THE SECOND COMING (The Stone Roses, 1994)

Artista: The Stone Roses (C)

Fecha de Grabación: 1992 -1994

Fecha de Lanzamiento: 5 de Diciembre de 1994

Discográfica: Geffen

Productor: Simon Dawson y Paul Schroeder

Calificación: 8.5

       

Era: Madchester

Mejor Canción: Aseguremos el tiro apostando por los clásicos Love Spreads y Ten Storey Love Songs

Canciones:  1) Breaking into Heaven 2) Driving South 3. Ten Storey Love Songs 4. Daybreak 5. Your Star Will Shine 6. Straight to the Man 7. Begging You 8. Tightrope 9. Good Times 10. Tears 11. How Do You Sleep 12. Love Spreads

Hidden Track: The Foz

 

¡5 años! Un lustro entero hubo que esperar para escuchar un segundo álbum de los Stone Roses.El estruendoso éxito de su debut dejó en evidencia las abusivas cláusulas de su contrato discográfico así que, ante la lluvia de ofertas de los grandes sellos de la industria, los de Manchester se metieron en un largo proceso judicial para romper su relación con Silverstone. Un pleito que se alargó demasiado. Para cuando Brown, Squire, Reni y Mani se metieron por fin en el estudio de grabación, muchas cosas habían cambiado: Madchester ya había muerto, sucedido en el trono por BritPop el Bastardo y pocos se acordaban ya de Spike Island. Metallica y Guns N' Roses ahora eran Mainstream y Kurt Cobain había ascendido y caído arrastrando consigo al Grunge. Sin embargo en estos años de ostracismo se generó un áura de misticismo alrededor de los Stone Roses y de su prodigioso primer disco que generó una expectación desmesurada sobre su siguiente e inminente trabajo.

Para responder a tan tremendas expectativas las Rosas recurrieron a repetir pequeños patrones de su precedente y llevarlos mucho más allá, comenzando por bautizar el disco como The Second Coming, recuperando el carácter mesiánico de títulos tan intencionados como I Wanna Be Adored o de I Am The Resurrection.

¿Y cual fue el resultado de todo esto? Pues posiblemente estemos ante una de las mayores decepciones de la historia del Rock. El fiasco de público y crítica fue tan desmedido que la banda terminó por desintegrarse sin esperar al tercer disco. Pero ¿tan pésimo es este disco? Creo que lo mismo que hay un enorme Hype! alrededor de The Stone Rose (álbum), hay una lapidación desproporcionada al The Second Coming. Es evidente que The Second Coming es muy inferior a The Stone Roses, que le falta frescura y momentos memorables que desbordaban en el primer disco, pero de ningún modo podemos hablar de un disco pésimo. Al igual que Hail To The Thief es criticado por ser un disco menor de Radiohead, The Second Coming hubiese sido un pelotazo con el nombre de cualquier otro grupo en la portada pero insuficiente a todas luces para una banda que se autoproclamaba -con auténtico convencimiento- mejor banda del planeta. Por supuesto que hay defectos. Grandes y evidentes. De todos ellos, el más grande y evidente es el ego desmesurado que sudaba cada uno de sus miembros. El referente The Stone Roses impresionaba por el sonido grupal. Mani y Reni imponían una base pegadiza en la que Squire luchaba por encajaba sus adornos, mutilando su virtuosismo en favor del sonido colectivo. Y entonces siempre aparecía Brown para rematar el producto con toda la chulería que le cabía en los bolsillos. En The Second Coming vemos una lucha de egos tras la que surgen unos StRoses más cercanos al Hard Rock que al pre-BritPop, sobre todo -y quizás sea la mayor diferencia con The Stone Roses- nos encontramos con un Squire completamente desbocado, obsesionado por demostrar a toda costa todo el virtuosismo del que es capaz, empeñado en pasar a la historia como un clon del Jimmy Page más individualista. ¿Sonar como Led Zeppelin es negativo? No, claro que no. Pero entre los fanáticos de los Stone Roses había pocos seguidores da Page/Plant y entre los fanáticos de Led Zeppelin había pocos seguidores de Brown/Squire así que los StRoses terminaron por no convencer a nadie. ¡Ah,bueno! También habría que hablar de Brown que fascina a muchos por su arrogancia y horroriza a otros tantos por sus carencias. Sería tratar viejos y recurrentes debates en los que se acabaría hablando de Ozzy, de Bon Scott, de Paul Di'Anno o incluso de Plant o de Daltrey. El tema da para mucho.


