de Ticket Master. “Do The Evolution”, a pesar de ser un tema muy fuerte en todos los sentidos, terminaría robándose el rol de tema clásico en este álbum y sería quizá el último verdadero himno de la banda.

Con el Yield, Pearl Jam evoluciona. No podíamos esperar que pasara toda la vida haciendo Grunge y quejándose amargamente de todo. Tiene puntos fuertes, algunos muy potentes y otros más tranquilos, que logran cierto balance. Lo malo es que hay algo de relleno que resulta totalmente innecesario y alargan de más el disco, sobre todo en la segunda mitad. Pearl Jam iniciaría así una nueva etapa, más intelectual, sin discos tan redondos, pero ascendiendo lentamente como sobrevivientes, como banda de culto, mientras Eddie Vedder se convertía en una figura mesiánica, en contrapeso casi opuesto a la figura de Bono. El fin de una era, no sólo para Pearl Jam, sino para el rock en general. Pero como dicen por ahí: “It’s evolution, baby!”

 

 

Por Corvan  

 

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