YOUTH & YOUNG MANHOOD (Kings Of leon, 2003)

Artista: Kings Of Leon (D)
Fecha de Grabación: 2003
Fecha de Lanzamiento: Jul 07, 2003 UK
Discográfica: RCA
Productor: Ethan Johns y Angelo Petraglia
Calificación: 9

 

 

Era: Indie (2001-???)

Subgénero: Southern Rock  

Mejor Canción: Wasted Time o Holy Roller Novocaine (con el track oculto)

Canciones: 1) Red Morning Light; 2) Alone; 3) Wasted Time; 4) Joe’s Head; 5) Trani; 6) California Waiting; 7) Spiral Staircase; 8) Molly’s Chambers; 9) Genius; 10) Dusty; 11) Holy Roller Novocaine (& hidden track: Talihina Sky).

 

En lo particular yo me enamoré de la música de los Kings (no de los tipos, DE SU MÚSICA) con esa manera en que los descubrí, a través del video de “Red Morning Light” y el que me hubieran engañado con la fecha que les supuse no hizo sino aumentar mi fascinación. El hecho de que una banda pueda sonar tan atemporal y genial, con sonidos realmente poco rebuscados, con tan buen manejo de sus propias limitaciones, riffs poderosos, sencillos y bien logrados, montones de ganchos y tanta frescura, sin pretender ser una banda revival ni nada por el estilo, me sigue sorprendiendo y los convierte en mi banda Indie favorita forever and ever (a excepción de Arcade Fire, que es punto y aparte). Por eso preferiría ir a verlos a ellos que a The Killers.

 

Cuando se metieron a grabar su primer EP, Roller Coster Novocaine, el pequeño Jared aún no sabía cómo tocar el bajo. Lo incluyeron sus hermanos porque tenían un contrato encima y no lo querían desperdiciar. El EP salió en febrero del 2003 en plena época de la gran depresión rockera y cuando todo mundo estaba haciendo requiéms y canciones donde se desgarraban las ropas por lo del World Trade Center, por lo que el álbum fue relativamente bien recibido, con ventas aceptables, pero sobre todo, muy buenas críticas de los medios especializados, y varias de las canciones fueron utilizadas en comerciales o series de TV que le dieron enorme difusión a la banda, llamando la atención sobre todo en Europa.

Poco después entraron de nuevo al estudio, a retrabajar algunas rolas y preparar nuevo material para su primer LP. El productor fue su gurú Angelo Petraglia y Ethan Jones, hijo del productor Glyn Johns que trabajara con los Rolling Stones y The Eagles. El lanzamiento fue en Julio del 2003 en UK y un mes después en USA. Jared ya pudo tocar partes del bajo por sí mismo, pero su técnica aun se nota tremendamente básica, apenas punteando los tonos. Aún así el disco es genial, con un sonido crudo, poco producido y casi sin otros instrumentos o arreglos que los que hacen los Followill. El disco tuvo buenas críticas en USA, que seguía en el luto y la paranoia, pero para variar, fueron los europeos quienes se dieron cuenta de la calidad de la música y el Youth and Young Manhood se convirtió en un suceso en Inglaterra, donde lo catalogaron como el mejor debut de los últimos 10 años (posiblemente sin exagerar), por lo que pronto salieron de gira junto con los Strokes y los mismísimos U2. El resto como dicen, es historia.

 

El disco abre precisamente con “Red Morning Light”. No sé si sea porque significó mi puerta a los KOL, sé perfectamente que es muy básica, pero es de las que más me gustan de toda la discografía, y me sigue maravillando y entusiasmando cada que la escucho, como la primera vez. Los guitarreos del inicio, la gran línea de bajo (que supongo que no grabó Jared), la forma en que entra la segunda guitarra por el otro auricular, la manera de cantar tan setentera, el montón de ganchos en la armonía vocal… el solo corrosivo al 1:30 y cómo la canción se mantiene después del solo con pura voz y batería para explotar nuevamente… En fin, una canción espectacular y llena de energía, casi violenta.

Enseguida llega “Alone” con una entrada y arreglos de guitarra más lentos, mastodónticos. La canción se sostiene en un inicio prácticamente por la voz y la batería hasta que explota en el coro al :50 con la guitarra haciendo arreglos muy a la Strokes y la voz casi histérica. El tono de la canción a partir de ahí siempre es hacia arriba, en un ambiente festivo, como de feria sureña. Una canción divertida y vertiginosa, con excelentes arreglos de la guitarra líder y que termina yéndose en un santiamén.

“Wasted Time” llega con el mismo ritmo intenso y repite la fórmula de una entrada con guitarra, esta vez arpegiada, para después mantenerse con voz y batería y estallar al :30. A partir de ahí la canción apenas da un respiro por la rapidez del fraseo de Caleb, los innumerables e interesantes arreglos que hace Matt y los guitarrazos, que en conjunto van haciendo ganchos a diestra y siniestra cuando la canción da la apariencia de ser muy básica. Lo es, pero estos tipos son inteligentes y saben lo que hacen, como al 2:05 donde Caleb grita mientras el resto le responde a coro, logrando un espectacular efecto. La canción termina de golpe y sin previo aviso, dándonos un respiro después de ese frenético cambio de intensidades que dura 2:45.

“Joe’s Head” es un poco más melódica. No es queja, pero hasta el momento los 3 rockers iniciales son sumamente energéticos. Este track, sin ser una balada, si es ligeramente más tranquila. El bajo hace un excelente arreglo al inicio, y el riff inicial es más limpio, brillante y juguetón, mientras un guitarreo muy rítmico nos va como meciendo dulcemente. Después de un cortón no tan abrupto viene el coro, rápido y rockero, y con ese fraseo casi inteligible. El requinto es igualmente sin tanta distorsión, breve, simple que se convierte en un arpegio muy mono y luego explota en un nuevo coro que va subiendo cada vez más, se incluye un piano que se escucha muy tenue y cuando parece que Caleb está en pleno ataque de histeria, la canción termina, dejándonos con la impresión de que faltó una frase.