The Second Coming inicia tratando de repetir el impresionante arranque de The Stone Roses que, recordemos, abría con 40 segundos de ruído blanco como preámbulo de un himno absoluto. El problema es que en Breaking Into Heaven se les va de las manos y la intro se alarga tanto que uno empieza a pensar que le están tomando el pelo. Después de cinco largos años aún habremos de esperar mas de cuatro minutos y medio de sonidos de agua, chirrídos, pájaros, ruído blanco y cacofonías varias a ritmo tribal para comenzar a escuchar música de verdad. Y por un momento casi nos creemos que ha merecido la pena soportar uno de los rellenos más groseros que se recuerdan. La canción no está mal, y el groove de Reni/Mani está ahi y hace que los StRoses suenen reconocibles. Squire, que inicia con una serie de licks bluseros que suenan realmente bien, pronto se saca el carnet de Guitar Hero y comienza a lanzar riffs zeppelianos a diestro y siniestro y a hacer la guerra por su cuenta armado con su Les Paul y su pedal Wha!. Brown por su parte se limita a imitarse a si mismo y a tratar de repetir el tono chulesco de tiempos pretéritos mientras el público simula no darse cuenta de que ahí está el eslabón débil de la cadena. No es un mal comienzo, pero de alguna manera no alcanza la majestuosidad de antaño.

Para dejar las cosas claras aquí tenemos Driving South. Basta escuchar cinco segundos para comprender de qué va todo esto. Por canciones como ésta es inevitable mencionar una y otra vez a Led Zeppelin y a Jimmy Page al hablar del Second Comming. Donde antes teníamos pegadizos estribillos destinados a ser coreados ante una multitud entregada ahora nos encontramos con un virtuosismo ansioso y descontrolado que reclama para si toda la atención. Aún tenemos a Reni y a Mani para hacer entrar en trance al personal y salvar la perfecta comunión. Nueva exhibición por parte de ambos. Por si no lo he dicho suficientes veces lo repetiré una vez más: la sección rítmica de los Stone Roses impresiona. Pone los pelos de punta. El resultado de esta mezcla es un extraño Hard Rock pateatraseros bailable que a mi no termina de convencerme del todo. Mención aparte para la letra: una versión actualizada de la cita con el diablo en el cruce de caminos poniendo en duda las cualidades de Brown como cantante. Reconozcamos que sentido del humor no les falta.

Lo que viene a continuación es una concesión a los nostálgicos. La intro surge poco a poco formándose un elegante punteo de guitarra en medio de una nebulosa de intrumentos sin linea definida sobre unos redobles de Reni y un efecto phaser. Finalmente se hace el silencio alrededor de la guitarra hasta que este transforma su punteo en las célebres primeras notas de Ten Storey Love Song y acá al fin tenemos a los StRoses de los himnos absolutos. Brown incluso está brillante. Squire se toma un respiro y se guarda sus obsesivos requintos para mejor ocasión ¿Nos gustan los riffs de guitarra poderosos? ¡Por supuesto! Pero esto es lo que se espera y se quiere escuchar en un disco de los Stone Roses. Son canciones como Ten Storey Love Song las que han creado legión alrededor de la banda. Y ellos que lo saben salen aquí a darle al público lo que quiere escuchar.

Daybreak supone un punto realmente bajo en el disco. La guitarra consigue aportar un sonido Funk bastante cool y la línea de batería es de lo mejor de la canción pero en esta ocasión el bajo resulta un poco machacón. La rola en si es una especie de jam session supuestamente épica que se hace larga en exceso y en la que Brown, en un fallido intento de hiphop (o algo) entona realmente mal como si a alguien se hubiese olvidado apretar algún botón. Hace tiempo, en alguna parte lei una entrevista a Brown en la que nombraba a The Meters como una de sus referencias musicales y quizás Daybreak sea la muestra más evidente de esa influencia.

En Your Star Will Shine recuperamos el sonido LedZep, pero no el de los riffs musculosos si no el del Folk acústico y algo psicodélico de Ramble On. Se agradece de sobremanera escuchar a Reni de segunda voz apoyando a Brown. Al igual que en el primer disco con Don't Stop (y en un buen puñado de caras B a lo largo de su cortísima carrera), vuelven a experimentar con sonido invertidos de modo más intrincado y con mucho mejor resultado: capas sonando del revés sobre capas sonando del derecho. Quizás no sea deslumbrante pero nos pone mejor cara y nos da mejores ánimos para afrontar lo que venga.

Claro que no estábamos preparados para toparnos con el sonrojante Straight To The Men firmado por Ian. Realmente infumable. Ramplona. Carente de gancho y de imaginación. Una de las canciones más planas que recuerdo. Aún así, sé de gente (poca) que disfruta con ella.

Afortunadamente ahora viene Beggin You. Si en el pasado decíamos de I Am The Resurrection que su parte final era una auténtica rave rockera, acá tenemos su versión Hard Rock. Otro juggernaut rítmico apabullante en el que Brown suena muy electrónico. Tiene pinta de que esto es a lo que apuntaban los Stone Roses en este disco, al ritmo vertiginoso y aplastante de Mani/Reni emanando MDMA y echando chispas al chocar con los poderosos riffs de Squire, con Brown como mal necesario molestando lo menos menos posible. Sin ser de las rolas más conocidas de la banda Beggin You logró influir -quizás no siempre de la mejor manera- a muchas bandas en los siguientes años casi tanto como lo había hecho el disco debut. Sin ir más lejos y a modo de ejemplo célebre, ahí tendremos pocos años más tarde a todo unos U2 reescribiendo su historia bajo el muy explícito título de Discotheque en el desconcertante Pop que incluía un sampleado de Beggin You que no llegó a registrarse en los créditos del disco.

Y llega la mejor versión de Ian Brown.Con Tightrope regresamos a la senda Folk. Al principio desde un enfoque más Country con un ritmo minimalista casi tribal, pero a medida que avanza la rola se va suavizando la melodía y se añaden más instrumentos y más capas de coros todo acaba tomando un tono más épico, incluso cercano al Gospel con la trascendencia de líneas tan sublimes como ese absoluto

Are we etched in stone or just scratched in the sand

waiting for the waves to come and reclaim the land?

que incluyo entre mis favoritas. Vale:puede que esté lejos de ser una rola memorable, pero es una debilidad mía y teñirla de rojo es un capricho personal que me concedo.

Había varias canciones que no aparecía por aquí el nombre de Led Zeppelin y la obligada referencia a los riffs de Jimmy Page y aquí llega Good Times a poner remedio y cuyo título… bueno, creo que no necesito decir más. La canción empieza con una insinuante armónica al que le suceden unos bendings muy bluseros y un lick pentatónico que da entrada a una melodía preciosa con el bajo de Mani sosteniendo por detrás la debilidad de Brown, todo carisma y actitud y nada más que carisma y actitud. Luego Brown se queda un par de segundos solo y la canción revienta con Squire en modo RiffMaster HardRockero. Su punteo se convierte en el verdadero frontman de la banda con la voz de Brown como acompañamiento que se calla casi minuto y medio antes del fundido en negro.