Después está “Trani”, con otra intro de guitarra punzante y lenta. La voz como adormilada y chiclosa, con ese acentote sureño tan particular. La guitarra regresa y todos los instrumentos van marcando los tonos, conduciéndonos a través de un columpio de tensión y dando la idea de que la rola va a estallar en cualquier segundo. Al 2:30 hay un cambio de tono y la escala vocal nos lleva ahora si a un pequeño éxtasis; no es una explosión nuclear, pero el requinto y la batería dan la suficiente fuerza e intensidad a esta especie de puente. Al 3:18 parecen repetir el truco pero en lugar de crear un nuevo orgasmo la canción casi se apaga y comienzan casi desde cero a construir tensión para un final verdaderamente apocalíptico.

Después está “California Waiting” que es de las canciones que suenan más modernas, aunque sin perder ese aire retro. El coro es pegajosísimo, infeccioso, y la guitarra cargada de distorsión se olvida de delicadezas y suena densa y ágil. El bajeo es muy simple, un punteo, por lo que no cabe duda que aquí si es Jared. La bataca bombástica y los cambios de ritmo abruptos ya no son novedad a estas alturas, pero siguen funcionando a la perfección. Simple, tan simple que resulta una rola enorme y un clásico de nuestra era.

La séptima rola es “Spiral Staircase” con un guitarreo fuerte y una entrada impresionante de la guitarra líder. El ritmo de la batería es imparable y la voz parece más alocada que de costumbre, con ese toque rasposo e insano. Por cierto, Caleb ha recibido siempre muchas críticas por su voz y por su fraseo endiablado. A mi me parecen más que perfectos para la música. Cierto que hay que esforzarse para entender la letra, pero ese tono de laringitis crónica y los espectaculares falsettos que nada tienen que ver con la escuela de Thom Yorke crean ganchos magistrales. Además de ser absolutamente expresivo con su voz. Al 2:30 quedan una majestuoso arreglo de tambores y todos empiezan a gritar en tono festivo, y la rola termina así, dejándonos con ganas de más.

“Molly’s Chambers” tiene uno de los mejores riffs del álbum, sin ser una rola tan rápida, lleva buen ritmo con ese espectacular bajeo y cambios perfectos en los coros. En la segunda vuelta la guitarra y la voz se van contestando uno al otro en un gran diálogo que dura hasta el incisivo requinto, uno de los más logrados, aunque de nuevo es muy corto. Coro pegajoso, gran riff, los arreglos adecuados en el momento adecuado y tenemos una rola perfecta de apenas 2 minutos donde la única queja es que no dure el doble.

Sigue “Genius” con una batería muy country. El riff es elaborado, pero de alguna manera suena demasiado repetitivo. Parecen estar reutilizando todos los trucos de las rolas anteriores y se ha perdido el factor sorpresa. No es mi canción favorita, pero tampoco es mala, y el despliegue de energía en la parte instrumental es maravillosa. Aún así… falta algo.

“Dusty” es una baladita campirana, con guitarra muy country y cargada de eco. La voz no está tan forzada y queda bien en los tonos medios con que empieza. El bajeo también es espectacular; noten que empieza muy discreto, pero ya al 1:15 va haciendo unos punteos sofocados que se llevan la rola. Al 2:40 hay un ligero puente que no llega a explotar pero sirve para revitalizar la rola. En realidad se hubiera agradecido al menos otra rola más calmada, así en este tenor. No es una de las joyas del disco, pero tiene su encanto y sirve para dar un breve descanso.

El álbum cierra con “Holy Roller Novocaine”, que regresa a la fórmula que les funciona tan bien. Este fue su primer sencillo y les abrió las puertas del éxito. No es para menos, los cambios de ritmo y el coro pegajoso como la miel hacen de esta una gran canción. Nuevamente sin un gran despliegue técnico, pero usando la inteligencia y los ganchos suficientes para hacer un buen rocker con cambios de intensidad y tiempos, una verdadera fiesta que al minuto 3 se vuelve medio country por esa sección mantenida por las palmas. Me recuerda esas películas del oeste donde la gente está bailando country y todos alrededor aplauden. El fina es un despliegue de energía Retro-Indie que da un muy buen cierre. O casi. Este track dura más de 12 minutos, pero la rola dura apenas 4. al terminar hay un largo silencio, pero si son pacientes, hacia el 8:30 empieza una hermosísimo track oculto llamado “Talihina Sky”. Es una bella balada con arpegios, pianos y armonías deliciosas, muy campirana y que da cuenta que los Kings of Leon también saben hacer canciones delicadas, suaves, aterciopeladas y con un aura de tranquilidad que no tienen nada que ver con los rockers en los que destacan. En realidad esta canción escondida es de mis grandes favoritas del disco, por lo que recomiendo que esperen a que aparezca, bien vale la pena y es, ahora sí, en excelentísimo cierre para este debut, uno de los mejores de los últimos tiempos.

 

No puedo añadir más, salvo que, cuando casi cualquiera de las canciones podrían estar marcadas en rojo sin mayor problema, se trata de un muy buen disco, muy recomendable, potente, muy crudo. La mezcla de influencias y estilos es sobresaliente, logrando un sonido único, que no se encuentra ni en las bandas sureñas de los setentas ni en las Indies del nuevo milenio. Quizá el más crudo de la discografía de los Kings of Leon, pero quizá junto con el Only By the Night, es el mejor de su discografía.

 

 

Por Corvan 

 

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