Nuevamente el Folk acústico reaparece en Tears, la Starway To Heaven particular de los Stone Roses -y no es solo una manera de hablar- cuya parte final más intensa recuerda de modo burdo y sonrojante a la versión zeppeliana tanto en su parte rítmica como en el solo hasta el punto en que la mayor diferencia con ésta, consiste en que esta ocasión en vez de a Robert Plant tenemos un gato maullando desafinado.

How Do You Sleep? es el tema más Pop del disco. Su amable e hiperpegadiza melodía contrasta con la oscuridad de su mensaje en el que se habla de remordimientos por el daño hecho, creando un efecto bastante peculiar. Suele ser de las que las críticas más mordaces suelen indultar (aunque no hay disco en la historia con tanto desacuerdo en cuanto a qué es rescatable o qué resulta infumable como éste) pero yo no he logrado engancharme a ella.

Second Coming cierra con Love Spreads, quizás el tema más celebre del disco al haber sido lanzado como single promocional. La rola rompe de inicio con otro riff en slide zeppeliano o incluso casi hendrixiano. Pura potencia. Es un auténtico pateatraseros en el que Squire logra por fin mostrar todo su virtuosismo sin ahogar el trabajo de sus compañeros. Todo aquí es equilibrado y hasta Brown supera el trámite con buena nota incluso cuando se queda solo sosteniendo la canción al final de los estribillos.

Realmente el disco no finaliza con Love Spreads: después aún vienen más de setenta (¿?!) tracks de 4 segundos sin sonido ni título alguno hasta que de repente suena una pista oculta que comúnmente conocemos como The Foz y que no es más que una estrindente gracieta improvisada grabada entre risas en el que la única intención consiste en resultar lo más chirriante y molesto posible y que no merece ser tomada con seriedad si no como una curiosidad del álbum. Ni siquiera estoy seguro de qué estoy escuchando. Un banjo, un piano, ¿y qué más?¿una guitarra? ¿un violín? ¿una mandolina?¿¿una sierra??

Ahora si, llega el EOF de un disco con abruptos altibajos que sorprendió y desubicó a todos y que terminó por dejar a los Stone Roses en tierra de nadie, con un pie en la gloria y el otro más allá del precipicio. Por Second Coming los StRoses fueron criticados por los poperos que les idolatraban e ignorados por los hardrockeros que no olvidaban su bailable y pegadizo pasado. Los de Manchester no supieron encajar el fracaso y tomaron el camino de la desmembración de la banda que se inició con la salida del imprescindible Reni alegando problemas con las drogas y al que acompañó Squire que se embarcó en un dudoso proyecto llamado Seahorses con el que os recomiendo que no perdáis el tiempo (Solo Mani logrará labrarse una digna carrera post-Stone Roses en los Primal Scream).

Brown y Mani trataron de mantener el nombre de la banda y se embarcaron en la gira de promoción del Second Coming con nuevos miembros incluyendo una gogó que bailaba (más o menos) en los escenarios. Lo cierto es que aquella gira fue desastrosa, con desplantes, bolos bochornosos y un montón de estiércol sobre el nombre de The Stone Roses que terminó con la inevitable y definitiva disolución de lo que quedaba de la banda. Bueno, definitiva no puesto que hace unos años que se volvió a reunir la formación clásica para dar una serie de conciertos (con el flojo documental Made Of Stone como principal reclamo publicitario) y siempre con la eterna promesa de un nuevo disco que parece no llegar nunca como telón de fondo.

¿Y bien? ¿Qué nos queda de todo esto? Pues el recuerdo de un grupo que prometía compararse con los más grandes y que se desplomó inesperadamente en el segundo asalto, dejando tras de si una serie de himnos generacionales y una gran influencia en bandas que evidentemente terminaron por superarles en relevancia y éxito comercial.

Todo alrededor de los Stone Roses se magnificó hasta el absurdo. Desde la grandeza de su debut hasta el fracaso de su cierre discográfico. Todo lo que se dice de ellos se debe poner en cuestión. Lo único cierto e incuestionable es que el gran objetivo de The Stone Roses eran ser adorados y eso no hay duda de que lo lograron.


Por marlaior.

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